Enfermedades y afecciones
Zapatos ajustados y problemas en los pies
Dado el atractivo de las compras por Internet, hoy en día es más probable que compres, conserves y uses zapatos que estén a la moda, pero que no sean adecuados para la forma y/o la talla de tu pie.
Las mujeres, en particular, tienden más a comprar zapatos que les quedan pequeños, lo que las expone al riesgo de sufrir callos, juanetes y otras deformidades que pueden requerir una intervención quirúrgica para corregirse.
Deformidades de los dedos de los pies
Juanete
Un juanete es una protuberancia (bulto) de hueso o tejido que se forma alrededor de la articulación situada en la base del dedo gordo del pie. A medida que el juanete crece, el dedo gordo puede desviarse hacia el segundo dedo y provocar hinchazón y dolor al llevar calzado.
Aunque los factores genéticos pueden influir en la aparición de juanetes, en la mayoría de los casos se atribuyen principalmente al uso de calzado demasiado ajustado.
El tratamiento inicial consiste en una o varias de las siguientes medidas:
- Llevar zapatos con la puntera más ancha
- Si tus zapatos te ejercen demasiada presión en determinadas zonas del pie, utiliza un ensanchador de zapatos con bola y anillo para estirar esas zonas y aliviar los puntos de presión.
- Llevar un separador entre el dedo gordo y el segundo dedo del pie
- Cómo vendar un dedo del pie
- Aplicar hielo en el dedo del pie
Si estas sencillas medidas terapéuticas no resultan eficaces, es posible que tu médico te plantee la posibilidad de someterte a una intervención quirúrgica para extirpar el juanete.
Maíz
Un callo es un tipo de dureza que se forma cuando unos zapatos ajustados ejercen una presión constante sobre la piel.
- El tratamiento inicial consiste en colocar una almohadilla de espuma sobre el callo para ayudar a aliviar la presión.
- Además, te ayudará llevar zapatos que te queden bien y que tengan espacio suficiente en la puntera.
- Si tienes unos zapatos que te quedan demasiado ajustados, utiliza un ensanchador de zapatos con bola y anillo para que te queden más holgados y aliviar los puntos de presión.
Dedo en martillo
Los dedos en martillo se producen cuando el dedo del pie empieza a curvarse en lugar de permanecer recto, y la articulación media del dedo se dobla hacia arriba. Si llevas un calzado demasiado ajustado, la parte superior de la articulación media del dedo rozará contra la superficie del zapato y te provocará dolor. Además, los músculos que se insertan en los dedos del pie seguirán debilitándose si el pie permanece en esta posición anómala.
Las opciones de tratamiento iniciales son las siguientes:
- Técnicas de flejado
- Llevar zapatos con la puntera más ancha
- Cómo utilizar un ensanchador de zapatos con bola y anillo para dar más holgura a los zapatos que aprietan y aliviar los puntos de presión
- Uso de férulas para los dedos de los pies
- Aplicar hielo en la zona afectada
Si estas técnicas no resultan eficaces, la cirugía para corregir la deformidad puede ser una opción.
Punta cruzada
Los dedos cruzados se producen cuando los dedos de los pies se aprietan en una puntera demasiado pequeña, y la presión constante hace que el segundo o el tercer dedo se desplace sobre el dedo contiguo.
El tratamiento inicial consiste en lo siguiente:
- Llevar zapatos con la puntera más ancha
- Cómo utilizar un ensanchador de zapatos con bola y anillo para dar más holgura a los zapatos que aprietan y aliviar los puntos de presión
- Utilizar separadores o vendajes para mantener los dedos de los pies separados
- Aplicar hielo en la zona afectada
Si este tratamiento conservador no da resultado, la cirugía podría ser una opción.
Uña encarnada
Una uña encarnada suele aparecer en el dedo gordo del pie cuando se corta la uña demasiado corta, cerca de la punta del dedo. Esta lesión puede agravarse al calzarse un zapato demasiado estrecho en la puntera, lo que hace que el primer dedo se vea presionado contra el segundo y provoca una presión anómala sobre la uña. La presión constante provoca inflamación y dolor en la uña.
