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Epicondilitis medial (codo de golfista)

Este artículo ha sido redactado y/o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).

La epicondilitis medial es una afección dolorosa del codo que puede estar provocada por un uso excesivo o por un esfuerzo excesivo. 

Aunque suele afectar a los golfistas —por lo que se la conoce como «codo de golfista»—, hay muchos tipos de actividades que pueden provocar esta afección, como los lanzamientos por encima de la cabeza, el tenis y el levantamiento de pesas. La epicondilitis medial también puede aparecer en personas que no practican deporte o sin que haya habido una lesión concreta. 

Debido al uso excesivo —es decir, a la repetición constante de los mismos movimientos— o al esfuerzo excesivo, los tendones de los músculos del antebrazo que se insertan en la parte interna del codo pueden sufrir desgarros parciales y desgastarse con el tiempo, lo que provoca dolor.

La epicondilitis medial suele tratarse con éxito sin necesidad de cirugía. En los pacientes que no mejoran tras varios meses de tratamiento no quirúrgico adecuado, se puede plantearse la cirugía.

Anatomía

La articulación del codo está formada por tres huesos:

  • El húmero (el hueso del brazo)
  • El radio (el hueso externo del antebrazo)
  • El ulna el hueso interno del antebrazo)

Muchos de los músculos que te permiten girar el antebrazo hacia dentro (pronación) y flexionar (doblar) la muñeca y los dedos se insertan, mediante tendones, en el extremo del húmero situado en la parte interna de la articulación del codo. Los tendones —cordones de tejido resistentes y flexibles— se insertan en una protuberancia ósea que se puede palpar, denominada epicóndilo medial. 

Uno de estos músculos, el pronador redondo, es el que se lesiona con mayor frecuencia en la epicondilitis medial, aunque todos ellos pueden verse afectados. 

  • El tendón del pronador redondo, que une el músculo pronador redondo al epicóndilo medial, es uno de los varios tendones que pueden verse afectados cuando se padece epicondilitis medial. 
  • Otros son el flexor radial del carpo, el palmar largo, el flexor superficial de los dedos y el flexor cubital del carpo.

El nervio cubital, que discurre justo detrás del epicóndilo medial (y que es el que provoca los síntomas cuando te golpeas el «hueso del humor»), también puede irritarse en ocasiones en el punto en el que se inserta en los músculos del antebrazo.

Ilustración en la que se muestra la localización de la epicondilitis medial

Ilustración en la que se muestra la localización de la epicondilitis medial.

Causa

Los movimientos repetitivos de estos músculos provocan lesiones en el tendón, concretamente en el punto en el que este se inserta en el epicóndilo medial. Con el tiempo, esto da lugar a un desgaste del tendón, como por ejemplo deshilachamiento un desgarro. 

Este tipo de lesiones son habituales en actividades deportivas, como el golf, pero pueden producirse sin que haya ninguna lesión previa. Una técnica de swing incorrecta o un equipamiento inadecuado pueden ser factores de riesgo en las personas que desarrollan esta afección al practicar actividades deportivas. 

Foto en la que se muestra el backswing en el golf

Jugar al golf, sobre todo si se hace con una técnica incorrecta, es una posible causa de epicondilitis medial, pero hay otras actividades que también pueden suponer un riesgo.

La edad también influye en la aparición de esta afección, que suele presentarse en adultos de entre 40 y 60 años. La epicondilitis medial también puede aparecer como consecuencia de actividades repetitivas de la vida cotidiana, como realizar determinadas tareas domésticas.

Síntomas

Los síntomas de la epicondilitis medial suelen aparecer de forma gradual y, por lo general, van empeorando a lo largo de semanas o meses.

Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Dolor o ardor en la parte interna del codo, con un dolor punzante ocasional que se extiende hacia la mano
  • Falta de fuerza en las manos
  • Disminución de amplitud de movimiento de la muñeca y/o el codo, normalmente debido al dolor

En ocasiones, las personas con epicondilitis medial pueden presentar irritación del nervio cubital adyacente, debido a la inflamación en el punto en el que el nervio cubital se inserta en los músculos del antebrazo. Esta afección se denomina neuritis cubital, y su síntoma principal es el dolor. Algunos pacientes también pueden presentar entumecimiento y hormigueo en el dedo anular y el meñique. 

Para obtener más información sobre esta afección, consulte el artículo «Atrapamiento del nervio cubital en el codo (síndrome del túnel cubital)».

