Tras una artroplastia total de cadera, podrás retomar la mayoría de tus actividades. Sin embargo, es posible que tengas que modificar la forma de realizarlas. Por ejemplo, quizá tengas que aprender nuevas formas de agacharte que eviten que se te disloque la cadera. La dislocación se produce cuando la cabeza del nuevo implante de cadera se sale de la cavidad articular.

La luxación es poco frecuente. El riesgo de luxación es mayor durante los primeros meses tras la intervención, mientras los tejidos se están curando. Si la cabeza femoral se sale de la cavidad, tu médico puede realizar una intervención (denominada «reducción cerrada») que, por lo general, permite volver a colocarla en su sitio sin necesidad de una nueva intervención quirúrgica. En los casos en los que la cadera siga luxándose, puede ser necesaria una nueva intervención quirúrgica.

Hay varias medidas de precaución que puedes tomar para evitar que se te disloque la nueva cadera. En este vídeo encontrarás más información sobre cómo prevenir la dislocación tras una artroplastia total de cadera.