Enfermedades y afecciones
Deformidad espinal en niños con mielomeningocele
La mielomeningocele, o espina bífida quística, es una malformación congénita que se produce durante las primeras semanas del desarrollo fetal. Es el tipo más frecuente y más grave de espina bífida, una malformación del tubo neural que afecta a unos 1.400 bebés cada año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
En los bebés con mielomeningocele, algunas partes de los huesos de la espalda (vértebras) no se desarrollan correctamente y no se cierran por completo alrededor de la médula espinal. Como consecuencia, partes de la médula espinal, los nervios, el líquido cefalorraquídeo y los tejidos circundantes sobresalen a través de la columna vertebral incompleta y quedan expuestos. Estos tejidos suelen formar un saco que sobresale de la espalda del bebé.
La abertura o saco de la mielomeningocele puede formarse en cualquier punto de la espalda, pero suele aparecer con mayor frecuencia en la zona lumbar. Por lo general, los bebés pierden la función nerviosa por debajo del punto de la columna vertebral donde se produce el defecto. En muchos casos de mielomeningocele, los bebés y los niños presentan pérdida de sensibilidad, parálisis y problemas intestinales y vesicales. La parálisis puede provocar deformidades en las piernas, los pies y la espalda.
Muchos niños con mielomeningocele desarrollan deformidades graves de la columna vertebral, como la escoliosis. Este artículo se centra en el tratamiento de las deformidades de la columna vertebral asociadas al mielomeningocele.
Dado que los niños con mielomeningocele pueden presentar diversos problemas de salud, el tratamiento requiere la colaboración de un equipo de médicos y profesionales sanitarios de diferentes especialidades médicas que trabajan conjuntamente para proporcionarles la atención necesaria.
Causa
Se desconoce la causa de la mielomeningocele.
Se sabe que la ingesta de ácido fólico reduce el riesgo de sufrir defectos del tubo neural, como la espina bífida. Dado que este tipo de defectos se desarrollan en una fase muy temprana del embarazo, los médicos recomiendan hoy en día a las futuras madres que tomen ácido fólico antes de quedarse embarazadas, así como durante el embarazo. Como resultado, la incidencia de defectos del tubo neural, como la mielomeningocele, está disminuyendo.
La aparición de un problema en la columna vertebral, o curvatura, es frecuente en los casos más graves de mielomeningocele. La curvatura puede deberse a:
- Músculos del tronco débiles que provocan el colapso de la columna vertebral (neuromuscular)
- Vértebras con malformaciones (congénitas)
- Una combinación de ambas cosas
Los tres tipos más comunes de deformidad de la columna vertebral son:
- Escoliosis (curvatura lateral de la columna vertebral hacia la izquierda o hacia la derecha). La escoliosis en niños con mielomeningocele suele deberse a una falta de control neuromuscular: los músculos del tronco son débiles y no pueden sostener la columna vertebral. Este tipo de escoliosis puede estar asociado a lo que se denomina «anclaje de la médula espinal».
- Cifosis (curvatura excesiva de la espalda). La cifosis puede desarrollarse a raíz de desequilibrios musculares en el tronco del niño asociados a una parálisis. Una forma especialmente grave de esta afección se denomina mielocifosis, que se caracteriza por una gran rigidez y puede ir acompañada de lesiones cutáneas en el vértice (punto más alto) de la protuberancia.
- Lordosis (curvatura lumbar excesiva). La lordosis puede producirse cuando los músculos de la cadera del niño están tensos, lo que hace pelvis la pelvis desplace hacia delante y se desarrolle una curvatura lumbar excesiva.
Revisión médica
Un niño con mielomeningocele necesita la atención continua de varios especialistas médicos.
- Un cirujano ortopédico se encarga de tratar cualquier problema óseo o muscular que afecte a la capacidad funcional del niño.
- Un neurocirujano supervisa el estado de salud del cerebro y la médula espinal del niño
- Un urólogo se encarga de tratar cualquier problema intestinal y vesical.
- Un médico especialista en rehabilitación física (fisiatra) ayuda a personalizar las ortesis y/o a realizar las modificaciones necesarias en la silla de ruedas.
