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Artroscopia de rodilla

La artroscopia de rodilla es una intervención quirúrgica que permite a los médicos examinar la articulación de la rodilla sin necesidad de realizar una incisión (corte) grande a través de la piel y otros tejidos blandos. La artroscopia se utiliza para diagnosticar y tratar una amplia variedad de problemas de rodilla.

 Durante la artroscopia de rodilla, el cirujano introduce una pequeña cámara, denominada artroscopio, en la articulación de la rodilla. La cámara muestra imágenes en un monitor de vídeo, y el cirujano utiliza estas imágenes para guiar instrumentos quirúrgicos pequeños.

Dado que el artroscopio y los instrumentos quirúrgicos son delgados, el cirujano puede realizar incisiones muy pequeñas, en lugar de la incisión más grande que se requiere en la cirugía abierta. Esto se traduce en menos dolor y rigidez articular para los pacientes y, a menudo, acorta el tiempo necesario para recuperarse y volver a realizar sus actividades favoritas.

Cirugía artroscópica

Durante la artroscopia, el cirujano puede ver el interior de la rodilla con gran detalle en un monitor de vídeo.

Foto cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Anatomía

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas. Los huesos que la forman son el extremo inferior del fémur (hueso del muslo), el extremo superior de la tibia (espinilla) y la rótula (patela).

Otras estructuras importantes que forman parte de la articulación de la rodilla son:

  • Cartílago articular. Los extremos del fémur y la tibia, así como la parte posterior de la rótula, están recubiertos de cartílago articular. Esta sustancia resbaladiza ayuda a que los huesos de la rodilla se deslicen suavemente unos sobre otros al doblar o estirar la pierna.
  • membrana sinovial. La articulación de la rodilla está rodeada por una fina membrana llamada membrana sinovial. Esta membrana segrega un líquido que lubrica el cartílago y reduce la fricción durante el movimiento.
  • Menisco. Dos piezas de cartílago meniscal con forma de cuña, situadas entre el fémur y la tibia, actúan como amortiguadores. A diferencia del cartílago articular, el menisco es resistente y elástico, lo que ayuda a amortiguar y estabilizar la articulación.
  • Ligamentos. Los huesos están unidos entre sí mediante ligamentos. Los cuatro ligamentos principales de la rodilla actúan como cuerdas resistentes que mantienen unidos los huesos y garantizan la estabilidad de la rodilla.
    • Los dos ligamentos colaterales se encuentran a ambos lados de la rodilla.
    • Los dos ligamentos cruzados se encuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X, con el ligamento cruzado anterior en la parte delantera y el ligamento cruzado posterior en la parte trasera.
Anatomía normal de la rodilla

Anatomía normal de la rodilla. La artroscopia se utiliza habitualmente para diagnosticar y tratar problemas que dañan el cartílago articular, los ligamentos y otras estructuras que rodean la articulación.

Cuándo se recomienda la artroscopia de rodilla

Es posible que tu médico te recomiende una artroscopia de rodilla si padeces una afección dolorosa que no responde al tratamiento no quirúrgico. El tratamiento no quirúrgico incluye reposo, fisioterapia y medicamentos o inyecciones que pueden reducir la inflamación.

La artroscopia de rodilla puede aliviar los síntomas dolorosos de numerosas afecciones que dañan las superficies cartilaginosas y otros tejidos blandos que rodean la articulación.


Entre las intervenciones artroscópicas habituales de la rodilla se incluyen:

Ilustraciones de un desgarro en forma de colgajo y la extirpación artroscópica de tejido meniscal

(Izquierda) Una rotura meniscal extensa denominada «rotura en colgajo».
(Derecha) Extirpación artroscópica del tejido meniscal dañado.

Preparación para la intervención quirúrgica

Evaluaciones y exámenes

Es posible que tu cirujano ortopédico te recomiende acudir a tu médico de cabecera para que evalúe tu estado de salud general antes de la intervención quirúrgica. De este modo, se detectarán los posibles problemas que puedan interferir en la intervención. Si presentas determinados factores de riesgo para la salud, podría ser necesaria una evaluación más exhaustiva antes de la intervención.

Para ayudarte a planificar la intervención, es posible que tu cirujano ortopédico te pida que te realices unas pruebas preoperatorias. Estas pueden incluir análisis de sangre o un electrocardiograma (ECG).

Instrucciones para la admisión

Si gozas de buena salud en general, lo más probable es que la artroscopia de rodilla se realice de forma ambulatoria. Esto significa que no tendrás que pasar la noche en el hospital.

