Enfermedades y afecciones
Callos
Cada día, una persona normal pasa muchas horas de pie y da varios miles de pasos. Al caminar, los pies soportan una presión equivalente a entre 2 y 3 veces el peso corporal. ¡No es de extrañar que te duelan los pies!
Sin embargo, la mayoría de los problemas en los pies no se deben a caminar, sino al calzado.
Los callos, por ejemplo, son endurecimientos que se forman en los dedos de los pies porque los huesos empujan contra el zapato y ejercen presión sobre la piel. La capa superficial de la piel se engrosa y se acumula, lo que irrita los tejidos subyacentes.
- Los callos duros suelen aparecer en la parte superior del dedo del pie o en el lateral del dedo meñique.
- Los callos blandos se parecen a las llagas abiertas; se forman entre los dedos de los pies debido al roce entre ellos.
Causa
- Zapatos que no se ajustan bien.
- Si los zapatos aprietan demasiado, comprimen el pie y aumentan la presión. Más información: Zapatos ajustados y problemas en los pies
- Si los zapatos quedan demasiado holgados, el pie puede deslizarse y rozar contra el calzado, lo que provoca fricción.
- Deformidades de los dedos de los pies, como el dedo en martillo o el dedo en garra.
- Los zapatos de tacón alto, porque aumentan la presión sobre la parte delantera del pie.
- El roce contra una costura o una puntada en el interior del zapato.
- Calcetines que no se ajustan bien.
Diagnóstico y tratamiento
Los callos suelen verse fácilmente. Pueden presentar una zona sensible en el centro, rodeada de piel muerta de color amarillento.
El tratamiento de problemas en los pies, como los callos, es un trabajo en equipo. Tendrás que colaborar con tu médico para asegurarte de que los problemas no vuelvan a aparecer.
Durante tu visita al consultorio
- Para restablecer el contorno normal de la piel y aliviar el dolor, es posible que tu médico recorte el callo rasando las capas de piel muerta con un bisturí. Este procedimiento debe realizarlo un profesional, y no tú mismo, sobre todo si tienes mala circulación, problemas de visión o falta de sensibilidad en los pies.
- Si el médico detecta un problema subyacente, como una deformidad en un dedo del pie, es posible que sugiera corregirlo mediante una intervención quirúrgica. La mayoría de estas intervenciones se pueden realizar de forma ambulatoria (lo que significa que te vas a casa el mismo día).
Cuidado de los pies en casa
- Remoja los pies con regularidad y utiliza una piedra pómez o una lima para callos para ablandar y reducir el tamaño de los callos y las durezas.
- Colócate una almohadilla de espuma con forma de rosquilla sobre el callo para aliviar la presión. Utiliza almohadillas para callos sin principios activos; las almohadillas medicadas pueden aumentar la irritación y provocar una infección.
- Coloca un poco de lana de cordero (no algodón) entre los dedos de los pies para amortiguar los callos blandos.
- Lleva zapatos que te queden bien y que tengan espacio suficiente en la puntera. Descubre más sobre cómo encontrar el calzado adecuado.
- Utiliza un ensanchador de puntera con bola y anillo para ensanchar las zonas de tus zapatos actuales y así dar cabida (crear más espacio para) a las deformidades de los dedos de los pies.
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