Tratamiento
Preparación para una intervención quirúrgica en la zona lumbar
Si tú y tu cirujano ortopédico habéis determinado que la cirugía podría ser una solución para tu problema de lumbalgia, hay varias cosas que puedes hacer para asegurarte de que estás preparado para la intervención.
Este artículo ofrece información sobre cómo planificar mejor tu intervención quirúrgica. Además, proporciona detalles sobre qué puedes esperar durante tu estancia en el hospital y tu recuperación en casa.
Preparación para la intervención quirúrgica
Revisión preoperatoria
En función de tu edad y de tu estado de salud general, es posible que tu cirujano te pida que te sometas a un reconocimiento médico (también denominado «autorización médica») con tu médico de familia y con cualquier otro médico al que acudas habitualmente, como tu cardiólogo (especialista en el corazón).
Tabaquismo
Si fumas o consumes tabaco sin humo, deberías dejarlo varios meses antes de la intervención quirúrgica.
Las personas que consumen nicotina corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves tras una intervención quirúrgica, entre ellas infecciones de la herida y un retraso en la consolidación ósea necesaria para el éxito de las cirugías de fusión.
Es de suma importancia que informes a tu cirujano sobre tu consumo de nicotina antes de la intervención, para que, juntos, podáis establecer un plan que te permita dejarla. Cualquier tipo de nicotina, incluidos los parches de nicotina, es perjudicial.
Más información: Cirugía y tabaquismo
Medicamentos
Algunos medicamentos pueden afectar a la intervención quirúrgica, ya que pueden provocar hemorragias o interferir con la anestesia. Entre estos medicamentos se encuentran la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno. Ciertos suplementos dietéticos y remedios a base de plantas de venta libre también pueden interferir en la intervención quirúrgica.
Tu cirujano te indicará qué suplementos y medicamentos debes dejar de tomar antes de la intervención.
Más información: Preparación para la cirugía: lista de comprobación sobre seguridad en la medicación
Donar sangre
Normalmente no es necesario donar sangre para someterse a una cirugía de la zona lumbar. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que se produzca cierta pérdida de sangre durante la intervención. Tu cirujano te explicará las ventajas y desventajas de donar tu propia sangre frente a utilizar sangre de otra persona. Si decides donar tu propia sangre, es posible que tu cirujano te recete un suplemento de hierro para ayudarte a aumentar tu volumen sanguíneo antes de la cirugía.
Planificación previa
Podrá caminar después de la operación, pero, una vez que vuelva a casa, es posible que necesite ayuda para realizar actividades como asearse, vestirse, limpiar, lavar la ropa e ir de compras. Antes de la intervención, organícese para contar con ayuda con estas actividades durante las primeras semanas tras la operación.
Incluso tras una intervención quirúrgica menor en la columna vertebral, es posible que tu médico te recomiende que no conduzcas durante un tiempo. Por este motivo, tendrás que organizar con antelación el transporte para ir y volver de tus citas en el hospital y a otros lugares a los que tengas que acudir durante este periodo.
Si tiene previsto realizar un viaje largo en coche durante su recuperación, debería consultar a su médico con antelación. Es posible que su cirujano le recomiende posponer el viaje hasta que se haya recuperado por completo.
Tu intervención quirúrgica
Antes de la operación
Si es necesario permanecer ingresado en el hospital tras la intervención quirúrgica, los pacientes suelen ingresar el mismo día de la intervención.
Tras el ingreso, se le trasladará a la zona de preparación preoperatoria, donde le atenderá un médico del servicio de anestesia. El anestesista revisará su historial médico y examen físico .
Juntos, usted y el anestesista decidirán qué tipo de anestesia se va a utilizar. En algunos casos, esta conversación tendrá lugar durante una visita ambulatoria hasta 7 días antes de la intervención quirúrgica.
Los tipos de anestesia más habituales que se utilizan en la cirugía de la zona lumbar son:
- Anestesia general (estarás dormido durante toda la operación)
- Anestesia espinal(puede que estés despierto, pero no sentirás nada desde la cintura para abajo)
Debes informar al anestesista de cualquier problema de salud, tanto pasado como actual, así como de cualquier intervención quirúrgica a la que te hayas sometido anteriormente. Además, comunícale al anestesista si tú o algún miembro de tu familia ha tenido problemas con la anestesia en el pasado.
