Enfermedades y afecciones
Deformidad progresiva del pie con colapso (pie plano)
La deformidad progresiva del pie con colapso (PCFD), anteriormente conocida como pie plano adquirido en la edad adulta (AAF), es una afección compleja del pie y el tobillo que provoca el aplanamiento del arco plantar, así como otras deformidades menos evidentes. Otro nombre para esta afección es disfunción del tendón tibial posterior (PTTD).
Aunque probablemente sea el resultado de un conjunto de problemas relacionados entre sí, se suele considerar que el pie plano se origina en una disfunción del tendón tibial posterior, una estructura importante para sostener el arco del pie. Cuando el tendón se inflama o se desgarra, es posible que no pueda proporcionar estabilidad y soporte al arco del pie, lo que da lugar al pie plano.
Descripción
Como su nombre indica, la deformidad progresiva del pie por colapso abarca una amplia gama de trastornos que pueden comenzar como una deformidad sutil con síntomas leves, pero que pueden evolucionar hasta convertirse en un pie plano muy doloroso, incapacitante y con una función muy limitada.
La mayoría de los pacientes que se encuentran en las primeras fases de la enfermedad pueden tratarse sin cirugía, mediante el uso de ortesis y aparatos ortopédicos.
Si las plantillas ortopédicas y las ortesis no alivian el dolor, la cirugía puede ser una forma eficaz de aliviarlo y mejorar la función del pie. Las opciones quirúrgicas varían mucho en función del estadio de la enfermedad y del grado de deformidad.
- La intervención quirúrgica puede consistir simplemente en extirpar el tejido inflamado o reparar un desgarro leve en el tendón.
- Sin embargo, la intervención quirúrgica suele ser muy compleja, y la mayoría de los pacientes seguirán notando cierta limitación en sus actividades tras la operación.
Anatomía
Existen varias estructuras importantes que contribuyen a la forma normal del arco del pie, entre ellas los tendones (que conectan los músculos con los huesos) y los ligamentos (que conectan dos o más huesos entre sí). Dos de las estructuras más importantes son:
- El tendón tibial posterior (TTP). El TTP une uno de los músculos de la pantorrilla (el músculo tibial posterior) a los huesos del arco interno del pie. Es posible que puedas ver o palpar este tendón, ya que discurre por detrás de la protuberancia interna del tobillo (el maléolo medial). La función principal del tendón es sostener el arco y apoyar el pie al caminar. También ayuda a ponerse de puntillas o a girar el pie y el tobillo hacia dentro.
- El ligamento de la primavera une el hueso del talón (calcáneo) con uno de los huesos de la parte interna del pie (navicular). Es un ligamento muy importante para sostener el arco del pie.
Es difícil determinar si la inflamación y el mal funcionamiento de estas estructuras son la causa o la consecuencia del pie plano. La opinión más extendida es que la disfunción del PTT es uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo del pie plano.
A veces, el ligamento elástico sufre una lesión antes de que la función del PTT comience a deteriorarse. Si este ligamento no está lesionado antes de la PCFD, suele romperse —o, como mínimo, distenderse— en las fases más avanzadas del pie plano.
Además del ligamento de primavera, existen otros ligamentos más pequeños que conectan los huesos del interior del pie y que también ayudan a sostener el arco. El ligamento deltoide es un ligamento grande y resistente que conecta el tobillo con el hueso del talón y los huesos del interior del pie. A medida que el pie plano se agrava con el tiempo, este ligamento también se estira y se debilita, lo que da lugar a una deformidad de pie plano adquirida que afecta al tobillo.
Causa
Las causas de la PCFD son múltiples y es probable que no sean las mismas en todos los pacientes. A continuación se enumeran algunos posibles factores que pueden provocar la PCFD:
- La artritis en la parte media del pie o la laxitud de los ligamentos pueden provocar un aumento de la tensión en el tendón tibial posterior y hacer que se desgarre poco a poco.
- Una lesión aguda, como la provocada por una caída, puede provocar un desgarro del PTT o su inflamación.
