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Los pacientes son miembros importantes del equipo sanitario de cirugía ortopédica

Garantizar la seguridad de los pacientes es una prioridad nacional, y todas las personas que forman parte del sistema sanitario tienen un papel que desempeñar, incluido usted, el paciente.

Los pacientes que reciben atención ortopédica pueden contribuir a que su experiencia sea más segura si se convierten en miembros activos, participativos e informados del equipo sanitario. A continuación te indicamos cinco medidas que puedes tomar para aumentar tu propia seguridad:

  • Participa activamente
  • Infórmate
  • Busca a alguien que te apoye
  • Conoce tu historial médico y los medicamentos que tomas
  • Conoce a tu equipo

1. Participa en las decisiones sobre tu atención sanitaria

Las investigaciones demuestran que los pacientes que participan en las decisiones sobre su atención sanitaria tienen más probabilidades de obtener mejores resultados. Cuanta más información tengan los pacientes sobre su propia atención, mejor podrán tomar decisiones sobre lo que más les conviene, teniendo en cuenta su estilo de vida, sus objetivos y sus creencias personales.

El paciente y el equipo sanitario

Cortesía de Thinkstock ©2013

Colabora con tu cirujano ortopédico y con el resto de profesionales sanitarios, y participa en todas las decisiones relacionadas con tu tratamiento.

  • Lleva un registro de tu historial médico y comparte la información actualizada con tu equipo sanitario. Tu historial médico incluye:
    • Cualquier afección médica o enfermedad
    • Vacunas
    • Alergias, reacciones y sensibilidades
    • Hospitalizaciones anteriores
    • Otros médicos que te tratan, como otros tipos de especialistas
    • Medicamentos y complementos alimenticios (por ejemplo, vitaminas y productos a base de plantas).
  • Tú y tu médico debéis poneros de acuerdo sobre qué se hará exactamente en cada fase de tu tratamiento.
  • Averigua quién te atenderá, cuánto durará el tratamiento y cómo deberías sentirte.
  • Pide hablar con otras personas que se hayan sometido a cualquier intervención que estés barajando. Te pueden ayudar a prepararte para lo que te espera y a conocer las mejores formas de recuperarte.

2. Infórmate sobre tu enfermedad

Pide a tu médico que te facilite folletos fáciles de leer u otro material adaptado a los pacientes, para que puedas informarte sobre tu diagnóstico, las pruebas médicas y el tratamiento. Asegúrate de que lo entiendes todo. Si hay algo que no te queda claro, sigue haciendo preguntas hasta que lo entiendas.

  • Busca información sobre las enfermedades o afecciones que te afectan, las opciones disponibles y los posibles planes de tratamiento. Entre las buenas fuentes de información se encuentran tu médico, las bibliotecas, las páginas web de sociedades médicas (como OrthoInfo, elaborada por la American Academy of Orthopaedic Surgeons) y los grupos de apoyo.
  • Plantea tus dudas a tu médico, enfermero, farmacéutico y otros profesionales sanitarios, y elige un médico, una clínica, una farmacia y un hospital con experiencia en el tipo de atención que necesitas.
  • Toma notas cuando hables con tu médico y pídele información por escrito.
  • Lee atentamente todos los formularios médicos y asegúrate de que lo entiendes todo antes de firmarlos.
  • No tengas miedo de pedir más de una opinión. No es un insulto hacia tu médico. Si no estás seguro de la naturaleza de tu enfermedad o lesión, o del mejor tratamiento, consulta a uno o dos especialistas más (si es posible). Obtener más información te ayuda a tener más confianza en tus decisiones.

3. Busca a alguien que te apoye

Plantéate contar con la ayuda de un familiar o amigo de confianza para tu cuidado. Quizás te interese contar con alguien que te represente para:

  • Te acompaño a tus citas.
  • Quedarme contigo en el hospital.
  • Si te vas a someter a una intervención quirúrgica, quédate en casa durante el periodo inicial de recuperación para ayudar con las tareas domésticas.
  • Plantea tus dudas a los profesionales sanitarios.
  • Revisa los formularios de consentimiento para el tratamiento.
  • Recuerda las instrucciones médicas que te han dado.
  • Infórmate de qué síntomas debes tener en cuenta y a quién debes llamar en caso de que tu estado empeore.
  • Habla por ti mismo si no puedes hacerlo.
  • Conoce tus deseos en materia de reanimación y soporte vital, incluida la posibilidad de que alguien actúe como tu apoderado para la atención sanitaria (POA). La designación de un apoderado otorga a una persona la facultad legal de tomar decisiones médicas en tu nombre si —y solo si— tú no eres capaz de hacerlo.

4. Conoce los medicamentos que tomas

Los errores en la medicación (es decir, un medicamento equivocado o una dosis incorrecta) son los errores más comunes en la asistencia sanitaria. Infórmate de los nombres y las dosis de todos los medicamentos que tomas, así como del motivo por el que los tomas.

  • Informa a los médicos y al personal de enfermería si tienes alguna alergia a algún medicamento.
  • Pide a tu médico información por escrito sobre tus medicamentos y sobre los posibles efectos secundarios de los mismos.
  • Asegúrate de que puedes leer la letra de tu médico en las recetas. Si no puedes leerla, pide que te la escriban a máquina o en letra de imprenta, para que no haya confusiones en la farmacia. Revisa la dosis recetada con tu médico antes de ir a la farmacia a recoger el medicamento.
  • Sigue las indicaciones de tu médico y toma la medicación tal y como te la haya recetado.
  • Si estás tomando varios medicamentos, pregunta a tu médico o farmacéutico si es seguro tomarlos juntos. Lo mismo ocurre con las vitaminas, los suplementos a base de plantas y los medicamentos sin receta. Esto es muy importante porque, en algunos casos, pueden producirse reacciones adversas por interacción entre ellos. Para asegurarte de que tu médico conoce todo lo que tomas actualmente, es recomendable que elabores una lista —que incluya los nombres de los medicamentos, las dosis y la frecuencia con la que los tomas— antes de tu primera cita.
  • Si no reconoces un medicamento (no te suena o nunca lo has tomado antes), comprueba que realmente sea para ti.

5. Conoce a tu equipo sanitario

Tómate tu tiempo para informarte sobre el médico, el equipo y el hospital que te van a atender. Algunas preguntas que deberías hacer son:

  • ¿Tu médico está certificado por el colegio de médicos o cumple los requisitos para obtener la certificación?
  • ¿Qué experiencia tienen tu médico y su equipo en el diagnóstico y el tratamiento de tu tipo de afección? ¿Cuáles son los resultados del procedimiento que necesitas?

Acuda a un hospital, una clínica, un centro quirúrgico u otra entidad sanitaria que haya sido sometida a una rigurosa evaluación in situ para comprobar el cumplimiento de las normas de calidad y seguridad más avanzadas y establecidas, como las que establece la JCAHO.

  • Infórmate sobre la experiencia de la organización sanitaria en el tratamiento de tu tipo de enfermedad o afección. ¿Con qué frecuencia realizan la intervención que necesitas? ¿Qué tipo de atención especializada ofrecen? ¿Cuál es su historial en materia de seguridad?

Conclusión

La seguridad es una prioridad para tu cirujano ortopédico y para todo el equipo que te atiende. Puedes desempeñar un papel importante en tu tratamiento si te mantienes informado y participas activamente en tu equipo sanitario.

Aportado y/o actualizado por

MD Nina R. Lightdale-Miric, FAAOS

Revisado por pares por

MD Mary K. Mulcahey, FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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