Tratamiento
Reemplazo total de rodilla
Si su rodilla está gravemente dañada por artritis o una lesión, puede resultarle difícil realizar actividades sencillas como caminar o subir escaleras. Incluso puede empezar a sentir dolor al sentarse o acostarse.
Si los tratamientos no quirúrgicos, como los medicamentos y el uso de dispositivos de apoyo para caminar, ya no son efectivos, puede considerar la cirugía de reemplazo total de rodilla. Este procedimiento es seguro y eficaz para aliviar el dolor, corregir la deformidad de la pierna y ayudarle a retomar sus actividades normales.
La cirugía de reemplazo total de rodilla se realizó por primera vez en 1968. Desde entonces, las mejoras en los materiales y técnicas quirúrgicas han aumentado enormemente su efectividad. El reemplazo total de rodilla es uno de los procedimientos más exitosos en toda la medicina. Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons En Estados Unidos se realizan más de 700.000 reemplazos totales de rodilla al año.
Tanto si acaba de empezar a explorar las opciones de tratamiento como si ya ha decidido someterse a una artroplastia total de rodilla, este artículo le ayudará a comprender mejor este valioso procedimiento.
Anatomía
La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y tener rodillas sanas es necesario para realizar la mayoría de las actividades cotidianas.
La rodilla está compuesta por:
- El extremo inferior del fémur (hueso del muslo)
- El extremo superior de la tibia ( espinilla )
- La rótula ( patela )
Los extremos de estos tres huesos están cubiertos de cartílago articular, una sustancia lisa que protege los huesos y les permite moverse con facilidad dentro de la articulación.
Los meniscos se encuentran entre el fémur y la tibia. Estas cuñas en forma de C actúan como amortiguadores que protegen la articulación.
Los ligamentos gruesos mantienen unidos el fémur y la tibia, proporcionando estabilidad. Los largos músculos del muslo fortalecen la rodilla.
Todas las superficies restantes de la rodilla están cubiertas por una fina membrana llamada membrana sinovial. Esta membrana libera un líquido que lubrica el cartílago, reduciendo la fricción prácticamente a cero en una rodilla sana.
Normalmente, todos estos componentes funcionan en armonía. Pero una enfermedad o lesión puede alterar esta armonía, provocando dolor, debilidad muscular y disminución de la función.
Causa
La causa más común de dolor crónico de rodilla y discapacidad es la artritis. Si bien existen muchos tipos de artritis, la mayoría del dolor de rodilla se debe a solo tres: osteoartritis, artritis reumatoide y artritis postraumática.
- Osteoartritis. Este es un tipo de artritis relacionada con el desgaste articular y la edad. Generalmente se presenta en personas de 50 años o más, pero también puede ocurrir en personas más jóvenes. El cartílago que amortigua los huesos de la rodilla se ablanda y se desgasta. Los huesos rozan entre sí, causando dolor y rigidez en la rodilla.
- Artritis reumatoide. Esta enfermedad se caracteriza por la inflamación y el engrosamiento de la membrana sinovial que rodea la articulación. Esta inflamación crónica puede dañar el cartílago y, con el tiempo, provocar su pérdida, dolor y rigidez. La artritis reumatoide es la forma más común de un grupo de trastornos denominados "artritis inflamatoria".
- Artritis postraumática. Esta puede aparecer tras una lesión grave de rodilla. Las fracturas de los huesos que rodean la rodilla o las roturas de los ligamentos pueden dañar el cartílago articular con el tiempo, provocando dolor y limitando la función de la rodilla.
Descripción
Un reemplazo total de rodilla (también llamado artroplastia total de rodilla) podría denominarse con mayor precisión una "reconstrucción" de la superficie de la rodilla, ya que solo se reemplazan las superficies de los huesos.
Un procedimiento de reemplazo de rodilla consta de cuatro pasos básicos:
- Preparación del hueso. El cirujano retira las superficies cartilaginosas dañadas en los extremos del fémur y la tibia, junto con una pequeña cantidad de hueso subyacente.
