Los quistes ganglionares son la masa o bulto más frecuente en la mano. No son cancerosos y, en la mayoría de los casos, son inofensivos. Pueden formarse en muchos lugares, pero suelen aparecer en el dorso de la muñeca.

Estos quistes llenos de líquido pueden aparecer, desaparecer y cambiar de tamaño rápidamente. Muchos quistes ganglionares no requieren tratamiento. Sin embargo, algunos quistes causan dolor, limitan el movimiento o resultan molestos por su aspecto. Si esto ocurre, dispones de varias opciones de tratamiento.

Descripción

Un quiste ganglionar surge de una articulación, como un globo unido a un tallo. Se forma a partir de los tejidos que rodean una articulación, como los ligamentos, las vainas tendinosas y las membranas sinoviales. En el interior del globo hay un líquido espeso y resbaladizo, similar al líquido que se encuentra dentro de las articulaciones.

Los quistes ganglionares pueden aparecer en varias articulaciones de la mano y la muñeca, entre ellas:

  • Tanto la parte superior como la inferior de la muñeca
  • La yema de un dedo
  • La base de un dedo
Quiste ganglionar

La parte posterior de la muñeca es una zona habitual en la que suelen aparecer quistes ganglionares.

Los quistes ganglionares varían en tamaño. En muchos casos, aumentan de tamaño con el aumento de la actividad. Con el reposo, el bulto suele reducirse.

Causas de los quistes ganglionares

Los médicos no saben exactamente qué provoca la formación de un quiste ganglionar.

  • Son frecuentes en personas jóvenes, de entre 15 y 40 años, y en articulaciones que padecen artritis.
  • Las mujeres tienen más probabilidades de verse afectadas que los hombres.
  • Son frecuentes entre los gimnastas, que someten la muñeca a esfuerzos repetidos.
  • Los quistes mucosos son quistes ganglionares que se forman en la articulación distal de un dedo. Están relacionados con la artritis en la articulación del dedo. Son más frecuentes en mujeres de entre 40 y 70 años.
Quiste mucoso en un dedo

Un quiste mucoso en la punta del dedo índice.

Síntomas de un quiste ganglionar

La mayoría de los gangliones forman un bulto visible. Sin embargo, los quistes más pequeños, denominados gangliones ocultos, permanecen ocultos bajo la piel. Muchos quistes ganglionares no causan ningún otro síntoma aparte del bulto visible. No obstante, si un quiste ejerce presión sobre los nervios que atraviesan la articulación, puede provocar dolor, hormigueo y debilidad muscular.

Un quiste grande puede resultarte molesto por su aspecto. Esto puede ocurrir aunque el quiste no te duela.

Diagnóstico de un quiste ganglionar

Historia clínica y examen físico

En la mayoría de los casos, el médico puede diagnosticar un quiste ganglionar mediante una exploración física. Es poco habitual que se necesiten más pruebas. El médico puede solicitar más pruebas si sospecha que existe otro problema, como una infección o un tumor.

En tu primera cita, el médico te preguntará por tu historial médico y tus síntomas. Es posible que te pregunte:

  • ¿Desde cuándo tienes el quiste?
  • Si cambia de tamaño
  • Tanto si duele como si no

examen físico

Es posible que tu médico ejerza presión sobre el quiste para comprobar si presenta sensibilidad o molestias. Si tu médico puede palpar fácilmente el bulto, es posible que dirija una luz hacia él. Esta prueba se denomina transiluminación. Los quistes ganglionares dejan pasar la luz porque están llenos de líquido. Los tumores sólidos, en cambio, no. Esta sencilla prueba suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico.

pruebas de imagen

A veces, el diagnóstico no queda claro solo con la exploración física. Por ejemplo, es posible que tengas dolor en la muñeca pero no se aprecie ningún bulto evidente. En estos casos, tu médico puede solicitar un pruebas de imagen. 

Entre los « pruebas de imagen » se incluyen los siguientes: 

Ecografía. Esta prueba es rápida y, a menudo, se puede realizar en la consulta. Permite detectar un quiste lleno de líquido con bordes bien definidos. También ayuda a diferenciar un quiste ganglionar de un tumor sólido.

