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Prótesis total de rodilla

Si tienes la rodilla muy dañada por la artritis o una lesión, puede resultarte difícil realizar actividades sencillas, como caminar o subir escaleras. Es posible que incluso empieces a sentir dolor cuando estás sentado o tumbado.

Si los tratamientos no quirúrgicos, como los medicamentos y el uso de ayudas para caminar, ya no resultan eficaces, tal vez le convenga plantearse someterse a una artroplastia total de rodilla. La artroplastia es una intervención segura y eficaz para aliviar el dolor, corregir la deformidad de la pierna y ayudarle a retomar sus actividades habituales.

La primera intervención de prótesis total de rodilla se llevó a cabo en 1968. Desde entonces, las mejoras en los materiales y las técnicas quirúrgicas han aumentado considerablemente su eficacia. La prótesis total de rodilla es una de las intervenciones más exitosas de toda la medicina. Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons, cada año se realizan más de 700 000 prótesis totales de rodilla en Estados Unidos.

Tanto si acabas de empezar a informarte sobre las opciones de tratamiento como si ya has decidido someterte a una artroplastia total de rodilla, este artículo te ayudará a conocer mejor este importante procedimiento.

Anatomía

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y es imprescindible tener las rodillas sanas para realizar la mayoría de las actividades cotidianas.

La rodilla está formada por:

  • El extremo inferior del fémur (hueso del muslo)
  • El extremo superior de la tibia (espinilla)
  • La rótula (patela)

Los extremos de estos tres huesos están recubiertos de cartílago articular, una sustancia lisa que protege los huesos y les permite moverse con facilidad dentro de la articulación.

Los meniscos se encuentran entre el fémur y la tibia. Estas cuñas en forma de C actúan como amortiguadores que protegen la articulación.


Los ligamentos grandes unen el fémur y la tibia y aportan estabilidad. Los músculos largos del muslo dan fuerza a la rodilla.

Anatomía normal de la rodilla

Anatomía normal de la rodilla. En una rodilla sana, estas estructuras actúan de forma coordinada para garantizar un funcionamiento y un movimiento fluidos y naturales. 

El resto de superficies de la rodilla están recubiertas por una fina capa denominada membrana sinovial. Esta membrana segrega un líquido que lubrica el cartílago, reduciendo la fricción prácticamente a cero en una rodilla sana.

Normalmente, todos estos componentes funcionan en armonía. Sin embargo, una enfermedad o una lesión pueden alterar esta armonía, lo que provoca dolor, debilidad muscular y una disminución de la función.

Causa

La causa más frecuente del dolor crónico de rodilla y la discapacidad es la artritis. Aunque existen muchos tipos de artritis, la mayor parte del dolor de rodilla se debe a solo tres de ellos: la osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis postraumática.

  • Artrosis. Se trata de un tipo de artritis relacionada con el desgaste propio de la edad. Suele aparecer en personas de 50 años o más, aunque también puede darse en personas más jóvenes. El cartílago que amortigua los huesos de la rodilla se ablanda y se desgasta. A raíz de ello, los huesos rozan entre sí, lo que provoca dolor y rigidez en la rodilla.
artrosis y espolones óseos

La osteoartritis suele provocar que los huesos rocen entre sí. Los espolones óseos son un síntoma habitual de este tipo de artritis.

  • Artritis reumatoide. Se trata de una enfermedad en la que la membrana sinovial que recubre la articulación se inflama y se engrosa. Esta inflamación crónica puede dañar el cartílago y, con el tiempo, provocar su pérdida, dolor y rigidez. La artritis reumatoide es la forma más común de un grupo de trastornos denominados «artritis inflamatoria».
  • Artritis postraumática. Puede aparecer tras una lesión grave de rodilla. Las fracturas de los huesos que rodean la rodilla o los desgarros de los ligamentos de la rodilla pueden dañar el cartílago articular con el paso del tiempo, provocando dolor de rodilla y limitando su función.

