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Osteonecrosis de la rodilla

La osteonecrosis de rodilla (también conocida como necrosis avascular) es una afección dolorosa que se produce cuando se interrumpe el riego sanguíneo a una parte del fémur (hueso del muslo) o de la tibia (espinilla). Dado que las células óseas necesitan un suministro constante de sangre para mantenerse sanas, la osteonecrosis puede acabar provocando la destrucción de la articulación de la rodilla y una artritis grave.

Cuando la osteonecrosis se diagnostica en una fase temprana, el tratamiento puede consistir en tomar medicamentos para aliviar el dolor o en limitar el uso de la rodilla afectada. Sin embargo, la osteonecrosis en estadios más avanzados casi siempre requiere una intervención quirúrgica para evitar que el hueso sufra más daños y mejorar la función articular.

Anatomía

La rodilla es la articulación más grande y resistente del cuerpo. Está formada por el extremo inferior del fémur (hueso del muslo), el extremo superior de la tibia (espinilla) y la rótula (patela). Los extremos de estos tres huesos, en el punto donde se unen, están recubiertos de cartílago articular, una sustancia lisa y resbaladiza que protege los huesos y les permite deslizarse fácilmente unos sobre otros al mover la pierna.

La osteonecrosis de rodilla suele aparecer con mayor frecuencia en la parte interna de la rodilla (cóndilo femoral medial). Sin embargo, también puede aparecer en la parte externa de la rodilla (cóndilo femoral lateral) o en la parte superior plana de la espinilla meseta tibial).

Anatomía normal de la rodilla

La osteonecrosis de rodilla se produce con mayor frecuencia en el cóndilo femoral medial, un segmento óseo situado en el extremo inferior del fémur (hueso del muslo).

Causa

La osteonecrosis se desarrolla cuando se interrumpe el riego sanguíneo de un segmento óseo. Sin el aporte nutricional adecuado, la parte afectada del hueso muere y se colapsa gradualmente. Como consecuencia, el cartílago articular que recubre el hueso también se colapsa, lo que provoca una artritis incapacitante.

La osteonecrosis de rodilla puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en personas mayores de 60 años. Las mujeres tienen tres veces más probabilidades que los hombres de padecer esta enfermedad.

Factores de riesgo

No siempre se conoce la causa de la falta de riego sanguíneo, pero los médicos han identificado una serie de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle osteonecrosis.

  • Lesión. Una lesión de rodilla —como una fractura por estrés o una luxación—, combinada con algún tipo de traumatismo en la rodilla, puede dañar los vasos sanguíneos y reducir el flujo sanguíneo hacia el hueso afectado.
  • Medicamentos corticosteroides orales. Muchas enfermedades, como el asma y la artritis reumatoide, se tratan con medicamentos esteroides orales. Aunque no se sabe exactamente por qué estos medicamentos pueden provocar osteonecrosis, las investigaciones indican que existe una relación entre la enfermedad y el uso prolongado de esteroides. La osteonecrosis inducida por esteroides suele afectar a varias articulaciones del cuerpo.
  • Afecciones médicas. La osteonecrosis de rodilla está asociada a afecciones médicas como la obesidad, la anemia falciforme y el lupus. La osteonecrosis también se observa con frecuencia en pacientes con VIH debido a los medicamentos utilizados para su tratamiento.
  • Trasplantes. El trasplante de órganos, especialmente el de riñón, se asocia a la osteonecrosis.
  • Consumo excesivo de alcohol. El consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo puede provocar la formación de depósitos de grasa en los vasos sanguíneos, así como un aumento de los niveles de cortisona, lo que da lugar a una disminución del riego sanguíneo al hueso.

Independientemente de la causa, si la osteonecrosis no se detecta y se trata a tiempo, puede derivar en una osteoartritis grave.

Síntomas

La osteonecrosis se desarrolla por etapas.

  • El primer síntoma suele ser un dolor en la parte interna de la rodilla. Este dolor puede aparecer de forma repentina y estar provocado por una actividad concreta o una lesión leve.
  • A medida que la enfermedad avanza, resulta cada vez más difícil mantenerse de pie y apoyar el peso sobre la rodilla afectada, y mover la articulación de la rodilla resulta doloroso.

Otros síntomas pueden ser:

  • Hinchazón en la parte delantera e interior de la rodilla
  • Sensibilidad al tacto en la zona de la rodilla
  • amplitud de movimiento limitada amplitud de movimiento la articulación

La progresión de la enfermedad puede tardar entre varios meses y más de un año. Es importante diagnosticar la osteonecrosis de forma precoz, ya que algunos estudios indican que el tratamiento precoz se asocia a mejores resultados.

