Enfermedades y afecciones
Tendinitis del bíceps
Este artículo ha sido redactado y/o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).
La tendinitis del bíceps es una inflamación o irritación de la parte superior del tendón del bíceps, también denominada «cabeza larga del tendón del bíceps». El tendón del bíceps es una estructura resistente, con forma de cordón, que une el músculo bíceps a la cavidad articular del hombro.
Entre los síntomas más comunes de la tendinitis del bíceps se encuentran el dolor en la parte delantera del hombro y la debilidad al moverlo. A menudo, estos síntomas pueden aliviarse con reposo y medicación. En casos graves, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
Anatomía
El hombro es una articulación esférica formada por tres huesos:
- El húmero (hueso del brazo)
- La escápula (omóplato)
- La clavícula
Glenoides. La cabeza del húmero encaja en la cavidad redondeada de la escápula. Esta cavidad se denomina glenoides. La glenoides está recubierta de cartílago blando.
Manguito rotador. Un conjunto de músculos y tendones mantiene el brazo centrado en la cavidad del hombro. Estos tejidos, denominados «manguito rotador», recubren la cabeza del húmero y la unen al omóplato.
Tendones del bíceps. El músculo bíceps se encuentra en la parte anterior de la parte superior del brazo. Tiene dos tendones que lo unen al omóplato.
- La cabeza larga se une a la parte superior de la glenoides (cavidad del hombro).
- La cabeza corta se inserta en una protuberancia situada en la parte anterior del omóplato denominada apófisis coracoides.
Descripción
La tendinitis del bíceps es una inflamación del tendón de la cabeza larga del bíceps.
- En sus primeras fases, el tendón se inflama y se hincha.
- A medida que avanza la inflamación, el tendón y su vaina (revestimiento) pueden irritarse cada vez más, lo que provoca que se engrose.
- En ocasiones, en las fases avanzadas, el daño en el tendón puede provocar deshilachamiento una rotura completa. Una rotura completa del tendón da lugar a una deformidad estética del brazo (un bulto tipo «Popeye» en la parte superior del brazo).
La tendinitis del bíceps suele presentarse junto con otros problemas del hombro, como:
- Degeneración y/o desgarro del manguito rotador
- Artritis de la articulación del hombro
- Desgarros en el labrum glenoideo(el anillo de tejido fibroso blando que rodea la cavidad glenoidea y ayuda a estabilizar la articulación del hombro)
- Inestabilidad crónica del hombro (luxaciones múltiples)
- Otras enfermedades que provocan inflamación del revestimiento de la articulación del hombro
Causa
En la mayoría de los casos, las lesiones del tendón del bíceps se deben a las actividades normales que realizamos a lo largo de nuestra vida. A medida que envejecemos, el desgaste diario hace que nuestros tendones se debiliten poco a poco. Esta degeneración puede agravarse por el uso excesivo, es decir, al repetir una y otra vez los mismos movimientos con el hombro.
Muchos trabajos y tareas cotidianas pueden provocar lesiones por sobrecarga. Los deportes —especialmente aquellos que requieren movimientos repetitivos por encima de la cabeza, como la natación, el voleibol, el pickleball, el tenis y el béisbol— también pueden aumentar el riesgo de sufrir tendinitis del bíceps.
Síntomas
- Dolor o sensibilidad en la parte delantera del hombro, que empeora al levantar objetos por encima de la cabeza o al realizar actividades
- Dolor al estirarse hacia atrás, por ejemplo, para abrocharse el cinturón de seguridad en el coche o para ponerse un abrigo
- Dolor o molestias que se extienden a lo largo del hueso del brazo
- Un chasquido o una sensación de chasquido ocasional en el hombro
Revisión médica
examen físico
Tras hablar sobre tus síntomas y tu historial médico, el médico te examinará el hombro.
Durante la exploración, tu médico:
- Evalúa tu hombro en cuanto a amplitud de movimiento, fuerza y signos de inestabilidad del hombro.
- Intenta palpar (presionando) la parte delantera del hombro, justo encima del tendón del bíceps.
- Realiza examen físico específicas examen físico para comprobar el funcionamiento de tus bíceps
pruebas de imagen
Entre las pruebas que pueden ayudar a tu médico a confirmar el diagnóstico se incluyen:
Radiografías. Aunque solo permiten visualizar los huesos, las radiografías pueden revelar otros problemas en la articulación del hombro.
Resonancia magnética (RM) y ecografía. Estas técnicas de diagnóstico por imagen permiten visualizar los tejidos blandos, como el tendón del bíceps, con mayor detalle que las radiografías. En concreto, estas pruebas pueden ayudar a detectar:
- El grado de irritación del tendón
- ¿Qué grado de inflamación hay?
- Si el tendón está roto
Tratamiento
Tu cirujano ortopédico examinará minuciosamente tu hombro para detectar cualquier otro problema y tratarlo junto con la tendinitis.
