Enfermedades y afecciones
Encondroma
El encondroma (en-kon-DRO-ma) es un tipo de tumor benigno (no canceroso) que se origina en el cartílago que se encuentra en el interior de los huesos. Los encondromas rara vez causan dolor u otros síntomas, por lo que la mayoría se diagnostican de forma fortuita al realizarse radiografías por una lesión o afección no relacionada.
En la mayoría de los casos, los encondromas no requieren tratamiento. Sin embargo, en casos excepcionales, la presencia de múltiples tumores puede debilitar el hueso y provocar su fractura. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extirpar el tumor y evitar nuevas fracturas.
Descripción
Los encondromas pueden aparecer en cualquier persona, pero son más frecuentes en pacientes de mediana edad. Se localizan con mayor frecuencia en los huesos pequeños de la mano. De hecho, el encondroma es el tumor óseo más frecuente de la mano. Los encondromas también pueden desarrollarse en los huesos largos del cuerpo, como el fémur (hueso del muslo), la tibia (espinilla) y el húmero (hueso del brazo).
Los encondromas suelen ser tumores solitarios. Sin embargo, en casos excepcionales pueden aparecer tumores múltiples como parte de una enfermedad como la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci.
Los encondromas aislados rara vez se vuelven cancerosos, aunque el riesgo es ligeramente mayor en pacientes con la enfermedad de Ollier y el síndrome de Maffucci. Cuando los encondromas se vuelven cancerosos, suelen convertirse en un tipo de tumor maligno del cartílago denominado condrosarcoma.
Distinguir entre un encondroma benigno y la forma de muy bajo grado de un tumor maligno puede resultar difícil, incluso para los cirujanos ortopédicos especializados en tumores.
Causa
Se desconoce la causa exacta de los encondromas. Algunas investigaciones indican que pueden aparecer cuando las células se transforman en cartílago en lugar de en hueso.
No se cree que los tumores estén provocados por la radiación, la exposición a sustancias químicas ni por ninguna actividad concreta.
Síntomas
En la mayoría de los casos, los encondromas no son dolorosos y no provocan ningún síntoma. Sin embargo, si los tumores aparecen en las manos o los pies, o si hay múltiples lesiones, el hueso puede debilitarse y deformarse. Esto puede provocar fracturas óseas patológicas o el engrosamiento de los dedos afectados.
En los pacientes con la enfermedad de Ollier y el síndrome de Maffucci, las deformidades óseas pueden ser bastante graves. Si se han descartado otras causas de dolor, tu médico estudiará detenidamente el tumor para determinar si podría tratarse, en realidad, de un condrosarcoma de bajo grado. El dolor nocturno o en reposo suele indicar con mayor probabilidad la presencia de un tumor maligno. Sin embargo, dado que el dolor es un síntoma común de muchas afecciones y lesiones, tu médico llevará a cabo una evaluación exhaustiva.
Revisión médica
Dado que no suelen causar síntomas, la mayoría de los encondromas se detectan al realizarse radiografías de rutina por otros motivos, como una lesión o la artritis. Cuando esto ocurre, el médico te realizará un reconocimiento y es posible que solicite una serie de pruebas para confirmar que el tumor es, efectivamente, un encondroma, y no un tumor más agresivo o canceroso.
examen físico
Durante la exploración, el médico te hará un historial médico completo y te preguntará por tus síntomas. Te preguntará si el tumor te duele y cuándo se produce el dolor. Es más preocupante si el dolor se produce cuando estás en reposo o por la noche y no desaparece. El dolor provocado por la actividad física es menos preocupante.
En algunos casos, es posible que el médico te administre una inyección en la articulación cercana al tumor. Si la inyección alivia el dolor, eso indica que el encondroma no es la causa.
Pruebas
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes de estructuras densas, como los huesos. En las radiografías, los encondromas se observan como tumores pequeños (de menos de 5 cm), con forma de lóbulo y de color oscuro, situados en el centro del hueso. Suelen presentar manchas blancas o calcificaciones en su interior. Las zonas blancas del tumor muestran un patrón de anillos y arcos que indica que el tumor contiene cartílago.
Otras pruebas de imagen. Es posible que tu médico te pida una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para evaluar mejor tu tumor. Estas pruebas ofrecen una imagen más completa del hueso que rodea al tumor. Si el tumor se ha convertido en una neoplasia maligna, las pruebas pueden mostrar erosión ósea, inflamación ósea o una masa que crece fuera del hueso.
