Enfermedades y afecciones
Calambres musculares
Un calambre muscular es una contracción involuntaria de un músculo que se produce de forma repentina y no se relaja. Si alguna vez has sufrido un calambre, probablemente aún recuerdes el dolor repentino, opresivo e intenso que provoca un músculo bloqueado por un espasmo.
Los calambres pueden afectar a cualquier músculo que se pueda controlar de forma voluntaria (músculo esquelético). Pueden afectar a una parte o a la totalidad de un músculo, o a varios músculos de un mismo grupo.
Los grupos musculares más afectados son:
- Parte posterior de la pierna/pantorrilla (gastrocnemio)
- Parte posterior del muslo (isquiotibiales)
- Parte delantera del muslo (cuádriceps)
Los calambres en los pies, las manos, los brazos, el abdomen y a lo largo de la caja torácica también son muy frecuentes.
Causa
Aunque se desconoce la causa exacta de los calambres musculares (son idiopáticos), algunos investigadores creen que un estiramiento insuficiente y la fatiga muscular provocan anomalías en los mecanismos (procesos corporales) que controlan la contracción muscular.
También pueden influir otros factores, entre ellos:
- Falta de forma física
- Hacer ejercicio o trabajar bajo un calor intenso
- Deshidratación
- Deficiencia de sal y minerales (electrolitos)
Estiramientos insuficientes y fatiga muscular
Los músculos son haces de fibras que se contraen y se distienden para producir movimiento. Un programa regular de estiramientos alarga las fibras musculares, lo que les permite contraerse y tensarse con más fuerza al hacer ejercicio.
Cuando tu cuerpo no está en buena forma, eres más propenso a sufrir fatiga muscular, lo que puede alterar la actividad de los reflejos nerviosos de la médula espinal. El esfuerzo excesivo agota el suministro de oxígeno del músculo, lo que provoca la acumulación de productos de desecho y espasmos. Cuando comienza un calambre, la médula espinal estimula el músculo para que siga contrayéndose.
Calor, deshidratación y pérdida de electrolitos
Los calambres musculares son más frecuentes cuando se hace ejercicio con calor, ya que el sudor provoca la pérdida de líquidos, sal y minerales (como el potasio, el magnesio y el calcio) del organismo. La pérdida de estos nutrientes también puede provocar espasmos musculares.
Factores de riesgo
Hay personas que tienen predisposición a sufrir calambres musculares y los padecen con frecuencia al realizar cualquier esfuerzo físico.
Entre las personas con mayor riesgo de sufrir calambres y otras dolencias relacionadas con el exceso de calor se encuentran los bebés y los niños pequeños, así como las personas mayores de 65 años. Otros factores que aumentan el riesgo de sufrir calambres musculares son:
- Estar enfermo o tener sobrepeso
- Esfuerzo excesivo durante el trabajo o la actividad física
- Tomar determinados medicamentos, como la pseudoefedrina (un descongestionante), los diuréticos y las estatinas (utilizadas para tratar el colesterol alto)
Los calambres musculares son muy frecuentes entre los deportistas de resistencia, como los corredores de maratón y los triatletas, y entre las personas mayores que realizan actividades físicas intensas.
- Los deportistas son más propensos a sufrir calambres durante la pretemporada, cuando el cuerpo aún no está en forma y, por lo tanto, es más susceptible a la fatiga. Los calambres suelen aparecer hacia el final de un ejercicio intenso o prolongado, o entre 4 y 6 horas después.
- Las personas mayores son más propensas a sufrir calambres musculares debido a la pérdida muscular normal (atrofia) que comienza a mediados de los 40 y se acelera con la inactividad. A medida que envejecemos, los músculos ya no pueden trabajar con la misma intensidad ni con la misma rapidez que antes. El cuerpo también pierde en parte la sensación de sed y la capacidad de percibir y responder a los cambios de temperatura.
Síntomas
- Los calambres musculares pueden variar en intensidad, desde un ligero tic (espasmo) hasta un dolor insoportable.