Asegúrate de informar a tu cirujano ortopédico de cualquier medicamento o suplemento que tomes. Es posible que tengas que dejar de tomar algunos de ellos antes de la intervención quirúrgica.


El hospital o el centro quirúrgico se pondrá en contacto contigo con antelación para facilitarte los detalles concretos sobre tu intervención. Asegúrate de seguir las instrucciones sobre la hora a la que debes llegar y, sobre todo, sobre cuándo debes dejar de comer y beber antes de la intervención.

Anestesia

Antes de la intervención, un miembro del equipo de anestesia hablará contigo. La artroscopia de rodilla puede realizarse bajo anestesia local, regional o general:

  • La anestesia local solo adormece la rodilla.
  • La anestesia regional te adormece de la cintura para abajo
  • La anestesia general te hace dormir

Tu cirujano ortopédico y tu anestesista te explicarán cuál es el método más adecuado para ti.

Procedimiento quirúrgico

Posicionamiento

Una vez que te trasladen al quirófano, te administrarán la anestesia. Para ayudar a prevenir infecciones en la zona quirúrgica, se te limpiará la piel de la rodilla. Se te cubrirá la pierna con paños quirúrgicos que dejen al descubierto la zona de la incisión preparada.

En este momento, a veces se coloca un dispositivo de posicionamiento en la pierna para ayudar a estabilizar la rodilla mientras se lleva a cabo la intervención artroscópica.

Procedimiento

Para comenzar la intervención, el cirujano realizará unas pequeñas incisiones, denominadas «portales», en la rodilla. Se utilizará una solución estéril para llenar la articulación de la rodilla y eliminar cualquier líquido turbio. Esto ayuda al cirujano ortopédico a ver con claridad y gran detalle las estructuras del interior de la rodilla.

Ilustración y fotografía de los portales artroscópicos en una rodilla

Tu cirujano introducirá el artroscopio y los instrumentos quirúrgicos a través de pequeñas incisiones denominadas «portales».

Foto cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

La primera tarea de tu cirujano es diagnosticar correctamente tu problema. Introducirá el artroscopio y utilizará la imagen proyectada en la pantalla para guiarlo. Si es necesario un tratamiento quirúrgico, tu cirujano introducirá instrumentos muy pequeños a través de otras incisiones de tamaño reducido.


Se utilizan instrumentos especializados para tareas como el alisado, el corte, la sujeción y la reparación meniscal. En muchos casos, se emplean dispositivos especiales para fijar los puntos de sutura al hueso.

Ilustración y fotografía de una rotura meniscal con asa de cubo

(Izquierda) Un tipo común de rotura meniscal es la rotura en asa de cubo.
(Derecha) Una fotografía de una rotura en asa de cubo tomada mediante artroscopio. 

Foto cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Haz clic en el vídeo que aparece a continuación para ver el tratamiento artroscópico de una rotura en asa de cubo. (Vídeo cortesía del MD Stuart J. Fischer, FAAOS)

 

Cierre

Vendaje para cubrir las incisiones artroscópicas

Un vendaje suave protegerá tus incisiones mientras se curan.

Foto cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

La mayoría de las intervenciones de artroscopia de rodilla duran menos de una hora. La duración de la intervención dependerá de los resultados obtenidos y del tratamiento necesario.

Es posible que tu cirujano cierre cada incisión con un punto de sutura o con «steri-strips» (pequeñas tiras adhesivas) y, a continuación, te venda la rodilla con un vendaje suave. En ocasiones, se utilizan rodilleras en el postoperatorio si se ha realizado una reparación o reconstrucción que requiera protección.

Complicaciones

La tasa de complicaciones tras una cirugía artroscópica es muy baja. Si se producen complicaciones, suelen ser leves y se tratan fácilmente. Entre los posibles problemas postoperatorios de la artroscopia de rodilla se incluyen:

  • Infección
  • Coágulos sanguíneos
  • Rigidez en la rodilla
  • Acumulación de sangre en la rodilla
  • Hematomas o hinchazón

Recuperación

Tras la intervención, te trasladarán a la sala de recuperación y deberías poder volver a casa en el plazo de 1 o 2 horas. Asegúrate de que te acompañe alguien que te lleve a casa y que se ocupe de ti esa primera noche.

Aunque la recuperación tras una artroscopia de rodilla es más rápida que tras una cirugía abierta tradicional de rodilla, es importante que sigas al pie de la letra las instrucciones de tu médico una vez que regreses a casa.

