Según la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de EE. UU., en 2018 se atendieron más de 290 000 lesiones relacionadas con la natación en los servicios de urgencias de los hospitales, en las consultas médicas y en las clínicas. Muchas de estas lesiones podrían haberse evitado siguiendo unas sencillas medidas de seguridad. Tanto si nadas para mantenerte en forma como por placer, puedes contribuir a que tu estancia en el agua sea lo más segura y agradable posible siguiendo los consejos de prevención de lesiones que se indican a continuación.
Directrices generales
- Aprende a nadar y no nades solo. Nada en zonas vigiladas donde haya socorristas. Los nadadores sin experiencia deben llevar chalecos salvavidas en el agua.
- No intentes nadar si estás demasiado cansado, tienes demasiado frío o tienes demasiado calor.
- Cuando nades en aguas abiertas, nunca corras y te lances de cabeza a las olas. Asegúrate de que el agua no presente corrientes submarinas ni otros peligros.
- No nades en un lago o río después de una tormenta si parece que el nivel del agua está subiendo o si hay inundaciones, ya que las corrientes pueden volverse fuertes. La claridad y la profundidad del agua pueden haber cambiado, y pueden existir nuevos peligros.
- Consulta las previsiones meteorológicas antes de ir a nadar para evitar estar en el agua durante tormentas, niebla o vientos fuertes. Dado que el agua conduce la electricidad, es peligroso estar en el agua durante una tormenta eléctrica.
- Recuerda que el alcohol y el agua no son compatibles. El alcohol no solo afecta al juicio, sino que también ralentiza los movimientos y deteriora la visión. Puede reducir la capacidad para nadar y dificultar el mantenimiento de la temperatura corporal.
- Tener conocimientos de primeros auxilios y ser capaz de prestar asistencia en caso de lesiones leves, como cortes en la cara, contusiones o tendinitis, distensiones o esguinces leves.
- Previene la «otitis del nadador» secándote el conducto auditivo con un bastoncillo de algodón después de nadar.
- Prepárate para situaciones de emergencia y ten un plan para contactar con el personal médico que pueda tratar lesiones como conmociones cerebrales, luxaciones, contusiones, esguinces de muñeca o dedos y fracturas.
Seguridad en el buceo
Cada año se producen más de 1.900 lesiones medulares como consecuencia de accidentes de buceo. La mayoría de estas lesiones provocan la parálisis de las cuatro extremidades. Para evitar lesiones, ten en cuenta los siguientes consejos cuando bucees:
- No te sumerjas en aguas poco profundas.
- Evita zambullirte en aguas turbias. Deberías poder ver el fondo de la piscina en su punto más profundo.
- Comprueba la configuración de toda la zona de buceo para asegurarte de que tiene suficiente profundidad.
- Súbete al trampolín y lánzate solo desde el extremo. No corras por el trampolín, no intentes lanzarte muy lejos ni des más de un salto. Aléjate nadando del trampolín inmediatamente después de lanzarte, para dejar espacio al siguiente saltador. Asegúrate de que solo haya una persona en el trampolín a la vez.
Natación para mantenerse en forma
La natación puede ser una parte importante de tu rutina de ejercicio físico. Ayuda a desarrollar la resistencia y la fuerza, al tiempo que protege los huesos y las articulaciones de los efectos negativos del ejercicio de alto impacto. Pero, al igual que cualquier otra forma de ejercicio, la natación puede provocar lesiones si no se practica correctamente. Sigue los siguientes consejos si nadas para mantenerte en forma:
- Dedica siempre un tiempo a calentar y estirar. Diversos estudios han demostrado que los músculos fríos son más propensos a sufrir lesiones. Calienta haciendo saltos de tijera, montando en bicicleta estática o corriendo o caminando sin moverte del sitio durante 5 a 10 minutos. A continuación, estira de forma lenta y suave, manteniendo cada estiramiento durante 30 segundos.
- La lesión más habitual en la natación es el dolor de hombro provocado por movimientos repetitivos. La mejor forma de prevenirlo es seguir un programa de ejercicios general para fortalecer los músculos que rodean el hombro y la parte superior de la espalda.
- No nades con intensidad si tienes fiebre, una infección de las vías respiratorias superiores o una otitis.
Lista de comprobación para la seguridad en la piscina
Por muy grande que sea la piscina, hay medidas sencillas que puedes tomar para ayudar a prevenir las lesiones al nadar. Para que tu piscina sea segura y todos puedan disfrutarla, asegúrate de poder responder «sí» a las siguientes preguntas:
- ¿Hay indicadores de profundidad claramente visibles alrededor de la piscina?
- ¿Están bien iluminadas la piscina y sus alrededores durante su uso?
- ¿Te aseguras de que los huéspedes nunca se bañen solos?
- ¿Impidís que los huéspedes se bañen si han consumido alcohol o drogas?
- ¿Hay un horario fijo para el uso de la piscina?
- ¿Está tu piscina protegida con una valla para impedir el acceso a personas ajenas fuera del horario establecido?
- ¿Tiene tu piscina una zona habilitada para saltos?
- ¿Hay algún socorrista o alguien con formación en seguridad acuática y técnicas de salvamento en tu piscina?