Descripción

Una prótesis total de rodilla (también denominada artroplastia total de rodilla) podría denominarse más correctamente «recubrimiento» de rodilla, ya que solo se sustituyen las superficies de los huesos.

La intervención de prótesis de rodilla consta de cuatro pasos básicos:

  • Preparación del hueso. El cirujano extirpa las superficies cartilaginosas dañadas de los extremos del fémur y la tibia, junto con una pequeña cantidad de hueso subyacente.
  • Colocar los implantes metálicos. El cirujano sustituye el cartílago y el hueso extirpados por componentes metálicos que recrean la superficie de la articulación. Estas piezas metálicas pueden cementarse o encajarse a presión en el hueso.
  • Restaurar la superficie de la rótula. Elcirujano realiza un corte en la superficie inferior de lapatela la recubre con un botón de plástico. Algunos cirujanos no restauran la superficie de la rótula, dependiendo de cada caso.
  • Insertar un espaciador. El cirujano inserta un espaciador de plástico de grado médico entre los componentes metálicos para crear una superficie de deslizamiento suave.
ilustraciones de osteoartritis grave y prótesis de rodilla

(Izquierda) Artrosis grave. (Derecha) Se han extirpado el cartílago artrósico y el hueso subyacente, y se han recubierto con implantes metálicos en el fémur y la tibia. Se ha colocado un espaciador de plástico entre los implantes. No se muestra el componente rotuliano para mayor claridad.

 Vídeo: Animación sobre la artroplastia total de rodilla

¿Es la artroplastia total de rodilla la opción adecuada para ti?

La decisión de someterse a una artroplastia total de rodilla debe tomarse de forma conjunta entre usted, su familia, su médico de cabecera y su cirujano ortopédico. Es posible que su médico de cabecera le derive a un cirujano ortopédico para que le realice una evaluación exhaustiva con el fin de determinar si esta intervención quirúrgica podría ser beneficiosa para usted.

Cuándo se recomienda la cirugía

Hay varias razones por las que tu cirujano ortopédico podría recomendarte una artroplastia total de rodilla. Las personas que se benefician de una artroplastia total de rodilla suelen presentar:

  • Dolor intenso o rigidez en la rodilla que limita las actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras y sentarse o levantarse de una silla. Puede resultar difícil caminar más de unas pocas manzanas sin sentir un dolor considerable, y puede ser necesario utilizar un bastón o un andador.
  • Dolor de rodilla moderado o intenso en reposo, tanto de día como de noche.
  • Inflamación y hinchazón crónicas de la rodilla que no mejoran con el reposo ni con la medicación.
  • Deformidad de la rodilla: rodilla que se curva hacia dentro o hacia fuera.
  • La falta de una mejoría significativa con otros tratamientos, como los medicamentos antiinflamatorios, las inyecciones de cortisona, las inyecciones lubricantes, la fisioterapia u otras intervenciones quirúrgicas.
Una rodilla que se ha arqueado como consecuencia de una artritis grave.

La artroplastia total de rodilla puede recomendarse a pacientes con deformidad de rodillas arqueadas, como la que se muestra en esta fotografía clínica.

Foto cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Candidatos para una intervención quirúrgica

No existen restricciones absolutas de edad ni de peso para la cirugía de prótesis total de rodilla. Más información:Obesidad, pérdida de peso y prótesis articulares

Las recomendaciones para la intervención quirúrgica se basan en el dolor y la discapacidad del paciente, no en su edad. La mayoría de los pacientes que se someten a una artroplastia total de rodilla tienen entre 50 y 80 años, pero los cirujanos ortopédicos evalúan a cada paciente de forma individual. Se han realizado con éxito artroplastias totales de rodilla en pacientes de todas las edades, desde adolescentes con artritis juvenil hasta pacientes de edad avanzada con artritis degenerativa.

