Tratamiento
¿Cómo ha cambiado la COVID-19 la forma en que los traumatólogos atienden a sus pacientes?
UNA «ORTO-OPINIÓN»
La COVID-19 ha afectado a todos los aspectos de la asistencia sanitaria, incluida la atención musculoesquelética. Aunque los cirujanos ortopédicos siguen prestando una atención excelente a sus pacientes, casi todas las intervenciones quirúrgicas programadas se han pospuesto o cancelado, y muchas consultas no urgentes se están aplazando. Gran parte de la atención musculoesquelética se centra ahora en el tratamiento de lesiones urgentes o de emergencia y en determinar la forma de evaluar y tratar los problemas no urgentes de la manera más segura posible.
La pandemia ha impulsado rápidamente el uso de más opciones de telesalud, como la realización de evaluaciones no urgentes y visitas postoperatorias a través de medios electrónicos, en lugar de en persona. Las visitas se llevan a cabo por videoconferencia o, en el caso de aquellos pacientes que no tienen acceso a este medio, por teléfono. Esta demanda inmediata de telemedicina ha acelerado un proceso que, de otro modo, habría tardado mucho más tiempo en implementarse a tal escala global. De hecho, este es uno de los aspectos positivos de la pandemia.
Además, colaboramos con nuestros colegas terapeutas de diversas formas para determinar las mejores opciones de tratamiento para nuestros pacientes comunes. La posibilidad de participar en sesiones de fisioterapia a distancia —mientras se espera una intervención quirúrgica o durante la rehabilitación tras una lesión— es otra forma más de atender las necesidades musculoesqueléticas de los pacientes, manteniendo al mismo tiempo un distanciamiento social seguro.
En el caso de los pacientes pediátricos, se están posponiendo las cirugías de escoliosis y otros casos electivos. La COVID-19 ha influido en el proceso de toma de decisiones sobre cómo se tratan las lesiones pediátricas agudas. Al valorar la relación riesgo-beneficio de proceder a una intervención quirúrgica para una fractura aguda en la era de la COVID-19, se ha producido un giro hacia el tratamiento no quirúrgico para muchas lesiones. Por ejemplo, algunos tipos de fracturas de codo (fracturas supracondíleas del húmero de tipo II) que en el pasado se trataban habitualmente con cirugía, ahora se tratan con un yeso para evitar una mayor exposición de los pacientes y sus familias, así como para ahorrar el EPI necesario. También hemos pasado a tratar algunas fracturas con aparatos ortopédicos y férulas removibles —en lugar de yesos— para evitar que las familias tengan que realizar otra visita presencial más.
Los cirujanos ortopédicos también están elaborando nuevos folletos para los pacientes pediátricos y sus padres con instrucciones para el cuidado tras una lesión y ejercicios para realizar en casa, con el fin de minimizar la exposición durante las sesiones de terapia presenciales. La telemedicina también ha desempeñado un papel fundamental en la atención a los pacientes jóvenes, ya que permite a los profesionales de la salud pediátrica evaluar problemas no urgentes y tranquilizar a las familias asegurándoles que cualquier retraso en la cirugía o en la atención no afectará a los resultados generales.
Más información: Fracturas de codo en niños
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