Enfermedades y afecciones
Quiste óseo aneurismático
Los quistes óseos aneurismáticos (ABC) son lesiones benignas (no cancerosas) en el hueso, también denominadas tumores óseos benignos.
Aunque los ABC no son cáncer, pueden resultar muy destructivos para el hueso y provocar dolor o fracturas patológicas (fracturas del hueso causadas por una enfermedad y no por una lesión). Son más frecuentes en niños que en adultos, y suelen aparecer durante los primeros 20 años de vida.
Los quistes óseos aneurismáticos pueden aparecer en cualquier hueso del cuerpo, pero se localizan con mayor frecuencia en las zonas cercanas a la rodilla, el hombro, pelvis y la columna vertebral. Normalmente se detectan mediante una radiografía. Pueden identificarse de forma fortuita a raíz de una lesión, o bien debido al dolor y la inflamación en la zona afectada. En ocasiones, el quiste óseo aneurismático se descubre cuando el hueso se fractura debido a que el quiste lo ha adelgazado y debilitado.
Algunos ABC son más agresivos que otros y pueden provocar una destrucción ósea considerable.
Descripción
Los quistes óseos aneurismáticos son tumores esqueléticos poco frecuentes, que afectan a menos de 1 de cada 100 000 personas al año y representan entre el 1 % y el 2 % de todos los tumores óseos primarios.
- Los ABC afectan a los niños con más frecuencia que a los adultos, con una incidencia ligeramente mayor en las mujeres.
- La mayoría de los ABC son huecos y están llenos de sacos de distintos tamaños, denominados quistes. Cada quiste tiene una membrana, llena de sangre y líquido corporal, que puede alterar la forma y la resistencia del hueso normal. Esto hace que el hueso sea más propenso a fracturarse.
- Un pequeño porcentaje de los ABC son sólidos.
- La mayoría de los ABC se forman cerca de las placas de crecimiento (las zonas situadas en los extremos de los huesos largos de los niños y adolescentes que permiten que los huesos crezcan en longitud).
- La mayoría de los ABC se producen en un solo hueso.
Aunque pueden aparecer en cualquier hueso, los ABC se detectan con mayor frecuencia en:
- El fémur (hueso del muslo)
- La tibia (espinilla)
- El húmero (el hueso largo del brazo que va desde el hombro hasta el codo)
- Las vértebras (huesos de la columna vertebral)
Causa
Los médicos desconocen cuál es la causa de los quistes óseos aneurismáticos. Se cree que se forman durante el crecimiento óseo, ya que suelen encontrarse cerca de las placas de crecimiento.
En ocasiones, un quiste óseo aneurismático (ABC) puede desarrollarse como reacción a otro tumor óseo benigno, como un condroblastoma, un fibroma no osificante o un tumor de células gigantes. En este caso, se denomina quiste óseo aneurismático secundario, y su diagnóstico puede resultar más complicado.
Síntomas
- Los pacientes pueden sentir dolor e hinchazón en un hueso o una articulación. A menudo, el dolor aparece sin que haya habido ninguna lesión ni traumatismo. El dolor o la hinchazón pueden aparecer de forma gradual y empeorar con el tiempo.
- Los pacientes pueden presentar rigidez o una disminución de amplitud de movimiento el brazo, la pierna, la mano o el pie.
- A veces, una fractura ósea es el primer síntoma de que una persona padece un ABC. La persona puede sentir un chasquido o un crujido al fracturarse el hueso. A veces se siente dolor antes de que se produzca la fractura, pero no siempre. El ABC se descubre entonces cuando la persona acude al servicio de urgencias para tratarse la fractura.
- Si el ABC se encuentra en la columna vertebral, los pacientes pueden sufrir dolor de espalda o de cuello, dolor nervioso que se irradia (se extiende) a las manos o los pies, o dificultades para ir al baño.
- A veces no hay síntomas, y el ABC se descubre de forma fortuita, por ejemplo, durante una visita médica rutinaria o en una radiografía realizada para confirmar una lesión.
Revisión médica
examen físico
Tu médico o el de tu hijo te preguntará por tu estado de salud general y tu historial médico, así como por los síntomas que presentes tú o tu hijo. Examinará la zona que te preocupa para detectar:
- Hinchazón
- Rigidez
- ¿Algún signo de deformidad?
- Disminución amplitud de movimiento
- Dolor
- Una misa
Imágenes
Radiografías. Es probable que tu médico o el de tu hijo solicite unas radiografías para examinar el hueso subyacente.
La radiografía suele mostrar una lesión ósea que ha alterado la forma y la resistencia del hueso. Por lo general, el hueso presenta un aumento de volumen con un espacio vacío en el centro, y la corteza ósea (la capa externa resistente) es delgada.
Tras examinar las radiografías, el médico puede solicitar una resonancia magnética (RM) o, en casos muy excepcionales, una tomografía computarizada (TC).
Resonancias magnéticas (RM). Las resonancias magnéticas ayudan a los médicos a determinar dónde empieza y dónde termina el tumor, lo que les permite planificar el tratamiento.
Si bien las tomografías computarizadas permiten visualizar mejor el hueso, las resonancias magnéticas son las más adecuadas para observar el tejido y el líquido que hay dentro del quiste. El aspecto clásico de un ABC en la resonancia magnética muestra niveles líquido-líquido que representan sangre y líquido quístico dispuestos en capas dentro del tumor óseo.
Otras pruebas
Pruebas de laboratorio. La mayoría de los análisis de sangre no resultan útiles para diagnosticar el ABC.
