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Fracturas por fragilidad: preguntas frecuentes

Este artículo tiene como objetivo ayudarte a comprender qué son las fracturas por fragilidad, por qué se producen, quiénes corren riesgo de sufrirlas y qué pasos hay que seguir si tú o alguien a quien cuidas sufre una. Incluye información sobre el tratamiento, tanto en el momento de la lesión como a largo plazo, para mejorar la salud ósea y prevenir futuras fracturas.

¿Qué es una fractura por fragilidad?

Una fractura por fragilidad se produce cuando un hueso se rompe con un traumatismo mínimo; por ejemplo, al caerse desde la altura de pie o incluso desde la altura de sentado. 

Los huesos están diseñados para soportar la presión normal a la que se ven sometidos en la vida cotidiana, pero cuando son más débiles de lo habitual, puede producirse una fractura por fragilidad. Estas fracturas suelen producirse durante actividades cotidianas que implican una fuerza mínima: una simple caída al caminar, bajar de un bordillo o incluso toser con fuerza o girarse para alcanzar algo. 

Las fracturas por compresión por fragilidad vertebral pueden estar provocadas por el propio peso del cuerpo, a veces simplemente al inclinarse hacia delante para recoger algo. 

En un hueso sano, estos impactos leves no suelen provocar una fractura. Por lo tanto, este tipo de fractura indica que el hueso se ha debilitado y es más frágil de lo que debería ser. A este tipo de fracturas las denominamos «fracturas por fragilidad» o «fracturas por insuficiencia», ya que el hueso es más frágil de lo que debería y no tiene la resistencia suficiente para soportar estas cargas normales. 

¿Qué partes del cuerpo pueden verse afectadas por las fracturas por fragilidad?

Las zonas más frecuentes en las que se producen fracturas por fragilidad ósea son la cadera, la columna vertebral (vértebras), la muñeca y el hombro. 

Las fracturas de cadera suelen ser las más graves y pueden afectar de manera significativa a la calidad de vida. Sin embargo, las fracturas por fragilidad ósea pueden producirse en prácticamente cualquier hueso cuando la densidad ósea se ve gravemente comprometida.

¿En qué se diferencia una fractura por fragilidad de otros tipos de fracturas?

La diferencia fundamental radica en el nivel de traumatismo necesario para provocar la fractura. 

  • Una fractura típica se produce a raíz de un traumatismo de alta energía, como un accidente de tráfico, una lesión deportiva o una caída grave (por ejemplo, desde lo alto de una escalera). 
  • Las fracturas por fragilidad se producen con impactos de baja energía que los huesos sanos soportarían fácilmente, como una caída desde la altura de pie. Cuando esto ocurre, es un indicio de debilidad ósea subyacente. 

Esta distinción es importante. Si es probable que todo el esqueleto esté debilitado y, por lo tanto, en riesgo de sufrir futuras fracturas, es posible que el tratamiento deba ir más allá de la reparación de la fractura. Es posible que los pacientes tengan que colaborar con su médico de atención primaria u otros especialistas para cuidar su salud ósea. 

Además, el debilitamiento del hueso puede dificultar la reparación de la fractura actual o prolongar el periodo de rehabilitación. Por ejemplo, a algunos pacientes se les pueden imponer restricciones a la hora de apoyar el peso sobre la extremidad afectada. 

Identificar y tratar la causa de la fragilidad ósea puede ayudar a prevenir una cascada de fracturas futuras que pueden provocar discapacidad y pérdida de independencia, además de acortar la esperanza de vida.

¿Qué provoca los cambios en los huesos que los hacen vulnerables a las fracturas por fragilidad?

Los huesos se remodelan constantemente a lo largo de la vida: a medida que el hueso viejo se degrada y se forma hueso nuevo, los huesos pierden densidad gradualmente y se vuelven más débiles y frágiles. Este desequilibrio debilita la estructura ósea, lo que aumenta el riesgo de que se rompa ante una tensión mínima.