Tratamiento no quirúrgico
La tendinitis del bíceps suele tratarse inicialmente con métodos no quirúrgicos. Este tipo de tratamiento no quirúrgico resulta muy eficaz en la mayoría de los pacientes.
Descanso. El primer paso para recuperarse es evitar las actividades que provocan dolor.
Hielo. Aplica compresas frías durante 20 minutos cada vez, varias veces al día, para reducir la hinchazón. No apliques el hielo directamente sobre la piel.
antiinflamatorios no esteroideos (AINE).Los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno, la aspirina y el naproxeno pueden reducir el dolor y la inflamación.
Inyecciones de esteroides. Los esteroides, como la cortisona, son medicamentos antiinflamatorios muy eficaces. La inyección de esteroides en el tendón puede aliviar el dolor. Tu médico te explicará si eres candidato para recibir una inyección. Dada la ubicación del tendón dentro de su vaina, estas inyecciones suelen realizarse bajo guía por imagen, por ejemplo, mediante ecografía. Más información: Inyección de cortisona (inyección de esteroides)
Fisioterapia. Los ejercicios específicos de estiramiento y fortalecimiento pueden ayudar a recuperar amplitud de movimiento a fortalecer el hombro.
Tratamiento quirúrgico
Si tu afección no mejora con el tratamiento no quirúrgico, o si mejora pero luego vuelve a aparecer, es posible que tu médico te proponga la cirugía como opción. La cirugía también puede ser una opción si tienes otros problemas relacionados con el hombro.
La cirugía para tratar la tendinitis del bíceps suele realizarse por vía artroscópica. Esto permite al médico evaluar el estado del tendón del bíceps, así como el de otras estructuras del hombro.
Durante la artroscopia, el cirujano introduce una pequeña cámara, llamada artroscopio, en la articulación del hombro. La cámara muestra imágenes en un monitor, y el cirujano utiliza estas imágenes para guiar instrumentos quirúrgicos pequeños.
Reparación. En contadas ocasiones, es posible reparar el tendón del bíceps en el punto donde se inserta en la cavidad del hombro (glenoides). Este es el método de tratamiento menos habitual y suele reservarse para pacientes jóvenes, muy activos y con un nivel de exigencia elevado.
Tenodesis del bíceps. En algunos casos, se extirpa la parte dañada del bíceps y el cirujano vuelve a fijar el tendón restante al húmero (hueso del brazo). Esta intervención se denomina tenodesis del bíceps. La extirpación de la parte dolorida del bíceps suele aliviar los síntomas y restablecer la función normal.
Dependiendo de tu situación, tu cirujano puede optar por realizar esta intervención de forma artroscópica o mediante una pequeña incisión abierta en la parte delantera del hombro.
Tenotomía. En algunos casos, el tendón de la cabeza larga del bíceps puede estar tan dañado que no sea posible repararlo ni realizar una tenodesis. Es posible que el cirujano opte simplemente por liberar el tendón dañado del bíceps de su inserción ósea. A esto se le denomina tenotomía del bíceps.
Esta opción es la menos invasiva, pero puede provocar un bulto en el brazo, como el de Popeye.
Los pacientes que se someten a una tenotomía suelen evolucionar favorablemente y recuperan casi toda su fuerza. Además, esta intervención quirúrgica es la que requiere un tiempo de recuperación más corto.
Complicaciones quirúrgicas. En general, las tasas de complicaciones son bajas.
Entre las posibles complicaciones y problemas posoperatorios se incluyen:
- Infección
- Rigidez
- Si se ha realizado una tenodesis, posible rotura del tendón y/o dolor en la zona donde se ha vuelto a fijar el tendón
- Si se ha realizado una tenotomía, podrían producirse calambres en el músculo
Rehabilitación. Tras la intervención quirúrgica, tu médico te prescribirá un plan de rehabilitación en función de las intervenciones realizadas. Es posible que tengas que llevar un cabestrillo durante unas semanas.
Es posible que tu médico te limite ciertas actividades para que el tendón reparado pueda curarse. Es importante que sigas las indicaciones de tu médico tras la operación para evitar dañar el bíceps reparado.
Tu médico te indicará que comiences a realizar ejercicios terapéuticos unas semanas después de la operación. Es posible que te derive a fisioterapia, pero no siempre es necesaria.
- Los ejercicios de flexibilidad mejorarán amplitud de movimiento tu hombro.
- Poco a poco se irán incorporando ejercicios para fortalecer el hombro a tu plan de rehabilitación.
Resultados quirúrgicos. La mayoría de los pacientes obtienen buenos resultados. Por lo general, recuperan amplitud de movimiento completa amplitud de movimiento pueden mover los brazos sin dolor.
Las personas que practican deportes de alto impacto que exigen un gran esfuerzo físico a veces tienen que limitar estas actividades tras una intervención quirúrgica.
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