Enfermedades y afecciones
Fracturas de la mano
Una fractura de mano es una rotura de uno de los huesos de la mano. Entre ellas se incluyen:
- Los huesos pequeños de los dedos (falanges)
- Los huesos largos de la palma de la mano (metacarpianos)
Una fractura de mano puede deberse a una caída, a una lesión por aplastamiento o por torsión, o bien a un contacto directo durante la práctica deportiva.
En muchos casos, una fractura de la mano se cura bien con un tratamiento no quirúrgico. Dependiendo del tipo y la localización de la fractura, esto puede incluir el uso de un yeso, una férula o unas correas de sujeción durante un tiempo. Sin embargo, en el caso de fracturas más graves o de aquellas en las que los fragmentos óseos no están bien alineados, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para realinear los fragmentos y mantenerlos en su sitio hasta que se curen.
Anatomía
Los huesos de la mano son los siguientes:
- Falanges. Son los huesos pequeños que forman el pulgar y los dedos. El pulgar tiene dos falanges y cada uno de los dedos, tres.
- Metacarpianos. Son los cinco huesos situados en la palma de la mano. Los metacarpianos unen los dedos a la mano y a la muñeca.
La fractura más frecuente de la mano es la del quinto metacarpiano, el hueso de la mano que sostiene el meñique. Se conoce comúnmente como «fractura del boxeador» y afecta al «cuello» del hueso, junto a la articulación del nudillo. La fractura del boxeador suele estar provocada por dar un puñetazo o golpear un objeto duro con la mano cerrada en un puño. También puede deberse a una caída, un accidente de tráfico u otro tipo de traumatismo.
Síntomas
Los signos y síntomas de una fractura en la mano pueden incluir:
- Hinchazón
- Hematomas
- Sensibilidad o dolor
- Deformidad
- Incapacidad para mover el dedo
- Dedo acortado
- El dedo lesionado se cruza sobre el de al lado (en forma de tijera) al cerrar el puño
En el caso de una fractura de boxeador, el nudillo del paciente puede presentar un aspecto hundido o deprimido. Esto se debe al desplazamiento o la angulación del extremo, o «cabeza», del hueso metacarpiano.
Revisión médica
examen físico
Tu médico te preguntará por tus síntomas y te realizará un examen minucioso de los dedos y la mano. Durante el examen, es posible que compruebe lo siguiente:
- Hinchazón o hematomas
- Deformidad
- Cruzar los dedos
- Cortes o laceraciones en la piel que rodea la lesión
- amplitud de movimiento limitada
- Estabilidad articular
- Entumecimiento en los dedos, un síntoma de posible daño nervioso
Por lo general, el médico evaluará los tendones de la mano para asegurarse de que funcionan correctamente y comprobará si hay inestabilidad en las articulaciones cercanas a la fractura.
Radiografías
Las radiografías permiten obtener imágenes de estructuras densas, como los huesos. Es posible que tu médico te pida una o varias radiografías para ayudar a identificar la localización y la extensión de la fractura.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Si una fractura no se alinea en una posición adecuada, el médico suele poder realinear los fragmentos óseos manipulándolos suavemente para que vuelvan a su posición sin necesidad de realizar una incisión. Este procedimiento se denomina «reducción cerrada». Es posible que se aplique un yeso, una férula o una ortesis para mantener los huesos correctamente alineados mientras se curan. El yeso puede extenderse desde las yemas de los dedos hasta casi el codo para sujetar los huesos adecuadamente.
Es probable que tu médico te pida una segunda serie de radiografías aproximadamente entre una y dos semanas después. El objetivo es asegurarse de que los huesos se están soldando en la posición correcta.
Dependiendo de la localización y la estabilidad de la fractura, es posible que tengas que llevar el yeso entre 3 y 6 semanas. Algunos tipos de fracturas pueden protegerse utilizando una férula extraíble o «uniendo» el dedo lesionado al dedo sano contiguo. El dedo sano actúa como una «férula móvil» para sostener al dedo lesionado.
Por lo general, se pueden empezar a realizar ejercicios suaves con las manos al cabo de tres semanas.
Tratamiento quirúrgico
Algunas fracturas de la mano requieren una intervención quirúrgica para realinear y estabilizar los fragmentos de la fractura. La cirugía suele ser necesaria en el caso de las fracturas abiertas, en las que los fragmentos óseos han perforado la piel.
Es posible que tu médico tenga que realizar una incisión para ayudar a recolocar los fragmentos óseos en su alineación normal. Se pueden utilizar pequeños dispositivos metálicos —como alambres, tornillos, clavos, grapas y placas— para mantener en su sitio los fragmentos del hueso fracturado.
Tras la intervención quirúrgica, es posible que tengas que llevar una férula o un yeso durante un tiempo para proteger la fractura. Si el hueso cambia de posición durante la consolidación, tu dedo podría perder parte de su funcionalidad. Tu médico te explicará cuándo es seguro comenzar con los ejercicios de amplitud de movimiento y retomar tus actividades habituales tras la intervención.
Complicaciones de las fracturas de mano
Dado que algunas fracturas requieren una inmovilización prolongada con yeso o férula, es posible que la mano y los dedos se te pongan rígidos. Tu médico o, en algunos casos, un terapeuta ocupacional, un fisioterapeuta o un terapeuta de la mano, te indicará ejercicios específicos para ayudarte a reducir la rigidez y mejorar la función.
Incluso tras seguir cuidadosamente las instrucciones terapéuticas tras el tratamiento de una fractura, algunos pacientes pueden seguir teniendo dificultades debido a la rigidez o a una contractura (pérdida de movilidad) en la mano. Si esto ocurre, tu médico puede recomendarte una intervención quirúrgica para ayudarte a recuperar la movilidad y/o la función del dedo. Entre las intervenciones más habituales se incluyen:
- Extirpación quirúrgica de los implantes retenidos (como clavos, tornillos o placas y tornillos)
- Tenólisis: liberación de un tendón del tejido cicatricial
- Liberación de la contractura: liberación de las estructuras de soporte tensas o restrictivas que rodean la articulación afectada, incluidos los ligamentos y/o la cápsula articular.
Por lo general, estas intervenciones se realizan una vez que la fractura se ha curado y no hay indicios de avance ni de mejora en la recuperación de la función del dedo lesionado. Tu médico te explicará si necesitas una intervención adicional y, en caso afirmativo, cómo podría afectar a tu recuperación.
Resultados
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de las fracturas de mano se curan y permiten recuperar una buena función general.
Sin embargo, algunas fracturas son más problemáticas que otras y pueden dar lugar a malos resultados. Es importante acudir al médico lo antes posible en caso de fractura de mano para garantizar el mejor resultado posible. Cuando el tratamiento se retrasa, la fractura de mano resulta más difícil de tratar y no evoluciona tan bien como las fracturas que se tratan de inmediato.
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