Tratamiento
Preparación para la cirugía de la zona lumbar (Preparing for Low Back Surgery)
En muchas zonas se han reanudado las intervenciones ortopédicas no esenciales que se pospusieron debido a la COVID-19. Para más información: Preguntas y respuestas de los pacientes sobre la cirugía electiva y la COVID-19. Para los pacientes cuyas intervenciones aún no se han reprogramado: Qué hacer si se pospone su cirugía ortopédica.
Si usted y el cirujano ortopédico han determinado que el problema de la zona lumbar se puede solucionar con una intervención quirúrgica, hay varias cosas que puede hacer para asegurarse de estar bien preparado para la intervención. Este artículo ofrece información sobre cómo prepararse mejor para la cirugía. También proporciona detalles sobre lo que puede esperar durante su estancia en el hospital y la recuperación en casa.
Preparación para la cirugía
Evaluación prequirúrgica
En función de su edad y de su estado de salud general, el cirujano puede indicarle que su médico de cabecera y todos los demás médicos a los que acuda habitualmente, como el cardiólogo (médico especialista en el corazón), le realicen las pruebas médicas necesarias.
Tabaquismo
Si fuma o consume tabaco de mascar, debe dejar el hábito varios meses antes de la cirugía. Las personas que consumen nicotina corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves tras la cirugía, entre ellas infecciones de la herida y un retraso en la consolidación ósea necesaria para el éxito de la cirugía de fusión. Es sumamente importante informar al cirujano sobre el consumo de nicotina antes de la intervención, de modo que, entre ambos, puedan establecer un plan para que deje de fumar.
Medicamentos
Algunos medicamentos pueden afectar a la cirugía al provocar sangrado o al interferir con la anestesia. Entre estos medicamentos se encuentran la aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno. Ciertos suplementos dietéticos y remedios a base de plantas de venta libre también pueden interferir en la cirugía. El cirujano le indicará qué suplementos y medicamentos debe dejar de tomar para prepararse para la intervención quirúrgica.
Donación de sangre
Por lo general, no es necesario donar sangre para una cirugía de la zona lumbar. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que se produzca una pérdida de sangre durante la intervención. El cirujano le explicará las ventajas y desventajas de donar su propia sangre frente a utilizar la sangre de otra persona. Si decide donar su propia sangre, el cirujano puede recetarle un suplemento de hierro para ayudarle a fortalecer la sangre antes de la cirugía.
Planifica con antelación
Podrá caminar después de la operación. Sin embargo, es posible que necesite pedirle a otra persona que le ayude durante unos días tras volver a casa con actividades como asearse, vestirse, limpiar, lavar la ropa e ir a hacer la compra.
Incluso tras una intervención quirúrgica menor en la columna vertebral, es posible que el médico le recomiende no conducir durante dos semanas o quizá más tiempo. Por este motivo, deberá organizar con antelación el transporte de ida y vuelta a las citas en el hospital y a cualquier otro lugar al que tenga que acudir durante este periodo. Debe consultar al médico con antelación si tiene previsto realizar un viaje largo en coche durante el periodo de recuperación. Es posible que le recomiende posponer el viaje hasta que se haya recuperado por completo.
Su cirugía
Antes de la operación
Por lo general, los pacientes ingresan en el hospital el mismo día de la intervención quirúrgica. Tras el ingreso, le llevarán a la zona de preparación preoperatoria, donde un médico del servicio de anestesia le hará varias preguntas. El anestesiólogo revisará su historial clínico y los informes de los reconocimientos médicos.
En conjunto, usted y el anestesista decidirán qué tipo de anestesia se utilizará. En algunos casos, la charla tendrá lugar durante una consulta ambulatoria hasta 7 días antes de la intervención quirúrgica.
Los tipos más comunes de anestesia que se utilizan para la cirugía de la zona lumbar son los siguientes:
- general (permanece dormido durante toda la operación); y
- espinal (puede estar despierto, pero no sentirá nada desde la cintura hacia abajo)
Debe informar al anestesista de cualquier problema de salud, tanto pasado como actual, y de cualquier intervención quirúrgica a la que se haya sometido anteriormente. Además, comunique al anestesista si usted o algún familiar han tenido problemas con la anestesia en el pasado.
Procedimiento quirúrgico
Por lo general, la cirugía de la zona lumbar dura entre 1 y 3 horas, dependiendo del procedimiento.
Una vez finalizada la intervención quirúrgica, le trasladarán a la sala de recuperación, donde un enfermero le vigilará y controlará hasta que se despierte de la anestesia. Le colocarán una vía intravenosa (IV) en una vena del brazo. Es posible que también le coloquen una sonda en la vejiga para facilitar la micción.
Cuando esté completamente despierto y lúcido, le llevarán a la habitación del hospital.
En las intervenciones ambulatorias, el personal de enfermería de la sala de recuperación se asegurará de que pueda caminar, comer e ir al baño antes de darle el alta para que se vaya a casa. También repasarán con usted todas las instrucciones postoperatorias y se asegurarán de que comprenda cómo debe tomar los analgésicos.
Rehabilitación
Control del dolor
Después de la intervención quirúrgica, notará algo de dolor. El médico y el personal de enfermería se encargarán de aliviarle el dolor, lo que le ayudará a recuperarse más rápido de la intervención.
Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre los que se incluyen los opioides, los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. El médico puede recurrir a una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de utilizar opioides.
Los opioides pueden proporcionar un excelente alivio del dolor. Sin embargo, son narcóticos y pueden crear adicción. Es importante tomar los opioides únicamente según las indicaciones del médico. En cuanto el dolor empiece a mejorar, deje de tomar los opioides. Consulte con el médico si el dolor no empieza a mejorar a los pocos días de la cirugía.
