Tratamiento
Obesidad, pérdida de peso y cirugía de prótesis articular
Si necesitas someterte a una artroplastia total de rodilla o de cadera y tu peso es considerablemente superior al que deberías tener, es posible que tu médico te recomiende que pierdas peso antes de la intervención.
Aunque a veces resulte embarazoso o incómodo hablar de ello, y aunque te sientas en forma y sano con tu peso actual, los estudios demuestran que un paciente con un índice de masa corporal (IMC) superior a 40 tiene más probabilidades de sufrir complicaciones graves, tanto durante como después de la intervención quirúrgica, que un paciente con un IMC inferior a 40. Tu médico quiere que seas consciente de estos riesgos para que puedas tomar medidas para minimizarlos antes de la intervención.
¿Qué es la obesidad?
La obesidad es la acumulación excesiva de grasa hasta un nivel que supone un riesgo para la salud de una persona. La obesidad está aumentando tanto a nivel mundial como en todo Estados Unidos, tanto en la población general como entre las personas que se someten a una artroplastia total de cadera y rodilla. De hecho, los estudios demuestran que la obesidad aumenta la probabilidad de someterse a una artroplastia total de cadera y rodilla en adultos de entre 18 y 59 años.
¿Qué es el IMC?
El índice de masa corporal, o IMC, es una relación que compara el peso de una persona con su estatura. El IMC se calcula de la siguiente manera:
Los índices de masa corporal (IMC) se clasifican en los siguientes rangos:
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IMC |
Clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) |
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Menos de 18,5 |
Bajo peso |
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De 18,5 a 24,9 |
Peso normal |
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Del 25 al 29,9 |
Sobrepeso |
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De 30 a 34,9 |
Obesidad de clase I |
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De 35 a 39,9 |
Obesidad de clase II |
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40 y más |
Obesidad de clase III |
El IMC de una persona es simplemente una forma de comparar el peso de un paciente con el de otras personas de la misma estatura; no puede revelar todo lo que hay que saber sobre esa persona. El IMC no indica directamente el porcentaje de grasa corporal, la masa muscular ni otros problemas de salud de la persona.
¿Cómo afectan el peso, la obesidad y el IMC a las caderas y las rodillas?
Las articulaciones de las piernas soportan el peso de nuestro cuerpo cada día cuando realizamos nuestras actividades habituales, como caminar, estar de pie, correr y subir escaleras. Debido a nuestra anatomía, las fuerzas que se ejercen sobre las superficies articulares de las caderas y las rodillas pueden superar en más de siete veces nuestro peso corporal.
Cuanto más peso llevemos encima, ya sea músculo o grasa, mayor será la carga que soportan nuestras caderas y rodillas. Esta es una de las razones por las que las personas con más peso tienen más probabilidades de necesitar una prótesis total de cadera o rodilla que los pacientes con un IMC normal, y por las que el riesgo aumenta a medida que aumenta el IMC. Perder peso, o mantenerlo en un nivel saludable, puede ayudar a mejorar los síntomas de dolor de cadera y rodilla, así como a prevenir o retrasar la necesidad de una prótesis de cadera o rodilla.
¿Cómo influyen el peso, la obesidad y el IMC en la cirugía de prótesis de cadera o rodilla?
Resultados postoperatorios
- Si padeces obesidad y tienes programada una intervención quirúrgica ambulatoria, es más probable que tengas que pasar la noche en el hospital para recibir cuidados y supervisión adicionales.
- Por término medio, los pacientes obesos permanecen más tiempo ingresados en el hospital tras la intervención quirúrgica que los pacientes no obesos y tienen más probabilidades de acudir a un centro de rehabilitación en lugar de volver a casa tras la intervención.
- Los pacientes obesos también tienen más probabilidades de volver al hospital para acudir al servicio de urgencias o de ser readmitidos tras una intervención quirúrgica.
- Por último, si padeces obesidad, es posible que te receten medicamentos diferentes o adicionales en comparación con alguien que no la padezca.
Complicaciones
Se ha demostrado que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir complicaciones médicas o quirúrgicas tras una artroplastia, como problemas de cicatrización de la herida e infecciones. El tratamiento de algunas de estas complicaciones puede requerir una o varias intervenciones quirúrgicas adicionales y puede suponer un riesgo para la extremidad o incluso para la vida. Por lo tanto, es fundamental que tu IMC se encuentre en un nivel óptimo antes de someterte a una artroplastia de cadera o rodilla.
