Enfermedades y afecciones
Luxación de cadera
Este artículo trata sobre la luxación de cadera derivada de una lesión traumática. Para obtener más información sobre la luxación de cadera de origen congénito en niños, consulte el artículo «Luxación de cadera de origen congénito (displasia) (DDH)». Para obtener más información sobre la luxación tras una artroplastia total de cadera, consulte el artículo «Artroplastia total de cadera».
Una luxación traumática de cadera se produce cuando la cabeza femoral (la parte superior del fémur) se sale de su cavidad en la pelvis hueso de la cadera). Normalmente, se necesita una fuerza considerable para que se produzca la luxación de cadera. Los accidentes de tráfico y las caídas desde gran altura son causas frecuentes y, como consecuencia, la luxación suele ir acompañada de otras lesiones, como fracturas óseas.
Una luxación de cadera es una urgencia médica grave. Es necesario recibir tratamiento inmediato.
Anatomía
La cadera es una articulación esférica.
- La cavidad está formada por el acetábulo, que forma parte de los huesos grandes de la pelvis.
- La bola es la cabeza femoral, que es el extremo superior del fémur.
Un tejido liso denominado cartílago articular recubre la superficie de la cabeza y la cavidad articular. Este tejido crea una superficie de baja fricción que permite que los huesos se deslicen fácilmente unos sobre otros.
El acetábulo está rodeado por un fibrocartílago resistente denominado labrum». El labrum una junta alrededor de la cavidad, creando un sellado hermético y contribuyendo a proporcionar estabilidad a la articulación. Unas bandas resistentes de tejido, denominadas ligamentos, aportan estabilidad adicional a la articulación de la cadera.
Descripción
Cuando se produce una luxación de cadera, la cabeza femoral se desplaza hacia atrás o hacia delante, saliéndose de la cavidad articular.
- Luxación posterior. En aproximadamente el 90 % de los pacientes con luxación de cadera, el fémur se sale de la cavidad articular en dirección hacia atrás. A esto se le denomina luxación posterior. Una luxación posterior provoca que la parte inferior de la pierna, junto con la rodilla y el pie, quede girada hacia el centro del cuerpo.
- Luxación anterior. Cuando el fémur se sale de su cavidad en dirección hacia delante, la cadera solo se flexiona ligeramente, y la rodilla y el pie giran hacia fuera, alejándose del centro del cuerpo.
Cuando se produce una luxación de cadera, los ligamentos, labrum, los músculos y otros tejidos blandos que mantienen los huesos en su sitio suelen resultar dañados también. Los nervios que rodean la cadera también pueden sufrir lesiones.
Causa
Los accidentes de tráfico son la causa más frecuente de luxaciones traumáticas de cadera. La luxación suele producirse cuando la rodilla golpea el salpicadero durante una colisión. Esta fuerza empuja el muslo hacia atrás, lo que hace que la cabeza femoral se salga de la cavidad de la cadera. Llevar puesto el cinturón de seguridad puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir una luxación de cadera durante una colisión.
Una caída desde una gran altura (por ejemplo, desde una escalera) o un accidente laboral también pueden generar la fuerza suficiente para provocar una luxación de cadera.
Aunque son mucho menos frecuentes, las luxaciones de cadera pueden producirse a raíz de un choque mientras se practica algún deporte, como el fútbol o el hockey.
En los casos de luxación de cadera, suelen producirse otras lesiones asociadas, como:
- Fracturas en la pelvis y las piernas (fémur y fíbula)
- Lesiones de espalda, abdominales y de rodilla
- Lesiones en la cabeza, incluida la conmoción cerebral
Quizás la fractura más habitual se produce cuando la cabeza del fémur golpea y rompe la parte posterior de la cavidad acetabular durante la lesión. Esto se denomina fractura-luxación de la pared posterior del acetábulo.
Síntomas
- Una luxación de cadera es muy dolorosa.
- Los pacientes no pueden mover la pierna con facilidad.
- Si hay daño nervioso, es posible que el paciente no tenga sensibilidad en la zona del pie o el tobillo.
Revisión médica
Una luxación de cadera es una urgencia médica. Pide ayuda inmediatamente. No intentes mover a la persona lesionada y mantenla abrigada con mantas.
Cuando la luxación de cadera es la única lesión, un cirujano ortopédico suele poder diagnosticarla con solo observar la posición de la pierna. Sin embargo, dado que las luxaciones de cadera suelen ir acompañadas de otras lesiones, tu médico te realizará una exploración física exhaustiva.
Tu médico te pedirá pruebas de imagen, como radiografías y, probablemente, una tomografía computarizada, para determinar la posición exacta de los huesos dislocados, así como para detectar posibles fracturas adicionales en la cadera o el fémur.