El tratamiento de la curvatura de la columna vertebral lo dirige un cirujano ortopédico pediátrico, pero, dado que estos niños tienen necesidades médicas muy diversas, es necesario que participe todo el equipo médico para garantizar el mejor resultado posible.
examen físico
La mayoría de los niños con mielomeningocele utilizan sillas de ruedas debido a una parálisis parcial o total de las piernas. Una curvatura de la columna vertebral puede provocar desequilibrios al sentarse que ejercen demasiada presión sobre determinadas zonas y dan lugar a problemas cutáneos. Por ejemplo, la protuberancia de la cifosis puede presionar contra el respaldo de la silla de ruedas, provocando úlceras por presión que resultan difíciles de curar.
Una curvatura por cifosis también puede obligar al niño a inclinarse hacia delante y a apoyarse constantemente en las manos. Sin el uso de las manos, el niño no es capaz de realizar muchas actividades cotidianas.
El cirujano ortopédico examinará la curvatura del niño y evaluará si presenta problemas de equilibrio al sentarse, lesiones cutáneas o dificultades en las actividades cotidianas.
pruebas de imagen
Radiografías. Las radiografías de la columna vertebral ayudan al médico a evaluar el estado y la posición de los huesos del niño.
Una radiografía también permitirá al médico evaluar la gravedad de la curvatura. El médico medirá el grado de curvatura tal y como se aprecia en la radiografía para determinar el tratamiento adecuado.
En general, las curvaturas de 20° o más se consideran graves y requieren tratamiento. Las curvaturas superiores a 45° o 50° probablemente requieran una intervención quirúrgica para recuperar una postura más normal.
Resonancia magnética (RM). Las resonancias magnéticas proporcionan imágenes nítidas de los tejidos blandos y ayudan al médico a evaluar el estado de la médula espinal.
Tratamiento
Muchas deformidades de la columna vertebral en niños con mielomeningocele tienden a agravarse. A medida que la curvatura de la columna avanza, aumenta el riesgo de que surjan problemas cutáneos y funcionales. Además, las curvaturas graves pueden reducir el espacio torácico, lo que podría provocar problemas cardíacos y pulmonares.
Tratamiento no quirúrgico
Corsé ortopédico. Si el niño aún está en fase de crecimiento y la curvatura de la columna vertebral es flexible, el médico puede recomendar el uso de un corsé ortopédico. Aunque el corsé no puede enderezar una curvatura de la columna, puede ralentizar su progresión y permitir que el niño crezca más antes de que sea necesaria una intervención quirúrgica.
Los aparatos ortodónticos deben fabricarse a medida para que se adapten al niño y no le provoquen irritaciones en la piel ni otros problemas.
Modificación de la silla de ruedas. Si un niño presenta un desplazamiento pelvis afecta a su equilibrio, la silla de ruedas puede modificarse para mejorar su postura. Al igual que el uso de ortesis, la modificación de la silla de ruedas puede mejorar la funcionalidad del niño y ralentizar la progresión de la curvatura, pero no debe considerarse una cura.
Tratamiento quirúrgico
Si el uso de corsés y/o las modificaciones en la silla de ruedas no resultan eficaces para controlar la progresión de la curvatura de la columna vertebral, o si un niño acude al médico con una curvatura grave de la columna, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
La intervención quirúrgica para corregir una curvatura de la columna vertebral se denomina fusión espinal. La idea básica consiste en realinear y fusionar las vértebras curvadas para que se unan y formen un único hueso sólido. Se utilizan tornillos, varillas, ganchos o alambres para mantener los huesos en su sitio. La fusión espinal puede:
- Endereza la columna vertebral para mejorar la postura y reducir la necesidad de que el niño utilice las manos y los brazos para sostener la parte superior del cuerpo
- Evita que se formen puntos de presión debido a una postura desequilibrada al sentarte, lo que puede provocar lesiones en la piel
El tratamiento quirúrgico de los niños con deformidades de la columna asociadas a mielomeningocele puede resultar complicado debido a:
- Un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas
- Otros problemas médicos, como la hidrocefalia, las afecciones cutáneas y las infecciones del tracto urinario
Sin embargo, una planificación preoperatoria minuciosa con un equipo de profesionales sanitarios, junto con los nuevos diseños de implantes de fusión, puede dar lugar a resultados satisfactorios.
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.
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