Las cuatro fases de la osteonecrosis de rodilla

Las cuatro fases de la osteonecrosis de rodilla. La enfermedad puede evolucionar desde una rodilla normal y sana (fase 1) hasta el colapso óseo y una osteoartritis grave (fase 4).

Revisión médica

examen físico

Tu médico te preguntará por tu estado de salud general y tu historial médico, y te pedirá que describas tus síntomas. A continuación, te realizará un examen minucioso de la rodilla para detectar:

  • Hinchazón, calor o enrojecimiento en las articulaciones
  • Ternura
  • Amplitud de movimiento pasivo (asistido) y activo (autodirigido)
  • Inestabilidad de la articulación
  • Dolor al apoyar el peso sobre la rodilla
  • Cualquier signo de lesión en los músculos, tendones y ligamentos que rodean la rodilla
examen físico la rodilla
Durante la exploración, el médico buscará zonas sensibles al tacto alrededor de la rodilla.
Tomado de JF Sarwark (ed.): Essentials of Musculoskeletal Care, 4.ª ed. Rosemont, IL, American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2010.

pruebas de imagen tu médico a confirmar el diagnóstico.

pruebas de imagen

Radiografías. Las radiografías permiten obtener imágenes de estructuras densas, como los huesos. Es posible que tu médico te pida unas radiografías para detectar los cambios que se producen en los huesos en las fases avanzadas de la osteonecrosis. En las primeras fases de la enfermedad, las radiografías suelen parecer normales.

Radiografía de una osteonecrosis en el extremo inferior del fémur
La radiografía muestra una osteonecrosis en el extremo inferior del fémur (hueso del muslo), en el cóndilo femoral medial.
Extraído de JF Sarwark (ed.): Essentials of Musculoskeletal Care, 4.ª ed. Rosemont, IL, American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2010

 

Estrechamiento del espacio articular de la rodilla
A medida que avanza la osteonecrosis, puede producirse un estrechamiento del espacio articular debido a la pérdida de cartílago articular.
Extraído de Woehnl A, Naziri Q, Costa C, Johnson AJ, Mont MA: Osteonecrosis de la rodilla. Orthopaedic Knowledge Online Journal 2012; 10(5). Consultado en mayo de 2016.

 

Resonancia magnética (RM). Los cambios incipientes en el hueso que quizá no se aprecien en una radiografía pueden detectarse mediante una RM. 

  • Las resonancias magnéticas se utilizan para evaluar qué parte del hueso se ha visto afectada por la enfermedad.
  • Una resonancia magnética también puede revelar una osteonecrosis en fase inicial que aún no haya provocado síntomas; por ejemplo, una osteonecrosis que pueda estar desarrollándose en la articulación de la rodilla contraria.
Resonancia magnética de una osteonecrosis
Esta resonancia magnética muestra una osteonecrosis en el cóndilo femoral medial. La resonancia magnética se utiliza a menudo para detectar los primeros síntomas de la enfermedad.
Tomado de JF Sarwark (ed.): Essentials of Musculoskeletal Care, 4.ª ed. Rosemont, IL, American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2010.

Gammagrafía ósea. En algunos casos, el médico puede solicitar una gammagrafía ósea. Durante esta prueba, se inyecta en una vena una cantidad muy pequeña de un marcador radiactivo. La osteonecrosis puede provocar un aumento de la captación del material radiactivo en el hueso debido a la actividad ósea.

Tratamiento

El tratamiento de la osteonecrosis depende de varios factores, entre los que se incluyen:

  • El estadio de la enfermedad
  • La extensión de la zona ósea afectada
  • La causa subyacente de la enfermedad

Tratamiento no quirúrgico

En las primeras fases de la osteonecrosis, el tratamiento es no quirúrgico. Si la zona afectada de la rodilla es pequeña, es posible que el tratamiento no quirúrgico sea suficiente.

El tratamiento no quirúrgico puede incluir:

  • Medicamentos
    • antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno, pueden ayudar a reducir el dolor y la hinchazón de la rodilla.
    • Es posible que tu médico también te hable de los bisfosfonatos como tratamiento, sobre todo si eres joven en el momento del diagnóstico. 
  • Reducción de la carga de peso. En algunos pacientes, aliviar la carga de peso sobre la rodilla afectada puede frenar el daño causado por la osteonecrosis y facilitar la curación. Es posible que tu médico te recomiende utilizar muletas durante un tiempo para aliviar la carga de peso sobre la rodilla. En algunos casos, el uso de una ortesis «descargadora» puede ayudar a aliviar la presión sobre la superficie articular, al desviar el peso de la parte afectada de la rodilla.
  • Ejercicio. Tu médico o fisioterapeuta puede indicarte un programa de ejercicios diseñado para ayudarte a fortalecer los músculos del muslo y mantener amplitud de movimiento la articulación afectada. En algunos casos, se pueden recomendar ejercicios en el agua para evitar sobrecargar la articulación de la rodilla.
  • Modificación de la actividad. Es posible que tu médico te recomiende que evites ciertas actividades que te provoquen síntomas dolorosos.