Revisión médica

Historia clínica y examen físico

Por lo general, tu médico empezará haciéndote preguntas sobre tus síntomas:

  • ¿Hubo alguna lesión concreta?
  • ¿Qué tipo de actividades te provocan dolor?
  • ¿Desde cuándo tienes ese dolor? 

A continuación, es posible que tu médico te realice un examen físico:

  • Palpación. Es posible que tu médico palpe (presione) las distintas protuberancias óseas del codo para determinar de dónde proviene el dolor.
  • Prueba de fuerza. Es posible que tu médico te pida que realices diversos movimientos de la muñeca, el antebrazo o el codo mientras él aplica resistencia.  
  • Prueba del nervio cubital. Es posible que tu médico realice una prueba especial denominada «prueba de Tinel», que consiste en dar unos golpecitos en el «hueso del codo» para comprobar si el nervio está irritado, además de evaluar la fuerza y la sensibilidad (sensación) de la mano.
Fotografía que muestra la exploración física de la epicondilitis medial

Durante la exploración, el médico ejercerá una ligera presión sobre el epicóndilo medial y los tendones que se insertan en él, para comprobar si hay dolor o sensibilidad.

pruebas de imagen

Es posible que tu médico te pida algunas pruebas de imagen ayudar a establecer el diagnóstico.

  •  Radiografías. Es habitual solicitar una radiografía. Las radiografías no muestran los tendones ni los músculos, pero son importantes para descartar una fractura o artritis en el codo.   
  • Ecografía o resonancia magnética (RM). En ocasiones, los médicos solicitan una ecografía o una RM para ayudar a confirmar y evaluar la gravedad de la lesión del tendón. La RM también puede utilizarse para descartar otras afecciones que puedan presentar síntomas similares, como una lesión del ligamento colateral cubital (LCC). Sin embargo, estas pruebas no suelen prescribirse a menos que los síntomas se hayan prolongado durante mucho tiempo y no respondan al tratamiento no quirúrgico. 
Resonancia magnética que muestra un codo con epicondilitis medial

Imágenes de resonancia magnética de una epicondilitis medial que muestran inflamación de los tendones insertados en el epicóndilo medial (flecha blanca).

Reproducido de Amin NH, Kumar NS, Schickendantz MS. «Evaluación y tratamiento de la epicondilitis medial». J Am Acad Orthop Surg. 2015;23(6):348-355.

Tratamiento

Existen diversos tratamientos para la epicondilitis medial, cuyos objetivos principales son:

  • Aliviar el dolor agudo
  • Rehabilitación del tendón lesionado
  • Cómo evitar que la enfermedad vuelva a aparecer

La mayoría de los casos de epicondilitis medial pueden tratarse eficazmente sin cirugía. Por lo general, solo se plantea la cirugía en pacientes:

  • Aquellos que no observan ninguna mejoría tras varios meses de tratamiento no quirúrgico
  • Que padecen síntomas crónicos (de larga duración)

Alivio del dolor agudo

El tratamiento de los síntomas agudos suele consistir en:

  • Modificación de la actividad. Haz todo lo posible por evitar las actividades que te provoquen dolor.
  • Hielo. Aplica hielo en la zona dolorida varias veces al día durante 20 minutos cada vez. No apliques el hielo directamente sobre la piel; utiliza una bolsa de hielo o envuélvelo en una toalla.
  • Medicamentos. Toma una cura breve de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) si los toleras bien. Algunas personas padecen determinadas afecciones médicas (por ejemplo, enfermedad renal) o toman otros medicamentos que hacen que sea peligroso tomar AINE. 
  • Férulas. Es posible que tu médico te recomiende una férula de contrapresión o una férula para la muñeca (tipo «cock-up»). La férula de contrapresión se utiliza para limitar la fuerza que se ejerce sobre los tendones lesionados. En ocasiones, esto puede provocar más dolor en el antebrazo. La férula para la muñeca se utiliza para mantener en reposo los músculos y tendones afectados.
Foto de una ortesis «Counterforce» para la epicondilitis medial

A menudo se utiliza una ortesis de contrapresión para aliviar el dolor causado por la epicondilitis medial durante la realización de actividades.

  • Inyecciones. En ocasiones, se puede considerar la posibilidad de administrar inyecciones de esteroides en los tendones lesionados. Aunque estas inyecciones proporcionan un alivio inicial, algunos estudios sugieren que pueden alargar el proceso de rehabilitación y provocar un empeoramiento de la lesión en los tendones. Si estás pensando en someterte a una inyección de corticosteroides, comenta los riesgos y beneficios con tu médico para que puedas tomar una decisión informada.