Tratamiento del dolor

Después de la intervención quirúrgica, sentirás algo de dolor. Es algo natural en el proceso de recuperación. Tu médico y el personal de enfermería se encargarán de aliviar tu dolor, lo que te ayudará a recuperarte más rápido de la intervención.

A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica. Existen muchos tipos de medicamentos que ayudan a controlar el dolor, entre ellos opioides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que tu médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y minimizar la necesidad de recurrir a opioides.


Ten en cuenta que, aunque opioides aliviar el dolor después de una intervención quirúrgica, son narcóticos y pueden crear adicción. La dependencia de los opioides y las sobredosis se han convertido en un problema grave de salud pública en EE. UU. Es importante utilizar opioides según las indicaciones de tu médico y dejar de tomarlos en cuanto el dolor empiece a mejorar. Consulta a tu médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de la intervención.

Medicamentos

Además de los medicamentos para aliviar el dolor, es posible que tu médico te recomiende tomar medicamentos como la aspirina para reducir el riesgo de coágulos sanguíneos.

Hinchazón

Mantén la pierna elevada tanto como sea posible durante los primeros días tras la intervención. Aplica hielo según las indicaciones de tu médico para aliviar la hinchazón y el dolor. La capacidad para apoyar el peso tras la intervención dependerá del tipo de intervención que se haya realizado.

Cuidados del apósito

Saldrá del centro quirúrgico con un apósito que le cubra la rodilla. Mantenga las incisiones limpias y secas. Su cirujano le indicará cuándo puede ducharse o bañarse, y cuándo debe cambiarse el apósito.

Tu cirujano te atenderá en la consulta después de la intervención para comprobar tu evolución, analizar los resultados de la intervención y comenzar tu programa de tratamiento postoperatorio.

Carga admisible del rodamiento

La mayoría de los pacientes necesitan muletas u otra ayuda tras una cirugía artroscópica. Tu cirujano te indicará cuándo es seguro apoyar el peso sobre el pie y la pierna. Si tienes alguna duda sobre cómo apoyar el peso, llama a tu cirujano.

Ejercicios de rehabilitación

Debes hacer ejercicio con la rodilla de forma regular durante varias semanas después de la operación. Esto te ayudará a recuperar la movilidad y a fortalecer los músculos de la pierna y la rodilla.

Fisioterapeuta con un paciente de artroscopia

Acudir a un fisioterapeuta puede ayudarte a recuperarte lo mejor posible.

El ejercicio terapéutico desempeñará un papel importante en tu recuperación. Un programa de fisioterapia estructurado puede mejorar tu resultado final.

Conducción

Tu médico te indicará cuándo podrás volver a conducir. Por lo general, los pacientes pueden volver a conducir entre 1 y 3 semanas después de la intervención si esta ha sido de menor importancia. En el caso de reparaciones o reconstrucciones más extensas, es posible que se necesite más tiempo.

Resultado

Muchas personas vuelven a realizar todas sus actividades sin restricciones tras una artroscopia. Tu recuperación dependerá del tipo de lesión que tuvieras en la rodilla.

A menos que te hayas sometido a una reconstrucción de ligamentos, una reparación de menisco o una restauración de cartílago, deberías poder retomar la mayoría de las actividades físicas al cabo de entre 6 y 8 semanas, o a veces incluso mucho antes. Sin embargo, es posible que tengas que evitar las actividades de mayor impacto durante más tiempo.


Si tu trabajo implica realizar tareas físicamente exigentes, es posible que tardes más tiempo en reincorporarte a tu puesto. Consulta con tu médico cuándo podrás volver al trabajo de forma segura.

Para algunas personas, es necesario introducir cambios en el estilo de vida para proteger la articulación. Un ejemplo podría ser pasar de practicar ejercicio de alto impacto (como correr) a actividades de menor impacto (como nadar o montar en bicicleta). Estas son decisiones que tomarás con el asesoramiento de tu cirujano.


En ocasiones, el daño en la rodilla puede ser tan grave que no se pueda revertir por completo mediante cirugía artroscópica. En estos casos más graves, es posible que en el futuro sea necesario recurrir a intervenciones quirúrgicas más extensas.

Aportado y/o actualizado por

MD Michael J. Alaia, FAAOSRick Wilkerson, DO

Revisado por pares por

MD Thomas Ward Throckmorton, miembro de FAAOSStuart J. Fischer, MD

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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