La evaluación ortopédica

Una consulta con un cirujano ortopédico consta de varios elementos:

  • Historial médico. Tu cirujano ortopédico recopilará información sobre tu estado de salud general y te preguntará sobre la intensidad del dolor de rodilla y tu capacidad funcional.
  • examen físico. En él se evaluarán la movilidad, la estabilidad y la fuerza de la rodilla, así como la alineación general de la pierna.
  • Radiografías. Estas imágenes ayudan a determinar la gravedad de la lesión y la deformidad de la rodilla.
  • Otras pruebas. En ocasiones, puede ser necesario realizar análisis de sangre o pruebas de diagnóstico por imagen avanzadas, como una resonancia magnética (RM), para determinar el estado del hueso y los tejidos blandos de la rodilla.
Radiografías de una rodilla sana y de una rodilla con osteoartritis

(Izquierda) En esta radiografía de una rodilla normal, el espacio entre los huesos indica que el cartílago está sano (flechas). (Derecha) Esta radiografía de una rodilla que se ha deformado a causa de la artritis muestra una pérdida grave del espacio articular (flechas).

Imágenes cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Tu cirujano ortopédico revisará contigo los resultados de tu evaluación y analizará contigo si la artroplastia total de rodilla es el mejor método para aliviar tu dolor y mejorar tu movilidad. También se tendrán en cuenta y se comentarán otras opciones de tratamiento, como medicamentos, inyecciones, fisioterapia u otros tipos de cirugía.


Además, tu cirujano ortopédico te explicará los posibles riesgos y complicaciones de la artroplastia total de rodilla, tanto los relacionados con la propia intervención quirúrgica como los que pueden surgir con el paso del tiempo tras la misma.

No dudes en hacer preguntas a tu médico cuando no entiendas algo. Más información:Prótesis total de articulación: preguntas que los pacientes deben hacer a sus cirujanos

La decisión de someterse a una artroplastia total de rodilla

Expectativas realistas

Un factor importante a la hora de decidir si someterse a una artroplastia total de rodilla es comprender qué puede y qué no puede ofrecer esta intervención.

La mayoría de las personas que se someten a una artroplastia total de rodilla experimentan una reducción drástica del dolor de rodilla y una mejora significativa en su capacidad para realizar las actividades habituales de la vida diaria. Sin embargo, la artroplastia total de rodilla no te permitirá hacer más de lo que podías hacer antes de que apareciera la artritis.


Con un uso y una actividad normales, todos los implantes de prótesis total de rodilla comienzan a desgastarse en su espaciador de plástico. Una actividad excesiva o un peso elevado pueden acelerar este desgaste normal y provocar que la prótesis de rodilla se afloje y cause dolor. Por lo tanto, la mayoría de los cirujanos desaconsejan las actividades de alto impacto, como correr, trotar, saltar u otros deportes de alto impacto, durante el resto de tu vida tras la intervención quirúrgica.

Entre las actividades recomendadas tras una artroplastia total de rodilla se incluyen caminar sin limitaciones, nadar, jugar al golf, conducir, hacer senderismo ligero, montar en bicicleta, bailar bailes de salón y practicar otros deportes de bajo impacto.


Si se adaptan adecuadamente las actividades, las prótesis de rodilla pueden durar muchos años.

Posibles complicaciones de la cirugía

La tasa de complicaciones tras una artroplastia total de rodilla es baja. Las complicaciones graves, como una infección de la articulación de la rodilla, se producen en menos del 2 % de los pacientes. Las complicaciones médicas graves, como un infarto de miocardio o un ictus, son aún menos frecuentes. Las enfermedades crónicas pueden aumentar el riesgo de sufrir complicaciones. Aunque son poco frecuentes, cuando se producen estas complicaciones, pueden prolongar o limitar la recuperación completa.

Comenta detenidamente tus inquietudes con tu cirujano ortopédico antes de la intervención.