- Colocación de los implantes metálicos. El cirujano reemplaza el cartílago y el hueso extirpados con componentes metálicos que recrean la superficie de la articulación. Estas piezas metálicas pueden cementarse o ajustarse a presión en el hueso.
- Reconstrucción de la rótula. El cirujano corta la superficie inferior de la rótula ( patela ) y la recubre con un botón de plástico. Algunos cirujanos no recubren la rótula, dependiendo del caso.
- Insertar un espaciador. El cirujano inserta un espaciador de plástico de grado médico entre los componentes metálicos para crear una superficie de deslizamiento suave.
¿Es el reemplazo total de rodilla adecuado para usted?
La decisión de someterse a una artroplastia total de rodilla debe ser consensuada entre usted, su familia, su médico de cabecera y su cirujano ortopédico. Su médico de cabecera podría derivarlo a un cirujano ortopédico para una evaluación exhaustiva que determine si esta cirugía le sería beneficiosa.
Cuándo se recomienda la cirugía
Existen varias razones por las que su cirujano ortopédico podría recomendarle una artroplastia total de rodilla. Las personas que se benefician de una artroplastia total de rodilla suelen tener:
- Dolor o rigidez intensos en la rodilla que limitan las actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras y sentarse y levantarse de las sillas. Puede resultar difícil caminar más de unas pocas cuadras sin sentir un dolor considerable, y puede ser necesario usar un bastón o andador.
- Dolor de rodilla moderado o intenso en reposo, tanto de día como de noche.
- Inflamación e hinchazón crónica de la rodilla que no mejora con el reposo ni con los medicamentos.
- Deformidad de la rodilla: curvatura de la rodilla hacia adentro o hacia afuera.
- Falta de mejoría sustancial con otros tratamientos, como medicamentos antiinflamatorios , inyecciones de cortisona, inyecciones lubricantes, fisioterapia u otras cirugías.
Candidatos para cirugía
No existen restricciones absolutas de edad ni de peso para la cirugía de reemplazo total de rodilla. Más información: Obesidad, pérdida de peso y reemplazo articular.
Las recomendaciones para la cirugía se basan en el dolor y la discapacidad del paciente, no en su edad. La mayoría de los pacientes que se someten a una artroplastia total de rodilla tienen entre 50 y 80 años, pero los cirujanos ortopédicos evalúan a cada paciente individualmente. Se han realizado artroplastias totales de rodilla con éxito en todas las edades, desde adolescentes con artritis juvenil hasta ancianos con artritis degenerativa .
La evaluación ortopédica
Una evaluación con un cirujano ortopédico consta de varios componentes:
- Historial médico. Su cirujano ortopédico recabará información sobre su estado de salud general y le preguntará sobre la intensidad del dolor de rodilla y su capacidad para realizar sus actividades diarias.
- examen físico . Este evaluará el movimiento de la rodilla, la estabilidad, la fuerza y la alineación general de la pierna.
- Radiografías. Estas imágenes ayudan a determinar el alcance del daño y la deformidad en la rodilla.
- Otras pruebas. En ocasiones, pueden ser necesarios análisis de sangre o pruebas de imagen avanzadas, como una resonancia magnética (RM), para determinar el estado del hueso y los tejidos blandos de la rodilla.
Su cirujano ortopédico revisará con usted los resultados de su evaluación y le explicará si el reemplazo total de rodilla es la mejor opción para aliviar su dolor y mejorar su función. También se considerarán y analizarán otras opciones de tratamiento, como medicamentos, inyecciones, fisioterapia u otros tipos de cirugía.
Además, su cirujano ortopédico le explicará los posibles riesgos y complicaciones del reemplazo total de rodilla, incluidos los relacionados con la propia cirugía y los que pueden surgir con el tiempo después de la misma.
No dudes en preguntar a tu médico si tienes alguna duda. Más información: Reemplazo total de articulaciones: Preguntas que los pacientes deben hacer a sus cirujanos.
