Enfermedades y afecciones
¿Cuánto debería preocuparme por mi dolor de espalda baja?
UN ORTOPINÓN
El dolor lumbar es uno de los motivos más frecuentes por los que los pacientes buscan atención médica. Si usted personalmente no ha sufrido de dolor lumbar, seguramente conoce a algún familiar, amigo o compañero de trabajo que sí lo padece. Ya sea agudo o crónico, el dolor lumbar puede variar desde una molestia ocasional hasta una afección incapacitante que afecta la vida diaria del paciente. Independientemente de si el dolor es leve o intenso, la gran mayoría de los dolores de espalda se pueden tratar sin cirugía.
Las causas del dolor lumbar van desde una jornada agotadora de trabajo en el jardín hasta una mala técnica al levantar objetos. Ante un dolor lumbar agudo, el reposo y los antiinflamatorios no esteroideos son siempre un buen comienzo. Si el dolor no mejora, es recomendable consultar a un médico.
Para evaluar el dolor lumbar, el médico de atención primaria comenzará por obtener una historia clínica completa y realizar un examen físico. La historia clínica ayuda al médico a diagnosticar posibles factores desencadenantes y puede incluir preguntas sobre la localización del dolor, la frecuencia y la duración de los síntomas, así como cualquier antecedente de síntomas previos, tratamientos y respuesta al tratamiento. Con suerte, el médico podrá identificar cualquier factor desencadenante que pueda evitarse en el futuro.
Además, un examen físico ayudará a determinar si el dolor musculoesquelético se debe a nervios pinzados o a una columna vertebral artrítica. Los pacientes que presenten disminución de la sensibilidad o la función motora en las extremidades inferiores, problemas intestinales o vesicales, fiebre o escalofríos, pérdida o aumento de peso recientes, o dolor nocturno asociado exclusivamente al dolor de espalda, podrían tener una afección más grave que probablemente requiera estudios de imagen de la columna vertebral. En el caso de los pacientes con sospecha de dolor de origen musculoesquelético, no se requieren ni se recomiendan estudios de imagen en la primera consulta médica.
Una vez que el médico descarta cualquier afección grave que pueda ser la causa del dolor de espalda del paciente, iniciará un régimen terapéutico, así como un posible tratamiento farmacológico. La terapia generalmente se realiza de dos a tres veces por semana durante un período de cuatro semanas, después de lo cual el paciente regresará al médico para someterse a una reevaluación. Los coadyuvantes farmacológicos que pueden ayudar a acelerar la recuperación del dolor lumbar incluyen acetaminofén, antiinflamatorios no esteroideos y relajantes musculares. Benzodiazepinas y opioides Debe evitarse. Otras modalidades de tratamiento que han demostrado eficacia para tratar el dolor lumbar incluyen el yoga, el masaje, la manipulación espinal y la acupuntura.
Si el dolor lumbar de un paciente no mejora después de cuatro semanas, es probable que el médico solicite radiografías de la zona lumbar y, posiblemente, pruebas de imagen más avanzadas, como una resonancia magnética. Es importante tener en cuenta que los pacientes pueden necesitar hasta seis meses de fisioterapia para resolver todos sus síntomas, y que las medidas que suelen ser curativas para el dolor lumbar incluyen cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable y ejercicio.
En resumen, la gran mayoría de los pacientes con lumbalgia pueden ser tratados de forma conservadora, y solo en raras ocasiones es necesaria la cirugía. Con fisioterapia, dieta y ejercicio, en la mayoría de los casos el dolor de espalda puede aliviarse de forma permanente. Si bien no es una solución inmediata, con una buena constancia durante varios meses, estas modalidades han demostrado su eficacia en el tratamiento de esta afección incapacitante.
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