UNA OPINIÓN ORTOPÉDICA
Dra. Jennifer Weiss

MD Jennifer M. Weiss, FAAOS

Las opiniones o recomendaciones expresadas en el blog «Ortho-pinions» son exclusivamente de los autores y no representan necesariamente las de la American Academy of Orthopaedic Surgeons. 

Las lesiones ortopédicas no han recibido ninguna orden de hacer una pausa durante la pandemia de COVID-19. Los cirujanos ortopédicos siguen preparados y a la espera de atender a sus pacientes en medio de lo que se ha convertido en la nueva normalidad. 

Seguimos atendiendo casos de fracturas y lesiones de tejidos blandos tanto en nuestras consultas como a través de consultas telefónicas y por videoconferencia. Las lesiones más frecuentes que llevan a nuestros pacientes (y a nosotros) a urgencias y al hospital durante esta época de «confinamiento» son las fracturas de cadera en personas mayores y las fracturas de codo en niños.

Un reto aparentemente pequeño, pero de gran repercusión, es asegurarnos de no perder el contacto humano tras las mascarillas. Los médicos y los pacientes están estableciendo ahora relaciones sin poder verse plenamente la cara.  Debemos emplear más palabras para demostrar el cariño y la compasión que normalmente transmitimos a través de nuestros rostros y de un contacto cálido. No se permite a los familiares acompañar a sus seres queridos adultos en el hospital. Como cirujanos ortopédicos, debemos recordar que nuestros pacientes pueden sentirse más solos ahora que nunca, y que sus familiares pueden sentirse impotentes. Estamos sustituyendo las conversaciones presenciales por conversaciones telefónicas. Tengan la seguridad de que la comunicación sigue teniendo la misma alta prioridad que siempre ha tenido.

A la hora de planificar una intervención quirúrgica en la actualidad, es importante saber si nuestros pacientes tienen COVID-19. La mayoría de las organizaciones coinciden en que es importante realizar pruebas a los pacientes. Sabemos más sobre cómo reaccionarán las personas a la anestesia y a la cirugía cuando conocemos su estado viral. Las pruebas están cambiando rápidamente, y los médicos y profesionales sanitarios deben mantenerse al día de esta evolución.

El equipo de protección individual (EPI) supone otro reto en la era de la COVID-19. Cuando un paciente quirúrgico recibe anestesia y es intubado (se le introduce un tubo en la garganta para que respire), puede liberarse COVID-19 al aire. Además, algunas intervenciones ortopédicas también pueden liberar COVID-19 al aire.  Por este motivo, los cirujanos ortopédicos —así como los profesionales clínicos y el personal que trabaja con ellos en el quirófano— deben llevar más «protección» durante la intervención quirúrgica que antes de la pandemia. Esto significa que la intervención puede prolongarse, ya que algunas de las medidas que tomamos para garantizar la seguridad de nuestros pacientes, médicos, profesionales clínicos y personal requieren más tiempo. Tenga en cuenta que todo su equipo ortopédico se ha adaptado rápidamente a este nuevo entorno para garantizar su seguridad y la de su familia. 

@mamácirujana