En algunos casos, el médico puede solicitar una gammagrafía ósea. Durante esta prueba, se inyecta en una vena una cantidad muy pequeña de un marcador radiactivo. Tanto los tumores benignos como los malignos pueden provocar un aumento de la captación del material radiactivo en el hueso debido a la actividad ósea. Los encondromas suelen aparecer activos en las gammagrafías óseas.
Biopsia. Puede ser necesario realizar una biopsia para descartar que se trate de un tumor más agresivo que un encondroma. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del tumor y se examina bajo el microscopio.
Una biopsia puede realizarse con anestesia local mediante una aguja o mediante una pequeña intervención quirúrgica abierta.
Grado. El grado, o agresividad, del tumor se determina mediante estudios de imagen y por el aspecto que presenta el tumor al microscopio.
Bajo el microscopio, los encondromas presentan islas de cartílago que se distinguen fácilmente del hueso normal que los rodea. Por lo general, no se encuentra cartílago en el centro de los huesos. Los encondromas de la mano y el pie, o los de pacientes con la enfermedad de Ollier o el síndrome de Maffucci, pueden contener cartílago de aspecto más peculiar. Puede resultar difícil distinguir estos tumores de los condrosarcomas de bajo grado.
Los condrosarcomas de bajo grado presentan un aspecto más celular que los encondromas al microscopio, y contienen menos tejido óseo normal. Dado que los condrosarcomas de bajo grado y los encondromas tienen un aspecto similar, cirujanos, radiólogos y patólogos con experiencia colaborarán para obtener la mejor interpretación posible del tumor.
Entre las características de un tumor más agresivo o de un condrosarcoma maligno se incluyen:
- Engrosamiento de la corteza externa del hueso
- Crecimiento óseo reactivo en la superficie externa del hueso
- Destrucción del hueso por el tumor
- Masa de tejido blando que se extiende desde el tumor
- Gran erosión ósea
- La erosión ósea va en aumento
- Erosión rodeada de hueso reactivo
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Si el tumor no te causa síntomas, es posible que tu médico te recomiende mantenerlo bajo observación y realizar un seguimiento para ver si evoluciona con el tiempo. Es posible que debas someterte a radiografías periódicas u otras pruebas. La mayoría de los médicos consideran que no es necesario extirpar los tumores que no causan síntomas.
Tratamiento quirúrgico
Curetaje
El curetaje es la intervención quirúrgica más habitual para tratar los encondromas. En el curetaje, se raspa el tumor para extraerlo del hueso. Una vez extirpados los encondromas, la mayoría no vuelve a aparecer. Si un tumor ha provocado una fractura ósea, el médico suele esperar a que la fractura se cure antes de tratar el tumor. A continuación, se realiza el curetaje del tumor para evitar otra fractura.
Injerto óseo
Tras el legrado, es posible que tu médico rellene la cavidad con un injerto óseo para estabilizar el hueso. El injerto óseo se obtiene de un donante (aloinjerto) o de otra zona de tu propio cuerpo (autoinjerto). En algunos casos, puede utilizarse otra sustancia para rellenar la cavidad.
Algunos tumores pueden parecer encondromas simples en las radiografías, pero son dolorosos. El tratamiento de estas lesiones puede ser objeto de controversia. Algunos médicos recomiendan un legrado quirúrgico. Otros consideran que es poco probable que los tumores sean la causa del dolor en esa zona, por lo que recomiendan un seguimiento mediante radiografías periódicas.
Lamentablemente, las biopsias no suelen resultar útiles en estos casos. Incluso para los patólogos especializados en huesos, puede resultar difícil diferenciar entre un encondroma benigno y un condrosarcoma de bajo grado. En este contexto, no se recomiendan las biopsias con aguja.
Los tumores más agresivos que provocan destrucción ósea o que presentan una masa que crece fuera del hueso suelen ser condrosarcomas. Estos tumores malignos deben extirparse en su totalidad. La técnica quirúrgica concreta que se utilice dependerá del grado del tumor; sin embargo, la gran mayoría de los pacientes serán tratados únicamente con cirugía.
La quimioterapia o la radioterapia rara vez tienen cabida en el tratamiento de los condrosarcomas.
Investigación en el horizonte
Se están llevando a cabo numerosas investigaciones sobre los encondromas y los condrosarcomas. Los estudios actuales tratan de identificar marcadores químicos que puedan ayudar a los médicos a distinguir entre los tumores de cartílago benignos y los malignos.
Otros estudios analizan las diferentes características de los tumores mediante técnicas de imagen especializadas, como la resonancia magnética (RM), la tomografía computarizada (TC) o la tomografía por emisión de positrones (PET).
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