Enfermedades y afecciones
Pies hacia dentro
El pie hacia dentro significa que, cuando un niño camina o corre, los pies se giran hacia dentro en lugar de apuntar hacia delante. Se conoce comúnmente como «pies de paloma».
Los padres suelen darse cuenta por primera vez de que su hijo camina con los pies hacia dentro cuando el bebé empieza a andar, pero los niños de distintas edades pueden presentar este problema por diversas razones. Hay tres afecciones que pueden provocar que los pies apunten hacia dentro:
- Metatarso aducto (el pie se gira hacia dentro)
- Torsión tibial (la espinilla hacia dentro)
- Anteversión femoral (el fémur se gira hacia dentro)
En la gran mayoría de los niños menores de 8 años, los pies hacia dentro se corrigen por sí solos sin necesidad de yesos, aparatos ortopédicos, cirugía ni ningún tratamiento especial.
El pie valgo, por sí solo, no causa dolor ni provoca artritis. Un niño cuyo pie valgo vaya acompañado de dolor, hinchazón o cojera debe ser evaluado por un cirujano ortopédico.
Causa
Las afecciones que provocan el pie hacia dentro —el metatarso aducto, la torsión tibial y la anteversión femoral— pueden presentarse de forma aislada o junto con otros problemas ortopédicos.
Cada una de estas afecciones puede ser hereditaria. Dado que se deben a diferencias genéticas o del desarrollo, estas afecciones no suelen poder prevenirse.
Metatarso aducto
El metatarso aducto se produce cuando los pies de un niño se curvan hacia dentro desde la parte media del pie hasta los dedos. Algunos casos pueden ser leves y flexibles, mientras que otros pueden ser más evidentes y rígidos. Los casos graves de metatarso aducto pueden parecerse en parte a la deformidad del pie zambo.
- El metatarso aducto suele mejorar por sí solo en la mayoría de los casos, normalmente durante los primeros 4 a 6 meses de vida.
- Los bebés de entre 6 y 9 meses con deformidades graves o pies muy rígidos pueden tratarse con yesos o calzado especial, con una alta tasa de éxito.
- Rara vez es necesaria una intervención quirúrgica para enderezar el pie.
El metatarso aducto es una afección distinta del pie zambo, que es una deformidad del pie más grave que requiere tratamiento poco después del nacimiento.
Más información sobre el pie zambo
Torsión tibial
La torsión tibial se produce cuando la parte inferior de la pierna (tibia) del niño se gira hacia dentro. Esto puede ocurrir antes del nacimiento, al girar las piernas para adaptarse al espacio reducido (limitado) del útero. Tras el nacimiento, las piernas del bebé deberían girar gradualmente hasta alinearse correctamente. Si la parte inferior de la pierna permanece girada hacia dentro, el resultado es una torsión tibial.
Cuando el niño empieza a andar, los pies se giran hacia dentro porque la tibia, situada en la parte inferior de la pierna, justo por encima del pie, hace que este apunte hacia dentro. A medida que el niño crece, la tibia suele enderezarse.
- La torsión tibial casi siempre mejora sin necesidad de tratamiento y, por lo general, antes de la edad escolar.
- Las férulas, el calzado especial y los programas de ejercicios no sirven de nada.
- La intervención quirúrgica para enderezar el hueso puede realizarse en un niño que tenga al menos entre 8 y 10 años y presente una deformidad grave que le cause problemas importantes para caminar.
Anteversión femoral
La anteversión femoral (también conocida como torsión femoral excesiva) se produce cuando el fémur del niño se gira hacia dentro. Suele ser más evidente alrededor de los 5 o 6 años de edad.
El extremo superior del fémur, cerca de la cadera, presenta una torsión mayor, lo que hace que la cadera gire más hacia dentro que hacia fuera. Esto provoca que tanto las rodillas como los pies apunten hacia dentro al caminar. Los niños con esta afección suelen sentarse en la posición de «W», con las rodillas flexionadas y los pies abiertos hacia atrás.
- La anteversión femoral se corrige de forma espontánea —es decir, por sí sola— en la mayoría de los niños a medida que crecen.
- Varios estudios han demostrado que el calzado especial, las ortesis y los ejercicios no son eficaces.
- Por lo general, no se plantea la cirugía a menos que el niño tenga más de 9 o 10 años y presente una deformidad grave que le haga tropezar y le provoque anomalías en la marcha.
- Cuando se recomienda la intervención quirúrgica, esta consiste en cortar el fémur y girarlo hasta conseguir la alineación correcta.
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