Además, las personas obesas tienen más probabilidades de padecer comorbilidades médicas (más de una afección de salud a la vez), como diabetes, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, desnutrición y/o apnea obstructiva del sueño. Dado que cada una de estas afecciones por sí sola aumenta el riesgo de la cirugía, una persona obesa que padezca una o más afecciones médicas adicionales tiene un riesgo aún mayor de sufrir complicaciones.
Debido a este aumento de los riesgos, algunos cirujanos, hospitales y compañías de seguros han establecido unos umbrales de IMC por encima de los cuales desaconsejan la cirugía de prótesis articular, con el fin de limitar el riesgo de complicaciones en pacientes con un IMC más elevado. Estos umbrales suelen coincidir con las clasificaciones de obesidad correspondientes a un IMC comprendido entre 35 y 40.
Algunos cirujanos y hospitales han desarrollado programas destinados a reducir el riesgo de complicaciones médicas o quirúrgicas en pacientes de alto riesgo, incluidos aquellos con obesidad. Estos programas se han mostrado prometedores a la hora de reducir el impacto del aumento del IMC en el riesgo de complicaciones médicas y quirúrgicas. Los cirujanos y los sistemas hospitalarios que realizan más operaciones de sustitución articular en pacientes obesos pueden presentar un menor riesgo de complicaciones relacionadas con la obesidad.
¿Existe un IMC a partir del cual la cirugía no sea segura?
El riesgo de sufrir la mayoría de las complicaciones aumenta con el IMC. Sin embargo, no existe un valor del IMC a partir del cual se produzca un aumento repentino del riesgo de complicaciones, ni tampoco un valor por debajo del cual se pueda garantizar que la intervención quirúrgica se realice sin complicaciones.
Ten en cuenta que la obesidad es solo uno de los factores de riesgo de complicaciones médicas o quirúrgicas y debe tenerse en cuenta junto con el resto de las afecciones médicas de cada paciente. Debes hablar con tu cirujano sobre tus riesgos individuales en función de tu IMC y otros problemas de salud.
¿Cómo puedo reducir el riesgo de sufrir complicaciones tras una artroplastia de cadera o rodilla?
Pérdida de peso
Perder peso de forma saludable, aunque no es fácil, tiene muchos beneficios para la salud, además de reducir los riesgos de la cirugía, entre ellos la posibilidad de prevenir o retrasar la necesidad de una artroplastia.
Entre las estrategias para perder peso se incluyen:
- Cambios en el estilo de vida, como el asesoramiento nutricional, los programas de pérdida de peso y el ejercicio. (Nota: No empieces ningún tipo de programa de ejercicio sin consultar primero con tu médico.)
- Medicamentos para adelgazar, bajo la supervisión de un médico o un profesional sanitario.
- Cirugía bariátrica. La cirugía bariátrica es eficaz para perder peso, aunque no se ha demostrado que reduzca el riesgo de complicaciones tras la intervención. Si te has sometido a una cirugía bariátrica o tienes previsto hacerlo, debes informar a tu cirujano antes de someterte a una artroplastia de cadera o rodilla, y prever un plazo de entre 6 y 12 meses entre la cirugía bariátrica y la artroplastia.
Tu médico puede ofrecerte asesoramiento personalizado sobre cada una de estas opciones, ya que pueden existir riesgos potenciales en función de tu estado de salud y tu situación.
Lo más importante es que intentes no ganar peso, ya que el exceso de peso suele agravar el dolor y los síntomas de la artritis.
Mejorar tu salud general
Abordar otros factores de riesgo y mejorar tu salud general aumentará las probabilidades de que la artroplastia sea un éxito y presente menos complicaciones:
- Si fumas, se recomienda que dejes de fumar al menos 4 semanas antes de la intervención quirúrgica para reducir el riesgo de complicaciones, como problemas en la cicatrización de la incisión o una infección. Más información: Cirugía y tabaquismo
- Si tienes diabetes, mejorar el control de tu nivel de azúcar en sangre también puede ayudarte a reducir el riesgo de sufrir una infección tras una intervención quirúrgica.
- Mejorar la forma física del corazón y los pulmones y mantener la presión arterial bajo control puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir complicaciones médicas. El ciclismo, la natación, los ejercicios acuáticos o el uso de una máquina elíptica son excelentes actividades de bajo impacto que minimizan la carga sobre las articulaciones de la cadera y la rodilla.
- Asegúrate de que tu dieta contenga suficientes nutrientes saludables, como vitaminas, minerales y proteínas, para favorecer la recuperación tras la intervención quirúrgica.
Algunos factores de riesgo, como la edad y los antecedentes familiares, escapan a tu control. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer —además de perder peso— para mejorar tu salud, reducir los síntomas de la artritis y, si necesitas una prótesis articular, contribuir a que la intervención quirúrgica sea un éxito.
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