Limitaciones en el movimiento
La columna vertebral debe mantenerse correctamente alineada. Te enseñarán a moverte correctamente, a cambiar de postura, a sentarte, a levantarte y a caminar.
Mientras esté en la cama, le indicarán que se dé la vuelta con frecuencia, utilizando la técnica del «tronco rodante». Esta maniobra permite que todo el cuerpo se mueva como una unidad, evitando torcer la columna vertebral.
Es posible que le den el alta del hospital con una ortesis o un yeso para la espalda. Le enseñarán a su familia cómo prestarle cuidados en casa.
Complicaciones
La incidencia de complicaciones tras una intervención quirúrgica en la zona lumbar es baja. Los riesgos de cualquier tipo de cirugía incluyen hemorragia, infección y reacción a la anestesia. Las complicaciones específicas de la cirugía de columna vertebral son las siguientes:
- dificultad para orinar (retención);
- dificultad para evacuar;
- ataque cardíaco;
- accidente cerebrovascular;
- coágulos sanguíneos;
- hernia discal recurrente;
- problemas relacionados con las varillas o los tornillos;
- lesión en el nervio que provoca dolor, entumecimiento o debilidad;
- Dolor de cabeza debido a una punción en la columna vertebral.
Señales de alerta
El médico le explicará cómo reconocer los signos de alerta de un coágulo de sangre o una infección. Es muy probable que estas complicaciones se produzcan durante las primeras semanas tras la intervención quirúrgica.
Coágulos sanguíneos
Los signos de alerta de un coágulo de sangre son los siguientes:
- inflamación en la pantorrilla, el tobillo o el pie;
- sensibilidad o enrojecimiento, que puede extenderse por encima o por debajo de la rodilla;
- dolor en la pantorrilla.
En ocasiones, el coágulo de sangre puede desplazarse a través del torrente sanguíneo y alojarse en los pulmones. Si esto ocurre, puede sentir un dolor repentino en el pecho y dificultad para respirar o toser. Si presenta alguno de estos síntomas, avise al médico de inmediato. Si no puede ponerse en contacto con el médico, llame al 911 o pida a otra persona que le lleve al servicio de urgencias del hospital.
Infección
Es poco frecuente que se produzca una infección tras una intervención quirúrgica de columna vertebral. Los signos de alerta de una infección son los siguientes:
- enrojecimiento, sensibilidad e inflamación alrededor de los bordes de la herida;
- secreción de la herida;
- dolor o sensibilidad;
- escalofríos acompañados de temblores;
- temperatura elevada, por lo general, superior a 100 °F (38 °C) si se mide con un termómetro oral.
Si presenta alguno de estos síntomas, debe ponerse en contacto con su médico de inmediato o acudir al servicio de urgencias más cercano.
Recuperación en casa
Tras el alta hospitalaria, deberá seguir atentamente las instrucciones del médico para garantizar una recuperación satisfactoria.
Debe organizar el traslado a casa tras la intervención quirúrgica. Una vez en casa, puede realizar tantas actividades por su cuenta como le sea posible, siempre y cuando mantenga una postura equilibrada de la columna vertebral. Puede sentarse, ponerse de pie y subir y bajar escaleras. Sin embargo, debe evitar permanecer sentado o de pie durante mucho tiempo, para permitir que la columna vertebral se recupere tras la intervención. No dude en pedir ayuda a familiares o amigos si la necesita. Si es necesario, el hospital puede ayudarle a organizar con antelación el servicio de asistencia médica a domicilio.
Cuidado de la herida
Si le han cerrado la herida con puntos (suturas) o grapas, se los retirarán aproximadamente dos semanas después de la intervención quirúrgica. Si le han cerrado la herida con suturas reabsorbibles, no es necesario retirarlas. Si observa secreción en la herida tras volver a casa, cúbrala con un vendaje y llame al cirujano.
Alimentación
Es habitual tener poco apetito después de la cirugía. Durante la recuperación, es importante llevar una alimentación equilibrada y beber mucho líquido. El médico puede recomendarle un suplemento de hierro o vitaminas antes y después de la cirugía. No se recomienda iniciar una dieta para perder peso poco después de la cirugía. La falta de nutrientes esenciales puede retrasar la cicatrización de la herida y la consolidación ósea. En su lugar, debe centrarse en consumir alimentos nutritivos y en obtener las cantidades adecuadas de proteínas y fibra. Consulte al médico si tiene alguna duda sobre la dieta postoperatoria.
Actividad
Muchas personas notan una pérdida de energía tras una intervención quirúrgica mayor, pero esto mejora con el paso del tiempo. Es muy importante que no permanezca en la cama durante períodos prolongados poco después de la cirugía. Debe levantarse aproximadamente cada hora y dar al menos unos pasos. Esto le ayudará con la rehabilitación y reducirá el riesgo de que se formen coágulos de sangre. El médico puede indicarle un programa de ejercicios diseñado para aumentar gradualmente la fuerza y la resistencia.
Al principio, el médico le recomendará que realice actividades ligeras, como caminar. Posteriormente, le animarán a nadar o a utilizar una bicicleta estática o una cinta de correr, con el fin de mejorar su estado físico general.
Tras la recuperación
Una vez que se haya recuperado de la cirugía, es posible que siga sintiendo un dolor molesto en la zona lumbar que puede ser persistente. Puede aliviar este dolor manteniéndose en buena forma física. Una vez que se haya recuperado, si tiene sobrepeso, debe apuntarse a un programa que le ayude a perder peso y a no volver a recuperarlo.
El médico le hará un seguimiento tras la intervención quirúrgica para asegurarse de que la recuperación evoluciona según lo previsto.
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