Enfermedades y afecciones
Fracturas del fémur en niños
El fémur (hueso del muslo) es el hueso más grande y resistente del cuerpo. En un niño, el fémur puede romperse como consecuencia de un impacto repentino y violento. Aproximadamente el 1,7 % de las fracturas pediátricas se producen en el fémur.
Anatomía
El fémur se extiende desde la cadera hasta la rodilla. La parte larga y recta del fémur se denomina diáfisis femoral. Cuando se produce una rotura en cualquier punto a lo largo de este hueso, se denomina fractura de la diáfisis femoral.
Causa
- La causa más frecuente de fracturas de fémur en bebés menores de 6 meses es el maltrato infantil.
- En el caso de los bebés de entre 6 y 12 meses, la causa más frecuente es una caída desde una altura, como rodar de la cama o del cambiador.
- El maltrato infantil es también una de las principales causas de fractura de fémur en niños de entre 1 y 4 años, aunque la incidencia es menor en este grupo de edad.
- En los adolescentes, los accidentes de tráfico (ya sea cuando el niño viaja en coche, va en bicicleta o es peatón) son la causa de la gran mayoría de las fracturas diafisarias del fémur. Otras causas frecuentes son las caídas fuertes en el patio del colegio y los golpes sufridos en deportes de contacto.
Tipos de fracturas de fémur (clasificación)
Las fracturas de fémur varían mucho. Los fragmentos óseos pueden estar correctamente alineados (rectos) o desalineados (desplazados), y la fractura puede ser cerrada (con la piel intacta) o abierta (con el hueso sobresaliendo de la piel). Las fracturas abiertas, en las que el hueso queda expuesto al aire, son poco frecuentes.
Las fracturas de fémur se clasifican en función de:
- Localización de la fractura en el hueso (parte superior, parte media, parte inferior)
- Forma de los extremos fracturados: los huesos pueden romperse en diferentes direcciones, como en línea recta (transversal), en ángulo (oblicua) o en espiral (espiral)
- Si los bordes de la fractura están angulados o desplazados
- Número de fragmentos: un hueso que se rompe en tres o más fragmentos se denomina «fractura conminuta».
Síntomas
Una fractura de fémur es una lesión grave. Puede resultar evidente que el hueso está roto porque:
- Su hijo tiene un dolor intenso
- El muslo está notablemente hinchado o deformado
- Su hijo no puede mantenerse de pie ni caminar, y/o
- amplitud de movimiento la cadera o la rodilla de su hijo está limitada debido al dolor.
Si sospechas que tu hijo tiene una fractura de fémur, llévalo inmediatamente al servicio de urgencias.
Revisión médica
Es importante que el médico sepa exactamente cómo se produjo la lesión. Informa al médico si tu hijo padecía alguna enfermedad u otro traumatismo antes de que se produjera la lesión.
El médico le administrará a su hijo un analgésico y le examinará minuciosamente la pierna, incluidas la cadera y la rodilla. En el caso de un niño con una fractura de fémur, siempre se debe descartar la posibilidad de otras lesiones graves.
pruebas de imagen
Radiografías.Las radiografías proporcionan imágenes de estructuras densas, como los huesos. El médico solicitará unas radiografías para ver dónde se ha producido la fractura y cuál es su aspecto (véase la sección «Clasificación»).
El médico también revisará la radiografía para detectar cualquier daño en la zona de crecimiento (placa de crecimiento) situada cerca del extremo del fémur. Esta es la parte que permite que el hueso del niño crezca. Si fuera necesario, la cirugía podría ayudar a restablecer la función placa de crecimiento, y es posible que se realicen radiografías periódicas durante varios meses para hacer un seguimiento del crecimiento óseo.
Tratamiento
El tratamiento depende de muchos factores, como la edad y el peso de su hijo, el tipo de fractura, cómo se produjo la lesión y si el hueso roto ha perforado la piel (fractura abierta).
Tratamiento no quirúrgico
En muchas fracturas de fémur, es posible que el médico pueda recolocar los huesos fracturados sin necesidad de cirugía (reducción cerrada).
Ortesis y yeso. En un bebé menor de 6 meses, la mayoría de las fracturas de fémur pueden tratarse con una ortesis de abducción de cadera Rhino o con un arnés de Pavlik. Ambas ortesis se utilizan habitualmente para tratar la displasia de cadera infantil. Sin embargo, el tratamiento con el arnés de Pavlik conlleva un mayor riesgo de lesión del nervio femoral (parálisis transitoria del nervio femoral), una complicación que puede provocar dolor, entumecimiento y/o debilidad en las piernas.