Infección. Puede producirse una infección en la herida o en las capas profundas alrededor de la prótesis. Puede aparecer a los pocos días o semanas de la intervención quirúrgica. Incluso puede producirse años más tarde. Las infecciones leves en la zona de la herida suelen tratarse con antibióticos. Las infecciones graves o profundas pueden requerir una nueva intervención quirúrgica y la extracción de la prótesis. Cualquier infección en el organismo puede extenderse a la prótesis articular. Más información: Infección en la prótesis articular

Coágulos sanguíneos.Los coágulos sanguíneos en las venas de las piernas son una de las complicaciones más frecuentes de la cirugía de prótesis de rodilla. Estos coágulos pueden poner en peligro la vida si se desprenden y llegan a los pulmones. Tu cirujano ortopédico te explicará un programa de prevención para mejorar la circulación y ayudar a evitar la formación de coágulos sanguíneos (véase «Prevención de coágulos sanguíneos» en lasección «Tu estancia en el hospital»).

Más información: Prevención de coágulos sanguíneos tras una cirugía ortopédica

Trombosis venosa profunda

Pueden formarse coágulos de sangre en alguna de las venas profundas del cuerpo.Aunque los coágulos pueden aparecer en cualquier vena profunda, lo más habitual es que se formen en las venas de la pelvis, la pantorrilla o el muslo.

Problemas con los implantes. Aunque los diseños y materiales de los implantes, así como las técnicas quirúrgicas, siguen avanzando, las superficies de los implantes pueden desgastarse y los componentes pueden aflojarse.

Además, aunque por lo general se prevé un rango de movimiento medio de 115° tras la intervención quirúrgica, en ocasiones pueden aparecer cicatrices en la rodilla, lo que puede limitar aún más el movimiento, sobre todo en pacientes que ya presentaban una movilidad reducida antes de la operación. Normalmente, esto mejora con fisioterapia y ejercicios de amplitud de movimiento, pero si tiene dificultades para mejorar la movilidad de la rodilla, su médico podría recomendarle una manipulación bajo anestesia. 

La manipulación bajo anestesia es un procedimiento no invasivo que te ayuda a recuperar la movilidad en caso de que tu prótesis total de rodilla se vuelva rígida. Se te administrará anestesia general para que te duermas. A continuación, el cirujano flexiona y extiende suavemente la articulación de la rodilla, aplicando una fuerza suave para romper cualquier tejido cicatricial o adherencias que provoquen la rigidez.

Dolor persistente. Un pequeño número de pacientes sigue padeciendo dolor tras una artroplastia de rodilla. No obstante, esta complicación es poco frecuente y la mayoría de los pacientes experimentan un alivio excelente del dolor tras la intervención.

Lesión neurovascular. Aunque es poco frecuente, durante la intervención quirúrgica pueden producirse lesiones en los nervios o los vasos sanguíneos que rodean la rodilla.

Preparación para la intervención quirúrgica

Evaluación médica

Si decides someterte a una artroplastia total de rodilla, es posible que tu cirujano ortopédico te pida que conciertes una cita examen físico tu médico de cabecera para que te realice examen físico completo varias semanas antes de la operación. Esto es necesario para asegurarse de que gozas de la salud suficiente para someterte a la intervención y completar el proceso de recuperación.

Los pacientes con enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas o renales, también pueden ser evaluados por un especialista, como un cardiólogo o un nefrólogo, antes de la intervención quirúrgica.

Pruebas

Es posible que sea necesario realizar varias pruebas, como análisis de sangre y de orina, y un electrocardiograma, para ayudar a tu cirujano ortopédico a planificar la intervención quirúrgica.

Medicamentos

Informa a tu cirujano ortopédico de los medicamentos que estás tomando. Él te indicará cuáles debes dejar de tomar y cuáles debes seguir tomando antes de la operación.

Evaluación dental

Aunque la incidencia de infección tras una artroplastia total de rodilla es muy baja, puede producirse una infección si las bacterias penetran en el torrente sanguíneo. Para reducir el riesgo de infección, los procedimientos dentales importantes (como las extracciones dentales y los tratamientos periodontales) deben realizarse antes de la cirugía de artroplastia total de rodilla.

