Enfermedades y afecciones
Lesión de Lisfranc (mediopié)
Las lesiones de Lisfranc (en el mediopié) se producen cuando se fracturan los huesos de esta zona o se desgarran los ligamentos que la sostienen. Estas fracturas-luxaciones del mediopié reciben su nombre del cirujano francés Jacques Lisfranc de St. Martin, quien sirvió en el ejército napoleónico en el siglo XIX y observó lesiones en el mediopié de los soldados de caballería.
La gravedad de una lesión de Lisfranc puede variar ampliamente, desde una lesión simple que afecta a una articulación del mediopié hasta una lesión compleja que involucra muchas articulaciones del mediopié y huesos rotos.
Una lesión de Lisfranc simple puede confundirse fácilmente con un esguince, especialmente si se produce por una simple torsión y caída. Sin embargo, una lesión en la articulación de Lisfranc no es un esguince leve que deba ignorarse o curarse rápidamente. Incluso una lesión de Lisfranc simple es una lesión grave que puede tardar muchos meses en sanar y requerir cirugía.
Anatomía
El mediopié es la región central del pie, donde un grupo de pequeños huesos forma el arco en la parte superior del pie. Desde este grupo, cinco huesos largos (metatarsianos) se extienden hasta los dedos.
Los huesos se mantienen en su lugar mediante ligamentos fuertes, conocidos como el complejo articular de Lisfranc, que se extienden a lo ancho y a lo largo del pie. Sin embargo, no existe tejido conectivo que una el primer metatarsiano con el segundo. Una caída con torsión puede fracturar o dislocar estos huesos.
La articulación de Lisfranc, ubicada en el mediopié, tiene muy poco movimiento y es fundamental para estabilizar el arco plantar y permitir el impulso durante la marcha. Al caminar, el mediopié transfiere las fuerzas generadas por los músculos de la pantorrilla a la parte delantera del pie. Si una lesión de Lisfranc no se trata, la inestabilidad del arco plantar puede persistir, provocando el colapso o aplanamiento del pie.
Descripción
El mediopié se verá afectado si los huesos se fracturan o los ligamentos se desgarran. Las lesiones pueden variar, desde una lesión simple que afecta solo una articulación hasta una lesión compleja que afecta varias articulaciones y presenta múltiples fracturas.
Las lesiones de Lisfranc suelen dañar el cartílago de las articulaciones del mediopié. El cartílago recubre los extremos de los huesos en las articulaciones, permitiendo que estas se muevan con suavidad. Si estas lesiones no se tratan adecuadamente, el daño al cartílago y el aumento de la tensión en las articulaciones del mediopié pueden provocar artritis y colapso del arco plantar, lo que requiere una cirugía compleja para su corrección. Incluso con una cirugía exitosa para la lesión de Lisfranc, la artritis puede desarrollarse más adelante en la vida.
Causa
Una lesión de Lisfranc de baja energía puede ocurrir con un simple giro y caída. También es frecuente en jugadores de fútbol americano y fútbol soccer cuando un jugador aterriza sobre el dorso del pie de otro jugador mientras este se encuentra flexionado hacia abajo en la posición de impulso.
Las lesiones más graves se producen por traumatismos directos, como caídas desde altura o colisiones de vehículos. En estas lesiones de Lisfranc de alta energía, pueden producirse múltiples fracturas de pie y luxaciones articulares, además de lesiones en la espalda y otras extremidades.
Síntomas
Estos son los síntomas más comunes de una lesión de Lisfranc:
- La parte superior del pie puede estar hinchada y dolorosa.
- Puede haber hematomas tanto en la parte superior como en la inferior del pie. Los hematomas en la planta del pie son un fuerte indicio de una lesión de Lisfranc.
- Puede presentarse dolor en la parte media del pie que empeora al estar de pie, caminar o intentar impulsarse con el pie afectado. El dolor puede ser tan intenso que impide apoyar el pie y puede requerir el uso de muletas.