Decidir someterse a una cirugía de reemplazo total de rodilla
Expectativas realistas
Un factor importante a la hora de decidir si someterse a una artroplastia total de rodilla es comprender qué puede y qué no puede hacer el procedimiento.
La mayoría de las personas que se someten a una artroplastia total de rodilla experimentan una reducción drástica del dolor y una mejora significativa en la capacidad para realizar las actividades cotidianas. Sin embargo, una artroplastia total de rodilla no le permitirá hacer más de lo que podía hacer antes de desarrollar artritis.
Con el uso y la actividad normales, el espaciador plástico de cada prótesis de rodilla comienza a desgastarse. El exceso de actividad o peso puede acelerar este desgaste y provocar que la prótesis se afloje y cause dolor. Por lo tanto, la mayoría de los cirujanos desaconsejan las actividades de alto impacto, como correr, trotar, saltar u otros deportes de alto impacto, durante el resto de la vida después de la cirugía.
Entre las actividades realistas que se pueden realizar tras una artroplastia total de rodilla se incluyen caminar sin límite, nadar, jugar al golf, conducir, hacer senderismo ligero, montar en bicicleta, bailar de salón y practicar otros deportes de bajo impacto.
Con la modificación adecuada de la actividad física, las prótesis de rodilla pueden durar muchos años.
Posibles complicaciones de la cirugía
La tasa de complicaciones tras una artroplastia total de rodilla es baja. Las complicaciones graves, como una infección de la articulación de la rodilla, se presentan en menos del 2 % de los pacientes. Las complicaciones médicas mayores, como un infarto o un accidente cerebrovascular, son aún menos frecuentes. Las enfermedades crónicas pueden aumentar el riesgo de complicaciones. Si bien son poco comunes, cuando se presentan, estas complicaciones pueden prolongar o limitar la recuperación completa.
Comente detalladamente sus inquietudes con su cirujano ortopédico antes de la cirugía.
Infección . Puede producirse una infección en la herida o en las profundidades alrededor de la prótesis. Puede ocurrir días o semanas después de la cirugía, e incluso años después. Las infecciones leves en la zona de la herida generalmente se tratan con antibióticos. Las infecciones graves o profundas pueden requerir más cirugía y la extracción de la prótesis. Cualquier infección en el cuerpo puede propagarse a la prótesis articular. Más información: Infección de prótesis articular
Coágulos de sangre. Los coágulos de sangre en las venas de las piernas son una de las complicaciones más comunes de la cirugía de reemplazo de rodilla. Estos coágulos pueden ser mortales si se desprenden y viajan a los pulmones. Su cirujano ortopédico le indicará un programa de prevención para mejorar la circulación y ayudar a prevenir la formación de coágulos de sangre (consulte Prevención de coágulos de sangre en Su estancia en el hospital ).
Más información: Prevención de coágulos sanguíneos después de una cirugía ortopédica
Problemas con los implantes . Si bien los diseños y materiales de los implantes, así como las técnicas quirúrgicas, siguen avanzando, las superficies de los implantes pueden desgastarse y los componentes pueden aflojarse.
Además, si bien generalmente se espera un rango de movimiento promedio de 115° después de la cirugía, ocasionalmente puede producirse cicatrización de la rodilla y el movimiento puede verse más limitado, especialmente en pacientes con movilidad reducida antes de la cirugía. Esto suele mejorar con fisioterapia y ejercicios de amplitud de movimiento, pero si tiene dificultades para mejorar la movilidad de la rodilla, su médico podría recomendarle una manipulación bajo anestesia.
La manipulación bajo anestesia es un procedimiento no invasivo que ayuda a recuperar la movilidad si la prótesis total de rodilla se vuelve rígida. Se administra anestesia general para que el paciente duerma. El cirujano flexiona y estira suavemente la articulación de la rodilla, aplicando una presión delicada para romper cualquier tejido cicatricial o adherencia que cause la rigidez.
