Enfermedades y afecciones
Dolor de espalda en los niños
El dolor de espalda en los niños se ha considerado tradicionalmente diferente y potencialmente más grave que el dolor de espalda en los adultos, con una mayor probabilidad de que haya un trastorno subyacente grave. Esto es especialmente cierto si el niño tiene 4 años o menos, o si un niño de cualquier edad presenta dolor de espalda acompañado de:
- Fiebre o pérdida de peso
- Debilidad o entumecimiento
- Dificultades para caminar
- Dolor que se irradia (se extiende) hacia una o ambas piernas
- Problemas intestinales o de vejiga
- Dolor que impide que el niño duerma
Las causas más graves del dolor de espalda deben detectarse y tratarse a tiempo, ya que, de lo contrario, podrían empeorar. Acude siempre al médico si el dolor de espalda de tu hijo pequeño dura más de varios días o empeora progresivamente.
Sin embargo, estudios recientes han puesto de manifiesto un aumento espectacular del número de niños que se quejan de dolor de espalda sin que haya lesiones ni otros problemas significativos. De hecho, la exploración de estos pacientes concretos suele ser completamente normal, al igual que las pruebas de imagen. A menudo, el dolor se vuelve crónico. Se ha demostrado que los niños cuyos padres u otros familiares padecen dolor de espalda crónico son más propensos a quejarse de dolor de espalda para el que no existe un diagnóstico claro.
Revisión médica
El médico de su hijo empezará por recabar información sobre cómo se ha desarrollado el problema y examen físico realizará un examen físico .
Historial médico
El médico le hará preguntas generales sobre el estado de salud general de su hijo y otras más específicas sobre el dolor. Entre ellas pueden figurar:
- ¿Cuándo empezó el dolor?
- ¿Empezó tras una lesión o una actividad extenuante?
- ¿Ha mejorado o ha empeorado?
- ¿Qué actividades o posturas agravan el dolor?
- ¿Qué hace tu hijo para que le duela menos?
Es importante que el médico sepa exactamente dónde se siente el dolor, cuál es su intensidad y en qué medida afecta al rendimiento escolar y a las actividades del niño. Si el dolor se irradia hacia una pierna, podría indicar que hay presión sobre un nervio.
examen físico
Durante la examen físico, el médico de su hijo comprobará minuciosamente lo siguiente:
- Columna vertebral. Esto incluirá palpar cada vértebra y buscar deformidades en la alineación y la movilidad (movimiento) de la columna vertebral. Un aumento de la curvatura de la espalda (vista de perfil) o una curvatura lateral (vista desde atrás) podrían ser indicios importantes. El médico comprobará la postura y la forma de caminar, la capacidad para inclinarse y tocarse los dedos de los pies, y la flexión hacia la derecha y hacia la izquierda. La dificultad para moverse puede indicar que existe un problema en las articulaciones de la columna vertebral.
- Los nervios de la espalda. Los problemas en los discos intervertebrales ejercer presión sobre los nervios que salen de la columna vertebral, por lo que el médico realizará pruebas específicas para ello. Con su hijo tumbado boca arriba, el médico le levantará las piernas (prueba de elevación de la pierna estirada) y también puede levantárselas con su hijo tumbado boca abajo (prueba inversa de elevación de la pierna estirada). Por el mismo motivo, se evaluarán los reflejos y la sensibilidad en las piernas.
- Músculos. Se examinarán los músculos de la espalda y las piernas. La rigidez de los músculos de la espalda o de los isquiotibiales (en la parte posterior del muslo) indicará que su hijo está intentando protegerse de movimientos y posturas que podrían resultarle dolorosos. La sensibilidad en los músculos indicará una lesión muscular, como un esguince.
- Equilibrio, flexibilidad, coordinación y fuerza muscular. Es posible que se realicen otras pruebas para descartar que el dolor de espalda forme parte de un cuadro clínico más amplio.
pruebas de imagen
Es posible que el médico de su hijo le pida una o varias pruebas de imagen ayudar a establecer el diagnóstico.
Radiografías. Las radiografías permiten obtener imágenes de estructuras densas, como los huesos. Las radiografías de la columna vertebral de su hijo mostrarán si hay fracturas, desplazamientos u otros problemas en los huesos.
Gammagrafías óseas. Esta prueba consiste en inyectar una sustancia en una vena y, a continuación, utilizar una cámara especial para ver dónde se acumula dicha sustancia. Permite detectar con precisión inflamaciones, infecciones, tumores y fracturas. Dado que la anatomía de la columna vertebral es muy compleja y que estos procesos patológicos no siempre son visibles en las radiografías, una gammagrafía ósea puede resultar muy útil.