- El tendón PTT puede sufrir desgarros debido a un uso excesivo. Por ejemplo, las personas que practican deportes de alto impacto, como el baloncesto, el tenis o el fútbol, pueden sufrir desgarros en este tendón a causa del uso repetitivo. Las personas que no practican deporte también pueden desarrollar problemas similares en el tendón con el paso del tiempo, especialmente aquellas que suelen llevar calzado que no ofrece sujeción, como las sandalias.
- Es probable que exista un fuerte componente genético en el desarrollo de la PCFD.
Independientemente de la causa inicial:
- A medida que el ligamento plantar transverso (PTT) se inflama y se debilita, su capacidad para mantener el arco y sostener el pie al caminar disminuye.
- El arco comienza a hundirse o a combarse, lo que ejerce una tensión adicional sobre las demás estructuras que lo sostienen, como el ligamento elástico.
- A medida que estas estructuras también se van estirando y debilitando, el PTT debe esforzarse aún más para sostener el arco, lo que da lugar a un círculo vicioso.
- Con el tiempo, el tendón y los ligamentos pueden romperse por completo. Sin el soporte de los tendones y los ligamentos, los huesos pueden desplazarse de forma significativa, lo que provoca dolor por pinzamiento (el hueso ejerce presión sobre otra estructura, como otro hueso) y artritis.
La disfunción del tendón tibial posterior y el pie plano son más frecuentes en mujeres y en personas mayores de 40 años. Otros factores de riesgo son la obesidad, la diabetes y la hipertensión.
Síntomas
- Dolor en el arco o a lo largo de la parte interna del pie y el tobillo, donde se encuentra el tendón PTT. También puede aparecer hinchazón a lo largo del tendón si está inflamado o desgarrado. Es posible que sientas dolor antes de que se aprecie ninguna deformidad.
- Dolor y debilidad al realizar actividades. Algunas personas tendrán dificultades para caminar o permanecer de pie durante mucho tiempo. Las actividades de alta intensidad o de alto impacto, como correr, pueden resultar muy difíciles. El dolor también puede agravarse al llevar calzado que no ofrezca sujeción, como las sandalias. Además del dolor, es posible que notes debilidad al intentar «impulsarte» o ponerte de puntillas.
- Dolor en la parte exterior del tobillo. A medida que el colapso del arco plantar se agrava, el hueso del talón puede desplazarse hacia fuera con respecto al tobillo. Si el desplazamiento es lo suficientemente grave, el hueso del talón puede ejercer presión sobre el hueso exterior del tobillo (esto se denomina «pinzamiento»).
Revisión médica
Historia clínica y examen físico
Tu médico te hará un historial médico completo y te preguntará por tus síntomas.
Durante la exploración del pie y el tobillo, el médico comprobará si se observan los siguientes signos:
- Hinchazón y dolor a lo largo del tendón tibial posterior. La hinchazón y el dolor suelen localizarse justo detrás y por debajo de la protuberancia interna del tobillo. El arco del pie también puede resultar doloroso.
- Cambios en la forma del pie. El pie debe examinarse con el paciente de pie. El arco plano suele ser la deformidad más temprana y evidente. Otras deformidades comunes que se desarrollan a medida que la afección avanza incluyen el desplazamiento del talón hacia fuera, por debajo del tobillo, y la rotación de los dedos de los pies hacia fuera con respecto al pie y al tobillo. Estos cambios pueden observarse al mirar el talón desde detrás del paciente. En un pie normal, el talón se encuentra alineado directamente debajo de la pantorrilla y solo se ven el cuarto y el quinto dedo del pie. En una deformidad de pie plano, el talón puede formar un ángulo hacia fuera con respecto a la pantorrilla y el tobillo, y se pueden ver más dedos del pie (esto se denomina «signo de los dedos de más»).
- Dificultad en la prueba de «elevación del talón con una sola pierna».Para poder mantenerse de pie sobre una sola pierna y ponerse de puntillas es necesario que el tendón tibial posterior esté sano. Cuando un paciente no puede mantenerse de pie sobre una sola pierna y levantar el talón, la causa podría ser un problema en el tendón tibial posterior.
- Flexibilidad limitada. Es posible que el médico intente mover el pie de un lado a otro. El plan de tratamiento para las roturas del tendón tibial posterior varía en función de la flexibilidad del pie. El tratamiento para un pie en el que no hay movimiento o este es limitado es diferente al de un pie flexible.
