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Testimonio de un paciente: Artrosis y prótesis total de rodilla

James Alekna, un profesional de las tecnologías de la información ya jubilado, empezó a notar dolor en las rodillas hace unos 14 años. Cuando le resultó difícil trabajar en su jardín y jugar al golf, Jim acudió a un cirujano ortopédico. Una serie de radiografías reveló que padecía osteoartritis, también conocida como artritis «por desgaste», una enfermedad degenerativa en la que el cartílago liso que recubre los extremos de los huesos se va desgastando gradualmente.

«El pronóstico era que, con el tiempo, tendría que someterme a una artroplastia total de rodilla», recuerda Jim. Como por entonces solo tenía 62 años, su cirujano quería posponer la intervención el mayor tiempo posible. En los cinco años siguientes, el dolor de rodilla de Jim se intensificó. El dolor era insoportable y le impedía participar en sus actividades al aire libre favoritas.

En 2006, se solicitaron una segunda serie de radiografías, que revelaron que la artritis de Jim había avanzado hasta el punto de que los huesos rozaban entre sí. El Dr. Jonathan Schaffer, MD y máster en Administración de Empresas (MBA), cirujano ortopédico de la Clínica Cleveland, recomendó la cirugía. En septiembre de ese año, Jim se sometió a una artroplastia total bilateral de rodilla.

«Tras la operación, me sometí a una fisioterapia intensiva en un centro médico del propio hospital durante ocho días, a cuatro semanas de terapia a domicilio, a un mes de fisioterapia en un centro médico ambulatorio de bienestar y a tres meses de fisioterapia en un centro local de salud y bienestar», explica. Decidido a recuperar su estilo de vida activo, Jim se dedicó en cuerpo y alma a su programa de fisioterapia, al que atribuye el mérito de ser el factor principal de su exitosa recuperación.

Jim ha podido retomar todas las actividades que realizaba antes de la operación. Ahora puede disfrutar más del aire libre y ya no se ve limitado por el dolor. «Soy capaz de alcanzar o superar cualquier objetivo que me proponga», afirma.

Jim ha aprovechado su experiencia para ayudar a otras personas que padecen la misma afección. Ha participado en mesas redondas oficiales en la Clínica Cleveland, en las que se abordaron todas las facetas de la cirugía ortopédica, desde el diagnóstico, la programación y las visitas preoperatorias hasta la experiencia el día de la intervención, la estancia hospitalaria postoperatoria y la rehabilitación. Jim consideró que la experiencia fue sumamente gratificante. «Me enorgullece decir que varias recomendaciones fueron aceptadas y puestas en práctica en la Clínica Cleveland», afirma.

La Clínica Cleveland también cuenta con un «programa de acompañamiento», que empareja a un paciente preoperatorio con un antiguo paciente para que este último le cuente su experiencia desde el punto de vista del paciente. «Si un paciente se muestra reacio o tiene miedo ante la cirugía, se le pone en contacto con un acompañante», explica Jim. Jim ha sido acompañante de cuatro pacientes, todos los cuales acabaron sometiéndose a una artroplastia. Todavía mantiene contacto por correo electrónico con dos de ellos.

Jim está agradecido por la cirugía ortopédica a la que se sometió y es consciente de que la investigación es fundamental para seguir mejorando la experiencia de los futuros pacientes. «Los implantes que se utilizaron en la cirugía de sustitución tienen una vida útil de aproximadamente diez años, dependiendo del estilo de vida del paciente», explica. Jim espera que, dado que es una persona muy activa, sus implantes tengan una vida útil más larga y que, algún día, los investigadores desarrollen nuevos materiales para que los pacientes no necesiten someterse a nuevas intervenciones quirúrgicas.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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