Cuando los médicos sospechan que hay debilidad ósea, suelen solicitar pruebas, entre las que puede figurar una densitometría ósea (o una exploración DEXA). Los resultados de una exploración DEXA se comparan con un valor estandarizado y también con los valores de referencia correspondientes a la misma edad y al mismo sexo.

  • Si la densidad ósea es muy baja, se trata de una afección denominada osteoporosis
  • Si la densidad ósea es algo baja, esta afección se denomina osteopenia.  
  • También puede observarse que el hueso presenta una densidad normal. 

Esto se puede entender como una situación del tipo «luz roja, luz amarilla, luz verde»:

  • La osteoporosis indica que el paciente presenta un alto riesgo de fractura y que probablemente necesitará tratamiento. Esta «señal de alarma» debe dar lugar a una evaluación y a una conversación sobre el tratamiento. 
  • La osteopenia indica que el paciente corre el riesgo de sufrir nuevos cambios en la densidad ósea y puede estar expuesto a un riesgo de fractura. Una «señal de precaución» indica al paciente que debe estar atento a posibles problemas.   
  • Una densidad ósea normal es un resultado positivo, pero hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer o evitar para mantener sus huesos sanos.  

A menudo, la osteopenia o la osteoporosis requieren numerosos cambios en el estilo de vida, en la alimentación y en los tratamientos farmacológicos. Un médico (como tu médico de cabecera, un endocrinólogo, un reumatólogo u otro especialista no cirujano) puede hacerte recomendaciones sobre cambios en tu estilo de vida o en tu tratamiento médico. 

Entre los factores que pueden provocar que el hueso viejo se degrade más rápido de lo que se forma el nuevo, y que constituyen factores de riesgo de osteoporosis u osteopenia, se incluyen:

¿Es posible sufrir una fractura por fragilidad ósea sin darse cuenta de que los huesos están débiles?

Por supuesto. La pérdida ósea se conoce a menudo como una «enfermedad silenciosa», ya que normalmente no presenta síntomas hasta que se produce una fractura. Muchas personas sufren su primera fractura por fragilidad sin haber recibido previamente ningún diagnóstico de osteoporosis ni haber tenido indicios de que sus huesos se estuvieran debilitando. Por eso, la propia fractura es una señal de alarma importante que no debes ignorar.

¿Las fracturas por fragilidad son un problema exclusivo de las personas mayores?

Aunque las fracturas por fragilidad son más frecuentes en las personas mayores, especialmente en las mujeres posmenopáusicas, también pueden afectar a personas más jóvenes. Incluso las personas a las que no se les ha diagnosticado oficialmente osteoporosis pueden tener una densidad ósea lo suficientemente baja como para sufrir este tipo de fracturas.

Hay una serie de factores que también pueden afectar a la salud ósea y aumentar el riesgo de sufrir fracturas por fragilidad, independientemente de la edad de la persona. Entre ellos se incluyen:

  • Uso prolongado de corticosteroides
  • Trastornos tiroideos
  • Artritis reumatoide
  • Deficiencia de vitamina D
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Tabaquismo
  • Ciertos tratamientos contra el cáncer
  • Trastornos alimentarios o bajo peso
  • Trastornos gastrointestinales que afectan a la absorción de nutrientes
  • Llevar una vida sedentaria (no ser activo) 
  • No soportar peso (por ejemplo, si una pierna está paralizada, sus huesos perderán densidad ósea)
  • Antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas
  • Menopausia precoz 

¿El hecho de sufrir una fractura por fragilidad ósea aumenta el riesgo de sufrir fracturas en el futuro?

Sí. Sufrir una fractura por fragilidad duplica aproximadamente el riesgo de sufrir otra fractura. Este riesgo es mayor durante los primeros 1 o 2 años tras la fractura inicial. 

Sin una intervención para mejorar la salud ósea, muchos pacientes sufren múltiples fracturas con el paso del tiempo. Esto provoca un efecto dominó, ya que cada fractura posterior afecta aún más a la movilidad, la salud y la independencia de la persona.

