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Ejercicios tras una artroplastia de rodilla (Knee Replacement Exercises)

La práctica regular de ejercicio para recuperar la fuerza y la movilidad de la rodilla, así como una reincorporación gradual a las actividades cotidianas, son importantes para su recuperación completa. Su cirujano ortopédico y su fisioterapeuta pueden recomendarle que realice ejercicios durante unos 20 a 30 minutos, dos o tres veces al día, y que camine 30 minutos, dos o tres veces al día, durante la fase inicial de su recuperación. Su cirujano ortopédico puede sugerirle algunos de los siguientes ejercicios. La siguiente guía puede ayudarle a comprender mejor su programa de ejercicios y actividades, supervisado por su fisioterapeuta y su cirujano ortopédico.

Ejercicios en la fase temprana del postoperatorio

Empiece a realizar los siguientes ejercicios tan pronto como pueda. Puede empezar a hacerlos en la sala de recuperación tras la intervención quirúrgica. Es posible que al principio le resulten incómodos, pero estos ejercicios le ayudarán a recuperarse y realmente reducirán el dolor postoperatorio.

Contraer el cuádriceps

Apriete el músculo del muslo. Intente estirar la rodilla. Mantenga la posición entre 5 y 10 segundos. Realice este ejercicio unas 10 veces durante 2 series de un minuto, descanse un minuto y repita. Continúe hasta que sienta que el muslo está agotado.

Elevación de la pierna extendida

Contraiga el músculo del muslo con la rodilla totalmente extendida sobre la cama, como en el ejercicio «Contraer el cuádriceps». Levante la pierna varias pulgadas. Mantenga la posición entre 5 y 10 segundos. Bájela lentamente. Repítalo hasta que sienta que el muslo está agotado. También puede levantar la pierna mientras está sentado. Contraiga el músculo del muslo por completo y mantenga la rodilla totalmente extendida con la pierna sin apoyo. Hágalo como se ha indicado anteriormente. Continúe con estos ejercicios periódicamente hasta que recupere por completo la fuerza en el muslo.

Disparar con el tobillo

Mueva el pie hacia arriba y hacia abajo rítmicamente, contrayendo los músculos del peroné y la tibia. Realice este ejercicio de forma periódica durante 2 o 3 minutos, dos o tres veces por hora en la sala de recuperación. Continúe con este ejercicio hasta que se recupere por completo y haya desaparecido toda la hinchazón del tobillo y de la parte inferior de la pierna.

Ejercicios con la rodilla extendida

Coloque una toalla pequeña enrollada sobre el talón, de modo que este no toque la cama. Tense el muslo. Intente extender completamente la rodilla y tocar la cama con la parte posterior de la rodilla. Mantenga la rodilla completamente extendida durante 5 a 10 segundos. Repita el ejercicio hasta que sienta que el muslo está agotado.

Flexión de la rodilla con apoyo en la cama

Doble la rodilla todo lo que pueda mientras desliza el pie por la cama. Mantenga la rodilla doblada el mayor tiempo posible durante 10 segundos y, a continuación, extiéndala. Repita el ejercicio varias veces hasta que sienta que la pierna está cansada o hasta que pueda doblar la rodilla por completo.

Doblar la rodilla con apoyo mientras se está sentado

Mientras está sentado en el borde de la cama o en una silla con el muslo apoyado, coloque un pie detrás del talón de la rodilla operada para apoyarse. Doble lentamente la rodilla tanto como pueda. Mantenga la rodilla en esta posición entre 5 y 10 segundos. Repita el ejercicio varias veces hasta que sienta que la pierna se le cansa o hasta que pueda doblar la rodilla por completo.

Doblar la rodilla sin apoyo mientras se está sentado

Mientras está sentado en el borde de la cama o en una silla con el muslo apoyado, doble la rodilla todo lo que pueda hasta que el pie toque el suelo. Con el pie ligeramente apoyado en el suelo, deslice la parte superior del cuerpo hacia delante en la silla para aumentar la flexión de la rodilla. Mantenga la posición entre 5 y 10 segundos. Extienda la rodilla por completo. Repita varias veces hasta que sienta la pierna cansada o hasta que pueda doblar la rodilla por completo.

Actividad temprana

Poco después de la intervención quirúrgica, empezará a caminar distancias cortas por la sala del hospital y a realizar actividades cotidianas. Esta actividad temprana favorece su recuperación y ayuda a que la rodilla recupere su fuerza y movilidad.

Caminar

Caminar correctamente es la mejor forma de ayudar a la rodilla a recuperarse. Al principio, caminará con un andador o con muletas. El cirujano o el fisioterapeuta le indicarán cuánto peso debe apoyar en la pierna al caminar.

Póngase de pie cómodamente, repartiendo el peso de forma equilibrada sobre el andador o las muletas. Avance el andador o las muletas una distancia corta; a continuación, estire hacia delante la pierna operada con la rodilla extendida, de modo que el talón toque el suelo primero. A medida que avance, la rodilla y el tobillo se doblarán y todo el pie descansará uniformemente sobre el suelo. Al completar el paso, los dedos del pie se levantarán del suelo y la rodilla y la cadera se doblarán para que pueda dar el siguiente paso. Recuerde: toque el suelo primero con el talón, apoye todo el pie y, a continuación, levante los dedos del pie del suelo.

