Enfermedades y afecciones
Lesiones de los ligamentos colaterales
Las lesiones de los ligamentos colaterales consisten en un estiramiento o desgarro de los ligamentos situados a los lados de la rodilla. Existen dos ligamentos colaterales principales:
- El ligamento colateral medial (LCM), situado en la parte interna
- El ligamento colateral lateral (LCL), situado en la parte exterior
Una de las lesiones de rodilla más frecuentes es la rotura del ligamento colateral medial (LCM), que representa entre el 43 % y el 52 % de todas las lesiones de rodilla. Aunque el ligamento colateral lateral (LCL) se lesiona con mucha menos frecuencia (menos del 2 % de las lesiones de rodilla), sigue siendo vulnerable a las roturas.
Aunque cualquiera puede sufrir una lesión en estos ligamentos, las lesiones del ligamento colateral medial (LCM) y del ligamento colateral lateral (LCL) son más frecuentes en personas que practican actividades —como el fútbol, el hockey sobre hielo y el esquí— que requieren giros, cambios de dirección o golpes directos en las rodillas.
Las roturas del ligamento colateral medial (MCL) y del ligamento colateral lateral (LCL) pueden tratarse mediante cirugía o de forma conservadora. El tratamiento de su lesión dependerá de varios factores, entre ellos:
- La gravedad de tu lesión
- Tanto si has sufrido lesiones en otros ligamentos, como el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP) o el menisco
- Tanto si tu lesión es crónica como si es de larga duración
Anatomía de la rodilla
La rodilla está formada por cuatro componentes principales: huesos, cartílago, ligamentos y tendones.
Huesos
Tres huesos se unen para formar la articulación de la rodilla: el fémur (hueso del muslo), la tibia (espinilla) y la rótula (patela). El fémur se extiende desde la parte superior de la rodilla y se une a la tibia, que se encuentra por debajo de la rodilla. La patela en la parte delantera de la articulación.
Ligamentos
Los huesos están unidos entre sí mediante ligamentos. En la rodilla hay cuatro ligamentos principales. Actúan como cuerdas resistentes que mantienen unidos los huesos y garantizan la estabilidad de la rodilla:
Ligamentos colaterales. Se encuentran a los lados de la rodilla. Controlan el movimiento lateral de la rodilla y la protegen frente a movimientos anormales.
- El ligamento colateral medial (LCM) se encuentra en la parte interna. Une el fémur con la tibia.
- El ligamento colateral lateral (LCL) se encuentra en la parte exterior. Une el fémur con el fíbula el hueso más pequeño de la pierna).
Ligamentos cruzados. Seencuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X, con el ligamento cruzado anterior (LCA) en la parte delantera y el ligamento cruzado posterior (LCP) en la parte trasera.
Los ligamentos cruzados controlan el movimiento hacia delante y hacia atrás de la rodilla. La mayoría de las roturas graves del ligamento colateral medial (LCM) se producen al mismo tiempo que las roturas del ligamento cruzado anterior (LCA).
Cartílago
El cartílago articular recubre las superficies del fémur, la tibia y la rótula. Reduce la fricción y ayuda a que los huesos se deslicen suavemente unos contra otros al mover la pierna.
Menisco
El cartílago de la rodilla está protegido por los meniscos, unos discos elásticos con forma de C que actúan como «amortiguadores» entre el fémur y espinilla, lo que ayuda a proteger y estabilizar las articulaciones de la rodilla. Cada rodilla tiene dos meniscos: uno en la parte exterior (lateral) y otro en la parte interior (medial).
Las personas que sufren una rotura del ligamento colateral medial (LCM) pueden sufrir al mismo tiempo una rotura de menisco.
Tendones
Los tendones conectan los huesos con los músculos. Permiten el movimiento de las articulaciones y aportan estabilidad.
