Enfermedades y afecciones
Displasia de cadera en adolescentes
La cadera es una articulación esférica. En una cadera normal, la cabeza del fémur (hueso del muslo) encaja firmemente en la cavidad, que es una parte curvada de la pelvis acetábulo.
En una persona joven con displasia de cadera, la articulación de la cadera no se ha desarrollado con normalidad: el acetábulo es demasiado poco profundo para sostener y cubrir adecuadamente la cabeza del fémur. Esta anomalía puede provocar dolor en la cadera y la aparición precoz de osteoartritis, una enfermedad en la que el cartílago articular de la articulación se desgasta y los huesos rozan entre sí.
La displasia de cadera en adolescentes suele ser la consecuencia final de la displasia de desarrollo de la cadera (DDH), una afección que se presenta al nacer o en la primera infancia. Aunque a los bebés se les realizan pruebas de detección rutinarias de la DDH, algunos casos pasan desapercibidos o son tan leves que no se tratan. Es posible que estos pacientes no presenten síntomas de displasia de cadera hasta que llegan a la adolescencia.
El tratamiento de la displasia de cadera en adolescentes se centra en aliviar el dolor y, al mismo tiempo, conservar la articulación natural de la cadera del paciente durante el mayor tiempo posible. En muchos casos, esto se consigue mediante una intervención quirúrgica destinada a restablecer la anatomía normal de la articulación y retrasar o prevenir la aparición de la osteoartritis dolorosa.
Anatomía
La cadera es una de las articulaciones más grandes del cuerpo. Se trata de una articulación esférica:
- La cavidad articular está formada por el acetábulo, que forma parte del hueso pélvico mayor.
- La bola es la cabeza femoral, que es el extremo superior del fémur (hueso del muslo).
Las superficies óseas de la cabeza y la cavidad articular están recubiertas de cartílago articular, una sustancia lisa y resbaladiza que protege y amortigua los huesos y les permite moverse con facilidad.
El acetábulo está rodeado por un fibrocartílago resistente denominado labrum». El labrum una junta alrededor de la cavidad, creando un sellado hermético y ayudando a mantener la cabeza femoral en su sitio.
Descripción
En los pacientes con displasia de cadera, el acetábulo es poco profundo, lo que significa que la bola, o cabeza femoral, no puede encajar firmemente en la cavidad.
Esta anomalía altera la forma en que se transmite normalmente la fuerza entre las superficies óseas. El labrum acabar soportando fuerzas que, en condiciones normales, se distribuyen de manera uniforme por toda la articulación de la cadera. Además, se ejerce una mayor fuerza sobre una superficie más reducida del cartílago de la cadera y labrum. Con el tiempo, el cartílago articular liso se deshilacha y se desgasta, y el labrum desgarra o labrum daña. Estos cambios degenerativos (graduales) pueden provocar una osteoartritis precoz.
La gravedad de la displasia de cadera puede variar de un paciente a otro:
- En los casos leves, es posible que la cabeza del fémur simplemente esté suelta en la cavidad articular.
- En los casos más graves, puede producirse una inestabilidad total de la articulación y/o la cabeza femoral puede llegar a dislocarse por completo de la cavidad articular.
Causa
La displasia de cadera en adolescentes suele ser consecuencia de una displasia de desarrollo de la cadera (DDH) que no se ha detectado o no se ha tratado durante la primera infancia o la infancia temprana.
La displasia de cadera (DDH) puede ser hereditaria y transmitirse de una generación a otra. Puede afectar a cualquiera de las dos caderas, aunque suele afectar a la izquierda. Puede aparecer en cualquier persona, pero es más frecuente en:
- Chicas
- Los hijos primogénitos
- Bebés que nacen en posición podálica (con los glúteos hacia abajo en lugar de con la cabeza hacia abajo)
Síntomas
La displasia de cadera en los niños pequeños no es una afección dolorosa. Sin embargo, con el paso del tiempo, el dolor aparece cuando las fuerzas alteradas en la cadera provocan cambios degenerativos (daño progresivo) en el cartílago articular y el labrum.