En el caso de los tratamientos dentales que se realicen tras una artroplastia total de rodilla, consulta con tu cirujano si es necesario que tomes antibióticos preventivos. Además, consulta el tiempo recomendado que debes dejar entre un tratamiento dental y una artroplastia total de cadera.

Evaluaciones urológicas

Las personas con antecedentes de infecciones urinarias recientes o frecuentes deben someterse a una evaluación urológica antes de la intervención quirúrgica.

Los hombres de edad avanzada con enfermedades de la próstata deberían plantearse completar el tratamiento necesario antes de someterse a una operación de prótesis de rodilla.

Planificación social

Aunque podrás caminar con un bastón, muletas o un andador poco después de la operación, necesitarás ayuda durante varias semanas para realizar tareas como cocinar, hacer la compra, bañarte y lavar la ropa.

Si vives solo, un trabajador social o un coordinador de altas del hospital puede ayudarte a organizar con antelación que alguien te preste asistencia en casa. También pueden ayudarte a organizar una estancia breve en un centro de cuidados prolongados durante tu recuperación, si esta opción te resulta más adecuada.


Más información: Prótesis articulares para pacientes con recursos sociales o económicos limitados

Planificación del hogar

Hay varias modificaciones que pueden facilitar el desplazamiento por tu casa durante tu recuperación. Los siguientes elementos pueden ayudarte en tus actividades diarias:

  • Barras de seguridad o un pasamanos resistente en la ducha o la bañera
  • Instala barandillas seguras en las escaleras
  • Una silla estable para los primeros días de recuperación, con un cojín de asiento firme (y una altura de entre 18 y 20 pulgadas), un respaldo firme, dos reposabrazos y un reposapiés para elevar las piernas de vez en cuando
  • Un elevador de inodoro con reposabrazos, si tienes un inodoro bajo
  • Un banco o una silla de ducha estable para bañarse
  • Retirar todas las alfombras sueltas y los cables
  • Un lugar donde alojarte temporalmente en la misma planta, a ser posible, ya que subir y bajar escaleras te resultará más difícil durante las primeras fases de tu recuperación.

Descubre más consejos sobre cómo preparar tu hogar para tu artroplastia total de rodilla en esta infografía (haz clic en la imagen para ver la infografía completa).


Tu intervención quirúrgica

O bien te ingresarán en el hospital el mismo día de la intervención, o bien te irás a casa ese mismo día. Debes hablar con tu cirujano sobre si te van a ingresar o si te irás a casa antes del día de la operación.

Más información sobre la cirugía en el mismo día: Prótesis total de articulación en régimen ambulatorio

Anestesia

Al llegar al hospital o al centro quirúrgico, un miembro del equipo de anestesia te examinará. Los tipos de anestesia más habituales son:

  • Anestesia general (te duermen)
  • Anestesia espinal, epidural o por bloqueo nervioso regional (estás despierto, pero tienes el cuerpo entumecido desde la cintura hacia abajo)

El equipo de anestesia, teniendo en cuenta tu opinión, determinará qué tipo de anestesia es la más adecuada para ti.

Procedimiento

La intervención quirúrgica suele durar entre 1 y 2 horas. Tu cirujano ortopédico extirpará el cartílago y el hueso dañados y, a continuación, colocará los nuevos implantes de metal y plástico para restablecer la alineación y la función de tu rodilla.

Diferentes tipos de prótesis de rodilla

Se utilizan diferentes tipos de prótesis de rodilla para satisfacer las necesidades individuales de cada paciente.

Fotografías cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Radiografías de artritis grave de rodilla y prótesis de rodilla

(Izquierda) Una radiografía de una rodilla con artritis grave. (Derecha) Aspecto radiográfico de una prótesis total de rodilla. Obsérvese que el espaciador de plástico insertado entre los componentes no se aprecia en la radiografía.