Resonancia magnética (RM). Una RM permite detectar un quiste ganglionar oculto que no se ve ni se palpa. A este se le denomina «quiste ganglionar oculto». La RM es muy precisa a la hora de detectar estos quistes ocultos. En una RM, un quiste ganglionar suele aparecer como una masa lisa, bien definida y llena de líquido. A veces, un pedículo delgado conecta el quiste con la articulación.

Radiografías. Las radiografías permiten obtener imágenes nítidas de los huesos. Aunque no muestran la masa llena de líquido, sí pueden revelar problemas asociados, como alteraciones en la articulación debidas a la artritis. Tu médico también puede utilizarlas para descartar otras afecciones, como la artritis o un tumor óseo.

Tratamiento de los quistes ganglionares

Tratamiento no quirúrgico

El tratamiento inicial de un quiste ganglionar es no quirúrgico.

Observación. Si no tienes dolor ni otros síntomas, es posible que tu médico te sugiera hacer un seguimiento del quiste a lo largo del tiempo. Este enfoque es seguro. Los gangliones no son cancerosos y más de la mitad desaparecen por sí solos.


Inmovilización. En ocasiones, la actividad física hace que el ganglión aumente de tamaño. Esto puede ejercer una mayor presión sobre las estructuras cercanas y provocar dolor. Una muñequera o una férula pueden aliviar los síntomas y, a veces, el quiste se reduce. 

Aspiración. Si el quiste ganglionar provoca mucho dolor o limita tus actividades, o si hay alguna duda sobre el diagnóstico, tu médico puede extraer el líquido del quiste con una aguja. Este procedimiento se denomina aspiración.

Los médicos suelen recurrir a la punción aspirativa para tratar los quistes situados en la parte superior de la muñeca. Los quistes ganglionares situados en la cara palmar de la muñeca pueden ser más difíciles de puncionar, ya que se encuentran cerca de vasos sanguíneos y nervios importantes.

Por desgracia, la aspiración no suele eliminar el quiste por completo. Esto ocurre porque queda parte de la raíz o de la unión con la articulación o la vaina tendinosa. Un quiste ganglionar es como una mala hierba: volverá a crecer si no se elimina la raíz. Incluso si se trata un quiste ganglionar mediante cirugía, es muy frecuente que vuelva a aparecer. 

Punción de la muñeca
Durante una aspiración, se extrae el líquido del quiste ganglionar.
Tomado de JF Sarwark (ed.): Essentials of Musculoskeletal Care, 4.ª ed. Rosemont, IL, American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2010.

Tratamiento quirúrgico

Es posible que tu médico te recomiende una intervención quirúrgica si el tratamiento no quirúrgico no alivia tus síntomas.

La intervención para extirpar un quiste ganglionar se denomina «escisión».

En una extirpación, el médico extirpa el quiste junto con el pedículo del que surge. Esto puede implicar extirpar parte de la cápsula articular o de la vaina tendinosa para asegurarse de que se ha eliminado la raíz. Incluso tras la extirpación, hay muchas posibilidades de que el quiste vuelva a aparecer.


La extirpación suele ser una intervención ambulatoria, lo que significa que los pacientes vuelven a casa el mismo día de la cirugía, tras un periodo de reposo en la sala de recuperación. Es posible que sienta cierta sensibilidad, molestias e hinchazón después de la cirugía. La mayoría de las personas retoman sus actividades habituales entre 2 y 6 semanas después de la intervención.

Extirpación de un quiste ganglionar

Un quiste ganglionar en la muñeca se extirpa mediante una intervención quirúrgica denominada «escisión».

Tratamientos que hay que evitar

Evita golpear el quiste con un libro u otro objeto pesado para reventarlo. Debido a este antiguo remedio casero, a veces se conoce al quiste como «bulto de la Biblia». Golpear el quiste con un objeto pesado puede causarte lesiones en la mano y es poco probable que el quiste desaparezca.

Resultados

Los quistes ganglionares rara vez, por no decir nunca, provocan una discapacidad permanente. No supone ningún riesgo dejarlos tal cual, pero a veces los pacientes optan por someterse a una aspiración o a una extirpación del quiste. Es habitual que los quistes vuelvan a aparecer tras una aspiración o una extirpación quirúrgica.