Enfermedades y afecciones
Fibroma condromixoide
El fibroma condromixoide (CMF) es uno de los tumores óseos más raros, ya que representa menos del 1 % del total de tumores óseos.
Se trata de un tumor benigno (no canceroso) que suele aparecer con mayor frecuencia en personas de entre 10 y 30 años. Es ligeramente más frecuente en hombres que en mujeres.
El tratamiento del CMF requiere una intervención quirúrgica para extirpar el tumor.
Descripción
El fibroma condromixoide surge de las células presentes en la médula ósea que comienzan a producir cartílago («condro» significa cartílago). Suele desarrollarse en el extremo ensanchado de un hueso largo de la parte inferior del cuerpo, como la tibia (espinilla) o el fémur (hueso del muslo).
La localización más frecuente del CMF es la tibia, cerca de la rodilla. Otras localizaciones son el fémur, cerca de la rodilla; los huesos de la mano y el pie; la columna vertebral y la pelvis zona de la cadera).
La CMF no da metástasis (no se extiende a otras partes del cuerpo).
Causa del fibroma condromixoide
Se desconoce la causa de la CMF.
No se ha demostrado que exista ninguna relación entre la aparición de la CMF y la exposición a sustancias químicas, a la radiación o a actividades concretas.
Se han identificado alteraciones genéticas en el CMF, pero no se ha hallado una causa genética subyacente del tumor.
Síntomas del fibroma condromixoide
- Las personas con fibroma condromixoide pueden notar un bulto en la zona donde se encuentra el tumor.
- El bulto puede provocar dolor de leve a intenso, o puede que no provoque ningún dolor.
- En algunos casos, no se palpa ningún bulto, sino que solo se nota un dolor o una inflamación de intensidad variable en la zona del tumor.
Diagnóstico del fibroma condromixoide
Historia clínica y examen físico
La exploración médica abarca muchos aspectos.
- Antes de un examen físico, tu médico te preguntará por tu estado de salud general, así como por tus síntomas, para obtener un historial completo del problema. El dolor nocturno o en reposo, o aquel que simplemente no desaparece, suele ser más característico de los tumores en general y del CMF en particular. Por el contrario, el dolor derivado de una lesión suele disminuir cuando la zona lesionada está inmóvil.
- Durante la examen físico, el médico comprobará si hay sensibilidad a la palpación sobre el hueso y evaluará la amplitud de movimiento la articulación más cercana a la zona donde sientes dolor.
Pruebas
Para diagnosticar la CMF, tu médico te prescribirá pruebas de imagen y análisis de tejido.
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes nítidas de los huesos y resultan muy útiles para diagnosticar el fibroma condromixoide. La mayoría de los fibromas condromixoides son tumores pequeños (de 1 a 4 cm), de forma redonda u ovalada. En las radiografías, suelen estar rodeados por un borde óseo blanco (esclerótico).
En muchos casos, el tumor destruye partes del hueso y crece de forma agresiva, invadiendo los tejidos blandos circundantes. Por eso, algunos pacientes pueden palpar un bulto a través de la piel.
Otras pruebas de imagen. Aunque en las radiografías se observan las características típicas del CMF, hay muchos otros tumores que pueden presentar un aspecto similar. Por eso, los médicos suelen solicitar también tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) para ayudar a confirmar el diagnóstico y hacerse una idea más clara de la extensión de la afectación ósea por el tumor.
Las tomografías computarizadas (TC) y las resonancias magnéticas (RM) ofrecen gran cantidad de detalles, especialmente de los tejidos blandos. También pueden proporcionar imágenes transversales (véase la imagen de abajo, a la derecha) que permiten al médico observar el tumor como si lo hubiera seccionado (junto con el hueso y el músculo afectados).
Biopsia. Es necesaria una biopsia para confirmar el diagnóstico de CMF. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del tumor y se examina al microscopio. Es posible que tu médico te administre un anestésico local para adormecer la zona y extraiga una muestra con una aguja. Las biopsias también pueden realizarse mediante una intervención quirúrgica.
Al microscopio, los fibromas condromixoides presentan elementos de cartílago normal (condroides), además de tejido mixoide y fibroso (de ahí el nombre del tumor). El tejido mixoide tiene una consistencia gelatinosa, mientras que el tejido fibroso es más denso.
