patela tu hijo suele estar justo donde debe estar: encajada en un surco situado en el extremo del fémur. Cuando la rodilla se dobla y se estira, la rótula se desplaza verticalmente hacia arriba y hacia abajo dentro de ese surco.
Sin embargo, a veces la rótula se desplaza demasiado hacia un lado u otro. Cuando esto ocurre —por ejemplo, tras un golpe fuerte o una caída—, la rótula puede dislocarse total o parcialmente.
Cuando la rótula se sale de su sitio —ya sea una luxación parcial o completa—, suele provocar dolor y pérdida de movilidad. Aunque la rótula vuelva a colocarse en su sitio por sí sola, seguirá siendo necesario un tratamiento para aliviar los síntomas dolorosos. Asegúrate de llevar a tu hijo al médico para que le haga una exploración completa y detecte cualquier lesión en la articulación de la rodilla y en los tejidos blandos circundantes.
Causa
Hay varias formas en las que la patela volverse inestable o dislocarse. En muchos casos, la rótula se disloca con muy poca fuerza debido a una anomalía en la estructura de la rodilla del niño.
- Una ranura poco profunda o irregular en el fémur puede aumentar el riesgo de luxación.
- Algunos niños tienen los ligamentos más laxos, lo que hace que sus articulaciones sean extremadamente flexibles y más propensas a sufrir una luxación de la rótula. La hipermovilidad articular es más frecuente en las niñas, y el problema puede afectar a ambas rodillas.
- Los niños con parálisis cerebral y síndrome de Down pueden sufrir luxaciones frecuentes de la rótula debido a un desequilibrio y a la debilidad muscular.
- En contadas ocasiones, hay niños que nacen con rótulas inestables, lo que provoca luxaciones a una edad muy temprana, a menudo sin dolor.
En los niños con una estructura normal de la rodilla, las luxaciones de rótula suelen ser consecuencia de un golpe directo o de una caída sobre la rodilla. Esta afección es más frecuente en deportes de alto impacto, como el fútbol.
Las luxaciones también pueden producirse sin contacto. Un ejemplo habitual es el de un jugador de béisbol diestro que se luxa la rótula derecha al realizar un swing con el bate. Cuando el pie derecho se apoya firmemente en el suelo y el torso gira durante el swing, la rótula se queda rezagada, lo que provoca la luxación.
Síntomas
Los síntomas asociados a una luxación de la rótula dependen de hasta qué punto se haya desplazado la rótula y del grado de daño que se haya producido en el momento de la lesión.
Algunos de los síntomas generales que puede presentar su hijo son:
- Dolor
- Notar cómo la patela o se sale de su ranura
- Sentir que la rodilla se dobla o cede
- Se oye un chasquido cuando se disloca la rótula
- Hinchazón
- Un cambio en el aspecto de la rodilla: la rodilla puede parecer deformada o con una forma anómala
- Aprehensión o miedo al correr o al cambiar de dirección
Revisión médica
Si la rótula de tu hijo ha vuelto a colocarse en su sitio, debes llevarlo al médico lo antes posible. Si la rótula de tu hijo sigue desplazada, llévalo al servicio de urgencias.
Historia clínica y examen físico
Durante la exploración, el médico de su hijo les preguntará a usted y a su hijo cómo se produjo la lesión y cuáles son los síntomas concretos.
El médico también evaluará la amplitud de movimiento, la sensibilidad y el aspecto de la rodilla.
Pruebas
pruebas de imagen ayudar al médico de su hijo a diagnosticar la inestabilidad rotuliana, así como a establecer un plan de tratamiento.
- Radiografías. Estas pruebas permiten obtener imágenes nítidas de los huesos. El médico puede solicitar radiografías para detectar anomalías esqueléticas en la rodilla, como un surco poco profundo en el fémur.
- Resonancia magnética (RM). Las resonancias magnéticas ofrecen imágenes más nítidas de las estructuras blandas que rodean la rodilla, como los ligamentos, que las radiografías. Rara vez es necesaria una resonancia magnética, ya que el médico suele poder diagnosticar una luxación de la rótula mediante una exploración física y radiografías. No obstante, si el médico necesita imágenes adicionales más detalladas, puede solicitar una resonancia magnética.
A veces, cuando la rótula se disloca, puede desprenderse o aflojarse un fragmento de hueso o cartílago. Esto se puede observar en una radiografía o en una resonancia magnética.
Tratamiento
Tratamiento inmediato
Si la rótula de tu hijo sigue dislocada, acude al servicio de urgencias.
Para patela colocar la patela en su sitio, es posible que el médico le administre a su hijo un analgésico para relajar los músculos de la rodilla y, a continuación, aplique una presión suave para patela colocar la patela en su sitio. Este proceso se denomina «reducción».
Tratamiento no quirúrgico
- Inmovilización. Es posible que el médico de su hijo le recomiende que lleve una ortesis durante 3 o 4 semanas. Esto estabiliza la rodilla mientras se cura.
- Carga de peso. Dado que apoyar el peso sobre la rodilla puede provocar dolor y ralentizar el proceso de recuperación, es posible que el médico recomiende utilizar muletas durante la primera o las dos primeras semanas tras la lesión.
- Fisioterapia. Una vez que la rodilla haya empezado a curarse, el médico de su hijo le recomendará fisioterapia para ayudarle a recuperar la movilidad normal. Los ejercicios específicos fortalecerán los músculos del muslo que mantienen la articulación de la rodilla en su sitio. Es importante que su hijo se comprometa con el programa de ejercicios para que la recuperación sea satisfactoria. Por lo general, los niños vuelven a sus actividades entre 3 y 6 semanas después de la lesión.
Dado que una luxación suele dañar el tejido de la rodilla, la rótula suele quedar más suelta o más inestable de lo que estaba antes de la lesión. Como consecuencia, la rótula puede volver a luxarse.
Las recidivas también son frecuentes si la luxación se debió a una irregularidad en la estructura de la rodilla.
La práctica regular de ejercicio, como el ciclismo, puede fortalecer los cuádriceps del muslo y prevenir futuras luxaciones de la rótula.
Tratamiento quirúrgico
Si la rótula de su hijo se disloca varias veces o sigue siendo inestable a pesar del tratamiento y el uso de una ortesis, es posible que se recomiende una intervención quirúrgica para corregir el problema. El tipo de intervención dependerá de la causa de la inestabilidad patela.
Los tratamientos quirúrgicos suelen consistir en la reconstrucción de los ligamentos que mantienen la rótula en su sitio. En ocasiones, esta intervención se realiza por vía artroscópica, es decir, utilizando una cámara minúscula e instrumentos quirúrgicos pequeños a través de pequeñas incisiones.
Las luxaciones recurrentes provocadas por una deformidad ósea congénita o de otro tipo pueden requerir un tratamiento quirúrgico más complejo.
Reincorporación segura a la actividad deportiva
Una vez que la rodilla haya recuperado por completo su movilidad y fuerza, es probable que el médico de su hijo le permita retomar sus actividades habituales.
La vuelta completa a los deportes más exigentes puede llevar más tiempo.
También es importante que el niño se sienta cómodo y preparado para retomar la actividad.