Imágenes cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, MD, FAAOS

Tras la intervención quirúrgica, se le trasladará a la sala de recuperación, donde permanecerá varias horas mientras se supervisa su recuperación de la anestesia. Cuando se despierte, se le llevará a su habitación del hospital o se le dará el alta para que vuelva a casa. 

Tu estancia en el hospital

Si te ingresan en el hospital, lo más probable es que pases allí la noche y, en algunos casos, más tiempo.

Tratamiento del dolor

Después de la intervención quirúrgica, sentirás algo de dolor. Es algo natural en el proceso de recuperación. Tu médico y el personal de enfermería se encargarán de aliviar tu dolor, lo que te ayudará a recuperarte más rápido de la intervención.

A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica. Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre ellos opioides y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), el paracetamol y los anestésicos locales.


Es posible que su médico utilice una combinación de estos medicamentos para aliviar mejor el dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a opioides. También se puede realizar una serie de bloqueos regionales para aliviar el dolor postoperatorio; esto debe comentarse con su cirujano ortopédico y su anestesista.

Ten en cuenta que, aunque opioides aliviar el dolor después de una intervención quirúrgica, son narcóticos y pueden crear adicción. La dependencia de los opioides y las sobredosis se han convertido en problemas graves de salud pública en EE. UU. Es importante utilizar opioides según las indicaciones de tu médico y dejar de tomarlos tan pronto como el dolor empiece a mejorar. Consulta a tu médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de la intervención.

Prevención de coágulos sanguíneos

Es posible que tu cirujano ortopédico te indique una o varias medidas para prevenir la formación de coágulos sanguíneos y reducir la hinchazón de las piernas:

  • Revisión periódica de las piernas
  • Medias de compresión
  • Protectores inflables para las piernas (botas de compresión)
  • Anticoagulantes (medicamentos para diluir la sangre)

También se recomienda mover el pie y el tobillo inmediatamente después de la intervención quirúrgica para aumentar el flujo sanguíneo en los músculos de la pierna, con el fin de prevenir la hinchazón de la pierna y evitar la formación de coágulos de sangre.

Fisioterapia

La mayoría de los pacientes pueden empezar a hacer ejercicio con la rodilla pocas horas después de la operación. Un fisioterapeuta te enseñará ejercicios específicos para fortalecer la pierna y recuperar la movilidad de la rodilla, de modo que puedas volver a caminar y realizar otras actividades cotidianas normales poco después de la operación.

Prevención de la neumonía

Es habitual que los pacientes presenten una respiración superficial durante el periodo postoperatorio inicial. Esto suele deberse a los efectos de la anestesia, los analgésicos y el mayor tiempo que pasan en cama. Esta respiración superficial puede provocar un colapso parcial de los pulmones (lo que se denomina «atelectasia»), lo que puede hacer que los pacientes sean más propensos a sufrir neumonía. Para ayudar a prevenirlo, es importante realizar respiraciones profundas con frecuencia. Es posible que su enfermera le proporcione un sencillo aparato respiratorio llamado espirómetro para animarle a respirar profundamente.

Tu recuperación en casa

El éxito de tu intervención quirúrgica dependerá en gran medida de lo bien que sigas las instrucciones de tu cirujano ortopédico en casa durante las primeras semanas tras la operación (si te dan el alta para volver a casa; si te dan el alta en una unidad de rehabilitación aguda o en un centro de cuidados especializados, el personal de dicho centro se encargará de supervisar tus cuidados posoperatorios).

Cuidado de las heridas

Tendrás puntos o grapas a lo largo de la herida o una sutura subcutánea en la parte delantera de la rodilla. Los puntos o las grapas se retirarán varias semanas después de la operación. La sutura subcutánea no es necesario retirarla.

Evita mojar la herida con agua hasta que se haya cerrado y secado por completo. Puedes seguir vendando la herida para evitar la irritación causada por la ropa o las medias de compresión.