Descripción
La rodilla no está diseñada para soportar fuerzas laterales. Cuando se gira demasiado rápido o se recibe un impacto directo en el lateral de la rodilla, la articulación se ve obligada a doblarse en la dirección incorrecta. Esto ejerce una enorme tensión sobre los ligamentos.
Una lesión del ligamento colateral suele referirse a:
- Rotura del ligamento colateral medial (MCL) o del ligamento colateral lateral (LCL) dentro del propio ligamento
- Un desgarro en la unión entre el hueso y el ligamento, lo que significa que el ligamento se desprende del hueso y puede llevarse consigo un pequeño fragmento de hueso.
El ligamento colateral medial (MCL) se lesiona con más frecuencia que el ligamento colateral lateral (LCL), ya que la parte exterior de la rodilla está más expuesta a los impactos.
Clasificación de las roturas del ligamento colateral
Las lesiones de ligamentos se clasifican mediante un sistema de esguinces de tres grados, basado en el grado de lesión:
- Grado 1. El ligamento presenta una lesión leve. Se ha distendido ligeramente, pero sigue siendo capaz de contribuir a la estabilidad de la articulación de la rodilla. El ligamento colateral medial (LCM) o el ligamento colateral lateral (LCL) están intactos.
- Grado 2. En un esguince de grado 2, el ligamento se estira hasta el punto de perder su firmeza. A menudo se denomina «desgarro parcial del ligamento».
- Grado 3. Este tipo de esguince se conoce comúnmente como rotura completa del ligamento. El ligamento se ha partido por la mitad o se ha desprendido directamente del hueso. La articulación de la rodilla está inestable.
Causas de las lesiones del ligamento colateral
Las lesiones de los ligamentos colaterales suelen estar provocadas por una fuerza que empuja la rodilla hacia un lado y somete al ligamento a una tensión excesiva.
- Las roturas del ligamento colateral medial suelen producirse a raíz de un traumatismo directo o de cambios bruscos de dirección o velocidad. La tensión que se ejerce en la parte exterior de la rodilla a causa de estos incidentes puede provocar una distensión o una rotura del ligamento colateral medial.
- Las roturas del ligamento colateral lateral se producen por un traumatismo en la parte interna de la rodilla, que empuja la rodilla hacia fuera y ejerce tensión sobre el ligamento.
Factores de riesgo de lesiones en los ligamentos colaterales
- Deportes de alto contacto
- Deportes que implican giros a gran velocidad
- Falta de fuerza en la parte inferior del cuerpo
- Lesiones de rodilla anteriores
Síntomas de las lesiones del ligamento colateral
Cuando te lesionas el ligamento colateral medial (MCL) o el ligamento colateral lateral (LCL), es posible que oigas o sientas un «chasquido» y que notes que la rodilla se te dobla. Otros síntomas son:
- Dolor en los laterales de la rodilla. Si hay una lesión del ligamento colateral medial (LCM), el dolor se localizará en la parte interna de la rodilla; una lesión del ligamento colateral lateral (LCL) puede provocar dolor en la parte externa de la rodilla.
- Hinchazón en la zona de la lesión.
- Inestabilidad: la sensación de que la rodilla se te va a doblar.
- Sensibilidad al palpar el lado lesionado de la rodilla.
- Rigidez: la incapacidad para estirar o doblar completamente la rodilla
Diagnóstico de una lesión del ligamento colateral
examen físico historial clínico
Tu médico te preguntará lo siguiente:
- Causa de tu lesión
- Síntomas actuales (hinchazón, chasquidos, etc.)
- Medidas que ha probado para aliviar sus síntomas (por ejemplo, hielo, analgésicos)
- ¿Ha sufrido alguna lesión en la rodilla en el pasado?
