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Periostitis tibial (síndrome de la espinilla)

La periostitis tibial es un problema frecuente que se produce al hacer ejercicio. El término «periostitis tibial» hace referencia al dolor en la parte interna de la espinilla (tibia).

Este dolor suele aparecer tras la actividad física y suele estar relacionado con el running. Cualquier actividad deportiva intensa puede provocar periostitis tibial, sobre todo si acabas de empezar un programa de acondicionamiento físico.

Existen algunos métodos sencillos que pueden aliviar este dolor. El reposo, la aplicación de hielo y los estiramientos suelen ser eficaces. Tener cuidado de no excederse en la rutina de ejercicio ayudará a prevenir la reaparición de la periostitis tibial.

Descripción

La periostitis tibial (síndrome de sobrecarga tibial medial) es una inflamación de los músculos, los tendones y el tejido óseo que rodea la tibia. El dolor suele aparecer a lo largo del borde interno de la tibia, donde los músculos se insertan en el hueso.

Causa

En general, la periostitis tibial se produce cuando el músculo y el tejido óseo (periostio) de la pierna se someten a un esfuerzo excesivo debido a la repetición de una actividad.

Este dolor puede aparecer tras cambios repentinos en la actividad física. Pueden producirse cambios en la frecuencia, como un aumento del número de días que se hace ejercicio a la semana. Los cambios en la duración y la intensidad, como correr distancias más largas o en pendientes, también pueden provocar periostitis tibial.

Estos son algunos otros factores que contribuyen a la periostitis tibial:

  • Tener pie plano o arcos con una rigidez anómala.
  • Hacer ejercicio con calzado inadecuado o desgastado.

Las personas que corren tienen un mayor riesgo de sufrir dolor en las espinillas. Los bailarines y los reclutas del ejército son dos grupos a los que también se les diagnostica con frecuencia esta afección.

Síntomas

El síntoma más frecuente de la periostitis tibial es el dolor a lo largo del borde de la tibia. También puede producirse una ligera hinchazón.

El dolor de la periostitis tibial puede:

  • ser agudo y similar al sonido de una navaja, o bien sordo y punzante;
  • que se produzcan durante el ejercicio y después de este;
  • empeorar al tocar la zona dolorida.

Reconocimiento médico

Tras hablar sobre los síntomas y el historial médico, el médico le examinará la parte inferior de la pierna. Es muy importante que el diagnóstico sea preciso. A veces, pueden existir otros problemas que puedan afectar a la recuperación.

El médico puede solicitarle pruebas de diagnóstico por imagen adicionales para descartar otros problemas en la tibia. Existen diversas afecciones que pueden provocar dolor en la tibia, como la fractura por sobrecarga, la tendinitis y el síndrome compartimental crónico por ejercicio.

Fractura por sobrecarga

Si la periostitis tibial no responde al tratamiento, es posible que el médico quiera asegurarse de que usted no sufra una fractura por sobrecarga. Una fractura por sobrecarga consiste en pequeñas roturas en la tibia provocadas por el esfuerzo y la sobrecarga.

Las pruebas diagnósticas que generan imágenes de la anatomía ayudan a diagnosticar estas afecciones. Por lo general, una resonancia magnética (RM) y una densitometría ósea permiten detectar las fracturas por sobrecarga en la tibia.

Tendinitis

Los tendones conectan los músculos con los huesos, y la tendinitis se produce cuando estos tendones se inflaman. Esto puede resultar doloroso, al igual que la periostitis tibial, sobre todo si hay un desgarro parcial en el tendón afectado. Las resonancias magnéticas pueden ayudar a diagnosticar la tendinitis.

Síndrome compartimental crónico por ejercicio

Existe una afección poco frecuente denominada «síndrome compartimental crónico por ejercicio» que provoca síntomas similares a los de la periostitis tibial. El síndrome compartimental es una afección dolorosa que se produce cuando la presión en el interior de los músculos se acumula hasta alcanzar niveles peligrosos. El síndrome compartimental crónico por ejercicio se debe a la práctica de ejercicio físico. El dolor suele aliviarse poco después de interrumpir la actividad.

Las pruebas que se utilizan para diagnosticar esta afección consisten en medir la presión interna de los compartimentos de la pierna antes y después del ejercicio.

Tratamiento

Tratamiento no quirúrgico

Descanso.Dado que la periostitis tibial suele deberse a una sobrecarga, el tratamiento habitual consiste en varias semanas de descanso de la actividad que provocó el dolor. Durante la recuperación, se pueden sustituir por actividades aeróbicas de menor impacto, como nadar o utilizar una bicicleta estática o una elíptica.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.Los medicamentos, como el ibuprofeno, la aspirina y el naproxeno, alivian el dolor y reducen la hinchazón.