Tratamiento
Procedimientos de reducción
Si no hay otras lesiones, se le administrará un anestésico o un sedante, y un médico ortopédico colocará los huesos en su posición correcta. A esto se le denomina «reducción».
En algunos casos, la reducción debe realizarse en el quirófano bajo anestesia. En casos excepcionales, los tejidos blandos desgarrados o pequeños fragmentos óseos impiden que el fémur vuelva a encajar en la cavidad. Cuando esto ocurre, es necesaria una intervención quirúrgica para retirar los tejidos sueltos y colocar los huesos en la posición correcta.
Tras la reducción, el cirujano solicitará otra serie de radiografías y, posiblemente, una tomografía computarizada (TC), para asegurarse de que los huesos están en la posición correcta.
Tratamiento no quirúrgico
Si se consigue reducir correctamente la articulación de la cadera y no hay fractura de la cabeza femoral (bola) ni del acetábulo (cavidad), es posible que solo necesites un tratamiento no quirúrgico.
Tratamiento quirúrgico
Es posible que necesites una intervención quirúrgica si tienes fracturas además de la luxación, o si la cadera sigue siendo inestable incluso después de la reducción.
Los objetivos de la intervención quirúrgica son los siguientes:
- Restablecer la articulación de la cadera en su posición anatómica (normal)
- Estabilizar la cadera fijando los fragmentos fracturados con material de fijación y/o reparando los tejidos blandos
Por lo general, esto requiere una incisión grande, y la intervención quirúrgica puede provocar una pérdida importante de sangre. Es posible que los pacientes necesiten una transfusión de sangre durante o después de la intervención. En estos casos, es probable que se le recomiende evitar colocar la pierna lesionada en determinadas posiciones mientras se recupera, y es posible que se le impongan restricciones en cuanto al peso que puede apoyar sobre la cadera lesionada durante un tiempo.
Complicaciones
Una luxación de cadera puede tener consecuencias a largo plazo, sobre todo si además hay fracturas.
- Lesión nerviosa. Al salirse el fémur de la cavidad articular —como suele ocurrir en las luxaciones posteriores—, puede aplastar y estirar los nervios de la cadera. El nervio ciático, que se extiende desde la zona lumbar hasta la parte posterior de las piernas, es el más frecuentemente afectado. Una lesión en el nervio ciático puede provocar debilidad en la parte inferior de la pierna y afectar a la capacidad de mover con normalidad la rodilla, el tobillo y el pie. La lesión del nervio ciático se produce en alrededor del 10 % de los pacientes con luxación de cadera, y la mayoría de estos pacientes experimentarán cierta recuperación nerviosa.
- Osteonecrosis. Al salirse el fémur de la cavidad articular, puede desgarrar los vasos sanguíneos. Cuando se interrumpe el riego sanguíneo al hueso, este puede necrosarse, lo que da lugar a la osteonecrosis (también denominada necrosis avascular o AVN). Se trata de una afección que, en última instancia, puede provocar la destrucción de la articulación de la cadera, dolor y artritis.
- Artritis. El cartílago protector que recubre el hueso también puede resultar dañado, lo que aumenta el riesgo de desarrollar artritis en la articulación. La artritis puede acabar haciendo necesaria la realización de otras intervenciones, como una prótesis total de cadera.
Recuperación
La cadera tarda en curarse tras una luxación; a veces, entre 2 y 3 meses. El tiempo de rehabilitación puede ser mayor si hay fracturas adicionales.
- Por lo general, acudirá a su médico para las revisiones de seguimiento rutinarias, que incluyen exploraciones y radiografías, a las 2 semanas, a las 6 semanas y a los 3 meses.
- Es posible que tu médico te recomiende limitar el movimiento de la cadera durante un periodo de entre 6 y 8 semanas para evitar que se vuelva a dislocar. El tiempo que tardarás en volver a apoyar el peso sobre la pierna (caminar con normalidad) también dependerá de la lesión y de si te has sometido a una intervención quirúrgica.
- Es posible que tu médico te recomiende un periodo en el que debas «tocar el suelo con la punta del pie» o «mantener el pie en reposo» —es decir, sin ejercer presión sobre el suelo con el lado lesionado— durante un periodo de entre 6 y 12 semanas, dependiendo de la gravedad de la lesión y del tratamiento que hayas recibido.
- A menudo se recomienda la fisioterapia durante la recuperación de una luxación de cadera y tras la intervención quirúrgica, si fuera necesario.
- Los dispositivos de ayuda para caminar, como andadores, muletas y, más adelante, bastones, pueden ayudar a los pacientes a recuperar su movilidad.
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