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Dolor en el pie y el tobillo y problemas habituales

Al estar de pie, caminar y correr, el pie y el tobillo proporcionan soporte, amortiguación, equilibrio y otras funciones esenciales para el movimiento.

Son muchas las causas que pueden provocar dolor en el pie y el tobillo, desde el desgaste asociado al envejecimiento hasta lesiones traumáticas como esguinces y fracturas. Sea cual sea la causa, el dolor en el pie y el tobillo puede afectar a tu capacidad para trabajar, practicar deporte y llevar una vida activa.

En esta página se explican algunas de las causas más comunes del dolor en el pie y el tobillo, así como algunas opciones generales de tratamiento. Tu médico puede ofrecerte información más detallada sobre tu dolor y elaborar un plan para ayudarte a aliviar los síntomas.

Anatomía

La articulación del tobillo está formada por tres huesos, que permiten principalmente el movimiento hacia arriba y hacia abajo. El pie cuenta con 28 huesos y más de 30 articulaciones que permiten una amplia amplitud de movimiento.
Anatomía ósea del pie y el tobillo

Ilustraciones en las que se muestran los huesos del tobillo y los del pie.

En muchas de estas articulaciones, los extremos de los huesos están recubiertos de cartílago articular, una sustancia resbaladiza que ayuda a que los huesos se deslicen suavemente unos sobre otros durante el movimiento. Las articulaciones están rodeadas por una fina membrana llamada membrana sinovial. La membrana sinovial un líquido que lubrica el cartílago y reduce la fricción.

Unas bandas de tejido resistentes, llamadas ligamentos, conectan los huesos y aportan estabilidad a las articulaciones. Los músculos y los tendones también sostienen las articulaciones y proporcionan la fuerza necesaria para que se muevan.

Causas habituales del dolor en el pie y el tobillo

Artritis

Existen más de 100 tipos de artritis, muchos de los cuales afectan al pie y al tobillo. Todos ellos pueden dificultar el caminar y la realización de las actividades que te gustan. Aunque no existe una cura para la artritis, hay muchas opciones de tratamiento disponibles para frenar el avance de la enfermedad y aliviar los síntomas. 

Más información:

Deformidades

Un juanete es una protuberancia ósea dolorosa que se forma en la parte interior del pie, a la altura de la articulación del dedo gordo. Los juanetes suelen aparecer de forma gradual, pero a medida que empeoran, pueden provocar dolor al llevar zapatos o al caminar.

Más información: Juanetes

El dedo en garra es una deformidad común del pie. Padecer este problema significa que los dedos de los pies se «curvan» o se retuercen, clavándose en la suela de los zapatos y provocando callos dolorosos. El dedo en garra empeora si no se trata y, con el tiempo, puede convertirse en una deformidad permanente.

Más información: Dedo en garra

Un dedo en martillo es una deformidad en la que el dedo del pie se dobla por la articulación media, de modo que adquiere la forma de un martillo. Al principio, los dedos en martillo son flexibles y pueden corregirse con medidas sencillas; sin embargo, si no se tratan, pueden volverse fijos y requerir una intervención quirúrgica.

Más información: Dedo en martillo: guía completa

Fracturas y luxaciones

Una fractura de tobillo puede ir desde una simple rotura de un hueso hasta varias fracturas, lo que puede suponer una discapacidad y requerir una intervención quirúrgica. Aunque las fracturas de tobillo pueden afectar a personas de todas las edades, suelen ser más frecuentes en adultos.

Más información: Fracturas de tobillo (tobillo roto)

Una fractura por estrés es una pequeña grieta en un hueso o un hematoma grave en el interior de un hueso. La mayoría de las fracturas por estrés se deben al uso excesivo y a la actividad repetitiva; son frecuentes en corredores y deportistas que practican deportes en los que se corre mucho. El dolor suele aparecer de forma gradual y se intensifica durante las actividades en las que se soporta peso.

Más información: Fracturas por estrés del pie y el tobillo

Las fracturas de los dedos y la parte anterior del pie son bastante frecuentes. Pueden producirse como consecuencia de un golpe directo en el pie o de una carga repetitiva durante actividades de alto impacto, como correr. Aunque son dolorosas, estas fracturas suelen curarse con reposo y un cambio en las actividades; rara vez requieren cirugía.

Más información: Fracturas de los dedos del pie y del antepié

Las lesiones de Lisfranc (en el mediopié) pueden presentar una gran variedad: desde una lesión sencilla que afecta a una sola articulación del mediopié (que se confunde fácilmente con un esguince) hasta una lesión compleja que afecta a varias articulaciones del mediopié y conlleva fracturas óseas. Incluso una lesión de Lisfranc sencilla es una lesión grave cuya curación puede llevar muchos meses y cuyo tratamiento puede requerir una intervención quirúrgica.

Más información: Lesión de Lisfranc (metatarso)

Lesiones de tejidos blandos

La tendinitis de Aquiles es una afección frecuente que se produce cuando el tendón grande que recorre la parte posterior de la pantorrilla se irrita e inflama. Existen dos tipos de tendinitis de Aquiles: la no insercional y la insercional, que pueden presentarse por separado o al mismo tiempo.

Más información: Tendinitis de Aquiles

Las roturas del tendón de Aquiles suelen producirse a raíz de una lesión en el tendón, normalmente cuando el músculo de la pantorrilla se estira demasiado rápido. Las pequeñas roturas del tendón de Aquiles pueden resultar molestas y provocar dolor durante la actividad física. Sin embargo, una rotura grande o completa del tendón de Aquiles es una lesión incapacitante.

Más información: Rotura del tendón de Aquiles

Los esguinces de tobillo son lesiones frecuentes que se producen en personas de todas las edades y niveles de actividad física. La gravedad de los síntomas —como el dolor, la hinchazón, los hematomas y la inestabilidad del tobillo— y el tratamiento a seguir dependerán del grado del esguince.

Más información: Esguince de tobillo

La fascitis plantar se produce cuando la presión sobre la fascia plantar daña o desgarra el tejido, lo que provoca irritación e inflamación. Notarás dolor en la planta del pie, cerca del talón, que puede intensificarse tras hacer ejercicio o realizar alguna actividad, después de un largo periodo de reposo o al dar los primeros pasos al levantarte de la cama por la mañana.

Más información: Fascitis plantar y espolones óseos

Tratamientos para el dolor de pie y tobillo

Muchos pacientes con dolor en el pie y el tobillo responden a métodos de tratamiento sencillos, como modificar las actividades, el reposo, la fisioterapia y la medicación. Sin embargo, en algunos casos puede ser necesaria una intervención quirúrgica para resolver ciertos problemas en el pie y el tobillo.

Estos son algunos de los tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos que se utilizan habitualmente para tratar el dolor de pie y tobillo. En los artículos sobre las patologías mencionados anteriormente se tratan otros tratamientos.

Dado que cada paciente es único, tu médico elaborará un plan de tratamiento que se adapte mejor a tu afección y a tu estado de salud general, y que se ajuste a tus objetivos.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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