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Osteoartritis de rodilla (Osteoartritis de rodilla)

La osteoartritis, también conocida como artrosis «por uso y desgaste», es una enfermedad frecuente en personas de mediana edad.

La osteoartritis de rodilla es una de las principales causas de discapacidad en Estados Unidos. La enfermedad se desarrolla lentamente y el dolor va empeorando con el paso del tiempo. Aunque no existe una cura, hay muchas opciones de tratamiento disponibles que ayudan a controlar el dolor, mantenerse activo y llevar una vida satisfactoria.

¿Qué es la osteoartritis de rodilla?

La osteoartritis es la enfermedad degenerativa más frecuente de la rodilla.

Una rodilla sana puede flexionarse y extenderse sin dificultad, gracias a un tejido blando y resbaladizo llamado cartílago articular, que recubre, protege y amortigua los extremos de los huesos que forman la rodilla.

Entre estos huesos hay dos meniscos (cartílagos) con forma de C que actúan como «amortiguadores» de la articulación de la rodilla. La osteoartritis desgasta estos cartílagos.

¿Cómo se presenta?

La osteoartritis se desarrolla con el paso del tiempo. A medida que se desgasta, el cartílago se deteriora y se vuelve rugoso. Por eso, cuando te mueves, sientes dolor en la zona que no está protegida por el cartílago.

Cuando el cartílago se desgasta por completo, los huesos rozan entre sí. Y, para compensar la pérdida de cartílago, los huesos dañados pueden empezar a crecer y formar espolones dolorosos.

Síntomas.

El dolor y la rigidez son los síntomas más frecuentes de la osteoartritis de rodilla. Por lo general, los síntomas empeoran por la mañana o tras un período de inactividad.

¿Qué causa la osteoartritis de rodilla?

Hay varios factores que aumentan el riesgo de padecer osteoartritis.

Edad.

La capacidad del cartílago para regenerarse puede disminuir con la edad. La osteoartritis suele afectar a personas de mediana edad y mayores.

Herencia.

Se ha observado una relación entre ciertos genes y la osteoartritis. Algunas características hereditarias, como tener las piernas arqueadas, las rodillas juntas o laxitud articular, pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Peso.

Cuanto mayor es su peso, mayor es la carga que soportan las articulaciones de sus rodillas.

Lesiones.

Una lesión previa en la rodilla, como una lesión deportiva, puede provocar osteoartritis en el futuro.

Uso excesivo.

Las personas que deben arrodillarse o agacharse, levantar objetos pesados y caminar como parte de su trabajo son más vulnerables a las lesiones por esfuerzo repetitivo en la rodilla. Esto hace que sean más propensas a desarrollar osteoartritis.

Otras enfermedades.

Si ha tenido otros problemas en la rodilla, como gota, infección o enfermedad de Lyme, corre un mayor riesgo de padecer osteoartritis.

¿Es mejor realizar un diagnóstico precoz?

Dado que la osteoartritis empeora con el paso del tiempo, cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor será el resultado.

Tras analizar sus síntomas y su historial médico, el médico puede solicitarle unas radiografías para confirmar la presencia de osteoartritis. Las radiografías muestran si el daño en el cartílago ha reducido el espacio articular que separa los huesos de la rodilla.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento más habituales?

Su médico elaborará un plan de tratamiento personalizado para aliviar el dolor y reducir la rigidez de la articulación.

Cambios en el estilo de vida.

Si el dolor no le impide llevar una vida normal, es posible que su médico le recomiende que, en primer lugar, introduzca algunos cambios en su estilo de vida para proteger sus articulaciones y frenar el avance de la enfermedad.

Ejercicio. Si practica habitualmente ejercicios de alto impacto (como correr o practicar deportes de competición), puede reducir la tensión en la rodilla sustituyéndolos por ejercicios de bajo impacto. Caminar, montar en bicicleta y nadar son buenas opciones de actividades de bajo impacto.

Pérdida de peso. Si tiene sobrepeso, perder tan solo unas pocas libras puede suponer una gran diferencia en la tensión que soporta la articulación de la rodilla.

Fisioterapia. Algunos ejercicios específicos pueden mejorar la amplitud de movimiento de la rodilla y fortalecer los músculos de la pierna que sostienen la articulación. Los dispositivos de apoyo, como aparatos ortopédicos, férulas o plantillas para el calzado, también ayudan a reducir la tensión en la articulación.

Medicamentos.

Si el dolor afecta a su rutina diaria o no se alivia con los métodos iniciales, el médico puede incluir algún medicamento en su plan de tratamiento.

Paracetamol. Aunque no reduce la hinchazón, el paracetamol puede aliviar el dolor leve con pocos efectos secundarios.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. Fármacos como la aspirina y el ibuprofeno alivian el dolor y reducen la hinchazón.

Suplementos alimenticios. Algunos suplementos de venta libre, como la glucosamina y el sulfato de condroitina, pueden aliviar el dolor en algunas personas. Consulte a su médico antes de tomar suplementos.

Inyecciones de esteroides. La cortisona es un potente antiinflamatorio que se inyecta directamente en la articulación de la rodilla.

Viscosuplementos. Esta terapia de inyecciones puede aliviar los síntomas de la artrosis en pacientes que no responden a otras opciones no quirúrgicas.

Cirugía.

Su médico podría plantearse la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica si el dolor empeora y le impide realizar sus actividades cotidianas.

Artroscopia. Este procedimiento puede utilizarse para extirpar pequeños fragmentos de cartílago desprendidos o desgarrados, o para alisar la superficie del cartílago desgastado. Cuanto más avanzada esté la artrosis, menos eficaz resulta la artroscopia. Osteotomía. Se realiza un corte en los huesos que rodean la rodilla para realinearlos y aliviar la presión sobre la articulación de la rodilla.

Reemplazo de la articulación. La sustitución de la articulación puede ser total o parcial. Se extrae toda la articulación de la rodilla o las partes dañadas y se sustituyen por un dispositivo artificial (prótesis articular).

Vivir con osteoartritis

Enterarse de que padece osteoartritis puede resultar desalentador. Sin embargo, las distintas opciones de tratamiento pueden resultar muy útiles, y hay muchas cosas que puede hacer para reducir el impacto de la osteoartritis en su vida.

Hable con su médico.

Si los síntomas empeoran o tiene dificultades para sobrellevar la enfermedad, su médico puede revisar su plan de tratamiento.

Acuda a un fisioterapeuta.

Un fisioterapeuta le enseñará ejercicios para aumentar su fuerza y flexibilidad. También puede ayudarle a encontrar nuevas formas de realizar sus actividades diarias. Cambios sencillos, como utilizar un alcanzador de objetos para recoger cosas que están a baja altura, pueden suponer una gran diferencia a la hora de aliviar el dolor articular. Su fisioterapeuta puede recomendarle el uso de dispositivos de ayuda en el baño, como un banco para la ducha, un asiento de inodoro elevado y barandillas.

Descansa todo lo que puedas.

La osteoartritis puede hacer que se canse más rápido y los síntomas pueden empeorar si siente fatiga. Intente dormir toda la noche y eche algunas siestas cortas durante el día si lo necesita.

Hable con su médico sobre la medicina alternativa.

Algunas terapias alternativas parecen aliviar el dolor de la artrosis. Consulte con su médico antes de empezar una, ya que podría interferir con su plan de tratamiento.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en el presente documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.

 

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