Dolor persistente . Un pequeño número de pacientes continúa experimentando dolor después de una artroplastia de rodilla. Sin embargo, esta complicación es poco frecuente y la mayoría de los pacientes experimentan un excelente alivio del dolor tras la cirugía.
Lesión neurovascular . Aunque es poco frecuente, durante la cirugía pueden producirse lesiones en los nervios o los vasos sanguíneos que rodean la rodilla.
Preparación para la cirugía
Evaluación médica
Si decide someterse a una cirugía de reemplazo total de rodilla, su cirujano ortopédico podría pedirle que programe una cita completa. examen físico Consulte con su médico de cabecera varias semanas antes de la operación. Esto es necesario para asegurar que usted goza de buena salud para someterse a la cirugía y completar el proceso de recuperación.
Los pacientes con afecciones médicas crónicas, como enfermedades cardíacas o renales, también pueden ser evaluados por un especialista, como un cardiólogo o un nefrólogo, antes de la cirugía.
Pruebas
Es posible que se necesiten varias pruebas, como análisis de sangre y orina, y un electrocardiograma, para ayudar a su cirujano ortopédico a planificar la cirugía.
Medicamentos
Informe a su cirujano ortopédico sobre los medicamentos que está tomando. Él o ella le indicará qué medicamentos debe dejar de tomar y cuáles debe continuar tomando antes de la cirugía.
Evaluación dental
Aunque la incidencia de infección tras una artroplastia total de rodilla es muy baja, puede producirse una infección si las bacterias entran en el torrente sanguíneo. Para reducir el riesgo de infección, es recomendable realizar procedimientos dentales importantes (como extracciones dentales y tratamientos periodontales) antes de la cirugía de artroplastia total de rodilla.
Para los procedimientos dentales realizados después de una artroplastia total de rodilla, consulte con su cirujano si necesita tomar antibióticos preventivos . Además, tenga en cuenta el tiempo recomendado que debe transcurrir entre un procedimiento dental y una artroplastia total de cadera .
Evaluaciones urinarias
Las personas con antecedentes de infecciones urinarias recientes o frecuentes deben someterse a una evaluación urológica antes de la cirugía.
Los hombres mayores con enfermedades de la próstata deberían considerar completar el tratamiento necesario antes de someterse a una cirugía de reemplazo de rodilla.
Planificación social
Aunque podrá caminar con bastón, muletas o andador poco después de la cirugía, necesitará ayuda durante varias semanas para tareas como cocinar, hacer la compra, bañarse y lavar la ropa.
Si vives solo/a, un trabajador social o un coordinador de altas del hospital puede ayudarte a organizar con antelación la asistencia de alguien en casa. También pueden ayudarte a gestionar una estancia corta en un centro de cuidados prolongados durante tu recuperación, si esta opción te resulta más conveniente.
Más información: Reemplazo articular para pacientes con recursos sociales o financieros limitados.
Planificación del hogar
Varias modificaciones pueden facilitar la movilidad en su hogar durante su recuperación. Los siguientes elementos pueden ayudarle con las actividades diarias:
- Barras de seguridad o un pasamanos seguro en la ducha o bañera.
- Asegure los pasamanos a lo largo de sus escaleras.
- Una silla estable para su recuperación inicial con un cojín de asiento firme (y una altura de 45 a 50 cm), respaldo firme, dos reposabrazos y un reposapiés para elevar las piernas de forma intermitente.
- Un elevador de asiento de inodoro con brazos, si tiene un inodoro bajo.
- Un banco o silla de ducha estable para bañarse.
- Retirar todas las alfombras y cables sueltos.
- Un espacio habitable temporal en el mismo piso, si es posible, ya que subir o bajar escaleras será más difícil durante su recuperación inicial.
Obtén más consejos sobre cómo preparar tu hogar para una artroplastia total de rodilla en esta infografía (haz clic en la imagen para ver la infografía completa).
Su cirugía
Usted será ingresado en el hospital el día de su cirugía o podrá irse a casa ese mismo día. Deberá hablar con su cirujano sobre si será ingresado o irá a casa antes de la operación.