Dieta

Es habitual sufrir cierta pérdida de apetito durante varias semanas después de la operación. Es importante seguir una dieta equilibrada, a menudo acompañada de un suplemento de hierro, para ayudar a que la herida cicatrice y recuperar la fuerza muscular. Además, asegúrate de beber mucho líquido.

Actividad

El ejercicio es un componente fundamental de los cuidados en el hogar, sobre todo durante las primeras semanas tras la intervención quirúrgica. Deberías poder retomar la mayoría de tus actividades cotidianas normales en un plazo de entre 3 y 6 semanas tras la intervención. Es habitual sentir algo de dolor al realizar actividades y por la noche durante varias semanas después de la intervención.

Tu programa de actividades debería incluir:

  • Un programa de caminatas progresivo —primero en casa y después al aire libre— para aumentar poco a poco tu movilidad.
  • Retomar otras actividades domésticas habituales, como sentarse, ponerse de pie y subir escaleras.
  • Realiza ejercicios específicos varias veces al día para recuperar la movilidad y fortalecer la rodilla. Probablemente podrás hacer los ejercicios sin ayuda, pero es posible que un fisioterapeuta te ayude en casa o en un centro de fisioterapia durante las primeras semanas tras la operación.
fisioterapia tras una artroplastia de rodilla

La fisioterapia te ayudará a recuperar el movimiento y la funcionalidad.
Thinkstock © 2011

Lo más probable es que puedas volver a conducir cuando la rodilla se doble lo suficiente como para que puedas entrar y sentarte cómodamente en el coche, y cuando el control muscular te permita tener un tiempo de reacción adecuado para frenar y acelerar. La mayoría de las personas vuelven a conducir aproximadamente entre 4 y 6 semanas después de la operación.

Cómo evitar problemas tras la cirugía

Cómo reconocer los síntomas de un coágulo de sangre

Sigue atentamente las instrucciones de tu cirujano ortopédico para reducir el riesgo de que se formen coágulos de sangre durante las primeras semanas de tu recuperación. Es posible que te recomiende que sigas tomando la medicación anticoagulante que empezaste a tomar en el hospital.

Informa a tu médico de inmediato si presentas alguno de los siguientes síntomas de alerta.


Síntomas de alerta de coágulos sanguíneos. Los síntomas de alerta de posibles coágulos sanguíneos en la pierna incluyen:

  • Dolor cada vez más intenso en la pantorrilla
  • Sensibilidad o enrojecimiento por encima o por debajo de la rodilla
  • Hinchazón nueva o creciente en la pantorrilla, el tobillo y el pie

Síntomas de alerta de una embolia pulmonar. Los síntomas de alerta que indican que un coágulo de sangre ha llegado al pulmón son los siguientes:

  • Dificultad respiratoria repentina
  • Aparición repentina de dolor en el pecho
  • Dolor torácico localizado (dolor que se siente solo en una zona concreta) al toser

Prevención de infecciones

Una causa habitual de infección tras una artroplastia total de rodilla son las bacterias que penetran en el torrente sanguíneo durante intervenciones dentales, infecciones del tracto urinario o infecciones cutáneas. Estas bacterias pueden alojarse alrededor de la prótesis de rodilla y provocar una infección.

Tras una artroplastia de rodilla, es posible que los pacientes con determinados factores de riesgo deban tomar antibióticos antes de someterse a tratamientos dentales —incluidas las limpiezas dentales— o antes de cualquier intervención quirúrgica que pueda facilitar la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo. Tu cirujano ortopédico te explicará si necesitas tomar antibióticos preventivos antes de los procedimientos dentales.


