Enfermedades y afecciones
Artrosis del codo
Este artículo ha sido redactado y/o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).
La artrosis del codo se produce cuando la superficie cartilaginosa del codo se desgasta o se daña. Esto puede deberse a una lesión previa, como unaluxación o una fracturadel codo. Sin embargo, lo más habitual es que sea el resultado del desgaste natural del cartílago articular a medida que envejecemos y tras años de actividad.
La osteoartritis suele afectar a las articulaciones que soportan peso, como la cadera y la rodilla. El codo es una de las articulaciones menos afectadas debido a que sus superficies articulares encajan perfectamente y cuenta con ligamentos estabilizadores muy resistentes. Como resultado, la articulación del codo puede soportar grandes fuerzas sin perder estabilidad.
Anatomía
El codo es una articulación en bisagra formada por tres huesos:
- El húmero (hueso del brazo)
- El ulna hueso del antebrazo situado del lado del meñique)
- El radio (hueso del antebrazo situado del lado del pulgar)
Las superficies de los huesos que se unen para formar la articulación del codo están recubiertas de cartílago articular, una sustancia lisa que protege los huesos y les permite moverse con facilidad.
Un tejido fino y liso llamado membrana sinovial recubre todas las superficies restantes del interior de la articulación del codo. En un codo sano, esta membrana produce una pequeña cantidad de líquido que lubrica el cartílago y elimina prácticamente toda fricción al doblar y girar el brazo.
Los músculos, los ligamentos y los tendones mantienen unida la articulación del codo.
Descripción
La osteoartritis es un tipo de artritis relacionada con la edad y provocada por el desgaste. Suele aparecer en personas de 50 años o más, aunque también puede afectar a personas más jóvenes. El cartílago que amortigua los huesos del codo se ablanda y se desgasta. A raíz de ello, los huesos rozan entre sí. Con el tiempo, la articulación del codo se vuelve rígida y dolorosa.
Causa
Algunas personas a las que se les diagnostica artrosis de codo tienen antecedentes de lesiones en el codo, como una fractura que afectó a la superficie de la articulación o una luxación de codo. El riesgo de padecer artrosis de codo aumenta si:
- Necesitabas una intervención quirúrgica para reparar la lesión o reconstruir la articulación
- Se produce una pérdida de cartílago articular
- La superficie articular no puede repararse ni reconstruirse hasta alcanzar el estado que tenía antes de la lesión.
Las lesiones en los ligamentos que provocan inestabilidad en el codo también pueden dar lugar a osteoartritis, incluso si la superficie articular del codo no está dañada, ya que las fuerzas normales que actúan sobre el codo se ven alteradas, lo que provoca un desgaste más rápido de la articulación.
En algunos casos, no se produce una lesión concreta en el codo. El trabajo o las actividades que requieren un gran esfuerzo pueden provocar osteoartritis en el codo si la persona somete a la articulación a una carga superior a la que esta puede soportar.
Por ejemplo, los lanzadores de béisbol profesional someten a sus codos a un esfuerzo inusualmente elevado, lo que puede provocar la rotura de los ligamentos estabilizadores. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una reconstrucción quirúrgica. Las fuerzas de cizallamiento elevadas que se ejercen sobre la articulación pueden provocar el deterioro del cartílago a lo largo de los años.
La mejor forma de prevenir la artritis del codo es evitar lesiones en la articulación. Si sufres una lesión, es importante detectarla de inmediato y recibir tratamiento. Las personas que realizan trabajos pesados o practican actividades deportivas deben mantener la fuerza muscular alrededor del codo, calentar siempre adecuadamente y utilizar la técnica correcta.
Síntomas
Los síntomas más comunes de la artritis de codo son:
- Dolor
- Pérdida de amplitud de movimiento
Es posible que estos síntomas no se presenten al mismo tiempo. Los pacientes suelen referir una sensación de roce o de bloqueo en el codo.
- La sensación de roce se debe a la pérdida de la superficie articular lisa habitual. Esto se debe a un daño o desgaste del cartílago.
- El bloqueo se debe a fragmentos sueltos de cartílago u hueso que se desprenden de la articulación y quedan atrapados entre las superficies articulares móviles, impidiendo el movimiento.
También puede producirse hinchazón en las articulaciones, aunque esto no suele ocurrir al principio. La hinchazón aparece más adelante, a medida que la enfermedad avanza.