El tratamiento inicial consiste en lo siguiente:
- Llevar un zapato con la puntera más ancha
- Remojar el dedo del pie tres o cuatro veces al día en agua tibia
Para prevenir las uñas encarnadas, córtate las uñas de los pies en línea recta y evita cortarlas demasiado cortas en las esquinas.
Pie diabético
Las personas con diabetes suelen sufrir daños nerviosos (neuropatía periférica) en los pies y no son capaces de percibir irritaciones en la piel, ni siquiera pinchazos. Si un zapato les queda demasiado apretado, pueden aparecer ampollas o llagas que pueden derivar rápidamente en infecciones graves.
Si eres diabético, revísate los pies a diario para detectar zonas de presión, enrojecimiento, ampollas, llagas, arañazos y problemas en las uñas. Más información: Cuidado del pie diabético
Elección del calzado adecuado para los problemas de pies
- Pruébate siempre los zapatos antes de comprarlos. Aunque quieras comprarlos por Internet, pruébatelos primero en una tienda, si es posible. Una vez que sepas que el zapato te resulta cómodo y que es de la talla correcta, ya puedes realizar la compra por Internet. Pide al dependiente que te mida la longitud y la anchura de ambos pies para asegurarte de que te quedan bien.
- Cuando te pruebes unos zapatos nuevos, asegúrate de que no sientas los dedos de los pies apretados ni oprimidos, y de que ningún dedo se superponga a otro. Pide al dependiente que compruebe la posición de tus dedos para asegurarte de que hay suficiente espacio.
- No compres zapatos que no te queden bien. No existe lo que se conoce como «período de adaptación». Con el tiempo, el pie puede empujar o estirar el zapato para que se ajuste. Pero esto puede provocar dolor y daños en los pies.
- Evalúa la zapatilla en cuanto a su construcción general. La zapatilla debe flexionarse en la puntera, no en la parte del arco. Un buen arco, que ofrezca estabilidad, te proporcionará mayor sujeción. No deberías poder apretar fácilmente el contrafuerte del talón en un par de zapatillas nuevas. ¿El contrafuerte del talón es poco profundo o se sitúa más alto en el talón, proporcionando mayor estabilidad al pie?
- Comprueba si la puntera es adecuada para tu pie. No solo importa la forma de la puntera, sino también su profundidad. Una puntera más profunda ofrecerá más espacio para acomodar un juanete, dedos en martillo y un antepié ancho. La forma más recomendable es la puntera cuadrada. Si no consigues una puntera cuadrada, una redondeada es mejor opción que una puntiaguda.
- Las zapatillas con cordones, hebillas, velcro o cualquier otro tipo de sistema de sujeción te proporcionarán una mayor sujeción en el arco del pie.
- Un calzado con plantilla extraíble es ideal, ya que te permite añadir una plantilla ortopédica o una con mayor amortiguación si es necesario.
- Los zapatos cuya lengüeta no esté unida a la parte superior del calzado ofrecen un mejor ajuste. Resulta difícil añadir una plantilla adicional o una ortesis a un zapato cuya lengüeta esté unida a la parte superior.
- Si tienes que llevar un zapato que te irrita el pie, utilizar un ensanchador de zapatos con bola y anillo para ensanchar las partes del zapato que te causan presión puede ayudarte a aliviar el dolor.
Para obtener más consejos útiles sobre cómo elegir el calzado adecuado: Zapatos: cómo encontrar el que mejor se adapta a ti
Aportado y/o actualizado por
Revisado por pares por
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.
El contenido de este sitio web puede haber sido traducido del inglés a otros idiomas mediante herramientas de inteligencia artificial. Las traducciones se ofrecen para comodidad de los lectores y es posible que no hayan sido revisadas ni verificadas por profesionales sanitarios. La AAOS no ofrece ninguna garantía respecto a la exactitud, fiabilidad o exhaustividad de la información traducida y declina toda responsabilidad por cualquier problema que pueda derivarse de su uso. Se recomienda encarecidamente a los usuarios que consulten el contenido original en inglés y que acudan a profesionales sanitarios cualificados antes de tomar cualquier decisión médica. Al utilizar el contenido traducido, usted reconoce y acepta estas limitaciones y asume toda la responsabilidad por cualquier confianza depositada en la información proporcionada.