En concreto, las fracturas de cadera (y también de columna) pueden alterar drásticamente el curso de la vida de una persona. 

  • Las fracturas de cadera suelen provocar la pérdida de la autonomía para la vida diaria, ya que muchos pacientes no pueden volver a casa ni caminar sin ayuda. 
  • Las fracturas de columna pueden provocar dolor crónico, pérdida de estatura, postura encorvada y disminución de la capacidad pulmonar. 
  • Más allá de las limitaciones físicas, estas fracturas aumentan el riesgo de sufrir depresión, aislamiento social y muerte.

¿Cuál es la prioridad principal a la hora de tratar una nueva fractura por fragilidad ósea?

La prioridad inmediata es controlar el dolor y elaborar un plan de tratamiento para estabilizar la fractura y evitar lesiones adicionales. Una evaluación rápida por parte de profesionales sanitarios cualificados y mantener la parte del cuerpo afectada en reposo (inmovilizada) ayudan a reducir el riesgo de complicaciones y el sufrimiento del paciente.  

¿Cómo deciden los médicos cuándo es necesario operar una fractura por fragilidad ósea?

Esto depende de las características específicas de la fractura, como su localización y los factores propios de cada paciente. En ocasiones, se recomienda la cirugía si:

  • La fractura está desplazada (los fragmentos óseos no están en su alineación normal)
  • La fractura afecta a una superficie articular
  • La fractura es inestable y es poco probable que se cure correctamente con un tratamiento no quirúrgico.
  • La fijación quirúrgica permitiría recuperar la movilidad antes y mejorar la función a largo plazo. 

Casi siempre se recomienda que las personas con fracturas de cadera se sometan a una intervención quirúrgica. Las fracturas de muñeca o de columna pueden tratarse de forma no quirúrgica, dependiendo de su gravedad. Los objetivos son:

  • Recuperar la estabilidad y la función
  • Reducir al mínimo las posibles complicaciones derivadas de la imposibilidad de moverse 

Una vez estabilizada la fractura, ¿qué ocurre a continuación?

La rehabilitación suele comenzar tan pronto como sea seguro desde el punto de vista médico. Por ejemplo, en la mayoría de las fracturas de cadera en pacientes de edad avanzada, el objetivo es que el paciente comience a moverse tan pronto como sea posible y seguro. 

La fisioterapia y la terapia ocupacional ayudan a recuperar la fuerza, la movilidad y la funcionalidad, al tiempo que contribuyen a prevenir complicaciones como la formación decoágulos sanguíneos y la pérdida de masa muscular. 

Es también en este momento cuando tu médico comenzará a evaluar tu salud ósea para tratar la causa subyacente de la fractura por fragilidad y prevenir futuras fracturas. 

Una fractura puede ser motivo para someterse a una evaluación de la salud ósea, ya que una fractura por fragilidad ósea indica que es probable que padezcas una debilidad ósea subyacente que puede exponerte a un alto riesgo de sufrir fracturas en el futuro. La detección y el tratamiento tempranos de la baja densidad ósea pueden reducir el riesgo de sufrir fracturas en el futuro en un 50 % o más.

La evaluación de la salud suele realizarse mediante una consulta con tu médico de cabecera.

¿Influye una mala calidad ósea en el tratamiento de las fracturas o en su cicatrización? 

Una mala calidad ósea puede afectar tanto a las opciones quirúrgicas como al potencial de cicatrización. 

  • Es posible que los tornillos y las placas no se fijen con la misma firmeza en un hueso débil, lo que a veces requiere el uso de implantes o técnicas especiales diseñadas para huesos osteoporóticos. 
  • Las fracturas pueden tardar más tiempo en curarse. Además, existe un mayor riesgo de que la fractura no se cure correctamente o de que los implantes fallen. Por eso es fundamental cuidar la salud ósea durante el proceso de curación.

¿Cómo suele ser la recuperación tras una fractura por fragilidad ósea?

