Mantenerse sano
Es hora de afrontar la realidad sobre la obesidad
UNA OPINIÓN ORTOPÉDICA
La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en Estados Unidos. Sus efectos se extienden a todos los sectores de nuestra sociedad. La obesidad es más frecuente entre la población afroamericana e hispana: hasta el 58 % de estas poblaciones se ve afectada. Existe una fuerte relación con múltiples comorbilidades médicas, entre ellas las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares, así como con tasas más elevadas de osteoartritis y diabetes entre las personas con obesidad. Este ciclo de aumento de la carga de morbilidad se reconoce cada vez más como un problema importante de salud pública.
Como cirujano ortopédico especializado en prótesis totales de articulaciones, es habitual que atienda a pacientes que se quejan de una limitación significativa debido al dolor en las caderas o las rodillas provocado por la artritis. Una proporción significativa de estos pacientes también padece obesidad. La obesidad y el dolor articular se combinan para crear un círculo vicioso de disminución de la movilidad. Las elevadas tasas de diabetes y enfermedades cardíacas asociadas a la obesidad complican aún más la atención de estos pacientes. Dado que estas afecciones no son dolorosas, algunos de estos pacientes no acuden regularmente al médico. Los médicos y otros profesionales sanitarios deben tener en cuenta todas estas cuestiones a la hora de evaluar a pacientes con obesidad grave.
Como especialistas en movilidad, nuestra principal labor consiste en intentar restablecer la movilidad de nuestros pacientes. La artroplastia y los tratamientos no quirúrgicos de la artritis son muy eficaces a la hora de aliviar el dolor y permitir que los pacientes recuperen su actividad. Lamentablemente, varios estudios han demostrado que muchos pacientes que padecen obesidad no logran perder peso tras someterse a una artroplastia. Otros estudios han señalado mayores índices de utilización de recursos hospitalarios y de complicaciones quirúrgicas cuando se realiza una artroplastia en pacientes con obesidad.
Entablo un diálogo y animo a mis pacientes a buscar ayuda a través de diversas fuentes: su médico de cabecera, un nutricionista, un especialista en obesidad o servicios nutricionales disponibles en el mercado. También animo a los pacientes que no hayan acudido recientemente a su médico de cabecera a que se sometan a una evaluación, para analizar formas de controlar su peso y mantener una conversación abierta sobre las implicaciones de la obesidad en su salud general. El objetivo no es solo la pérdida de peso, sino el empoderamiento del paciente: lograr que los pacientes participen de forma activa en su propia atención médica.
En mi opinión, es imprescindible que nosotros, como especialistas, no trabajemos de forma aislada, limitándonos únicamente al tratamiento de los huesos y las articulaciones. Debemos intentar abordar el tema de la obesidad con nuestros pacientes de forma abierta y sin juzgarles. Tenemos que formar parte de la solución. Para gestionar en última instancia este complejo problema, es necesario el trabajo en equipo entre el paciente, el traumatólogo y el médico de atención primaria. Esta comunicación es la mejor forma de garantizar un resultado seguro y satisfactorio para nuestros pacientes.
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