Cuando un hueso se rompe, se habla de una fractura. Para que una fractura se cure, es necesario mantener los huesos en la posición correcta y protegerlos.
Poco después de que se produzca una fractura, el cuerpo actúa para proteger la zona lesionada y forma un coágulo sanguíneo protector y un callo alrededor de la fractura.
Empiezan a formarse nuevos «hilos» de células óseas a ambos lados de la línea de fractura. Estos hilos crecen uno hacia el otro.
La fractura se cierra y el callo óseo se reabsorbe. Dependiendo del tipo de fractura, este proceso de curación puede durar hasta un año.
Este vídeo ofrece información sobre cómo se curan las fracturas y sobre los factores que pueden ralentizar o incluso detener el proceso de consolidación ósea.