La recuperación varía considerablemente en función de la localización y la gravedad de la fractura. 

  • Las fracturas de muñeca pueden tardar entre 6 y 8 semanas en curarse, y la reincorporación a actividades más normales suele producirse en un plazo de 3 a 4 meses.
  • Las fracturas de cadera suelen requerir entre 3 y 6 meses para lograr una recuperación significativa, y se prevé que casi todos los pacientes nunca recuperen por completo la funcionalidad que tenían antes de la fractura. 
  • Las fracturas por compresión de la columna vertebral pueden provocar dolor durante varias semanas o meses, pero suelen mejorar con el tiempo. Sin embargo, es posible que sufras una pérdida permanente de estatura, lo que significa que serás más bajo que antes de sufrir la fractura.

¿Las personas con fracturas por fragilidad deben dejar de realizar ciertas actividades o reducir su intensidad?

Muchos pacientes pueden volver a llevar una vida activa y plena tras sufrir fracturas por fragilidad ósea, sobre todo si se aplica un tratamiento adecuado tanto de la fractura como de la salud ósea subyacente. 

Sin embargo, puede ser conveniente introducir algunas modificaciones, centrándose en el entrenamiento de equilibrio y fuerza, la prevención de caídas y evitando las actividades de alto riesgo que aumentan el riesgo de sufrir una caída. El objetivo es llevar un estilo de vida activo de forma segura, en lugar de no realizar ninguna actividad física. De hecho, la inactividad empeora la salud ósea y aumenta el riesgo de sufrir fracturas en el futuro.

¿A qué pruebas podría someterse un paciente para evaluar su densidad ósea?

La prueba principal es la absorciometría de rayos X de doble energía, o exploración DEXA. La exploración DEXA es una prueba rápida, indolora y con baja exposición a la radiación que mide la densidad mineral ósea en la cadera y la columna vertebral. 

Es posible que tu médico también te pida análisis de sangre para comprobar tus niveles de calcio y vitamina D, la función tiroidea y otros marcadores que podrían indicar causas subyacentes de la pérdida ósea. Por lo general, esto lo lleva a cabo un médico, en lugar de tu cirujano, ya que será necesario realizar una evaluación exhaustiva de tu estado de salud general.

Es posible que algunos pacientes necesiten pruebas adicionales para descartar causas secundarias de osteoporosis.

Si las pruebas revelan una baja densidad ósea u osteoporosis, ¿quién suele encargarse de la atención médica del paciente en relación con esa afección?

Esto suele depender de la complejidad del caso y del tipo de especialistas a los que se tenga acceso.

Por lo general, estas afecciones son tratadas por médicos de atención primaria (MAP) o por especialistas de otras especialidades médicas, como endocrinólogos o reumatólogos. 

A menudo, es un cirujano ortopédico quien detecta la necesidad de una evaluación, y a continuación colaboras con tu médico —médico de cabecera, ginecólogo-obstetra, endocrinólogo o reumatólogo— para controlar tu salud ósea a largo plazo. Sin embargo, dependiendo de la disponibilidad de especialistas en tu zona y de otros factores, como el tipo de seguro que tengas, es posible que tu atención la gestione únicamente un único médico.

¿Qué tratamientos existen para ayudar a fortalecer los huesos y reducir el riesgo de sufrir fracturas en el futuro, y en qué medida se puede reducir ese riesgo con estos tratamientos?

Las opciones de tratamiento incluyen los bisfosfonatos, el denosumab (Prolia), los agentes anabólicos como la teriparatida (Forteo) y las terapias de sustitución hormonal (TSH), en función de las circunstancias de cada caso. 

Estos medicamentos pueden reducir el riesgo de fracturas entre un 30 % y un 70 %, y los mayores beneficios se observan en la prevención de fracturas de columna y de cadera. Es fundamental tomar los medicamentos de forma constante, ya que, en algunos casos, interrumpir el tratamiento puede provocar una rápida pérdida ósea.