Debe acudir a un cirujano ortopédico si el tratamiento estándar para un esguince (reposo, hielo, elevación) no alivia el dolor y la hinchazón, o si no puede apoyar el peso sobre la pierna afectada después de la lesión.
Examen médico
Historial médico y examen físico
Tras hablar con usted sobre sus síntomas y sus inquietudes, el médico le examinará el pie y el tobillo. Si bien algunas de las pruebas físicas que realizará pueden resultar dolorosas, ninguna empeorará la lesión.
Entre las cosas específicas que su médico tendrá en cuenta se incluyen:
- Hematomas en la planta del pie. Esto sugiere una rotura completa de los ligamentos del mediopié o una fractura en esa zona.
- Sensibilidad a la palpación (al aplicar presión) en la parte media del pie.
- Dolor durante la exploración por estrés del mediopié. El médico puede sujetar el talón y girar la parte delantera del pie para determinar si hay dolor en el mediopié. Esta prueba no debería causar dolor en el pie sano.
- Prueba del dolor con la "tecla de piano". El médico puede sujetar los dedos del pie y moverlos hacia arriba y hacia abajo para determinar si esto provoca dolor. Esto ejerce presión sobre la parte media del pie y producirá dolor si hay una lesión.
- Elevación del talón sobre una sola pierna. El médico podría pedirle que se pare sobre un pie y se ponga de puntillas. Esto ejerce una presión considerable sobre la parte media del pie y resulta útil si la lesión es leve. Esta prueba no debería causar dolor en el pie sano.
pruebas de imagen
Otras pruebas que el médico puede solicitar para ayudar a confirmar su diagnóstico incluyen:
Radiografías. En una radiografía se pueden observar fracturas y la posición de los huesos. También permite visualizar la alineación de la articulación de Lisfranc. Cualquier alteración en la alineación normal de la articulación puede indicar una lesión en los ligamentos.
Si la lesión se produjo tras una simple torsión y caída (una lesión de baja energía), el médico podría solicitar una radiografía con el paciente de pie. En este caso, el médico busca una lesión de ligamentos, especialmente si no se prevén fracturas óseas.
Las lesiones no empeorarán con una radiografía en bipedestación (con apoyo de peso). Tampoco una lesión que pueda tratarse sin cirugía se agravará hasta requerir cirugía si se realiza esta prueba.
El médico también puede tomar radiografías del pie que no está lesionado para poder comparar la alineación de los huesos del pie lesionado con la del lado sano.
Resonancia magnética (RM). Dado que las lesiones sutiles de Lisfranc pueden ser difíciles de diagnosticar, su médico podría solicitar una resonancia magnética. Esta prueba permite visualizar los tejidos blandos que rodean el hueso, incluidos los ligamentos que se lesionan en una lesión de Lisfranc. Si bien esta prueba no siempre es necesaria para diagnosticar una lesión de Lisfranc, puede ser útil en casos donde el diagnóstico es incierto.
Tomografía computarizada (TC). Las tomografías computarizadas permiten obtener imágenes transversales y reconstrucciones tridimensionales del pie lesionado. Dado que una tomografía computarizada ayuda a evaluar la extensión exacta de la lesión y el número de articulaciones afectadas, su cirujano ortopédico podría solicitar esta prueba para planificar la cirugía. Sin embargo, esta prueba no siempre es necesaria para diagnosticar o tratar una lesión de Lisfranc.
Tratamiento
El tratamiento para una lesión de Lisfranc depende de la gravedad de la lesión.
Tratamiento no quirúrgico
Si no hay fracturas ni dislocaciones en la articulación y los ligamentos no están completamente desgarrados, es posible que el tratamiento no quirúrgico sea todo lo necesario para la curación.
Un plan de tratamiento no quirúrgico incluye:
- Deberá usar una bota ortopédica o escayola sin apoyar el pie durante 6 a 8 semanas. Es fundamental que no apoye el pie lesionado durante este periodo.