Obtenga más información sobre la cirugía ambulatoria: Reemplazo total de articulación en régimen ambulatorio.
Anestesia
Al llegar al hospital o centro quirúrgico, un miembro del equipo de anestesia le realizará una evaluación. Los tipos de anestesia más comunes son:
- Anestesia general (te duermen)
- Anestesia espinal, epidural o mediante bloqueo nervioso regional (usted estará despierto, pero su cuerpo estará adormecido de la cintura para abajo).
El equipo de anestesia, teniendo en cuenta su opinión, determinará qué tipo de anestesia es la más adecuada para usted.
Procedimiento
La intervención quirúrgica suele durar entre 1 y 2 horas. El cirujano ortopédico extirpará el cartílago y el hueso dañados y, a continuación, colocará los nuevos implantes de metal y plástico para restaurar la alineación y la función de la rodilla.
Tras la cirugía, le trasladarán a la sala de recuperación, donde permanecerá varias horas mientras se controla su recuperación de la anestesia. Una vez que despierte, le llevarán a su habitación del hospital o le darán el alta para que regrese a casa.
Su estancia en el hospital
Si ingresa en el hospital, lo más probable es que pase la noche allí y, en algunos casos, incluso más tiempo.
Manejo del dolor
Después de la cirugía, sentirá algo de dolor. Esto es parte normal del proceso de recuperación. Su médico y el personal de enfermería trabajarán para aliviar el dolor, lo que puede ayudarle a recuperarse más rápido.
A menudo se recetan medicamentos para el alivio del dolor a corto plazo después de una cirugía. Hay muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, incluidos: opioides , antiinflamatorios no esteroideos (AINE) , paracetamol y anestésicos locales.
Su médico puede utilizar una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor, así como para minimizar la necesidad de opioides También se pueden realizar una serie de bloqueos regionales para ayudar a aliviar el dolor postoperatorio; esto debe consultarse con su cirujano ortopédico y su anestesiólogo.
Tenga en cuenta que aunque opioides Ayudan a aliviar el dolor después de la cirugía, son narcóticos y pueden ser adictivos. La dependencia de opioides y la sobredosis se han convertido en problemas críticos de salud pública en los EE. UU. Es importante usar opioides Solo tome estos medicamentos según las indicaciones de su médico y deje de tomarlos en cuanto empiece a mejorar el dolor. Consulte con su médico si el dolor no ha disminuido a los pocos días de la cirugía.
Prevención de coágulos sanguíneos
Su cirujano ortopédico puede recetarle una o más medidas para prevenir la formación de coágulos sanguíneos y disminuir la hinchazón de las piernas:
- Evaluación periódica de sus piernas
- Medias de soporte
- Cubrepiernas inflables (botas de compresión)
- Anticoagulantes (medicamentos para diluir la sangre)
También se recomienda mover el pie y el tobillo inmediatamente después de la cirugía para aumentar el flujo sanguíneo en los músculos de las piernas, lo que ayuda a prevenir la hinchazón y evita la formación de coágulos sanguíneos.
Fisioterapia
La mayoría de los pacientes pueden comenzar a ejercitar la rodilla pocas horas después de la cirugía. Un fisioterapeuta le enseñará ejercicios específicos para fortalecer la pierna y recuperar la movilidad de la rodilla, lo que le permitirá caminar y realizar otras actividades cotidianas con normalidad poco después de la intervención.
Prevención de la neumonía
Es común que los pacientes presenten respiración superficial en el período posoperatorio inmediato. Esto suele deberse a los efectos de la anestesia, los analgésicos y el mayor tiempo de reposo en cama. Esta respiración superficial puede provocar un colapso parcial de los pulmones (denominado atelectasia), lo que aumenta la susceptibilidad a la neumonía. Para prevenirla, es importante respirar profundamente con frecuencia. Su enfermera podría proporcionarle un dispositivo sencillo llamado espirómetro para ayudarle a respirar profundamente.