- Tu nivel de actividad habitual
El médico examinará todas las estructuras de la rodilla lesionada y las comparará con las de la rodilla sana. La mayoría de las lesiones de ligamentos pueden diagnosticarse mediante un examen físico exhaustivo examen físico la rodilla.
pruebas de imagen
Por lo general, el médico solicitará pruebas de imagen confirmar el diagnóstico y descartar otras lesiones. Estas pruebas pueden incluir:
Radiografías. Aunque las radiografías no muestran explícitamente ninguna lesión en los ligamentos colaterales, pueden revelar si el ligamento arrancó un fragmento de hueso al lesionarse.
Las radiografías de carga (imágenes en las que el médico ejerce presión sobre la parte interna y externa de la rodilla) son importantes en pacientes jóvenes para evaluar si la placa de crecimiento alguna lesión.
Resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética ofrece la mejor visión de los ligamentos lesionados. Permite al médico examinar todas las estructuras de la rodilla (por ejemplo, ligamentos, cartílago, menisco) y proporciona información sobre la gravedad de la lesión.
Tratamiento de las lesiones del ligamento colateral
El tratamiento de las lesiones de los ligamentos colaterales depende de las necesidades individuales del paciente, de la gravedad de la lesión y de si hay otras lesiones.
Ligamento colateral medial
Si tienes una lesión leve del ligamento colateral medial (LCM) y no presentas otras lesiones asociadas, puedes tratar tu lesión sin necesidad de cirugía.
- El tratamiento se centra en el reposo, el hielo, la compresión y la reducción de la inflamación mediante medicamentos.
- Puedes seguir moviéndote mientras llevas puesta una rodillera articulada para mayor estabilidad.
- Además, trabajarás con un fisioterapeuta para prevenir la rigidez y recuperar la fuerza y la confianza en la rodilla.
Ligamento colateral lateral
Al igual que las roturas del ligamento colateral medial (MCL), las roturas del ligamento colateral lateral (LCL) suelen poder tratarse sin cirugía. Si tu lesión del LCL afecta a otras estructuras de la rodilla, el tratamiento también se centrará en ellas.
El tratamiento conservador es una opción para las roturas del ligamento colateral lateral (LCL) que no sean graves —de grado I y II— y que sean estables. Por lo general, el paciente no podrá apoyar el pie durante una semana y deberá utilizar una rodillera articulada para estabilizar la rodilla durante la recuperación. La fisioterapia también es fundamental para recuperar la movilidad y la fuerza.
Se puede recomendar una intervención quirúrgica si el ligamento se ha desprendido directamente del hueso o si presentas otras lesiones además de la rotura del ligamento colateral lateral (LCL).
Reincorporación al deporte tras una lesión del ligamento colateral
Tras el tratamiento inicial tras la lesión, el objetivo de tu atención se centrará en recuperar tu nivel de actividad anterior. Esto se puede conseguir trabajando de forma constante con un fisioterapeuta.
Una vez que hayas recuperado tu amplitud de movimiento tu fuerza, es posible que tu médico te permita iniciar la progresión funcional. Se trata de una reincorporación gradual y progresiva a las actividades deportivas. Dependiendo de la gravedad de tu esguince, es posible que tu médico te sugiera llevar una rodillera durante la práctica deportiva para evitar una nueva lesión.
Aportado y/o actualizado por
Revisado por pares por
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.
El contenido de este sitio web puede haber sido traducido del inglés a otros idiomas mediante herramientas de inteligencia artificial. Las traducciones se ofrecen para comodidad de los lectores y es posible que no hayan sido revisadas ni verificadas por profesionales sanitarios. La AAOS no ofrece ninguna garantía respecto a la exactitud, fiabilidad o exhaustividad de la información traducida y declina toda responsabilidad por cualquier problema que pueda derivarse de su uso. Se recomienda encarecidamente a los usuarios que consulten el contenido original en inglés y que acudan a profesionales sanitarios cualificados antes de tomar cualquier decisión médica. Al utilizar el contenido traducido, usted reconoce y acepta estas limitaciones y asume toda la responsabilidad por cualquier confianza depositada en la información proporcionada.