- La amplitud de movimiento tobillo se ve afectada. El movimiento hacia arriba del tobillo (dorsiflexión) puede verse limitado en el pie plano. Esta limitación del movimiento se debe a la tensión de los músculos de la pantorrilla.
pruebas de imagen
Otras pruebas que pueden ayudar a tu médico a confirmar el diagnóstico son, entre otras:
Radiografías. Las radiografíasproporcionan imágenes detalladas de estructuras densas, como los huesos. Son útiles para detectar la artritis y otros cambios en la alineación de los huesos que puedan estar contribuyendo al dolor y a las deformidades. La mayoría de las deformidades presentes en el pie plano pueden observarse en radiografías simples, siempre que se tomen con el paciente de pie (radiografías con carga). Además, si es necesaria una intervención quirúrgica, las radiografías ayudan al médico a realizar mediciones para determinar qué tipo de cirugía sería más adecuada.
Tomografía computarizada (TC). Las tomografías computarizadasson como radiografías en 3D y, por lo tanto, ofrecen al médico una visión aún más detallada de los huesos. El cirujano puede utilizarlas para detectar cambios sutiles que quizá no resulten evidentes en las radiografías, lo que le permite determinar qué deformidades y articulaciones artríticas deben corregirse mediante cirugía.
Lo ideal es que estas exploraciones se realicen con el paciente de pie (una TC con carga) para evaluar el aspecto de los huesos cuando el pie soporta el peso del paciente. Sin embargo, esto requiere un equipo especializado que no está disponible en todos los centros.
Resonancia magnética (RM). Las resonancias magnéticas ofrecen mejores imágenes de los tejidos blandos (como los tendones y los ligamentos) que las radiografías o las tomografías computarizadas. Tu médico puede solicitar una resonancia magnética para detectar inflamación o desgarros en estas estructuras, o para buscar otras posibles causas de los síntomas cuando haya dudas sobre el diagnóstico.
Ecografía. Una ecografía utiliza ondas sonoras de alta frecuencia que rebotan en las estructuras internas del cuerpo para crear una imagen de los huesos y los tejidos. Se puede solicitar una ecografía para visualizar el tendón tibial posterior, pero normalmente no es necesaria para diagnosticar el pie plano.
Tratamiento no quirúrgico
En la mayoría de los pacientes, los síntomas se aliviarán con un tratamiento no quirúrgico adecuado. El dolor puede prolongarse más de tres meses, incluso con un tratamiento precoz. En el caso de los pacientes que llevan muchos meses con dolor, no es raro que este persista durante otros seis meses tras el inicio del tratamiento.
Descanso
- El primer paso es reducir o incluso dejar de realizar aquellas actividades que agravan el dolor.
- Es recomendable pasar a practicar ejercicio de bajo impacto. El ciclismo, las máquinas elípticas o la natación no suponen una carga de impacto elevada para el pie, y la mayoría de los pacientes pueden realizar estas actividades sin ningún problema.
- La pérdida de peso es también una forma muy eficaz de aliviar la tensión sobre el arco plantar y sus estructuras de soporte.
Hielo
Aplica compresas frías en la zona más dolorida del tendón tibial posterior durante 20 minutos cada vez, 3 o 4 veces al día, para reducir la hinchazón. No apliques hielo directamente sobre la piel. Colocar hielo sobre el tendón inmediatamente después de terminar un ejercicio ayuda a disminuir la inflamación alrededor del mismo.
antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
Los medicamentos antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno, reducen el dolor y la inflamación. Los AINE se pueden adquirir sin receta médica, aunque tu médico también puede recetarte uno de uso diario (por ejemplo, el meloxicam). Los medicamentos antiinflamatorios tópicos, que se aplican frotándolos sobre la zona dolorida, también pueden resultar de ayuda.
Es importante comprender que, aunque estos medicamentos pueden ser muy eficaces para reducir la inflamación y el dolor en los tendones o en las articulaciones artríticas, no tratan la afección subyacente y no modificarán la forma del pie.