En la mayoría de los casos, este dolor es:
- Situado en la zona de la ingle, aunque a veces puede estar más hacia la parte exterior de la cadera
- Al principio es ocasional y leve, pero puede aumentar en frecuencia (la frecuencia con la que lo sientes) e intensidad (el dolor que causa) con el paso del tiempo.
- Empeora con la actividad física o al final del día
Algunos pacientes también pueden sentir una sensación de bloqueo, atascamiento o chasquido en la ingle.
Revisión médica
examen físico
Durante la examen físico, el médico de su hijo le preguntará por su historial médico y sus síntomas. Movirá la cadera de su hijo en diferentes direcciones para evaluar la amplitud de movimiento reproducir el dolor o las molestias que su hijo está sintiendo.
pruebas de imagen
En la mayoría de los casos, la displasia de cadera en adolescentes se puede diagnosticar simplemente con una exploración física. Sin embargo, el médico de su hijo podría solicitar pruebas de imagen descartar otras causas del dolor que padece y para ayudar a confirmar el diagnóstico.
- Radiografías.Las radiografías proporcionan imágenes de los huesos y ayudarán al médico de su hijo a evaluar la alineación del acetábulo y la cabeza femoral. Una radiografía también puede revelar signos de artritis.
- Tomografías computarizadas (TC). Al ser más detalladas que una radiografía simple, las tomografías computarizadas pueden ayudar al médico de su hijo a determinar la gravedad de la displasia.
- Resonancia magnética (RM). Las resonancias magnéticas permiten obtener imágenes de los tejidos blandos del cuerpo con mayor calidad que las radiografías. Una resonancia magnética puede ayudar al médico de tu hijo a detectar lesiones en el labrum en el cartílago articular.
Tratamiento
El tratamiento de la displasia de cadera en adolescentes se centra en retrasar o prevenir la aparición de la osteoartritis, al tiempo que se conserva la articulación natural de la cadera durante el mayor número de años posible.
Tratamiento no quirúrgico
El médico de su hijo puede recomendar un tratamiento no quirúrgico si su hijo presenta una displasia de cadera leve y no hay daños en el labrum en el cartílago articular. También se puede optar inicialmente por un tratamiento no quirúrgico en el caso de pacientes que presenten un daño articular tan extenso (grave) que la única opción quirúrgica sea una prótesis total de cadera.
Entre los tratamientos no quirúrgicos habituales para la displasia de cadera en adolescentes se incluyen:
Observación. Si su hijo presenta síntomas mínimos y una displasia leve, es posible que el médico recomiende simplemente realizar un seguimiento de la afección para asegurarse de que no empeore. Su hijo tendrá citas de seguimiento cada 6 a 12 meses para que el médico pueda comprobar si se produce algún empeoramiento del dolor, de los síntomas o de los resultados de las radiografías que pueda requerir tratamiento.
Modificación del estilo de vida. El médico de su hijo también puede recomendarle que evite las actividades que le provocan dolor y molestias. En el caso de un niño con sobrepeso, perder peso también ayudará a reducir la presión sobre la articulación de la cadera.
Fisioterapia. Hay ejercicios específicos que pueden mejorar la amplitud de movimiento la cadera y fortalecer los músculos que sostienen la articulación. Esto puede aliviar parte de la tensión sobre el labrum el cartílago lesionados.
Medicamentos. antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno, pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación en una articulación artrítica.
Además, la cortisona es un agente antiinflamatorio que se puede inyectar directamente en una articulación. Aunque una inyección de cortisona puede aliviar el dolor y reducir la inflamación, sus efectos son temporales.
Tratamiento quirúrgico
El médico de su hijo podría recomendarle una intervención quirúrgica si su hijo tiene dolor y el daño en el cartílago articular de la cadera es leve.
La intervención quirúrgica más habitual para tratar la displasia de cadera es una osteotomía o «corte del hueso». En una osteotomía, el cirujano remodela y reorienta el acetábulo y/o el fémur para que las dos superficies articulares queden en una posición más normal.