Diagnóstico diferencial
Las pruebas de imagen y los análisis de tejido ayudan a tu médico a diferenciar el CMF de otros tumores de aspecto similar, como el tumor de células gigantes, el condroma perióstico, el fibroma no osificante, el condroblastoma o la infección ósea (osteomielitis).
A la hora de planificar tu tratamiento, es muy importante que tu médico determine si padeces un CMF o un tumor canceroso más agresivo, como un condrosarcoma u osteosarcoma. Esto es especialmente importante en el caso de los tumores de CMF que están creciendo o que ya afectan a una gran parte del hueso o del músculo circundante.
Tratamiento del fibroma condromixoide
El tratamiento de los fibromas condromixoides requiere cirugía. Dada la gran rareza de los CMF, no existen estudios con un gran número de pacientes que puedan ayudar a los médicos a recomendar cuál es el mejor tipo de cirugía.
Curetaje
El método más habitual para tratar el CMF es el legrado. En esta intervención, se extrae el tumor del hueso mediante raspado.
Tras el legrado, es posible que tu médico rellene el hueco con un injerto óseo, es decir, hueso extraído de un donante (aloinjerto) o de otro hueso de tu propio cuerpo (autoinjerto).
En ocasiones, el médico inyectará sustancias químicas en la cavidad ósea o utilizará una fresa para extirpar la mayor parte posible del tumor e intentar reducir el riesgo de que vuelva a aparecer.
El hueso también puede rellenarse con cemento óseo, lo que puede ayudar a reducir el riesgo de que el tumor vuelva a crecer y a reforzar el orificio en el hueso.
Resección
También puede extirparse la zona ósea afectada por el CMF. Se trata de una intervención quirúrgica mucho más extensa que el legrado y, por lo general, solo se utiliza en el caso de tumores de gran tamaño que afectan a una parte significativa del hueso.
Complicaciones quirúrgicas
La recidiva (reaparición) del tumor es la complicación más grave del tratamiento. Incluso cuando estos tumores se tratan adecuadamente, vuelven a aparecer en el mismo lugar hasta en un 25 % de los casos.
Una intervención quirúrgica más agresiva —como la extirpación de porciones más grandes del hueso (por ejemplo, una resección)— reducirá la probabilidad de que el tumor reaparezca, pero puede conllevar un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas.
Otras complicaciones son la infección y , en contadas ocasiones, la fractura del hueso en la zona tratada.
El riesgo de que la CMF se convierta en maligna (canceroso) es extremadamente bajo (menos del 1 %).
Recuperación
El tiempo que tardes en retomar todas tus actividades cotidianas depende de:
- Dónde se encontraba el tumor
- Qué tamaño tenía el tumor
- ¿Qué tipo de intervención quirúrgica te hicieron (legrado o resección)?
Si sientes algún dolor o molestia, quizá sea conveniente que limites algunas actividades. Tu médico te dará instrucciones específicas para guiarte en tu recuperación.
Tu médico te hará un seguimiento y te realizará radiografías de rutina durante unos años después de la intervención quirúrgica para comprobar si el tumor reaparece. Si el tumor reaparece, se puede tratar con los mismos métodos que se utilizaron para tratar el tumor original. Tu médico te explicará todas las opciones.
Aportado y/o actualizado por
Revisado por pares por
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.
El contenido de este sitio web puede haber sido traducido del inglés a otros idiomas mediante herramientas de inteligencia artificial. Las traducciones se facilitan para comodidad de los lectores y es posible que no hayan sido revisadas ni verificadas por profesionales sanitarios. La AAOS no ofrece ninguna garantía en cuanto a la exactitud, fiabilidad o exhaustividad de la información traducida y declina toda responsabilidad por cualquier problema que pueda derivarse de su uso. Se recomienda encarecidamente a los usuarios que consulten el contenido original en inglés y que acudan a profesionales sanitarios cualificados antes de tomar cualquier decisión médica. Al utilizar el contenido traducido, usted reconoce y acepta estas limitaciones y asume toda la responsabilidad por la confianza depositada en la información facilitada.