- Posteriormente, se procede a apoyar el peso corporal con una bota ortopédica removible o una plantilla ortopédica.
- Su médico le hará un seguimiento periódico y radiografías adicionales para asegurarse de que su lesión esté sanando correctamente. Durante el seguimiento, si se observa algún indicio de que los huesos de la articulación lesionada se han desplazado, será necesaria una cirugía para recolocarlos en su lugar.
Tratamiento quirúrgico
Se recomienda la cirugía para lesiones con fracturas desplazadas (huesos rotos) o con inestabilidad articular. El objetivo del tratamiento quirúrgico es realinear las articulaciones, recolocar los fragmentos óseos fracturados en su posición normal y restablecer la estabilidad del mediopié.
Estos procedimientos pueden utilizarse para tratar las lesiones de Lisfranc:
Reducción abierta y fijación interna (ORIF)
- En este procedimiento, el cirujano realiza una incisión en la parte superior del pie, coloca los huesos correctamente (reducción) y los fija en su lugar con placas o tornillos.
- Dado que las placas o tornillos se colocarán en articulaciones que normalmente tienen cierto movimiento, es posible que sea necesario retirar parte o la totalidad de este material posteriormente. Esto puede ocurrir entre 3 y 5 meses después de la cirugía, y queda a criterio del cirujano.
- En ocasiones, el material de osteosíntesis puede romperse antes de ser retirado. Esto es común cuando los tornillos o placas unen huesos con cierta movilidad. El metal puede fatigarse y fallar en estas condiciones, al igual que un clip se rompe al doblarlo repetidamente. La cirugía suele ser exitosa incluso si parte del material se rompe.
Fusión del mediopié
En algunos pacientes y ciertos tipos de lesiones de Lisfranc, se puede recomendar la fusión de los huesos del mediopié como tratamiento quirúrgico. El objetivo de la cirugía de fusión es, fundamentalmente, realinear los huesos lesionados y lograr que se fusionen, eliminando así la articulación entre ellos.
Debido a que las articulaciones del mediopié tienen muy poco movimiento de por sí, la artrodesis puede ser un tratamiento adecuado para eliminar el dolor y restaurar la función y la estabilidad de esa zona.
- En este procedimiento, el cirujano extrae cartílago de los huesos y utiliza placas metálicas, tornillos o grapas para comprimir los huesos entre sí y así lograr que se unan y se fusionen.
- Por lo general, no será necesario retirar el material de osteosíntesis, ya que las articulaciones estarán fusionadas y no se moverán una vez que cicatricen.
Rehabilitación
- Tras la cirugía (reducción abierta y fijación interna o fusión), normalmente se recomienda un período de 6 a 8 semanas sin apoyar el peso sobre la pierna afectada, utilizando una escayola o una bota ortopédica.
- Si las radiografías muestran un resultado adecuado después de 6 a 12 semanas, el paciente puede comenzar a apoyar el pie mientras aún usa la bota ortopédica. La cantidad de peso que el paciente puede apoyar sobre su pie, así como la distancia que puede caminar, queda a criterio del cirujano.
Recuperación
El objetivo en cada paciente es lograr un mediopié estable y sin dolor, y retomar todas las actividades previas a la lesión. Este objetivo se puede alcanzar mediante la reducción abierta y fijación interna (RAFI) o la artrodesis en todo tipo de pacientes. Sin embargo, es importante tener en cuenta que:
- En algunos pacientes, el proceso de recuperación total para retomar todas las actividades puede durar entre 6 meses y 1 año.
- Algunos pacientes pueden seguir experimentando dolor en la parte media del pie incluso después de una cirugía exitosa.
- Algunos deportistas nunca recuperan su nivel deportivo previo a la lesión tras sufrir lesiones graves.
- A pesar de una excelente reducción y fijación quirúrgica, el daño al cartílago puede provocar artritis. Esto puede causar dolor crónico y requerir cirugías adicionales, como una artrodesis del mediopié, en el futuro.
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