Procedimiento quirúrgico
La cirugía de la zona lumbar, al igual que la de cuello, suele durar entre 1 y 3 horas, dependiendo de la intervención. Algunas intervenciones más complejas pueden durar hasta 10 o 12 horas. Pregunta a tu cirujano cuál será la duración prevista de tu intervención.
Una vez finalizada la intervención quirúrgica, te trasladarán a la sala de recuperación, donde una enfermera te mantendrá en observación y te controlará hasta que te despiertes de la anestesia. Tendrás una vía intravenosa (IV) colocada en una vena del brazo (probablemente te la hayan colocado antes de la intervención). Es posible que también te hayan colocado un catéter en la vejiga para facilitar la micción.
Cuando estés completamente despierto y consciente, te llevarán a tu habitación del hospital.
En el caso de las intervenciones ambulatorias, el personal de enfermería de la sala de recuperación se asegurará de que puedas caminar, comer e ir al baño antes de darte el alta. También repasarán contigo las instrucciones postoperatorias y se asegurarán de que entiendas cómo tomar los analgésicos. Quizá te interese hablar con el personal de enfermería sobre cuándo tomar los analgésicos justo antes de la alta, para que el viaje de vuelta a casa te resulte más cómodo.
Rehabilitación
Tratamiento del dolor
Después de la operación, sentirás dolor. Tu médico y el personal de enfermería se encargarán de aliviarlo, lo que te ayudará a recuperarte más rápidamente. El objetivo tras la operación es que el dolor sea más llevadero, no eliminarlo por completo.
Existen muchos tipos de medicamentos para ayudar a controlar el dolor, entre ellos opioides, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que tu médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a opioides. Pregunta a tu médico si puedes tomar AINE, ya que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de hemorragia en algunos casos y pueden interferir en la consolidación ósea de la fusión si se toman con demasiada frecuencia.
opioides proporcionar un excelente alivio del dolor; sin embargo, su uso conlleva riesgos y complicaciones. Estos medicamentos pueden crear adicción y resultar potencialmente peligrosos. Por lo tanto, es importante tomar opioides según las indicaciones de su médico, utilizar la menor dosis posible durante el menor tiempo posible y dejar de tomarlos tan pronto como el dolor empiece a mejorar. Informe a su médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de la intervención quirúrgica.
La aplicación de hielo en la zona también puede reducir la inflamación asociada a la intervención quirúrgica y ayudar a controlar el dolor. No coloques el hielo directamente sobre la piel ni sobre la incisión. Envuelve el hielo en una toalla o colócalo en una bolsa de hielo, y limita la aplicación a un máximo de 30 minutos cada hora.
Limitaciones de movimiento
Es importante mantener la columna vertebral correctamente alineada. Se te enseñará a moverte, cambiar de postura, sentarte, ponerte de pie y caminar correctamente.
Mientras estés en la cama, se te indicará que te des la vuelta con frecuencia utilizando la técnica del «giro de tronco». Esta maniobra permite que todo tu cuerpo se mueva como una unidad, evitando que la columna vertebral se tuerza.
Es posible que te den el alta del hospital con un corsé ortopédico o un yeso. Se enseñará a tu familia cómo cuidarte en casa.
Complicaciones
La incidencia de complicaciones tras una intervención quirúrgica en la zona lumbar es baja. Los riesgos asociados a cualquier tipo de intervención quirúrgica incluyen hemorragias, infecciones y reacciones a la anestesia. Las complicaciones específicas de la cirugía de columna incluyen:
- Dificultad para orinar (retención)
- Problemas de funcionamiento intestinal
- Infarto
- Accidente cerebrovascular
- Coágulos sanguíneos
- Hernia discal recurrente
- Problemas relacionados con varillas o tornillos
- Daño nervioso que provoca dolor, entumecimiento y/o debilidad
- Cefalea espinal
Señales de advertencia
Tu médico te explicará cómo reconocer los signos de alerta de un coágulo de sangre o una infección. Estas complicaciones suelen producirse con mayor frecuencia durante las primeras semanas tras la intervención quirúrgica.