Camine con el mayor ritmo y suavidad que pueda. No se precipite. Ajuste la longitud de la zancada y la velocidad según sea necesario para mantener un ritmo constante. A medida que mejore su resistencia y fuerza muscular, podrá pasar más tiempo caminando. Poco a poco irá apoyando más peso en la pierna. Puede utilizar un bastón en la mano opuesta a la de la intervención quirúrgica y, con el tiempo, llegar a caminar sin apoyo.

Cuando pueda caminar y permanecer de pie durante más de 10 minutos y la rodilla esté lo suficientemente fuerte como para no tener que apoyarse en el andador ni en las muletas (normalmente entre 2 y 3 semanas después de la intervención), podrá empezar a utilizar una sola muleta o un bastón. Sujete el apoyo con la mano opuesta al lado de la intervención. No debe cojear ni inclinarse hacia el lado de la rodilla operada.

Subir y bajar las escaleras

La capacidad para subir y bajar escaleras requiere fuerza y flexibilidad. Al principio, necesitará un pasamanos como apoyo y solo podrá dar un paso cada vez. Suba siempre las escaleras con la rodilla sana y bájelas con la rodilla operada. Recuerde: «arriba con la sana» y «abajo con la operada». Quizá le convenga contar con alguien que le ayude hasta que haya recuperado la mayor parte de su fuerza y movilidad. Subir escaleras es una actividad ideal para trabajar la resistencia y el fortalecimiento. No intente subir un peldaño más alto que la altura estándar (7 pulgadas) y utilice siempre una barandilla para mantener el equilibrio. Cuando haya ganado fuerza y movilidad, podrá empezar a subir escaleras con un pie tras otro.

Actividades y ejercicios avanzados

Una vez que haya recuperado la autonomía para desplazarse en distancias cortas y dar unos pocos pasos, podrá aumentar su nivel de actividad. El dolor que padecía en la rodilla antes de la operación, así como el dolor y la hinchazón posteriores a la misma, han debilitado la rodilla. La recuperación completa llevará muchos meses. Los siguientes ejercicios y actividades le ayudarán a recuperarse por completo.

Doblar la rodilla estando de pie 

Póngase de pie con la ayuda de un andador o unas muletas, levante el muslo y doble la rodilla todo lo que pueda. Mantenga la posición entre 5 y 10 segundos. A continuación, enderece la rodilla, tocando el suelo primero con el talón. Repita el ejercicio varias veces hasta que se canse.

Flexión de rodilla con apoyo 

Tumbado boca arriba, coloque una toalla doblada sobre la rodilla operada y deje que la toalla caiga hasta el pie. Doble la rodilla y aplique una ligera presión con la toalla para aumentar la flexión. Mantenga esta posición entre 5 y 10 segundos. Repita el ejercicio varias veces hasta que se canse.

Ejercicios de rodilla con resistencia 

Puede colocarse unas pesas ligeras alrededor del tobillo y repetir cualquiera de los ejercicios anteriores. Estos ejercicios de resistencia pueden comenzar entre 4 y 6 semanas después de la cirugía. Empiece con pesas de uno o dos; aumente gradualmente el peso a medida que recupere la fuerza. (En la mayoría de las tiendas de artículos deportivos se pueden comprar pesas baratas para el tobillo con correas de velcro.)

Pedalear es una actividad ideal para ayudarle a recuperar y fortalecer la musculatura, así como a mejorar la movilidad de la rodilla. Al principio, ajuste la altura del sillín de modo que la planta del pie apenas toque el pedal con la rodilla casi estirada. Al principio, pedalee hacia atrás. Pedalee hacia delante solo cuando le resulte cómodo pedalear hacia atrás. A medida que vaya ganando fuerza (en un plazo de 4 a 6 semanas), aumente poco a poco la resistencia de la bicicleta estática. Pedalee entre 10 y 15 minutos dos veces al día y aumente gradualmente hasta alcanzar entre 20 y 30 minutos, tres o cuatro veces por semana.

Pedalear

Pedalear es una actividad ideal para ayudarle a recuperar y fortalecer la musculatura, así como a mejorar la movilidad de la rodilla. Al principio, ajuste la altura del sillín de modo que la planta del pie apenas toque el pedal con la rodilla casi estirada. Al principio, pedalee hacia atrás. Pedalee hacia delante solo cuando le resulte cómodo pedalear hacia atrás. A medida que vaya ganando fuerza (en un plazo de 4 a 6 semanas), aumente poco a poco la resistencia de la bicicleta estática. Pedalee entre 10 y 15 minutos dos veces al día y aumente gradualmente hasta alcanzar entre 20 y 30 minutos, tres o cuatro veces por semana.

Dolor o hinchazón después del ejercicio 

Es posible que sienta dolor o hinchazón en la rodilla después de hacer ejercicio u otra actividad. Puede aliviar estos síntomas elevando la pierna y aplicándose hielo envuelto en una toalla. El ejercicio y la actividad física deberían mejorar su fuerza y movilidad de forma progresiva. Si tiene alguna pregunta o problema, llame a su cirujano ortopédico o a su fisioterapeuta.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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