Mantenerse sano
Calienta, relájate y mantén la flexibilidad
Un programa de fitness eficaz es algo más que entrenamiento aeróbico y fortalecimiento muscular. Para aprovechar realmente los beneficios del ejercicio, es necesario incorporar a la rutina ejercicios de flexibilidad y equilibrio.
Los estiramientos pueden ayudar a tu cuerpo a prepararse para el ejercicio. Además, son una parte esencial de la recuperación tras la actividad aeróbica. Todas las sesiones de ejercicio deberían terminar con estiramientos, y no solo por los beneficios que aportan a la relajación mental. Aumentar tu flexibilidad mejora tu capacidad para moverte con facilidad y puede reducir el riesgo de lesiones.
Calentamiento
Un buen calentamiento prepara el cuerpo para una actividad más intensa. Favorece la circulación sanguínea, eleva la temperatura muscular y aumenta la frecuencia respiratoria. El calentamiento le da tiempo al cuerpo para adaptarse a las exigencias del ejercicio. Esto puede mejorar tu rendimiento y ayudarte a conseguir los resultados que deseas.
La forma más sencilla de calentar es realizar una actividad aeróbica a un ritmo suave. Si tienes pensado montar en bicicleta, empieza poco a poco, en una marcha corta.
La duración del calentamiento dependerá de tu estado físico. Si eres principiante en el ejercicio, tu cuerpo responderá mejor con un calentamiento más prolongado.
Incluir estiramientos en tu calentamiento puede mejorar tu rendimiento físico. Una vez que tus músculos estén calientes, dedica unos minutos a estirar. Dado que el objetivo del calentamiento es aumentar tu frecuencia cardíaca y prepararte para un esfuerzo más intenso, elige estiramientos que se puedan realizar de pie. Los estiramientos en el suelo son más adecuados para la fase de enfriamiento.
Estiramientos
Del mismo modo que el calentamiento prepara el cuerpo para el ejercicio, un enfriamiento eficaz le da tiempo al cuerpo para recuperarse.
El enfriamiento comienza cuando reduces gradualmente el nivel de intensidad al final de tu sesión de ejercicio aeróbico. Por ejemplo, si has estado caminando a paso rápido, empieza el enfriamiento reduciendo el ritmo de tus pasos y dejando de mover los brazos. Camina a un ritmo cómodo hasta que tu respiración y tu frecuencia cardíaca hayan vuelto a la normalidad.
Cuando ya respires con facilidad, haz estiramientos mientras los músculos aún estén calientes.
Ejercicios de flexibilidad
Las personas que hacen ejercicio suelen descuidar los estiramientos al verse obligadas a encajar sus sesiones de entrenamiento en sus apretadas agendas. Este error tan común puede reducir la eficacia del ejercicio, ya que una mayor flexibilidad se traduce en una mejor forma física.
Al aumentar tu flexibilidad, podrás mejorar tu capacidad para moverte. Tendrás menos tensión muscular y es probable que tu postura mejore. Y lo más importante: estirar después de cada sesión de entrenamiento reduce el riesgo de sufrir lesiones.
Saca el máximo partido a tu entrenamiento de flexibilidad siguiendo estas sencillas pautas:
- Haz siempre un calentamiento antes de estirar. Estirar los músculos sin haberlos calentado antes puede provocar lesiones.
- Estírate despacio y con suavidad. Respira mientras realizas el estiramiento para evitar la tensión muscular. Relájate y mantén cada estiramiento entre 10 y 30 segundos.
- No realices los estiramientos con movimientos bruscos. Los estiramientos balísticos (con movimientos bruscos) pueden provocar lesiones.
- Los estiramientos no deberían doler. Si sientes dolor, respira profundamente y relájate mientras realizas el estiramiento.
A continuación te mostramos algunos ejemplos de ejercicios de estiramiento. Asegúrate de mantener cada estiramiento durante al menos 30 segundos.
Cuádriceps (parte delantera del muslo)
Sujeta la parte superior del pie izquierdo con la mano derecha y tira suavemente del talón hacia las nalgas. Repite el ejercicio con la otra pierna.
Becerro
Colócate cerca de un apoyo firme y apóyate en él con los antebrazos, con la cabeza apoyada en las manos. Dobla una pierna y apoya el pie en el suelo delante de ti, con la otra pierna estirada hacia atrás. Mueve lentamente las caderas hacia delante, manteniendo la zona lumbar recta. No rebotes.
Isquiotibiales
Siéntate y estira la pierna izquierda. Dobla la pierna derecha, con la planta del pie apoyada junto a la parte interna del muslo de la pierna estirada. Inclínate hacia delante desde las caderas y trata de alcanzar el pie. Mantén el pie izquierdo en posición vertical, con el tobillo y los dedos relajados. Repite el ejercicio con la pierna derecha.
Parte superior del cuerpo
De pie o sentado, entrelaza los dedos. Con las palmas hacia arriba, empuja los brazos ligeramente hacia atrás y hacia arriba.
Tríceps (parte posterior del brazo)
Con los brazos por encima de la cabeza, sujeta el codo de un brazo con la mano del otro. Tira suavemente del codo hacia atrás, por detrás del brazo. Hazlo despacio. Repite el ejercicio con el otro brazo.
Hombro
Lleva suavemente el codo hacia el pecho, en dirección al hombro contrario. Repite el movimiento con el otro codo.
Interior del muslo, cadera e ingle
Presiona lentamente los codos contra la parte interna de los muslos e inclínate hacia delante desde la cadera.
Zona lumbar
Contrae los músculos de la cadera y, al mismo tiempo, contrae los músculos abdominales para enderezar la zona lumbar. Mantén la posición entre 5 y 8 segundos y, a continuación, relájate. Repite el ejercicio dos o tres veces.
Lleva la pierna derecha hacia el pecho. Mantén la nuca apoyada en el suelo. Intenta mantener la zona lumbar recta. Repite el ejercicio con la pierna izquierda.
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