Existen diferentes tipos de osteotomías que pueden realizarse para tratar la displasia de cadera. El procedimiento concreto que recomiende el cirujano dependerá de varios factores, entre los que se incluyen:
- La edad de tu hijo
- La gravedad de la displasia
- La gravedad de la lesión del labrum
- Si hay osteoartritis
- El número de años de crecimiento que le quedan
Osteotomía periacetabular (PAO). En la actualidad, la técnica de osteotomía más utilizada para tratar la displasia de cadera en adolescentes es la osteotomía periacetabular (PAO). «Periacetabular» significa «alrededor del acetábulo».
En la mayoría de los casos, la PAO dura entre 2 y 3 horas. Durante la intervención quirúrgica:
- El cirujano realiza cuatro incisiones en el hueso pélvico, alrededor de la articulación de la cadera, para liberar el acetábulo.
- A continuación, giran el acetábulo, recolocándolo en una posición más normal sobre la cabeza femoral. El cirujano utilizará radiografías para guiar los cortes óseos y asegurarse de que el acetábulo quede correctamente recolocado.
- Una vez recolocado el hueso, el cirujano inserta varios tornillos para mantenerlo en su sitio hasta que se cure.
Artroscopia. Junto con la PAO, el cirujano de su hijo podría recurrir a una artroscopia de cadera para reparar un desgarro labrum.
Durante una artroscopia, el cirujano introduce una pequeña cámara, denominada artroscopio, en la articulación. La cámara muestra imágenes en un monitor de vídeo, y el cirujano utiliza estas imágenes para guiar instrumentos quirúrgicos pequeños. Las intervenciones artroscópicas pueden incluir:
- Refijación del labrum. En esta intervención, el cirujano recorta el tejido desgarrado y deshilachado que rodea el borde acetabular y vuelve a fijar el labrum desgarrado labrum hueso de dicho borde.
- Desbridamiento. En algunos casos, el simple hecho de recortar el tejido del labrum desgarrado o debilitado puede aliviar el dolor.
Complicaciones
Al igual que con cualquier intervención quirúrgica, la PAO conlleva ciertos riesgos. El cirujano de su hijo le explicará cada uno de ellos y tomará medidas específicas para ayudar a evitar posibles complicaciones.
Aunque los riesgos son bajos, las complicaciones más frecuentes son las siguientes:
- Infección
- Coágulos sanguíneos
- Lesiones en los vasos sanguíneos y los nervios
- Dolor de cadera persistente (duradero)
- No cicatrización de la osteotomía (lo que se denomina «falta de unión»)
Recuperación
Su hijo permanecerá ingresado en el hospital entre 2 y 4 días después de la intervención quirúrgica. Durante este tiempo, se le mantendrá en observación y se le administrarán analgésicos.
En la mayoría de los casos, no se permitirá apoyar todo el peso sobre la pierna operada durante un periodo de entre 6 y 12 semanas, mientras los huesos se consolidan en su nueva posición. Durante este tiempo, su hijo tendrá que utilizar muletas.
Unas seis semanas después de la intervención quirúrgica, su hijo tendrá una visita de seguimiento con el médico. Se le harán radiografías para que el médico pueda comprobar cómo ha cicatrizado la PAO. Durante la visita, el médico determinará cuándo es seguro que su hijo apoye el peso sobre la pierna y cuándo puede comenzar la fisioterapia. El fisioterapeuta le enseñará a su hijo ejercicios específicos para ayudarle a mantener amplitud de movimiento recuperar la fuerza y la flexibilidad de la articulación de la cadera.
Resultados
La osteotomía periacetabular suele ser eficaz para retrasar la necesidad de una prótesis de cadera y aliviar el dolor. Que su hijo necesite una artroplastia total de cadera en el futuro depende de varios factores, entre ellos el grado de artrosis que presentaba la articulación en el momento de realizar la osteotomía periacetabular.
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