Biopsia. Es necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico de un ABC. Una biopsia es un procedimiento que se utiliza para obtener una muestra de tejido que un patólogo pueda analizar.
Hay dos formas de realizar la biopsia:
- Biopsia con aguja gruesa. Elmédico introduce una aguja pequeña a través de la piel para extraer una pequeña muestra de hueso, que posteriormente se examina bajo el microscopio.
- Biopsia abierta. Sise necesita una muestra más grande, la biopsia se realiza en un quirófano y el médico practica una incisión para obtener la muestra ósea.
Pruebas genéticas. Se ha descubierto que un gen denominado USP6 es el responsable de muchos quistes óseos aneurismáticos. El patólogo puede analizar el hueso para detectar la presencia del gen USP6 como parte de la biopsia, con el fin de facilitar el diagnóstico.
Tratamiento
Existen muchas opciones de tratamiento para los tumores óseos y de tejidos blandos. Por lo tanto, es importante que hable con su médico o con el de su hijo, quien adaptará el tratamiento a su caso para conseguir el mejor resultado posible.
Cirugía
La cirugía es el pilar fundamental del tratamiento de los ABC, y a la mayoría de los pacientes se les extirpa el tumor. Existen varias opciones quirúrgicas:
Curetaje e injerto óseo
- El cirujano utiliza instrumentos para extirpar el tumor del hueso. El objetivo es extirpar la mayor parte posible del tumor sin dañar el hueso sano ni la placa de crecimiento.
- Para ayudar a reducir la probabilidad de que el tumor reaparezca, el cirujano puede utilizar una fresa, un láser, peróxido de hidrógeno, nitrógeno líquido o fenol para intentar destruir cualquier célula tumoral microscópica.
- Una vez extirpado el tumor, el cirujano rellenará el hueco que ha quedado en el hueso con un injerto óseo o un sustituto óseo. El injerto óseo puede proceder del propio paciente (autoinjerto) o de un donante (aloinjerto). Al injerto óseo de donante se le han eliminado todas las células vivas y solo contiene la estructura mineral del hueso. Por lo tanto, no requiere una compatibilidad especial ni que el receptor tome medicación para prevenir el rechazo. El sustituto del injerto óseo suele estar compuesto por fosfato cálcico o sulfato cálcico, junto con otros minerales que ayudan al cuerpo a generar hueso nuevo.
- A veces, el cirujano tiene que reforzar el hueso con placas y tornillos u otros elementos de fijación.
- A veces, los pacientes necesitan llevar una férula, un yeso, un cabestrillo o una ortesis mientras se recuperan.
Resección amplia
- La cirugía con resección amplia, o resección en bloque, consiste en extirpar un segmento grande de hueso en el que se encuentra el quiste.
- La cirugía con resección amplia suele reservarse para los ABC que han provocado una destrucción ósea grave o que han reaparecido (recidivado) en múltiples ocasiones.
- La cirugía con una resección amplia suele requerir la reconstrucción o la reposición del hueso mediante un fragmento grande de hueso de un donante (aloinjerto) o una prótesis metálica ósea o articular.
Escleroterapia o radioterapia (terapia con radiación)
La escleroterapia y la radioterapia se reservan para tumores grandes y de difícil acceso que resultaría complicado extirpar de forma segura durante la intervención quirúrgica.
Ambos tratamientos se suelen considerar para los ABC en la columna vertebral, el sacro o pelvis. Por ejemplo, si usted o su hijo tienen un ABC en el sacro (el hueso situado en la base de la columna vertebral), la cirugía podría dañar nervios importantes que controlan las piernas, el intestino o la vejiga, por lo que las terapias alternativas podrían ser una opción más segura.
Escleroterapia
Este procedimiento mínimamente invasivo consiste en inyectar directamente una solución en el tumor o en los vasos sanguíneos cercanos al mismo. Existen muchas sustancias diferentes que pueden inyectarse, como el polidocanol, la doxiciclina o el alcohol. Este procedimiento permite a los pacientes volver a casa el mismo día, pero a menudo se necesitan varios tratamientos para eliminar el tumor.
Radioterapia
La radioterapia utiliza un tipo de radiación para atacar las células tumorales. Estas altas dosis de radiación suelen destruir el tumor y evitar que vuelva a aparecer.
Recuperación y vigilancia
El objetivo del tratamiento es eliminar el quiste óseo, aliviar el dolor y permitir que el hueso crezca con mayor normalidad. El tiempo de recuperación tras la intervención quirúrgica puede variar en función del tamaño y la localización del quiste óseo anaplásico (ABC). La curación del hueso puede tardar varios meses (normalmente entre 3 y 6 meses).
Por desgracia, el tumor óseo puede reaparecer. Los ABCs recidivan aproximadamente en el 25 % de los casos. (Esto significa que el tumor vuelve a aparecer en 1 de cada 4 pacientes). Por lo tanto, es importante que tú o tu hijo acudáis a las citas de seguimiento con el cirujano según lo programado para comprobar que la cicatrización y la recuperación se desarrollan correctamente.
Una vez que el hueso se ha curado, los cirujanos suelen iniciar un proceso de seguimiento, que consiste en vigilar el hueso y el tumor a lo largo del tiempo. Es posible que el cirujano controle el ABC de su hijo o el suyo mediante radiografías cada 3 a 6 meses para asegurarse de que el tumor no vuelva a crecer.
Aunque no existe una directriz establecida, el seguimiento puede prolongarse durante dos años o hasta que el paciente alcance la madurez esquelética (cuando los huesos han terminado de crecer).
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