  • Los bifosfonatos son el tratamiento de primera línea que se prescribe con mayor frecuencia.
  • Los medicamentos como el alendronato, el risedronato, el ibandronato y el ácido zoledrónico actúan inhibiendo los osteoclastos (células que degradan el hueso), lo que reduce la resorción ósea. Pueden tomarse por vía oral o administrarse mediante una infusión intravenosa (IV), dependiendo del medicamento concreto.
  • Los inhibidores del ligando RANK, concretamente el denosumab (Prolia), bloquean la proteína RANKL, que es esencial para la formación y el funcionamiento de los osteoclastos. Esto también reduce la resorción ósea. Se administra mediante una inyección subcutánea (bajo la piel) cada seis meses.
  • Los agentes anabólicos estimulan realmente la formación de hueso nuevo, en lugar de limitarse a prevenir su pérdida: 
    • La teriparatida (Forteo) y la abaloparatida son formas sintéticas de la hormona paratiroidea que favorecen la formación ósea cuando se administran mediante inyecciones diarias. 
    • El romosozumab (Evenity) es una opción más reciente que actúa tanto aumentando la formación ósea como reduciendo la resorción ósea (la degradación del hueso) mediante la inhibición de la esclerostina.
  •  Los moduladores selectivos de los receptores de estrógeno (SERM), como el raloxifeno (Evista), imitan los efectos beneficiosos del estrógeno sobre los huesos, al tiempo que evitan algunos de los efectos del estrógeno sobre otros tejidos. Se utilizan especialmente en mujeres posmenopáusicas.
  • La terapia de sustitución hormonal con estrógenos (a veces combinada con progestágenos) puede prevenir la pérdida ósea en las mujeres posmenopáusicas.
  • La calcitonina es un tratamiento más antiguo que reduce ligeramente la resorción ósea (degradación), pero hoy en día se receta con menos frecuencia, ya que existen opciones más eficaces.

Consulta con tu médico para obtener más información sobre estos medicamentos y saber cuál podría ser el más adecuado para ti. 

¿Qué papel desempeñan la alimentación y el ejercicio en la prevención de las fracturas?

Una ingesta adecuada de calcio (entre 1.000 y 1.200 mg al día) y de vitamina D (entre 800 y 1.000 UI al día, o más si tienes una deficiencia) es beneficiosa para la salud ósea.  

Más información: Calcio, nutrición y salud ósea
Más información: La vitamina D para una buena salud ósea

El ejercicio con peso y el entrenamiento de resistencia ayudan a mantener e incluso a aumentar la densidad ósea, al tiempo que mejoran el equilibrio y la fuerza muscular, lo que reduce el riesgo de caídas. 

Aunque la alimentación y el ejercicio por sí solos quizá no basten para tratar la osteoporosis ya establecida, son elementos esenciales de cualquier estrategia de prevención de fracturas.

¿Qué significa que tu médico te diga que te centres en la «prevención de caídas»?

Se refiere a medidas que puedes tomar para que tu entorno sea más seguro. Incluso las medidas que parecen más pequeñas pueden contribuir en gran medida a prevenir futuras caídas.

  • Evita las alfombras sueltas.
  • No lleves calzado inestable, como tacones muy altos o chanclas. Si llevas calcetines o zapatillas en casa, elige aquellos que tengan suela antideslizante o un diseño que evite resbalones.
  • Recoge los objetos domésticos habituales que puedan estar en el suelo y provocar caídas, como cables, juguetes de perros y niños, y adornos. 
  • Asegúrate de que el camino hacia el baño esté siempre bien iluminado.
  • Utiliza los pasamanos al subir y bajar escaleras.
  • Si es posible, instala pasamanos cerca del inodoro y de la bañera o la ducha.
  • Plantéate instalar un asiento en la ducha.

Más información: Directrices para la prevención de caídas

Aportado y/o actualizado por

MD Lisa Cannada, miembro de FAAOS

Revisado por pares por

MD Julie E. Adams, FAAOS

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