Coágulos sanguíneos
Entre los signos de alerta se incluyen:
- Hinchazón en la pantorrilla, el tobillo o el pie
- Sensibilidad o enrojecimiento, que puede extenderse por encima o por debajo de la rodilla
- Dolor en la pantorrilla
En ocasiones, un coágulo de sangre puede desplazarse por el torrente sanguíneo y alojarse en los pulmones. Si esto ocurre, es posible que sientas un dolor repentino en el pecho, dificultad para respirar o tos. Si presentas alguno de estos síntomas, avisa a tu médico de inmediato. Si no puedes ponerte en contacto con tu médico, llama al 911 o pide a alguien que te lleve al servicio de urgencias.
Vídeo: Prevención de coágulos sanguíneos tras una cirugía ortopédica
Infección
Las infecciones tras una cirugía de columna son poco frecuentes. Los signos de alerta de una infección incluyen:
- Enrojecimiento, sensibilidad e hinchazón alrededor de los bordes de la herida
- Secreción de la herida
- Dolor o sensibilidad
- Escalofríos con temblores
- Temperatura elevada, normalmente superior a 100 °F si se mide con un termómetro oral
Si se presenta alguno de estos síntomas, debe ponerse en contacto con su médico de inmediato o acudir al servicio de urgencias más cercano.
Tu recuperación en casa
Tras recibir el alta hospitalaria, deberá seguir al pie de la letra las instrucciones de su médico para garantizar una recuperación satisfactoria.
- Debes organizar el transporte para volver a casa después de la operación; no podrás conducir.
- Una vez en casa, puedes hacer todo lo que puedas por ti mismo, siempre y cuando mantengas una postura equilibrada de la columna vertebral.
- Puedes sentarte, estar de pie y subir y bajar escaleras; sin embargo, debes evitar estar sentado o de pie durante mucho tiempo para que la columna se recupere de la operación.
- No dudes en pedir ayuda a tus familiares o amigos si la necesitas. Si es necesario, el hospital puede ayudarte a tramitar con antelación la contratación de un asistente sanitario a domicilio.
Cuidado de las heridas
- Si te han cerrado la herida con puntos (suturas) o grapas, te los retirarán aproximadamente dos semanas después de la intervención.
- Si la herida se ha cerrado con suturas reabsorbibles, no es necesario retirarlas.
- Si observas que la herida supura una vez que estés en casa, cúbrela con una venda y llama a tu cirujano.
Dieta
- Es habitual sufrir cierta pérdida de apetito después de una intervención quirúrgica.
- Durante tu recuperación, es importante que sigas una alimentación equilibrada y bebas mucho líquido.
- Es posible que tu médico te recomiende tomar un suplemento de hierro o vitaminas antes y después de la operación.
- No es recomendable seguir una dieta para adelgazar justo después de la operación. La falta de nutrientes esenciales puede retrasar la cicatrización de las heridas o la consolidación ósea. En su lugar, debes centrarte en consumir alimentos nutritivos y en ingerir cantidades adecuadas de proteínas y fibra.
Consulta a tu médico si tienes alguna duda sobre tu dieta tras la operación.
Actividad
- Muchas personas notan una pérdida de energía tras una intervención quirúrgica importante, pero esto mejora con el tiempo.
- Es muy importante que no permanezcas en la cama durante periodos prolongados justo después de la operación. Debes levantarte cada hora aproximadamente y dar al menos unos cuantos pasos. Esto te ayudará en tu rehabilitación y reducirá el riesgo de que se formen coágulos de sangre.
- Es posible que tu médico te recete un programa de ejercicios diseñado para aumentar gradualmente tu fuerza y resistencia.
- Al principio, tu médico te recomendará que realices actividades ligeras, como caminar. Más adelante, te animará a nadar o a utilizar una bicicleta estática o una cinta de correr para mejorar tu estado físico general.
Tras la recuperación
Una vez que te hayas recuperado de la operación, es posible que sigas sintiendo un dolor sordo en la zona lumbar que puede ser persistente. Puedes reducir este dolor manteniéndote en buena forma física. Una vez que te hayas recuperado, si tienes sobrepeso, deberías apuntarte a un programa que te ayude a perder peso y a no recuperarlo.
Tu médico te hará un seguimiento tras la intervención para asegurarse de que tu recuperación avanza según lo previsto.
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