Síntomas de infección. Informa inmediatamente a tu médico si presentas alguno de los siguientes síntomas que puedan indicar una posible infección tras una artroplastia de rodilla:

  • Fiebre persistente (superior a 100 °F por vía oral)
  • Escalofríos
  • Aumento del enrojecimiento, la sensibilidad o la hinchazón de la herida de la rodilla
  • Secreción de la herida de la rodilla
  • Dolor de rodilla que aumenta tanto al realizar actividades como en reposo

Cómo evitar las caídas

Una caída durante las primeras semanas tras la operación puede dañar tu nueva rodilla y dar lugar a la necesidad de una nueva intervención quirúrgica. Las escaleras suponen un peligro especial hasta que tu rodilla recupere la fuerza y la movilidad. Debes utilizar un bastón, muletas, un andador o pasamanos, o contar con la ayuda de otra persona hasta que hayas mejorado tu equilibrio, flexibilidad y fuerza.

Tu cirujano y tu fisioterapeuta te ayudarán a decidir qué ayudas técnicas necesitarás tras la intervención quirúrgica y cuándo podrás dejar de utilizarlas de forma segura.

Resultados

En qué se diferencia tu nueva rodilla

  • La mejora de la movilidad de la rodilla es uno de los objetivos de la artroplastia total de rodilla, pero no es habitual recuperar la movilidad completa. La movilidad de la prótesis de rodilla tras la intervención quirúrgica puede predecirse en función de la amplitud de movimiento tenga la rodilla antes de la operación. La mayoría de los pacientes pueden esperar poder estirar casi por completo la rodilla protésica y flexionarla lo suficiente como para subir escaleras y entrar y salir de un coche.
  • Arrodillarse a veces resulta incómodo, pero no es perjudicial.
  • La mayoría de las personas notan cierto entumecimiento en la piel alrededor de las incisiones. También es posible que notes cierta rigidez, sobre todo al realizar movimientos de flexión excesivos.
  • La mayoría de las personas también notan o escuchan algún chasquido del metal y el plástico al doblar la rodilla o al caminar. Esto es normal. Estas molestias suelen disminuir con el tiempo y la mayoría de los pacientes las consideran tolerables. Más información: ¿Por qué hacen ruido las rodillas?
  • Tu nueva rodilla puede hacer que se active el detector de metales que se utiliza por motivos de seguridad en los aeropuertos y en algunos edificios. Si se activa la alarma, informa al agente de seguridad de que llevas una prótesis de rodilla.

Cómo cuidar tu prótesis total de rodilla

Después de la operación, asegúrate de seguir estas indicaciones para proteger tu prótesis de rodilla:

  • Participa en programas regulares de ejercicio suave para mantener la fuerza y la movilidad adecuadas de tu nueva rodilla.
  • Toma precauciones especiales para evitar caídas y lesiones. Si te rompes un hueso de la pierna, es posible que necesites otra intervención quirúrgica.
  • Informa a tu dentista de que tienes una prótesis total de rodilla. Consulta con tu cirujano ortopédico si es necesario que tomes antibióticos antes de someterte a cualquier intervención dental.
  • Acude periódicamente a tu cirujano ortopédico para someterte a revisiones de seguimiento rutinarias y a radiografías. Tu cirujano te informará sobre la frecuencia y el momento en que debes realizar estas visitas.

Cómo prolongar la vida útil de tu prótesis de rodilla

En la actualidad, más del 90 % de las prótesis totales de rodilla modernas siguen funcionando correctamente 15 años después de la intervención.

Seguir las instrucciones de tu cirujano ortopédico tras la intervención y cuidar tu prótesis de rodilla y tu salud en general son aspectos importantes que pueden contribuir al éxito final de la intervención.


Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento quirúrgico de la artrosis de rodilla, la American Academy of Orthopaedic Surgeons llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos:Tratamiento quirúrgico de la artrosis de rodilla - Guía de práctica clínica (CPG) | American Academy of Orthopaedic Surgeons aaos.org)

Aportado y/o actualizado por

MD Neil P. Sheth, FAAOS

Revisado por pares por

Thomas Ward Throckmorton, MD, miembro de FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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