Este artículo ha sido redactado y/o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).
El tendón del pectoral mayor une el músculo pectoral mayor al húmero (el hueso del brazo). El tendón y el músculo proporcionan la fuerza necesaria para mover el brazo de varias formas:
- Aducción (hacia el centro del cuerpo)
- Rotación interna (girar el brazo hacia dentro)
- Flexión (levantar el brazo)
El tendón del pectoral mayor corre mayor riesgo de sufrir una rotura cuando se encuentra sometido a una tensión máxima. Esto suele ocurrir durante lo que se denomina una «carga excéntrica». Un ejemplo de carga excéntrica sería el movimiento descendente del press de banca.
Cuando una rotura del músculo pectoral mayor se debe a una lesión, es posible que aparezcan hematomas, dolor y dificultad para levantar el brazo. También es posible que sientas un «chasquido» o una sensación de desgarro en el pecho y el brazo al contraer el músculo durante ejercicios como el press de banca o las flexiones.
A menudo se recomienda la reparación quirúrgica, que ofrece los mejores resultados cuando se realiza poco después de la lesión.
Anatomía
El músculo pectoral mayor es un músculo ancho y grande compuesto por dos partes, o «cabezas»:
- Una parte sale del esternón (hueso del pecho)
- La otra parte de la clavícula
El tendón común une el músculo al húmero (hueso del brazo) aproximadamente a un tercio de la distancia desde la parte superior del brazo. Este tendón se palpa fácilmente al colocar los dedos en la axila; se trata del tendón más grande situado en la parte anterior (delante) de la axila.
Descripción
Las roturas del tendón del pectoral mayor pueden ser parciales o completas y pueden producirse:
- En el origen del músculo (el punto en el que se inserta en la clavícula o el esternón)
- Dentro del vientre muscular
- En la unión musculotendinosa (donde el músculo se convierte en tendón)
- Lo más habitual es que se produzca en el punto en el que el tendón del pectoral une el músculo pectoral mayor al húmero (hueso del brazo)
Factores de riesgo
Existen varios factores de riesgo de desgarro del músculo pectoral mayor:
- La práctica de determinados deportes o actividades físicas, entre los que se incluyen, a título enunciativo y no limitativo, el levantamiento de pesas, la lucha libre, el windsurf, la gimnasia, el boxeo, el fútbol, el rodeo y el esquí acuático
- Ciertos factores demográficos, entre los que se incluyen los hombres biológicos de entre 30 y 60 años
- Consumo de esteroides anabólicos
Síntomas
- Las roturas del tendón del pectoral suelen provocar un «chasquido» o una sensación de desgarro en el brazo.
- Es posible que sienta dolor y/o debilidad de forma inmediata.
- Muchas personas que sufren esta lesión no pueden seguir haciendo ejercicio.
Otros síntomas pueden ser:
- Dolor al realizar movimientos de empuje
- Hematomas en el pecho o en la parte interior del brazo
- El pecho, la curva de las axilas o los pezones tienen un aspecto asimétrico (por ejemplo, un pezón puede estar más bajo que el otro)
Si presenta alguno de estos síntomas, acuda al médico de inmediato. El reposo, la aplicación de hielo y los medicamentos antiinflamatorios pueden ayudar a aliviar el dolor y los hematomas, pero no curarán el desgarro.
Revisión médica
examen físico
El médico te examinará el pecho y el brazo para comprobar:
- La amplitud de movimiento hombro
- Tu fuerza, sobre todo durante la rotación interna (girar la palma de la mano hacia el ombligo)
- Simetría (uniformidad) del pecho, de la línea de los pezones y/o de las axilas
- Si existe un defecto tendinoso en la axila
pruebas de imagen
Las radiografías se utilizan para diagnosticar posibles fracturas, fragmentos óseos que se hayan desprendido junto con el tendón desgarrado o una luxación que pueda haberse producido junto con el desgarro.
Normalmente, tu médico te prescribirá una resonancia magnética (RM). Dado que una RM rutinaria no suele mostrar el músculo pectoral en su totalidad, esta lesión requiere una RM específica del tórax (denominada «RM del pectoral») para evaluar la extensión total de la lesión. Sin embargo, si la lesión se puede diagnosticar claramente durante la exploración física y la realización de una RM retrasaría la intervención quirúrgica, es posible que tu médico no te derive a una RM.
La ecografía también se puede utilizar para diagnosticar una rotura del tendón del músculo pectoral.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Los estudios indican que la reparación quirúrgica ofrece un mayor nivel de satisfacción a los pacientes que el tratamiento no quirúrgico. El tratamiento no quirúrgico suele reservarse para personas de edad avanzada y poco activas, o para aquellas con desgarros incompletos.
El tratamiento inicial no quirúrgico consiste en el uso de un cabestrillo, reposo, hielo y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), seguido de fisioterapia.
Aunque el dolor puede mejorar con el tiempo gracias al tratamiento no quirúrgico, la deformidad torácica no desaparecerá y seguirá sintiendo debilidad.
Tu cirujano te explicará qué tipo de tratamiento es el más adecuado para ti.
Tratamiento quirúrgico
- La intervención quirúrgica suele realizarse bajo anestesia general (mientras estás dormido).
- Por lo general, el cirujano realizará la incisión en la parte anterior (delantera) de la parte superior del brazo.
- A continuación, el cirujano vuelve a unir el tendón al hueso. Esto puede hacerse mediante suturas que utilizan túneles óseos, con implantes denominados «botones» o «anclajes de sutura», o cosiendo directamente el tendón a su muñón.
- En ocasiones, si no es posible unir el tendón al hueso o si el tendón se ha separado del músculo, el cirujano puede utilizar un aloinjerto (tejido de un donante) para ayudar a completar la reparación.
Recuperación
Tras la intervención quirúrgica, tu médico te prescribirá un protocolo de rehabilitación y es probable que te recomiende acudir a un fisioterapeuta.
- Durante la primera fase del tratamiento, es importante proteger la zona operada. Esto suele implicar limitar amplitud de movimiento llevar un cabestrillo.
- Durante la siguiente fase, empezarás a realizar algunos amplitud de movimiento suaves amplitud de movimiento para evitar la rigidez.
- La última fase consiste en ejercicios de fortalecimiento.
Tanto la lesión como la intervención quirúrgica para repararla tardan mucho tiempo en curarse. Por lo general, se necesitan al menos 6 meses para poder volver a la actividad normal, y puede que te lleve 1 año o más recuperar toda tu fuerza.
Posibles complicaciones tras la intervención quirúrgica
- La re-rotura (nueva rotura) es poco frecuente, pero se da en entre el 5 % y el 7 % de los pacientes que se someten a una reparación.
- Lo más habitual es que el tendón no se cure por completo y que las suturas se salgan a través del tendón.
- Algunos pacientes presentarán rigidez, dolor y/o pérdida de fuerza.
- Es posible que el pecho siga presentando un aspecto asimétrico tras la intervención quirúrgica.