Tu recuperación en casa
El éxito de su cirugía dependerá en gran medida de lo bien que siga las instrucciones de su cirujano ortopédico en casa durante las primeras semanas posteriores a la cirugía (si recibe el alta para ir a casa; si recibe el alta para una unidad de rehabilitación intensiva o un centro de enfermería especializada, el personal de allí supervisará su atención postoperatoria).
Cuidado de heridas
Tendrá puntos de sutura o grapas a lo largo de la herida, o una sutura subcutánea en la parte frontal de la rodilla. Los puntos o grapas se retirarán varias semanas después de la cirugía. La sutura subcutánea no requerirá ser retirada.
Evite sumergir la herida en agua hasta que esté completamente cicatrizada y seca. Puede seguir vendándola para evitar la irritación causada por la ropa o las medias de compresión.
Dieta
Es común experimentar cierta pérdida de apetito durante varias semanas después de la cirugía. Una dieta equilibrada, a menudo acompañada de un suplemento de hierro, es importante para favorecer la cicatrización de la herida y recuperar la fuerza muscular. Además, asegúrese de beber muchos líquidos.
Actividad
El ejercicio es fundamental para el cuidado en casa, especialmente durante las primeras semanas después de la cirugía. Debería poder retomar la mayoría de sus actividades cotidianas normales entre 3 y 6 semanas después de la cirugía. Es común sentir algo de dolor al realizar actividades y por la noche durante varias semanas después de la cirugía.
Su programa de actividades debe incluir:
- Un programa de caminatas graduales, inicialmente en casa y posteriormente al aire libre, para aumentar poco a poco tu movilidad.
- Retomar otras actividades domésticas normales, como sentarse, ponerse de pie y subir escaleras.
- Realiza ejercicios específicos varias veces al día para recuperar la movilidad y fortalecer la rodilla. Probablemente podrás realizarlos sin ayuda, pero es recomendable que un fisioterapeuta te ayude en casa o en un centro de terapia durante las primeras semanas después de la cirugía.
Lo más probable es que puedas volver a conducir cuando tu rodilla se flexione lo suficiente como para entrar y sentarte cómodamente en tu coche, y cuando el control muscular te proporcione el tiempo de reacción adecuado para frenar y acelerar. La mayoría de las personas retoman la conducción aproximadamente entre 4 y 6 semanas después de la cirugía.
Cómo evitar problemas después de la cirugía
Cómo reconocer los signos de un coágulo de sangre
Siga atentamente las instrucciones de su cirujano ortopédico para reducir el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos durante las primeras semanas de su recuperación. Es posible que le recomiende que continúe tomando el medicamento anticoagulante que comenzó a tomar en el hospital.
Avise a su médico inmediatamente si presenta alguno de los siguientes signos de alarma.
Señales de alerta de coágulos sanguíneos. Las señales de alerta de posibles coágulos sanguíneos en la pierna incluyen:
- Aumento del dolor en la pantorrilla
- Sensibilidad o enrojecimiento por encima o por debajo de la rodilla.
- Hinchazón nueva o creciente en la pantorrilla, el tobillo y el pie.
Signos de alerta de embolia pulmonar. Los signos de alerta de que un coágulo de sangre se ha desplazado a los pulmones incluyen:
- Dificultad repentina para respirar
- Dolor de pecho de aparición súbita
- Dolor torácico localizado (dolor que se siente solo en un área específica) al toser.
Prevención de infecciones
Una causa común de infección tras una artroplastia total de rodilla son las bacterias que entran en el torrente sanguíneo durante procedimientos dentales, infecciones del tracto urinario o infecciones cutáneas. Estas bacterias pueden alojarse alrededor de la prótesis de rodilla y provocar una infección.
Tras una artroplastia de rodilla, los pacientes con ciertos factores de riesgo podrían necesitar tomar antibióticos antes de someterse a tratamientos dentales, como limpiezas dentales, o antes de cualquier procedimiento quirúrgico que pudiera permitir la entrada de bacterias al torrente sanguíneo. Su cirujano ortopédico le informará si necesita tomar antibióticos preventivos antes de los procedimientos dentales .
