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El niño que cojea

En algún momento u otro, todos los niños tienen episodios en los que cojean. Por lo general, la cojera se debe a una lesión leve y se cura por sí sola. Sin embargo, una cojera prolongada o que empeora y que dura más de una semana plantea varios retos tanto a los padres como a los médicos:

  1. ¿Es capaz el niño de comunicarse? Los niños pequeños a menudo no son capaces de explicar adecuadamente sus síntomas. Los niños mayores pueden intentar «sobrellevar» el dolor incluso cuando no es seguro.
  2. ¿Se puede localizar la causa (identificarla en una zona concreta)? El origen del dolor puede estar en cualquier parte de la pierna e incluso en otra parte del cuerpo. Puede deberse a problemas en los músculos, los ligamentos, las articulaciones o los huesos.
  3. ¿Qué gravedad tiene el problema? Las afecciones que provocan cojera varían desde las más leves —que son muy comunes— hasta las que ponen en peligro la vida, que son poco frecuentes. Cuando es necesario descartar causas más graves, las pruebas y los tratamientos pueden acelerarse (realizarse más rápidamente) en el servicio de urgencias.

Este artículo repasa la amplia variedad de afecciones que provocan que los niños cojeen, así como las estrategias que utilizan los médicos para determinar la causa exacta de la cojera.

Causa

Lesión

La causa más habitual de la cojera es una lesión leve. Las lesiones en los niños suelen ser evidentes, pero una cojera persistente tras una lesión puede ser un indicio de que existe una fractura leve subyacente (hueso roto).

Infecciones y enfermedades inflamatorias

Otras causas frecuentes de cojera en los niños son las infecciones y las enfermedades inflamatorias.

Infecciones. Las infecciones bacterianas pueden afectarse a los huesos en crecimiento y a las articulaciones adyacentes (cercanas), y suelen provocar dolor y cojera en los niños pequeños.

Enfermedades inflamatorias. Muchos tipos de enfermedades inflamatorias, como la artritis juvenil, pueden afectar a las articulaciones y provocar dolor, hinchazón y cojera.

Sinovitis transitoria/sinovitis tóxica. Algunas enfermedades víricas provocan un aumento de la inflamación en todo el cuerpo, y las articulaciones pueden hincharse temporalmente y causar dolor.

Otras causas

La mayoría de las demás causas de cojera son poco frecuentes. Las enfermedades óseas graves y los trastornos del sistema nervioso son muy poco frecuentes.

Tumores. Existen diferentes tipos de tumores que pueden invadir el hueso y los tejidos blandos, provocando dolor y cojera. Para obtener información más detallada: Tumor óseoy enfermedad ósea metastásica

Anomalías congénitas.Ciertos problemas que se desarrollan antes del nacimiento del bebé —como la luxación congénita de cadera — pueden provocar cojera. Estos problemas suelen provocar una diferencia en la longitud de las piernas, y la cojera suele notarse cuando los niños pequeños empiezan a andar. Para obtener información más detallada: Diferencia de longitud en las extremidades inferiores

Enfermedad de Legg-Perthes. En esta afección, el suministro de sangre a la cadera es insuficiente. Sin un buen riego sanguíneo, la parte superior del fémur (la «bola» de la articulación esférica de la cadera) puede aplanarse. Esta afección suele aparecer entre los 4 y los 10 años en niños que, por lo demás, gozan de buena salud.

Para obtener información más detallada: Enfermedad de Perthes

Deslizamiento de la epífisis femoral. Se produce cuando la parte esférica de la articulación de la cadera se desliza fuera de la parte superior del fémur debido a un debilitamiento placa de crecimiento. Esto ocurre justo antes de la pubertad, entre los 9 y los 15 años.

Para obtener información más detallada: Deslizamiento de la epífisis femoral

Discitis. Los espacios discales entre los huesos pequeños de la columna vertebral pueden inflamarse e irritarse, lo que puede provocar que el niño cojee.

Trastornos del sistema nervioso.Los trastornos del sistema nervioso pueden provocar debilidad o rigidez en los músculos, lo que puede hacer que el niño camine de forma diferente.

En esta tabla se resumen las causas más comunes de la cojera, junto con los síntomas generales.

Causas habituales de la cojera

Revisión médica

Historial médico

Cuando lleves a tu hijo al médico porque cojea sin motivo aparente, el médico te preguntará primero por su historial médico, sus actividades recientes y su estado de salud general. También te pedirá que describas cómo es la cojera y cuándo se produce.

Cuanta más información le facilites al médico, mejor podrá determinar la causa de la cojera. Por ejemplo:

  • Si tienes antecedentes familiares de artritis reumatoide, saberlo podría ayudar al médico a determinar las posibles causas de la cojera de tu hijo.
  • Si su hijo ha tenido recientemente tos, dolor de garganta o sarpullido, es posible que una reacción viral esté provocando inflamación en las articulaciones.
  • Si su hijo tiene fiebre, existe un mayor riesgo de que la cojera se deba a una infección ósea o articular.

examen físico

Tras hablar sobre los síntomas y el historial médico de su hijo, el médico le hará un reconocimiento. Dado que no se pueden llevar pantalones largos durante el reconocimiento, a algunos niños les resulta más cómodo acudir a la cita con sus propios pantalones cortos o con el bañador.