Tomografías computarizadas (TC). Se trata de una técnica especial de rayos X que proporciona una imagen tridimensional. Permite al médico ver aspectos que no son visibles en las radiografías bidimensionales y resulta especialmente útil para identificar problemas en la compleja anatomía de la columna vertebral.
Resonancia magnética (RM).Una RM muestra los tejidos blandos del cuerpo. Se puede utilizar para visualizar la médula espinal, las raíces nerviosas, los discos y otras estructuras que pueden ser muy importantes en el dolor de espalda.
Tomografía por emisión de positrones (PET). Esta prueba puede ayudar al médico a comprender mejor cómo funcionan los tejidos y órganos del cuerpo.
Pruebas de laboratorio
Los análisis de sangre, entre los que se incluyen el hemograma completo (CBC), la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR), pueden verse afectados por la presencia de inflamación o infección.
Afecciones comunes que causan dolor de espalda en los niños
Distensiones musculares y desequilibrios
Las lesiones musculoesqueléticas son la causa más frecuente del dolor de espalda en niños y adolescentes. Este tipo de dolor suele aliviarse con reposo, medicamentos antiinflamatorios y un programa de ejercicios.
Muchos adolescentes pueden sufrir un dolor de espalda más persistente. A menudo, esto está relacionado con la tensión en los isquiotibiales y la debilidad de los músculos abdominales. Una mala postura y llevar una mochila pesada pueden contribuir a este dolor. Estos niños parecen mejorar con un programa de fisioterapia que se centre en los estiramientos de los isquiotibiales, el fortalecimiento abdominal y la corrección de la postura.
Espalda redondeada
En los adolescentes, el aumento de la curvatura de la espalda (vista de perfil) —también conocida como cifosis de Scheuermann— es una causa frecuente de dolor en la parte media de la espalda (la columna torácica). Las vértebras se ensanchan, lo que provoca que la espalda adquiera una forma redondeada o encorvada. La zona curvada de la espalda puede doler, y el dolor puede empeorar con la actividad física.
Para obtener información más detallada sobre la cifosis: Cifosis (espalda encorvada) de la columna vertebral
Fractura por estrés de la columna vertebral
La espondilólisis, o fractura por estrés, puede provocar dolor lumbar en los adolescentes. Las fracturas por estrés pueden producirse durante los períodos de crecimiento acelerado de la adolescencia o al practicar deportes que impliquen giros y hiperextensiones repetidas de la columna vertebral, como la gimnasia, el salto de trampolín y el fútbol.
El dolor suele ser leve y puede irradiarse a las nalgas y las piernas. El dolor se intensifica con la actividad y remite con el reposo. Un niño con espondilólisis puede caminar con las piernas rígidas y solo ser capaz de dar pasos cortos.
Para obtener más información sobre las fracturas por estrés de la columna vertebral: espondilólisis y espondilolistesis
Deslizamiento vertebral
Un deslizamiento vertebral, o espondilolistesis, se produce cuando una vértebra se desplaza hacia delante sobre la vértebra situada justo debajo de ella. En ocasiones, esto puede suponer la progresión de una espondilólisis. Suele producirse en la base de la columna (unión lumbosacra). En casos graves, el hueso estrecha el canal vertebral, lo que ejerce presión sobre los nervios.
Para obtener más información sobre el desplazamiento vertebral: espondilólisis y espondilolistesis
Infección
En los niños pequeños, una infección en el espacio intervertebral (discitis) puede provocar dolor de espalda. La discitis suele afectar a niños de entre 1 y 5 años, aunque también puede afectar a niños mayores y adolescentes.
Un niño con discitis puede presentar los siguientes síntomas:
- Dolor en la zona lumbar o en el abdomen y rigidez de la columna vertebral
- Caminar cojeando o, simplemente, negarse a caminar
- Agacharse con la espalda recta al agacharse para coger algo del suelo, en lugar de doblarse por la cintura
Tumor
En contadas ocasiones, algunos tumores, como el osteoma osteoide, pueden ser la causa del dolor de espalda. Cuando se producen, los tumores de la columna vertebral suelen localizarse en la zona media o lumbar de la espalda. El dolor es:
- Constante
- Progresivo (empeora con el tiempo)
- No está relacionado con la actividad y/o ocurre por la noche
Para obtener información más detallada sobre los osteomas osteoides: Osteoma osteoide
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