En las fases avanzadas de la artrosis del codo, los pacientes pueden notar entumecimiento en el dedo anular y en el meñique. Esto puede deberse a la inflamación del codo o a una limitación amplitud de movimiento la articulación.
- El nervio cubital (el «hueso del humor») se encuentra en un túnel situado detrás de la parte interna (medial) del codo. La inflamación de la articulación del codo puede ejercer una mayor presión sobre el nervio, lo que provoca hormigueo.
- Si no se puede mover el codo en toda su amplitud de movimiento habitual, puede quedarse rígido en una posición flexionada. Esto también puede provocar un aumento de la presión alrededor del nervio cubital.
Revisión médica
Por lo general, un médico puede diagnosticar la osteoartritis del codo basándose en los síntomas y en las radiografías estándar. Las radiografías muestran los cambios artríticos. Normalmente no es necesario recurrir a técnicas avanzadas de diagnóstico por imagen, como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM), para diagnosticar la osteoartritis del codo.
La artrosis de codo que se presenta sin una lesión previa es más frecuente en hombres que en mujeres. Su aparición suele producirse en personas de entre 40 y 50 años o mayores, aunque algunos pacientes experimentan los síntomas antes.
Tratamiento
Las opciones de tratamiento dependen de:
- El estadio de la enfermedad
- Antecedentes de lesión en el codo
- Los deseos del paciente
- El estado de salud general del paciente
- Los resultados de las radiografías y otras pruebas
Tratamiento no quirúrgico
En las primeras fases de la artrosis del codo, el tratamiento más habitual es no quirúrgico. Este incluye:
- Medicamentos orales para reducir o aliviar el dolor.
- Fisioterapia.
- Modificación de la actividad.
- Inyecciones de corticosteroides. Estas inyecciones, que a veces se utilizan para tratar los síntomas de la osteoartritis, son eficaces en la mayoría de los pacientes con osteoartritis de codo, aunque no en todos. Aunque los efectos de las inyecciones son temporales, pueden aliviar en cierta medida el dolor hasta que los síntomas avancen lo suficiente como para necesitar un tratamiento adicional.
Tratamiento quirúrgico
Cuando las intervenciones no quirúrgicas no son suficientes para controlar los síntomas, la cirugía puede resultar útil. Para cuando la artritis se aprecia en las radiografías, ya se ha producido un desgaste o daño significativo en las superficies articulares. Incluso si el desgaste y los osteofitos son graves, la artroscopia, un tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo, puede mejorar la movilidad y reducir el dolor.
Se ha demostrado que la artroscopia, que puede realizarse de forma ambulatoria, mejora los síntomas y amplitud de movimiento. El cirujano realiza la intervención mediante varias incisiones pequeñas, lo que implica extirpar cualquier fragmento suelto de hueso o cartílago, así como tejido inflamatorio o degenerativo de la articulación; alisar las superficies irregulares; y/o extirpar los espolones óseos. Dado que la artroscopia no requiere incisiones grandes, la recuperación es bastante rápida.
Si la superficie articular se ha desgastado por completo, es poco probable que haya otra opción que no sea una prótesis articular que pueda aliviar el dolor. Existen varios tipos diferentes de prótesis de codo.
En pacientes adecuadamente seleccionados, la mejoría en el dolor y la función tras una artroplastia puede ser espectacular. Sin embargo, existen limitaciones funcionales a largo plazo —por lo general, no se puede levantar más de 5 a 10 libras con el brazo operado—, por lo que la decisión de someterse a una artroplastia total de codo debe tomarse con cautela.
Para los pacientes que son demasiado jóvenes o demasiado activos para someterse a una artroplastia, existen otras opciones quirúrgicas razonablemente buenas. Si la pérdida de movilidad es el síntoma principal, el cirujano puede aliviar la rigidez y alisar la superficie articular. En ocasiones, se puede crear una nueva superficie a partir de los propios tejidos del paciente. Estas intervenciones pueden aportar cierta mejora en los síntomas y la función.
Investigación en el horizonte
En pacientes con pérdida o daño en zonas específicas de la articulación del codo, se puede considerar la posibilidad de realizar un injerto de cartílago y hueso. El objetivo de esta intervención es devolver a la articulación su aspecto y forma lisos anteriores, con el fin de intentar evitar un mayor deterioro. A medida que se amplían los conocimientos sobre el crecimiento y la regeneración del cartílago, esto podría permitir la sustitución de áreas más extensas de daño o degeneración articular.
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