Las fracturas de fémur en bebés de entre 7 y 12 meses pueden tratarse con una ortesis Rhino o con un yeso tipo spica (yeso corporal).
En caso de fractura de fémur en niños de entre 1 y 5 años, se puede utilizar un yeso tipo «spica» o una ortesis funcional para fracturas. Sin embargo, en niños mayores de 3 años, puede ser preferible la fijación quirúrgica (véase Tratamiento quirúrgico más abajo).
Existen diferentes tipos de yesos spica, pero, en general, un yeso spica comienza en el pecho y se extiende a lo largo de toda la pierna fracturada. El yeso también puede extenderse por la pierna no lesionada, o terminar en la rodilla o la cadera. El médico de tu hijo decidirá qué tipo de yeso spica es el más eficaz para tratar la fractura de tu hijo.
Cuando un hueso se rompe y se desplaza, los fragmentos suelen solaparse y acortar la longitud normal del hueso. Dado que los huesos de los niños crecen rápidamente, es posible que el médico de tu hijo no tenga que manipular los fragmentos para volver a alinearlos perfectamente. Mientras lleve la escayola, los huesos crecerán y se curarán hasta recuperar una forma más normal.
En general, para obtener los mejores resultados, los fragmentos no deben solaparse más de 2 cm una vez colocados en el yeso. El traumatismo puede provocar un aumento temporal del crecimiento del fémur. El ligero acortamiento provocado por el solapamiento se resolverá (mejorará por sí solo con el tiempo).
Tracción. Siel acortamiento de los huesos es superior a 3 cm o si el hueso está demasiado torcido dentro del yeso, puede resultar útil someter la pierna a tracción. La tracción consiste en aplicar una fuerza de tracción suave y constante para realinear correctamente los huesos.
Tratamiento quirúrgico
Los médicos coinciden en general en que las fracturas desplazadas del fémur que hayan provocado un acortamiento superior a 3 cm requieren un tratamiento para corregir, al menos en parte, dicho acortamiento.
En algunas lesiones más complejas, es posible que el médico tenga que realinear quirúrgicamente el hueso y utilizar un implante para estabilizar la fractura.
Los médicos tratan las fracturas pediátricas de fémur con cirugía con mayor frecuencia que en años anteriores, debido a los beneficios que se han reconocido. Entre ellos se incluyen:
- Movilización temprana (caminar)
- Rehabilitación más rápida
- Menor tiempo de estancia en el hospital
En niños de entre 6 y 10 años, a menudo se utilizan clavos intramedulares flexibles (dentro del hueso) para estabilizar la fractura. En los últimos 10 a 15 años, este método de tratamiento ha ganado una gran aceptación.
En ocasiones, la fractura presenta demasiados fragmentos y no puede tratarse con éxito mediante clavos flexibles. Otras opciones que pueden dar lugar a resultados satisfactorios en esta situación son:
- Una placa con tornillos que «une» los segmentos fracturados
- Un fijador externo (marco estabilizador): se suele utilizar cuando se ha producido una lesión abierta extensa en la piel y los músculos.
- Tracción prolongada mediante un clavo colocado temporalmente en el hueso
A medida que el niño se acerca a la adolescencia (desde los 11 años hasta la madurez esquelética), las opciones de tratamiento más habituales son los clavos intramedulares flexibles o los clavos intramedulares rígidos bloqueados. El clavo rígido resulta especialmente útil cuando la fractura es inestable. Ambos tipos de clavos permiten que el niño empiece a caminar de inmediato.
Resultados a largo plazo
Por lo general, los niños que sufren una fractura de fémur se recuperan bien, recuperan la función normal y sus piernas tienen la misma longitud. Es posible que haya que retirar los clavos intramedulares una vez que se haya producido la consolidación si provocan irritación en la piel y en los tejidos subyacentes.
En ocasiones, los niños necesitarán un tratamiento adicional, ya sea desde el principio o más adelante, si:
- Hay una diferencia considerable en la longitud de las piernas
- El hueso se cura con un ángulo anómalo
- El hueso cicatrizado presenta una rotación anómala
- Hay una infección
- El hueso no se consolida (falta de consolidación), aunque esto es poco frecuente en las fracturas de fémur
Estos problemas casi siempre se pueden resolver con un tratamiento adicional.
Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento de las fracturas diafisarias del fémur en niños, la American Academy of Orthopaedic Surgeons llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos. Para más información: Resumen en lenguaje sencillo - Guía de práctica clínica - Fracturas diafisarias del fémur - AAOS
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