Tratamiento quirúrgico

Si una gran parte de la superficie ósea está afectada, o si el dolor no mejora con el tratamiento no quirúrgico, es posible que el médico te recomiende una intervención quirúrgica. Existen varios procedimientos diferentes para tratar la osteonecrosis de rodilla.

Desbridamiento artroscópico y microfracturas. En el desbridamiento (limpieza), el médico utiliza una pequeña cámara e instrumentos quirúrgicos pequeños extraer fragmentos sueltos de hueso o cartílago dañado del interior del espacio articular. En el caso de lesiones pequeñas, el cirujano también puede perforar varios orificios, o microfracturas, en el hueso subyacente para favorecer el flujo sanguíneo e inducir una reacción de cicatrización.


Descompresión medular. Este procedimiento consiste en perforar un orificio grande o varios orificios más pequeños en el hueso para aliviar la presión sobre la superficie ósea y crear canales que permitan la formación de nuevos vasos sanguíneos que nutran las zonas afectadas de la rodilla.

Cuando la osteonecrosis de rodilla se diagnostica a tiempo, la descompresión central suele ser eficaz para prevenir el colapso óseo y la aparición de artritis.

Descompresión central en un paciente con osteonecrosis de rodilla
Descompresión medular en un paciente con osteonecrosis en fase inicial.
Extraído de Woehnl A, Naziri Q, Costa C, Johnson AJ, Mont MA: Osteonecrosis de la rodilla. Orthopaedic Knowledge Online Journal 2012; 10(5). Consultado en mayo de 2016.

Injerto osteocondral (hueso y cartílago). La descompresión medular suele combinarse con injertos de hueso y cartílago para ayudar a regenerar hueso sano y reforzar el cartílago de la articulación de la rodilla. Un injerto óseo consiste en tejido óseo sano que se trasplanta a una zona del cuerpo donde se necesita. El tejido puede obtenerse de un donante (aloinjerto) o de otro hueso del propio cuerpo (autoinjerto).

Hoy en día también existen varios injertos óseos sintéticos.

Implante autólogo de condrocitos (ACI). Se trata de una intervención en dos fases. En la primera fase, el médico realiza una artroscopia para extraer un pequeño número de células productoras de cartílago (condrocitos) de la rodilla. Estos condrocitos se envían a un laboratorio, donde se cultivan (se multiplican) durante un máximo de 6 semanas para obtener más células.

En la segunda fase, el médico realiza otra intervención para implantar los condrocitos en la zona de la rodilla que presenta pérdida de cartílago. A continuación, las células crecen en la articulación y sustituyen el cartílago dañado por cartílago sano.

Osteotomía. En una osteotomía, se corta y se remodela la tibia (espinilla) o el fémur (hueso del muslo). El cirujano extirpará una porción de hueso o insertará una cuña de injerto óseo o de material óseo sintético para ayudar a desviar el peso de la zona dañada de la rodilla. Desviar el peso del lado dañado de la articulación ayudará a aliviar el dolor y a mejorar la función.

Prótesis total de rodilla o prótesis unicompartimental (parcial) de rodilla. Si la enfermedad ha avanzado hasta el punto de que el hueso ya se ha colapsado, es posible que necesites una intervención quirúrgica para sustituir las partes dañadas de la rodilla. En la artroplastia de rodilla, el médico extirpa el hueso y el cartílago dañados y, a continuación, coloca nuevas superficies articulares de metal o plástico para restablecer la función de la rodilla.

Resultado

En la mayoría de los pacientes, el tratamiento de la osteonecrosis logra aliviar el dolor y mejorar la función. Sin embargo, los resultados varían en función del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico y del tipo de tratamiento. Su médico le explicará cuáles son los resultados esperados del tratamiento en su caso concreto.

Aportado y/o actualizado por

MD Neil P. Sheth, FAAOSJared R.H. Foran, MD

Revisado por pares por

MD Thomas Ward Throckmorton, miembro de FAAOSStuart J. Fischer, MD

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