Rehabilitación y prevención

Una vez que el dolor agudo ha remitido, existen muchos tratamientos diferentes que han demostrado ser eficaces para rehabilitar el tendón lesionado y evitar que la afección vuelva a aparecer.

Estiramientos y fortalecimiento

Los ejercicios han sido durante mucho tiempo el tratamiento principal para la epicondilitis medial.

  • En las primeras fases, el objetivo es realizar estiramientos para recuperar la movilidad completa de la muñeca sin dolor.
  • Una vez conseguido esto, se empieza con los ejercicios de fortalecimiento, centrándose en la flexión de la muñeca (doblar el codo) y la pronación (un movimiento que gira la mano de modo que la palma quede hacia abajo).  
  • Se considera que los ejercicios de fortalecimiento excéntrico son especialmente beneficiosos. Un ejercicio excéntrico consiste en aplicar una carga a un músculo mientras este se alarga. Puedes ver ejemplos de ejercicios de fortalecimiento excéntrico aquí: Programa de ejercicios terapéuticos para la epicondilitis (codo de tenista/codo de golfista).  

Otros tratamientos no quirúrgicos

Varios tratamientos potenciales más han demostrado —a través de la investigación— que pueden resultar beneficiosos. Entre ellos se incluyen:

Estos tratamientos se utilizan para ayudar a activar las respuestas curativas naturales del organismo, aunque aún no se sabe cuál es su eficacia en comparación con los programas habituales de estiramientos y fortalecimiento. Quizás te interese comentar estas opciones con tu médico si tus síntomas son graves o no han mejorado con un programa de estiramientos y fortalecimiento.

Tratamiento quirúrgico

Por lo general, la cirugía para tratar la epicondilitis medial solo se plantea en el caso de pacientes cuyos síntomas no mejoran tras haber probado los tratamientos no quirúrgicos recomendados durante al menos varios meses.  

La intervención quirúrgica consiste en incidir los tendones cerca de su inserción en el epicóndilo medial y extirpar la zona dañada del tendón del pronador redondo, un procedimiento denominado «desbridamiento».  

  • Cuando la zona dañada del tendón es relativamente pequeña, el tendón puede repararse mediante una sutura de extremo a extremo. 
  • Cuando el daño es más extenso, el cirujano puede colocar anclajes en el epicóndilo medial para volver a fijar la parte sana del tendón al hueso tras el desbridamiento.
Fotografías quirúrgicas que muestran la reparación en paralelo de la epicondilitis medial

Desbridamiento quirúrgico seguido de una reparación «lado a lado» de los tendones.

Reproducido de Amin NH, Kumar NS, Schickendantz MS. «Evaluación y tratamiento de la epicondilitis medial». J Am Acad Orthop Surg. 2015;23(6):348-355.

En los pacientes que también presentan síntomas relacionados con el nervio cubital, en ocasiones se lleva a cabo una descompresión o una transposición del nervio cubital durante la misma intervención. Para obtener más información sobre estas intervenciones, consulte el artículo«Atrapamiento del nervio cubital en el codo (síndrome del túnel cubital) ».

Cuidados posoperatorios

Por lo general, a los pacientes se les colocará una férula y/o un cabestrillo para inmovilizar el brazo (mantenerlo quieto) durante 1 o 2 semanas después de la intervención quirúrgica. La necesidad de utilizar una férula o un cabestrillo, así como la duración de su uso, dependen del grado de desbridamiento que haya sido necesario realizar durante la intervención. Si te sometes a una intervención quirúrgica, tu cirujano te proporcionará instrucciones específicas tras la intervención. 

Tras un periodo de inmovilización y reposo, normalmente se permite a los pacientes recuperar amplitud de movimiento habitual, aunque es probable que se les impongan algunas restricciones en sus actividades. 

  • Los ejercicios de fortalecimiento suelen comenzar entre 6 y 8 semanas después de la intervención quirúrgica.
  • Por lo general, se pueden reanudar las actividades habituales y la práctica deportiva entre 3 y 6 meses después de la intervención quirúrgica.

Aportado y/o actualizado por

Jonathan O. Wright, MD, licenciado en Ciencias, miembro de FAAOSMD William Reuben Aibinder, MD, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

MD Mary K. Mulcahey, FAAOS

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