Enfermedades y afecciones
Dedo en garra
El dedo en garra es una deformidad común del pie. Padecer este problema significa que los dedos de los pies se «curvan» o se retuercen, clavándose en la suela de los zapatos y provocando callos dolorosos. El dedo en garra empeora si no se trata y, con el tiempo, puede convertirse en una deformidad permanente.
Anatomía
El antepié está formado por cinco dedos. Cada dedo tiene tres articulaciones, excepto el primer dedo (el dedo gordo), que suele tener solo dos articulaciones.
En el dedo en garra, el dedo afectado está doblado en la articulación media, denominada articulación interfalángica proximal (AIP), y en la última articulación, denominada articulación interfalángica distal (AID).
Causa
- A menudo se atribuye la aparición de los dedos en garra al uso de calzado que aprieta los dedos de los pies, como los zapatos demasiado cortos o los de tacón alto.
- Sin embargo, los dedos en garra también suelen ser consecuencia de una lesión nerviosa provocada por enfermedades como la diabetes, el ictus o el alcoholismo, que pueden debilitar los músculos del pie.
- Los traumatismos y la inflamación también pueden provocar la deformidad del dedo en garra.
Síntomas
- Los dedos de los pies están flexionados hacia arriba (extensión) a partir de las articulaciones situadas en la parte anterior del pie.
- Los dedos de los pies están doblados hacia abajo (flexión) por las articulaciones intermedias, en dirección a la suela del zapato.
- A veces, los dedos de los pies también se doblan hacia abajo por las articulaciones superiores, curvándose hacia debajo del pie.
- Los callos pueden aparecer en la parte superior del dedo del pie o debajo de la planta del pie.
Revisión médica
Si presentas síntomas de dedo en garra, acude al médico para que te examine. Es posible que debas someterte a ciertas pruebas para descartar trastornos neurológicos que puedan debilitar los músculos del pie, provocando desequilibrios que hagan que los dedos se doblen. Los traumatismos y la inflamación también pueden provocar la deformidad del dedo en garra. A menudo, conocer la causa subyacente influirá en las opciones de tratamiento.
Es importante que tu médico determine si la deformidad en forma de garra es flexible o más rígida. Las deformidades en los dedos de los pies en forma de garra suelen ser flexibles en las primeras fases, pero con el tiempo se van endureciendo y se fijan en esa posición.
Evaluar si la piel presenta callos o lesiones también puede influir en el tratamiento que se debe aplicar a los dedos de los pies.
Tratamiento
Si padeces dedos en garra en una fase inicial, es posible que tu médico te recomiende una férula o una venda para mantener los dedos de los pies en la posición correcta. Consejos adicionales:
- Lleva zapatos con punteras suaves y amplias (la parte del zapato que cubre y protege los dedos de los pies) y evita los zapatos ajustados y los tacones altos.
- Utiliza las manos para estirar los dedos de los pies y las articulaciones de los mismos hacia su posición normal.
- Haz ejercicios con los dedos de los pies:
- Úsalas para recoger las canicas del suelo.
- Haz flexiones con la toalla. Coloca una toalla extendida debajo del pie y utiliza los dedos de los pies para enrollarla (apretarla).
Si padeces dedos en garra en fases avanzadas y tus dedos están más rígidos (fijos en una posición):
- Una plantilla especial puede redistribuir el peso y aliviar la presión sobre la parte anterior del pie.
- Prueba unos zapatos especiales «de profundidad extra» que tengan 3/8" más de profundidad en la puntera.
- Pide en una zapatería que ensanchen un poco la puntera para que quepa (haya espacio para) la deformidad.
Si estos tratamientos no surten efecto, es posible que necesites una intervención quirúrgica.
Tratamiento quirúrgico
Si el dedo en garra es flexible, en ocasiones el cirujano recomendará cortar el tendón de la parte inferior del dedo para ayudar a curar o prevenir llagas en la punta del dedo.
Cuando el dedo en garra está rígido, el cirujano suele alargar o cortar los tendones, junto con acortar uno de los huesos del dedo o fusionar la articulación media del dedo (artrodesis). A menudo, el cirujano coloca un clavo en el dedo durante un periodo de entre 4 y 6 semanas para mantener los huesos en su sitio durante la cicatrización.
Tras la intervención quirúrgica, es posible que notes cierta rigidez, hinchazón y enrojecimiento en el dedo del pie durante un periodo de entre 4 y 6 semanas.
Durante la recuperación, es posible que puedas apoyar el peso sobre el talón para recorrer distancias cortas, pero no suele ser recomendable caminar durante mucho tiempo. Mantener el pie elevado tanto como sea posible te ayudará a acelerar la curación y a reducir el dolor.
Una vez curado, es posible que el dedo del pie te quede un poco más largo o más corto de lo que estaba antes y que no puedas doblarlo por la articulación fusionada.
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