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Condromas periósticos y de tejidos blandos

Los condromas son tumores benignos (no cancerosos) formados por cartílago, el tejido conectivo flexible que protege los extremos de los huesos donde se unen para formar las articulaciones. Los condromas se localizan con mayor frecuencia en los huesos pequeños de las manos y los pies, así como en el húmero (hueso del brazo) y el fémur (hueso del muslo).

Existen diferentes tipos de condromas, que se clasifican según la zona del hueso en la que se forman. Un condroma perióstico se desarrolla en la superficie del hueso, a partir del periostio, que es una membrana resistente que recubre los huesos.

Los condromas de tejidos blandos no están unidos al hueso. Se forman con mayor frecuencia en los tendones que unen los músculos al hueso o en las vainas tendinosas que mantienen los tendones en su sitio junto al hueso. En ocasiones, los condromas de tejidos blandos también surgen de la cápsula articular, un tejido denso y fibroso que envuelve la articulación y le proporciona estabilidad.

Aunque presentan similitudes, los condromas periósticos y de tejidos blandos son menos frecuentes que los condromas que se forman en el interior del hueso (encondromas) y los que crecen a partir del hueso (osteocondromas).

Descripción

Cuando se examinan a simple vista, los condromas se presentan como tumores brillantes, de color blanco azulado, con calcificaciones amarillas y arenosas ocasionales. Al microscopio, el tumor contiene cartílago azulado con un aspecto lobulado, es decir, dividido.

Condromas periósticos

Los condromas periósticos también se conocen como condromas corticales, condromas yuxtacorticales, condromas pericorticales o condromas excéntricos. Aunque pueden aparecer en personas de todas las edades, la mayoría de estos tumores se dan en personas menores de 30 años.

Los condromas periósticos crecen lentamente a lo largo de meses o incluso años. Suelen medir entre 1 y 2 cm de diámetro en los huesos tubulares de las manos y los pies, y hasta 3 o 4 cm en el húmero o el fémur.

En algunos casos, los condromas periósticos provocan hinchazón y un dolor sordo y sibilante. Algunas personas pueden palpar la masa tumoral, sobre todo aquellas que presentan condromas en los dedos de las manos y los pies. Los tumores en los dedos de las manos y los pies también son más propensos a causar dolor.

Con el tiempo, los condromas periósticos pueden erosionar el hueso subyacente, creando una depresión con forma de platillo. Se forma un borde duro y blanco (esclerosis) en el lado del tumor que da al hueso.

hueco con forma de platillo en un condroma perióstico

En esta radiografía de la muñeca, la cavidad con forma de platillo que presenta el radio es un signo clásico de un condroma perióstico.

Condromas de los tejidos blandos

Los condromas de los tejidos blandos suelen aparecer con mayor frecuencia en la mediana edad. Aunque rara vez superan los 3 cm de diámetro, suelen ser perceptibles, ya que se manifiestan como nódulos o bultos en los huesos pequeños de los dedos de las manos y los pies, así como en los pies.

La mayoría de los pacientes presentan un único tumor o masa que no causa dolor.

Causa

Se desconoce la causa de los condromas periósticos y los condromas de los tejidos blandos. No se conocen factores de riesgo —genéticos, lesiones, infecciones o radiación— para estos tumores benignos.

Revisión médica

Historia clínica y examen físico

Antes de la examen físico, tu médico hablará contigo sobre tu estado de salud general y tus síntomas para obtener un historial completo del problema. Durante la examen físico, tu médico comprobará si hay sensibilidad al palpar el hueso, hinchazón o una masa en la zona donde se manifiestan los síntomas.

Pruebas

Durante la exploración, tu médico tendrá en cuenta otros tipos de masas tumorales. Para diagnosticar con precisión cualquiera de los dos tipos de condroma, tu médico te prescribirá pruebas de imagen o análisis de tejido.

Radiografías. Estas pruebas proporcionan imágenes nítidas de estructuras densas, como los huesos, y resultan útiles para diagnosticar los condromas.

En las radiografías, un condroma perióstico se observa como una sombra de tejido blando con erosión del hueso subyacente. A menudo están rodeados por un borde blanco (esclerótico). Un condroma perióstico siempre se desarrolla en el borde exterior del hueso. En ocasiones, las células tumorales pueden calcificarse (empezar a transformarse en hueso), lo que se observa como motas blancas en una radiografía.

Los condromas de tejidos blandos no siempre se aprecian en las radiografías, ya que no siempre se calcifican. Sin embargo, pueden provocar erosiones óseas similares debido a un efecto de presión.

Otras pruebas de imagen. Las tomografías computarizadas (TC) pueden resultar útiles para evaluar el grado y las características de la afectación ósea. Además, una resonancia magnética (RM) puede ayudar a definir con mayor precisión el tumor y su relación con el hueso. Estas pruebas pueden aportar más detalles, especialmente sobre los tejidos blandos. También permiten obtener imágenes transversales.

Diagnóstico por imagen del condroma perióstico

(Izquierda) En esta radiografía del húmero (hueso del brazo), el condroma perióstico apenas se aprecia. (Derecha) El mismo tumor aparece como una masa de color blanco brillante en una resonancia magnética.

Biopsia. Si pruebas de imagen concluyentes, tu médico te realizará una biopsia. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del tumor y se examina bajo el microscopio. Es posible que tu médico te administre un anestésico local para adormecer la zona y extraiga una muestra con una aguja. Las biopsias también pueden realizarse mediante una pequeña intervención quirúrgica.

Tratamiento

Tanto los condromas periósticos como los condromas de tejidos blandos se identifican fácilmente como masas distintas e independientes y pueden extirparse quirúrgicamente.

Procedimiento. Para extirpar completamente el tumor, tu médico realizará una intervención quirúrgica denominada «escisión». En esta intervención, se te administrará un tipo de anestesia para adormecer la zona que rodea el tumor. Una vez administrada la anestesia, tu médico realizará una incisión en la piel y extirpará el tumor.

Recidiva. Estos tumores rara vez reaparecen tras su extirpación completa. No es necesario recurrir a la quimioterapia ni a la radioterapia.

Recuperación

El tiempo que se tarda en volver a las actividades cotidianas variará en función del tamaño y la localización del tumor. La mayoría de los pacientes se recuperan rápidamente, salvo en los casos excepcionales en los que sea necesaria una reconstrucción extensa del hueso. En estos casos, la recuperación puede ser más prolongada y requerir inmovilización y un uso limitado de la zona afectada. Tu médico te dará instrucciones específicas para guiarte en tu recuperación.

Aportado y/o actualizado por

Rajiv Rajani, MDLindsay Hartup, licenciadaRobert H. Quinn, MDCharlotte Orr, MD

Revisado por pares por

MD Stuart J. Fischer

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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