Señales de alerta de infección. Informe a su médico de inmediato si presenta alguno de los siguientes signos de una posible infección en la prótesis de rodilla:
- Fiebre persistente (superior a 100 °F por vía oral)
- Escalofríos
- Aumento del enrojecimiento, la sensibilidad o la hinchazón de la herida en la rodilla
- Drenaje de la herida de la rodilla
- Aumento del dolor de rodilla tanto con la actividad como en reposo.
Cómo evitar caídas
Una caída durante las primeras semanas después de la cirugía puede dañar la rodilla operada y requerir una nueva intervención. Las escaleras representan un riesgo particular hasta que la rodilla esté fuerte y tenga buena movilidad. Debe usar un bastón, muletas, andador o pasamanos, o contar con la ayuda de alguien hasta que mejore su equilibrio, flexibilidad y fuerza.
Su cirujano y su fisioterapeuta le ayudarán a decidir qué dispositivos de asistencia necesitará después de la cirugía y cuándo podrá dejar de usarlos de forma segura.
Resultados
En qué se diferencia tu nueva rodilla
- La mejora del movimiento de la rodilla es un objetivo del reemplazo total de rodilla, pero la restauración del movimiento completo es poco común. El movimiento de su reemplazo de rodilla después de la cirugía se puede predecir mediante la amplitud de movimiento Tienes la rodilla antes de la cirugía. La mayoría de los pacientes pueden esperar poder estirar casi por completo la rodilla reemplazada y doblarla lo suficiente como para subir escaleras y entrar y salir de un automóvil.
- Arrodillarse a veces resulta incómodo, pero no es perjudicial.
- La mayoría de las personas sienten cierto entumecimiento en la piel alrededor de las incisiones. También pueden sentir rigidez, sobre todo al realizar movimientos de flexión excesivos.
- La mayoría de las personas también sienten u oyen un chasquido entre el metal y el plástico al doblar la rodilla o al caminar. Esto es normal. Estas diferencias suelen disminuir con el tiempo y la mayoría de los pacientes las toleran. Más información: ¿Por qué hacen ruido las rodillas?
- Su nueva rodilla podría activar los detectores de metales necesarios para la seguridad en aeropuertos y algunos edificios. Si se activa la alarma, informe al agente de seguridad sobre su reemplazo de rodilla.
Cómo proteger su prótesis total de rodilla
Después de la cirugía, asegúrese de hacer lo siguiente para proteger su prótesis de rodilla:
- Participe regularmente en programas de ejercicio ligero para mantener la fuerza y la movilidad adecuadas de su nueva rodilla.
- Tome precauciones especiales para evitar caídas y lesiones. Si se fractura un hueso de la pierna, es posible que necesite más cirugía.
- Informe a su dentista que le han realizado una artroplastia total de rodilla. Consulte con su cirujano ortopédico si necesita tomar antibióticos antes de someterse a procedimientos dentales.
- Acuda periódicamente a su cirujano ortopédico para realizarse revisiones de seguimiento rutinarias y radiografías. Su cirujano le informará sobre la frecuencia y el momento de estas visitas.
Cómo prolongar la vida útil de su implante de rodilla
Actualmente, más del 90% de las prótesis totales de rodilla modernas siguen funcionando correctamente 15 años después de la cirugía.
Seguir las instrucciones de su cirujano ortopédico después de la cirugía y tener cuidado para proteger su prótesis de rodilla y su salud en general son maneras importantes en las que puede contribuir al éxito final de su cirugía.
Para ayudar a los médicos en el tratamiento quirúrgico de la osteoartritis de la rodilla, American Academy of Orthopaedic Surgeons Se ha realizado una investigación para proporcionar algunas pautas útiles. Estas son solo recomendaciones y pueden no aplicarse a todos los casos: Manejo quirúrgico de la osteoartritis de rodilla - Guía de práctica clínica (GPC) | American Academy of Orthopaedic Surgeons (aaos.org)
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