Asegúrate de hablar con tu médico sobre los efectos secundarios de estos medicamentos antes de empezar a tomarlos, sobre todo si tienes problemas cardíacos, renales o estomacales.
Ortesis
Una ortesis es una plantilla diseñada para sujetar y colocar el pie correctamente, con el fin de caminar con mayor comodidad. Es el tratamiento no quirúrgico más habitual para el pie plano.
- Una plantilla de venta libre puede ser suficiente para los pacientes con una alteración leve en la forma del pie. En el mercado hay muchas plantillas diferentes destinadas a dar soporte al arco y aliviar el dolor causado por el pie plano. Pregunta a tu médico si te recomienda alguna plantilla de venta libre específica para tu pie.
- Es posible que se necesite una plantilla ortopédica a medida si presentas alteraciones de moderadas a graves en la forma del pie. La plantilla ortopédica a medida es más cara, pero permite al médico controlar mejor la posición del pie.
Aparatos ortodónticos
- Una sencilla tobillera con cordones, de venta libre, puede ayudar a tratar el pie plano de leve a moderado. La tobillera proporciona soporte a las articulaciones del tobillo y la parte posterior del pie, aliviando así la tensión sobre el tendón.
- En los casos graves de pie plano con rigidez o artritis, puede ser necesario el uso de ortesis más resistentes (ortesis Arizona, ortesis Richie). Estas ortesis se pueden fabricar a medida y, en ocasiones, resultan eficaces para ayudar a los pacientes con deformidades avanzadas a evitar la cirugía.
Inmovilización
Es posible que se utilice una escayola corta en la pierna o una bota ortopédica durante un periodo de entre 6 y 8 semanas. Esto permite que el tendón descanse y que la hinchazón remita. Sin embargo, la escayola provoca atrofia (pérdida de fuerza) en los demás músculos de la pierna, por lo que solo se utiliza si ningún otro tratamiento no quirúrgico da resultado.
Es posible que tu médico te recomiende un periodo de inmovilización —es decir, que mantengas el pie completamente inmóvil— con una bota ortopédica o un yeso, seguido del uso de una ortesis una vez que hayan remitido el dolor y la hinchazón iniciales.
Fisioterapia
La fisioterapia destinada a fortalecer el tendón puede ayudar a los pacientes con una afección leve del tendón tibial posterior. Los estiramientos de la pantorrilla y del tendón de Aquiles para mejorar la rigidez del tobillo también constituyen una parte importante de cualquier programa terapéutico para el pie plano.
Inyección de esteroides
La cortisona es un medicamento antiinflamatorio muy potente que tu médico podría plantearse inyectarte en las zonas doloridas.
Aunque se utiliza con mucha frecuencia para tratar la artritis en muchas articulaciones del cuerpo, normalmente no se administra una inyección de cortisona en el tendón tibial posterior, ya que conlleva un riesgo de rotura del tendón. Comenta este riesgo con tu médico antes de recibir la inyección.
Tratamiento quirúrgico
Se debe considerar la posibilidad de una intervención quirúrgica si el dolor no mejora tras varios meses de tratamiento adecuado. El tipo de intervención quirúrgica depende de:
- La gravedad de la deformidad (cuán grave es)
- Si hay artritis
- La flexibilidad del pie (cuánto se puede mover)
La reconstrucción quirúrgica puede resultar extremadamente compleja. A continuación se ofrece una lista de las intervenciones más habituales, aunque no es exhaustiva. A menudo es necesario combinar varios de estos procedimientos para tratar cada componente (parte) del PCFD.
Tenosinovectomía (limpieza del tendón tibial posterior)
Esta intervención quirúrgica se utiliza cuando la enfermedad es muy leve, es decir, cuando hay dolor e inflamación en el tendón, pero la forma del pie no ha cambiado de forma significativa.
Durante la intervención, el cirujano limpiará y extirpará el tejido inflamado (membrana sinovial) que rodea el tendón. Si es necesario, también podrá reparar pequeños desgarros en el tendón.
La tenosinovectomía puede realizarse de forma aislada o junto con otras intervenciones. El principal riesgo de esta intervención quirúrgica es que el tendón pueda seguir degenerándose (deteriorándose o empeorando) y que el dolor vuelva a aparecer.