Hielo.Utilice compresas de hielo durante 20 minutos cada vez, varias veces al día. No aplique el hielo directamente sobre la piel.

Compresión.El uso de vendas elásticas de compresión puede evitar que aumente la hinchazón.

Ejercicios de flexibilidad.Estirar los músculos de la parte inferior de la pierna puede ayudar a sentirte mejor en las pantorrillas.

Zapatos con suela acolchada.El uso de zapatos bien acolchados en las actividades diarias ayudará a reducir la sobrecarga en las pantorrillas.

Ortopedia.A las personas que padecen pie plano o problemas recurrentes de periostitis tibial les puede resultar útil el uso de artículos ortopédicos. Las plantillas ortopédicas pueden ayudarle a alinear y estabilizar los pies y los tobillos, lo que alivia la sobrecarga en la parte inferior de la pierna. Los artículos ortopédicos se pueden encargar a medida para cada pie o se pueden comprar prefabricados.

Reanudación de la actividad física.La periostitis tibial suele resolverse con reposo y con los tratamientos sencillos descritos anteriormente. Antes de volver a hacer ejercicio, debe llevar al menos dos semanas sin dolor. Tenga en cuenta que, cuando vuelva a hacer ejercicio, deberá hacerlo con un nivel de intensidad menor. No debe hacer ejercicio con la misma frecuencia ni durante el mismo tiempo que antes.

Asegúrese de calentar bien y de estirar antes de hacer ejercicio. Aumente la actividad física poco a poco. Si empieza a sentir el mismo dolor, deje de hacer ejercicio inmediatamente. Aplíquese una compresa fría y descanse durante uno o dos días. Vuelva a hacer ejercicio con menor intensidad. Aumente la actividad física más gradualmente que antes.

Tratamiento quirúrgico

Son muy pocas las personas que necesitan someterse a una intervención quirúrgica para tratar la periostitis tibial. Las intervenciones quirúrgicas se realizan en casos muy graves que no responden al tratamiento no quirúrgico. Sin embargo, no se sabe con certeza cuál es la eficacia de la cirugía.

Prevención

Estas son algunas medidas que puede tomar para prevenir la periostitis tibial.

Utilice zapatillas deportivas que le queden bien.Para encontrar el ajuste adecuado, debe determinar la forma del pie con la «prueba del pie mojado». Salga de la bañera y apoye el pie sobre una superficie en la que quede marcada su huella, como una bolsa de papel de madera. Si tiene pie plano, verá la huella de todo el pie en el papel. Si tiene un arco pronunciado, solo verá la parte delantera del pie y el talón. Cuando vaya a comprar, busque unas zapatillas deportivas que se adapten al patrón específico de su pie.

Además, utiliza zapatillas diseñadas para el deporte que practiques. Correr largas distancias con calzado urbano puede favorecer la periostitis tibial.

Desarrolle su forma física poco a poco. Aumente gradualmente la duración, la intensidad y la frecuencia de su rutina de ejercicios.

Entrenamiento cruzado.Alterna el trote con deportes de menor impacto, como la natación o el ciclismo.

Correr descalzo.En los últimos años, se ha puesto de moda correr descalzo. Muchas personas afirman que esto les ha ayudado a superar la periostitis tibial. Algunas investigaciones indican que, al correr descalzo, la sobrecarga del impacto en los músculos se distribuye y se alivia la presión sobre distintas zonas. Sin embargo, no hay datos claros que indiquen que correr descalzo reduzca el riesgo de sufrir lesiones.

Al igual que cualquier otro cambio significativo en su rutina de ejercicio físico, un programa que implique correr descalzo debe iniciarse de forma muy gradual. Empiece con distancias cortas para que los músculos y los pies tengan tiempo de adaptarse. Esforzarse demasiado para correr largas distancias o a un ritmo demasiado rápido puede aumentar el riesgo de sufrir lesiones por sobrecarga. Además, las personas que corren descalzas corren un mayor riesgo de sufrir cortes o hematomas en los pies. Existen varias marcas de zapatillas minimalistas «con dedos separados», que requieren un entrenamiento pausado mientras el cuerpo se adapta a esta actividad diferente.

Si la periostitis tibial no mejora tras el reposo y los demás métodos descritos anteriormente, acuda al médico para determinar si hay alguna otra causa que le provoque dolor en la pierna.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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