- Un músculo con calambres puede resultar duro al tacto y/o presentar una deformación visible o espasmos bajo la piel.
- Un calambre puede durar desde unos segundos hasta 15 minutos o más. Puede reaparecer varias veces antes de desaparecer.
Remedios caseros
Los calambres suelen desaparecer por sí solos sin necesidad de acudir al médico.
- Deja de hacer la actividad que te haya provocado el calambre.
- Estira y masajea suavemente el músculo afectado por el calambre, manteniéndolo estirado hasta que este desaparezca.
- Aplica calor a los músculos tensos o rígidos, y frío a los músculos doloridos o sensibles.
- Hidrátate y repón los electrolitos según sea necesario. Las bebidas deportivas bajas en azúcar, la leche de vaca desnatada o los alimentos ricos en electrolitos, como el yogur, los plátanos, las lentejas y las espinacas, pueden ayudar a reponer los electrolitos perdidos.
Prevención
Para evitar futuros calambres, intenta mejorar tu forma física general. Realiza ejercicios de flexibilidad con regularidad antes y después de entrenar para estirar los grupos musculares más propensos a sufrir calambres.
Calentamiento
Calienta siempre antes de estirar. Algunos buenos ejemplos de actividades de calentamiento son correr lentamente sin moverse del sitio o caminar a paso ligero durante unos minutos.
Estiramiento de la pantorrilla
- Inclínate hacia delante apoyándote en una pared, con una pierna delante de la otra.
- Estira la pierna de atrás y apoya el talón en el suelo. La rodilla de delante está flexionada.
- Mantén la postura entre 15 y 30 segundos.
Qué hacer: Mantén ambos talones apoyados en el suelo. Orienta los dedos del pie trasero hacia el talón del pie delantero.
Estiramiento de los isquiotibiales
- Siéntate con la espalda recta y ambas piernas estiradas hacia delante. Los pies deben estar en posición neutra, ni apuntando hacia fuera ni flexionados.
- Coloca las palmas de las manos en el suelo y desliza las manos hacia los tobillos.
- Mantén la postura durante 30 segundos.
Qué hacer: Mantén el pecho abierto y la espalda estirada. Estira el cuerpo desde las caderas. Deja de deslizar las palmas hacia delante cuando notes el estiramiento.
No hagas lo siguiente: no arquees la espalda ni intentes llevar la nariz hacia las rodillas. No bloquees las rodillas.
Estiramiento del cuádriceps
- Agárrate a una pared o al respaldo de una silla para mantener el equilibrio.
- Levanta un pie y lleva el talón hacia las nalgas.
- Agárrate el tobillo con la mano y acerca el talón al cuerpo.
- Mantén el estiramiento durante 30 segundos y, a continuación, suelta.
Qué hacer: Mantén las rodillas juntas. Deja de acercar el talón cuando notes el estiramiento. Nunca te estires hasta el punto de sentir dolor.
No hagas lo siguiente: no arquees ni gires la espalda.
Cuándo acudir al médico
Aunque la gran mayoría de los calambres musculares son inofensivos, en ocasiones pueden ser un síntoma de un problema de salud más grave, como por ejemplo:
- Irritación o compresión de los nervios espinales (radiculopatía)
- Endurecimiento de las arterias (aterosclerosis)
- Estrechamiento del canal espinal (estenosis espinal)
- Enfermedades tiroideas
- Infección crónica
- Cirrosis hepática
- La enfermedad de Lou Gehrig (esclerosis lateral amiotrófica o ELA), aunque se trata de una enfermedad poco frecuente)
Acude al médico si tus calambres:
- ¿Son graves?
- Ocurre con frecuencia
- No responden bien a los tratamientos sencillos mencionados anteriormente
- No están relacionados con causas evidentes como el ejercicio intenso o la deshidratación
Estos síntomas podrían indicar que tienes problemas de circulación, nerviosos, metabólicos, hormonales, relacionados con la medicación o con la alimentación.
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