Retroceso del músculo gastrocnemio o alargamiento del tendón de Aquiles
Estas intervenciones tienen como objetivo alargar el músculo de la pantorrilla (gastrocnemio) o el tendón de Aquiles y, por lo tanto, resultan útiles en pacientes que presentan rigidez y una capacidad limitada para flexionar el tobillo hacia arriba. Pueden ayudar a prevenir la reaparición del pie plano, pero pueden provocar cierta debilidad a la hora de impulsarse y subir escaleras.
Las intervenciones quirúrgicas suelen realizarse mediante una pequeña incisión en la parte posterior de la pantorrilla. Las tasas de complicaciones son bajas, pero pueden incluir daños nerviosos y debilidad muscular. Estas intervenciones suelen realizarse junto con otras técnicas para tratar el pie plano.
Trasplante de tendón
Las transferencias tendinosas pueden realizarse en un pie plano flexible para restablecer la función del tendón tibial posterior dañado. En esta intervención:
- Se extirpa el tendón afectado y se sustituye por otro tendón del pie; o
- Si la afectación del tendón tibial posterior no es demasiado grave, el tendón transferido se une al tendón tibial posterior conservado (no extirpado).
El tendón que se utiliza con mayor frecuencia para esta intervención de transferencia es el que flexiona los dedos pequeños del pie hacia abajo, denominado flexor largo de los dedos (FDL). También se puede utilizar el tendón que flexiona el dedo gordo del pie hacia abajo (flexor largo del dedo gordo, o FHL). Tras la transferencia, los dedos del pie seguirán pudiendo moverse y la mayoría de los pacientes no notarán ningún cambio en su forma de caminar.
Aunque el tendón trasplantado puede sustituir al tendón tibial posterior, el pie sigue sin estar normal. En la mayoría de los casos, serán necesarias intervenciones quirúrgicas adicionales para corregir la forma del pie (véase más abajo), ya que, si no se corrige la forma del pie, el tendón seguirá sometido a tensión y es probable que vuelva a romperse en algún momento.
Reparación de ligamentos
Los ligamentos que sostienen los huesos del arco suelen romperse o, como mínimo, distenderse y debilitarse. Si el arco es flexible, el cirujano puede optar por reparar estos ligamentos (especialmente el ligamento elástico) como parte de la intervención quirúrgica para corregir el pie plano.
- Si el ligamento sigue estando prácticamente sano, el cirujano puede realizar la reparación utilizando únicamente el tejido natural del ligamento.
- Sin embargo, en la mayoría de los casos, el cirujano tendrá que utilizar materiales de refuerzo para ayudar a reconstruir el ligamento, como suturas resistentes.
Al igual que ocurre con las intervenciones de transferencia de tendones, el ligamento seguirá estirándose y desgarrándose con el tiempo si no se corrige la forma del pie, por lo que la reparación del ligamento suele ser solo una parte de una intervención quirúrgica más amplia para tratar el pie plano.
Osteotomía (corte y desplazamiento de huesos)
Una osteotomía puede modificar la forma de un pie plano flexible para recuperar una forma del arco más «normal». Corregir la forma del pie es importante para aliviar la tensión sobre el ligamento PTT, el ligamento elástico y otras estructuras que sostienen el arco.
- Una osteotomía muy habitual para tratar el pie plano consiste en cortar el hueso del talón (calcáneo) y desplazarlo desde su posición hacia fuera hasta situarlo de nuevo debajo del centro del tobillo.
- Otro tipo de osteotomía del calcáneo consiste en alargar la parte exterior del talón para ayudar a que los dedos de los pies vuelvan a situarse en el centro (esto corrige la deformidad conocida como «demasiados dedos»).
- También pueden ser necesarias otras osteotomías del pie o de los dedos para restaurar la forma del propio arco plantar.
Algunas osteotomías requieren el uso de un injerto óseo para rellenar los huecos y facilitar la consolidación de los huesos. Los tornillos o las placas mantienen los huesos cortados en su sitio mientras se consolidan.