  • El médico observará cómo camina su hijo. Los niños más pequeños no siempre pueden describir dónde les duele, pero una observación atenta suele revelar qué lado del cuerpo está afectado. Por ejemplo, si un niño se inclina hacia un lado al mantenerse de pie sobre una sola pierna, suele ser un indicio de que, inconscientemente, está intentando quitar algo de peso de la cadera que le duele. Si un pie permanece menos tiempo en el suelo que el otro, puede ser un indicio de dolor en esa pierna.
  • El médico palpará las piernas de su hijo para detectar sensibilidad, hinchazón o hematomas. Es posible que se pueda determinar si el problema se encuentra en un músculo, una articulación o un hueso. También se examinarán los brazos de su hijo para comprobar si hay lesiones asociadas.
  • El médico examinará las articulaciones de su hijo —como la cadera y la rodilla— para detectar dolor, hinchazón y pérdida de amplitud de movimiento. Una disminución del movimiento en cualquier dirección, o dolor en los extremos del rango de movimiento, indican que esa articulación es la causa de la cojera.
  • Si parece que el dolor proviene de la rodilla de su hijo, el médico realizará un examen muy minucioso de los ligamentos y del movimiento de la rodilla. La hinchazón o los movimientos anormales pueden indicar una lesión en los ligamentos.
  • El médico también examinará la columna vertebral de su hijo para detectar dolor, rigidez, curvatura (escoliosis) o marcas cutáneas inusuales (erupciones o manchas).
  • Si tu hijo no tiene dolor, el médico buscará indicios de anomalías congénitas o trastornos del sistema nervioso que puedan estar causando la cojera. Algunos de los signos de un trastorno del sistema nervioso son la rigidez del tendón de Aquiles (cordón del talón), los dedos en garra o un arco muy pronunciado en un pie. Además, un examen neurológico minucioso puede detectar desequilibrios en la fuerza muscular o en los reflejos que puedan indicar un problema relacionado con el cerebro, la médula espinal o los músculos de los brazos y las piernas.

Pruebas

Radiografías

Es posible que el médico de su hijo le recomiende unas radiografías para ayudar a determinar la causa exacta de su cojera.

  • Se realizarán radiografías de las zonas del cuerpo en las que haya dolor, hinchazón o pérdida de amplitud de movimiento. Es posible que el médico solicite imágenes de estas zonas desde diferentes ángulos, como de frente, de perfil y de espaldas.
  • También es posible que se realicen radiografías del lado no afectado de su hijo (por ejemplo, la otra pierna) para compararlas con las del lado afectado que le duele.

Otras pruebas de imagen

Si las radiografías son normales y no está clara la causa de la cojera, una gammagrafía ósea puede resultar útil para detectar una fractura leve, una infección ósea o un tumor óseo. Sin embargo, el uso de la gammagrafía ósea en el diagnóstico se ha vuelto menos habitual.

El médico de su hijo puede solicitar una resonancia magnética (RM) si el dolor y la cojera de su hijo están bien localizados (se limitan a una zona) pero las radiografías son normales. Las resonancias magnéticas pueden mostrar inflamación articular, fracturas, infecciones y tumores óseos. En el caso de los niños más pequeños, este tipo de prueba de imagen suele requerir que se les administre sedación (un medicamento que les relaja o les hace dormir durante la prueba).

El médico puede solicitar una ecografía para detectar la presencia de líquido en una articulación. Esto resulta especialmente útil en el caso de la cadera, donde la inflamación es difícil de apreciar.

Pruebas de laboratorio

Los análisis de laboratorio resultan especialmente útiles en afecciones inflamatorias, como las enfermedades bacterianas y víricas, y pueden ayudar a identificar la inflamación articular provocada por la artritis reumatoide juvenil o la enfermedad de Lyme.

Es posible que el médico de su hijo le pida que se haga análisis de sangre o que le extraiga una muestra de líquido articular (mediante una aguja y una jeringa, un procedimiento sencillo denominado «punción articular»). Estas pruebas ayudarán a establecer un diagnóstico o a descartar causas más graves de la cojera.

OrthoKids

Este artículo ha sido revisado por miembros de la Sociedad Norteamericana de Ortopedia Pediátrica (POSNA).

Infórmate sobre las afecciones y lesiones musculoesqueléticas pediátricas en la página webde OrthoKids.

Aportado y/o actualizado por

MD. Cory Bryan

Revisado por pares por

MD Margaret Siobhan Murphy-Zane, miembro de FAAOS

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