Artrodesis (fusión articular)
A veces, el pie plano presenta rigidez o también hay artritis en las articulaciones clave del pie. En estos casos, el pie no tendrá la flexibilidad suficiente para que el tratamiento con osteotomías y transferencias tendinosas tenga éxito.
La fusión (artrodesis) de una o varias articulaciones puede utilizarse para realinear el pie y tratar la artritis.
- La fusión consiste en extirpar todo el cartílago de la articulación y fijar los huesos entre sí en una posición corregida.
- Con el tiempo, los dos huesos se unen y se convierten en un único hueso grande sin articulación, lo que elimina el dolor articular (artritis).
- Los tornillos o las placas mantienen los huesos en su sitio mientras se curan.
En el caso de un pie plano rígido, puede ser necesario realinear el hueso del talón y fusionarlo por debajo del hueso del tobillo. Para corregir la forma del arco propiamente dicho, también puede ser necesario fusionar los huesos de la parte interna del pie.
Aunque la fusión de dos huesos elimina el movimiento entre ellos, los pacientes que suelen necesitar esta intervención ya presentan una deformidad rígida con poco o ningún movimiento restante en esas articulaciones. Deberían notar una mejora en su forma de caminar, así como una disminución del dolor. En concreto, el dolor que puedan sentir en la parte exterior de la articulación del tobillo debería disminuir al eliminar la artritis y el pinzamiento entre el talón y el tobillo. El movimiento vertical del tobillo no se ve muy afectado.
En cualquier fusión, es posible que el cuerpo no consiga unir los huesos. A esto se le denomina «falta de unión», y puede que sea necesaria otra intervención quirúrgica.
Cirugía de tobillo para el pie plano
En los casos graves de pie plano, la deformidad puede extenderse (ascender) hasta la articulación del tobillo, lo que provoca inestabilidad en la articulación o incluso artritis.
- Si la articulación del tobillo es simplemente inestable, pero no presenta artritis, el cirujano puede optar por reparar el ligamento interno del tobillo (ligamento deltoide).
- Si el tobillo presenta artritis o rigidez, es posible que sea necesaria una intervención quirúrgica más compleja, como una prótesis de tobillo o una artrodesis de tobillo, para corregir la deformidad y aliviar el dolor.
Complicaciones
- La queja más habitual es que el dolor no se alivia por completo. Los pacientes también pueden sentirse insatisfechos con la forma de su pie tras la intervención, al pensar que se suponía que el pie volvería a tener un aspecto completamente «normal». Sin embargo, es importante tener en cuenta que, a menudo, el objetivo principal de la cirugía es evitar que la deformidad y el dolor empeoren; puede que no sea realista esperar que el dolor desaparezca y que el pie tenga un aspecto «normal». Hable con su cirujano antes de la intervención sobre lo que puede esperar tras la misma.
- La falta de unión (incapacidad del organismo para unir los huesos) puede ser una complicación tanto de las osteotomías como de las fusiones y puede requerir una nueva intervención quirúrgica para que los huesos se unan.
- La infección de la herida es otra posible complicación.
Las personas con diabetes y los fumadores corren un mayor riesgo de sufrir la mayoría de estas complicaciones.
Resultados quirúrgicos
La mayoría de los pacientes obtienen buenos resultados con la cirugía. Los principales factores que determinan el resultado quirúrgico son la amplitud de movimiento disponible antes de la intervención y la gravedad del pie plano. Cuanto más grave sea el problema, más largo será el tiempo de recuperación y menores serán las posibilidades de que el paciente pueda volver a practicar deporte. En la mayoría de los pacientes, se necesitan 6 meses o más para que la curación sea completa y se observe una mejora significativa del dolor.
Estas son algunas formas en las que puedes contribuir a garantizar unos buenos resultados de la intervención quirúrgica:
- Sigue las instrucciones del cirujano tras la intervención (lo más importante es que no pises el pie hasta que el médico te diga que puedes hacerlo).
- Alivia la tensión excesiva en el pie (adelgaza, evita las actividades de alto impacto).
- Lleva calzado que te proporcione una buena sujeción.
- Reduzca cualquier factor de riesgo de complicaciones (por ejemplo, deje de fumar, mantenga la diabetes controlada).
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